martes, 27 de junio de 2023

Gestión de una idea

Desde una idea, podemos convertir
a cualquiera en doctor. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Hace siglos se pensaba en la inspiración como un don o una concesión de divinidades a las que había que honrar para seguir gozando de sus favores, los románticos del siglo XVIII mantuvieron esa idea, pensando en las musas quizá ya no como seres extraterrestres nada más, sino que alguna mortal podía acceder a esa categoría por alguna gracia que el aspirante a artista descubriera en ella. De mediados del siglo veinte a la fecha, se hacían menciones a ellas más como una pose o indicativo de que las habían estudiado y que el don se entendía más como un talento emanado de la propia condición como poeta, escritor o músico en la que entró además, la concepción del trabajo. Entendemos ahora que la combinación de la capacidad de sentir con la de razonar es la que da los resultados.

Puede sonar muy simplista, pero el proceso no parte del mismo punto en ninguno. ¿Cuánto sentimiento y cuánto razonamiento se requieren para componer una canción o escribir un poema? La prioridad de una u otra determinará por fuerza el resultado, ahora que, pareciera que algunas producciones carecen de los dos, principalmente en la música actual; si confiamos en que todo creador hará caso de lo que sabe y lo que siente, tendríamos que poner atención en si su obre explica ese sentimiento o qué es lo que siente a partir de lo que pensó, eso nos dará pie a un análisis muy cercano al entendimiento de lo que dio origen a su escrito u obra musical desde varias perspectivas o áreas del conocimiento, es decir, ciencias.

La producción literaria se basa en lo cotidiano, en el pensamiento llano, en la simpleza de los detalles a fin de convertirlos en una fuente inagotable de ideas donde las relaciones sociales se retraten de maneras verosímiles, independientemente de si se trata de una obra de ficción o costumbrista, en el fondo, el ser humano es el mismo si se encuentra explorando el espacio exterior o recibe la visita de un personaje entrañable en la vecindad donde vive; puede disfrazarse de profesionista, religioso, loco o lo que le venga en gana y la sofisticación de sus modales y preferencias, sólo será un adorno con el que aderece su trato con los demás. El seguimiento de las reacciones se dará en el marco de la trama que, por lo general, será la responsable de la identificación.

Las ideas no son ocurrencias, son pensamientos procesados para poder contarse, para hacer que los que escuchen o lean, caminen junto con los personajes a los lugares que visitarán, los manjares que prueben pasen por los paladares de todos los involucrados y que las personas con las que compartamos, también sean parte de la historia. Somos capaces de crear un mundo platónico-interdimensional en el que la realidad se confunda con la ficción pero que no produzca dudas sobre el destino de cada lugar o personajes retratados en él; por así decirlo, cada obra literaria es depositaria de los sentimientos, sensaciones y pensamientos producto de una lectura simbiótica que irremediablemente, se plasmen o no, será creadora de nuevas ideas. Salud.

Beto

martes, 20 de junio de 2023

Todo tiene un tiempo

El futuro nunca ha sido cierto. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- En alguna ocasión, a mis alumnos de periodismo trataba de explicarles la naturaleza de los géneros que componen dicha disciplina, topamos con la columna y al mencionarles sus características, algunos se sorprendieron cuando les dije que un buen columnista se hace con los años, es decir, los mejores columnistas del país y del mundo, son viejos. Su asombro no paró ahí, afirmé también que era casi imposible que un joven hiciera una columna al menos decente. Unos casi se me van a la yugular pues supusieron que estaba minimizando su capacidad de escribir y debo confesar que tuve la tentación de contestarles con la grosería de hacerles patente su mala ortografía para empezar, pero en alguiendebía caber la prudencia y callé.

Un repostero o un panadero entienden mejor los tiempos de la masa, por hacer un símil con la encefálica, por hacer un símil con la encefálica, las neuronas dicen los que saben, que también deben tener un tiempo de maduración por lo que habrá actividades, lecturas, riesgos y asociaciones que podrán o deberán tomar los infantes y otros que no, ¿qué pasa? ¿Se les atrofia el cerebro? No tengo la respuesta exacta para esa pregunta, pero sí puedo imaginar que el menos de los males es que mal interpreten los contenidos -al no tener las referencias suficientes- y crezcan con una idea equivocada, por lo que en su futuro no sean capaces de entablar relaciones sanas con los demás, lo que deriva en una sociedad enferma, errática, eternamente adolescente que su máximo logro será encontrar culpables para todo.

Lo he afirmado en otras oportunidades (Cultura Mexicana No. 25 ene ‘23), somos un país adolescente llenos de Peters Pan que pretenden encontrar a sus Wendys para que nada cambie, sin tener la obligación de dar ni pedir cuentas de sus actos. Las instituciones estorban porque no confiamos en ellas; al parecer, crecemos con la idea de que estamos rodeados de taimados que sólo existen para aprovecharse de nuestra buena voluntad, ah porque nada más los nuestros y nosotros somos buenos, confiables y casi inmaculados, la “gente” es la mala. Y como todos pensamos igual, los acercamientos se darán por conveniencia en el mayor de los casos, no infiero que no exista la amistad entre nosotros, sino que los orígenes de ella son muy variados y difícilmente surge por sí misma, nunca es pura pues.

Si lo anterior fuera cierto, en tiempo país nos faltarían aproximadamente cincuenta años para alcanzar la mayoría de edad; algunos no lo veremos y los que lleguen, habrán tenido que zafarse de actitudes y comportamientos bastante infantiles de los que entonces serán sus abuelos. El 2073 parece muy lejano, lo mismo que en 1973 nos parecía el 2000; tecnológicamente casi alcanzamos a los Súper Sónicos, pero al igual que ellos, seguimos repitiendo esquemas que nos colocan entre una paleta de caramelo y un cigarrillo. ¿Qué dejaremos tras de nosotros? ¿Seguiremos esperanzados a un más allá? Mientras esto sucede, es el tiempo de reacomodar nuestra existencia para que no nos sorprendamos con cualquier cambio. Salud.

Beto

martes, 13 de junio de 2023

Quitar la paja

Mucha concentración para que la edición
salga bien. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Los trabajos de edición se prestan para que, quien los realiza,  ponga a prueba facultades y conocimientos sobre el cómo cebe apreciarse el entorno; por supuesto que para ello debe apoyarse en teorías estéticas, sociales y en preferencias personales. Al final, ese tercer punto es el que cuenta puesto que los gustos determinan los caminos que seguiremos en cualquier ámbito tomando en cuenta las relaciones que se hayan establecido con la familia y el entorno. Lo que discriminamos parte de ahí, asumimos que las utilidades son evidentes porque existen coincidencias con algunos elementos de otros grupos, sin tomar en cuenta que esos rasgos han ido definiendo el perfil nacional, las variantes se presentarán por el tipo de flora y fauna que se desarrollen en cada tipo de terreno.

Lo que solemos contarnos entonces, se basa en lo anterior y con el tiempo vamos cambiando las versiones tratando de no tergiversar la esencia, como lo que sucede con el mito de la llorona que pareciera que cada pueblo del centro de la República tiene la suya, se aparecerá con distintas ropas, en distintos momentos, pero seguirá siempre lamentándose de la misma forma. En cuestión del trabajo de edición de un libro, un programa de radio, de televisión o una película, el responsable se encargará de preservar la esencia de esos mensajes quitando todo aquello que resulte redundante, que nada aporte a la historia o tergiverse lo que se está narrando, con el fin de no hacer “perder el tiempo” a lectores, escuchas o videoescuchas, garantizando en lo posible, su mejor captación.

Compromiso y credibilidad deben estar avalados con trabajo y un resultado atractivo que si bien, sabemos que toda producción humana es perfectible, al menos ofrezca una permanencia significativa en el gusto del público; hacer a un lado la “paja”, fue para los estudiantes de comunicación de la década de los ochenta, la piedra (una de ellas) medular para sus producciones en cualquiera de los medios a su disposición los cuales, eran muy pocos. La mayoría debíamos trabajar con la imaginación puesto que la cantidad de equipos no era el único impedimento para un desarrollo continuo, sino también el tiempo en que éstos estaban disponibles, pues su uso requería de un periodo largo no existente aunque se acortara la duración de la historia.

Por ello, esas historias debían valer la pena en su esfuerzo e inversión, debíamos contar historias que todo el mundo tuviera curiosidad por ver, que nos hicieran sentir orgullosos suponiendo que lo grabado estaba hecho conforme a los cánones de entonces. La edición era concienzuda y no se le encargaba a cualquiera puesto que no bastaba saber manejar los reproductores o la consola sino tener además, un sentido claro de la continuidad, esa aptitud que nos permite hacer coherente cualquier relato aunque no se narre de manera lineal. Lo superfluo, repetitivo, impreciso o redundante sobran cuando lo que se pretende es que un mensaje se entienda a la primera, con mayor razón cuando ese mensaje es motivo de un desembolso. Salud.

Beto

martes, 6 de junio de 2023

Escribir para el conocimiento

Aunque parezca eterno, todo tiene una vida útil.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- De todo lo que sabemos, debemos discriminar lo que no es importante de lo que sí lo es, un trabajo que de pequeños no ejercíamos debido a que todo parecía novedoso, aunque ya lo hubiéramos experimentado; es imperioso mantener la capacidad de asombro para poder expresar en palabras todo eso que nos rodea y que, a medida que crecemos va volviéndose invisible. Los intereses cambian, por supuesto, pero sería bueno que mantuviéramos algo de esa capacidad infantil de sorprenderse hasta de lo más mínimo, la sensibilidad a los estímulos es mayor por lo que, cual gatos, nos pondríamos a perseguir un rayito de luz, una hebra, un trozo de madera o cualquier material que encienda la imaginación, un patrimonio valioso en sí mismo que se incrementa con su ejercicio.

La invención de los signos lingüísticos vino a facilitar el registro de lo acontecido en lo cotidiano para la preservación de la memoria, lo que en un principio se centró en la parte espiritual, después se enfocó en la práctica científica; en ambos casos significó un ahorro de tiempo en la experimentación de algunos pasos para llegar a la trascendencia. Todo escrito significa plasmar una experiencia, aunque se trate de un dictado en la primaria, pues éste se trata de un acercamiento al reflejo de nuestro ser en cada dibujo de cada signo utilizado, es decir, que hasta en la caligrafía damos noción de quiénes somos, algo que explica con detenimiento la grafología, que es el estudio de los rasgos de cada letra o palabra dibujada por cada individuo.

Cuando nos animamos (o nos refuerzan) a plasmar con oraciones lo que pensamos, escalamos un nivel en el desarrollo de nuestra escritura, pues además de que cuidamos de que el texto sea flexible, debemos procurar que nuestras ideas sean lo suficientemente claras para que quien lo lea, no caiga en malos entendidos, lo que implicaría una mala calificación, un rechazo o una práctica errónea, así se trate de una simple instrucción para limpiar un juego de cubiertos de plata. Un estudio sobre el comportamiento humano, un ensayo que trate sobre la molécula de Dios o un tratado sobre la extinción de los dinosaurios, exigirá además las pruebas suficientes para considerar a cada uno como pertinente, veraz y útil dentro de un marco temporal.

Cada escrito tendrá por fuerza su fecha de caducidad pues al menos pasará por el tamiz de dos pares de ojos, quien lo escribió y quien va a leerlo; la segunda revisión establecerá el tiempo de vida del texto con un simple mecanismo: la recomendación. Eso en el mayor de los casos pues hablaríamos del placer que produjo al leerlo, sin embargo, un segundo escalón sería la obligatoriedad académica, en la que las pruebas roban la atención al placer de la escritura. Al final, el único legado que podemos dejar sin temor a que desaparezca sin más, es el registro de lo que pensamos, extensivo a lo que piensan los demás. Seguramente todos tenemos la inquietud de escribir o algún familiar o conocido que escribe, ¿qué tal si lo alentamos a hacerlo? Salud.

Beto

martes, 30 de mayo de 2023

Herramientas de escritura

Escribir rápido no es sinónimo
de escribir bien. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Aunque un hombre muy religioso haya dicho que el título de creador es sólo aplicable a Dios, me tomaré la libertad de contradecirlo con argumentos emanados de la biblia, pues se supone que el hombre está hecho a imagen y semejanza y podríamos decir que varios escalones abajo, pero el ser humano también es creador, no desde la nada, pero sí de objetos nuevos. Supongo que lo único que quedaría, sería recomendarle la consulta de un diccionario para que complete su definición del verbo crear. Dejando atrás esta breve cápsula informativa, pero siguiendo con el concepto de creación, el fabricarnos herramientas adecuadas de escritura es importante puesto que, desde ellas, comienza el proceso creativo de imágenes que se convertirán posteriormente en palabras y oraciones.

La primera de ellas se alimenta de todas las imágenes que hemos acumulado en nuestro años de vida, algunas se mantendrán nítidas y otras requerirán una “manita de gato” que vuelva a hacerlas presentes, algo así como una “edición”, que sería la segunda herramienta, una muy práctica ya que con ella ejercitamos nuestra habilidad para acomodar los datos como complemento o sustitución. La tercera sería la clasificación de los mismos quizá por fechas, por lugares, por aficiones o los tópicos que a cada uno nos acomode, con lo que casi se completa la parte creativa; para la parte técnica, debemos partir desde las bases que son la gramática y la lingüística, no para volvernos especialistas necesariamente, sino para tener las nociones suficientes con las cuales estar seguros de hacerlo bien.

En las tres, la memoria juega un papel preponderante sin importar que ésta sea la propia capacidad de retener información o el uso de ortopedias electrónicas, ambas requieren de un manejo lógico sistemático que las haga funcionales en cualquier momento; y hablando de sistematización, el ejercicio memorístico que requerimos en estos días, es el de la manipulación de botones tanto en sus usos, como en sus ordenamientos; los teclados han pasado a formar parte de nuestras vidas, fundamentalmente por las ventajas que ofrecen en la redacción, el diseño y el envío de información. Los escritorios han cambiado sus formas para priorizar el uso de las máquinas por encima de las hojas de papel, siendo las causas desde la perspectiva ecológica hasta la comodidad ergonómica.

A partir de las máquinas de escritorio Olivetti, pasando por las Chandler o las del sistema Off Set hasta las grandes rotativas, la nostalgia va capturando cada tecnología insertándola, salvo por algunos usuarios empecinados, en la obsolescencia o en alguna sala de museo para que su utilidad mute pero no se pierda del todo; la ley a la que sometemos a los aparatos, los pone en un periodo de transición donde todos los que fueron bien cuidados funcionan, pero ya no sirven. Esta era de cibertextos ha aumentado la eficacia del envío, pero no de la redacción como tal, puesto que la llenamos de distractores o de fórmulas de todo uso, evitando con ello el encontrar nuestros propios formatos y modos de expresión olvidando de a poco que se debe dar mantenimiento a la herramienta principal que es el cerebro. Salud

Beto

martes, 23 de mayo de 2023

La generalidad

Los fenómenos suelen repetirse en
diferentes épocas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Una golondrina no hace primavera, versa el dicho popular, lo que en buen romance significa que lo que le pase a un individuo en particular, no necesariamente le sucederá a todo el mundo; ni siquiera las tendencias afectan a todos. Una visión general de las cosas debe estar compuesta de coincidencias expuestas por un lapso prolongado, repeticiones en un mismo sentido y que den casi los mismos resultados; hay con ello, verdades que no dejan lugar a dudas como el afirmar que a un importante porcentaje de los mexicanos le gusta comer tacos. Pero esa afirmación sería menos general si decimos que hay mexicanos que comen tacos en el desayuno y es posible que se particularice si la afirmación es que a los mexicanos les gustan los tacos de suadero.

Los panoramas generales, así como los paisajes, nos ubican en un lugar o situación donde podemos observar los componentes de un solo golpe de vista; el punto de observación es importante porque nos ofrece una perspectiva especial que favorece la descripción de la estructura y las relaciones que pudieran darse en un problema detectado. Si se trata de una ciudad, una colonia, una empresa o la historia de cada una de ellas, la generalidad nos ayudará a decidir desde dónde lo queremos abordar, por lo cual, esa misma generalidad sin modificarse o modificada, será el punto de partida para sintetizar lo obtenido al final del escrito, una vuelta completa que otorgará la oportunidad de realizar un cambio.

Aunque esto último no es obligatorio porque podríamos encontrar que las cosas, así como están, funcionan y no requieren ajuste alguno; pero normalmente sí debe hacerlos. Los términos generales no sólo determinan la dinámica de lo que evidentemente abarcan, sino que afectan a otros universos del conocimiento ya que es muy factible encontrar semejanzas, incluso entre las disciplinas de apoyo, por ejemplo, en los objetos de investigación entre la arqueología y la arqueología que hasta resultan complementarios o, en la descripción de situaciones, así la geografía en la que ubicamos personajes -un desierto o en medio del mar- produciría sentimientos semejantes, pues la desesperación reflejada entre un náufrago y un perdido en las dunas, es precisamente la misma.

Una a una podríamos recorrer las manifestaciones sentimentales de los seres humanos en diferentes circunstancias y veríamos coincidencias en los que las provocaron, quién lo hizo o cuántas veces han aparecido, lo que nos permitiría, de alguna manera, establecer patrones que nos lleven a clasificaciones de gran escala, lo mismo los pensamientos o los sentimientos. El hecho de que no existan los derechos de autor para los chistes, es una muestra clara de que hay cosas y casos donde la generalidad se impone, ya que un chiste surge de una circunstancia que atañe a todos y, por lo tanto, todos entendemos, eso hace que pueda surgir simultáneamente en diferentes puntos de una región, un país o el mundo, Registrarlos como propiedad sería imposible. Salud

Beto

martes, 16 de mayo de 2023

El detalle

Lo escrito representa algo más propio
por salir a buscarlo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Seguramente en alguna ocasión nos hemos detenida a observar una puesta de sol, una flor en un cacto, el correr de un caballo o el vuelo de una lechuza lamentando no tener una cámara a la mano, pero lo más lamentable (si lo pensamos) es no tener las palabras para describirlo, carecer del vocabulario o las oraciones pertinentes para atrapar en la memoria esas imágenes, ya ni hablar de papel y pluma. Fijamos la mirada y nos resignamos al placer efímero que logramos con ello. Si tuviéramos a alguien que le gustara escuchar lo que vivimos en el día, ¿con qué deleitaríamos sus oídos? ¿Habremos tenido el tiempo suficiente para ubicar los detalles? Posiblemente tendríamos que desmenuzar nuestro recuerdo y escoger de ello, lo que creyéramos interesante.

Hay fragmentos de la naturaleza o de lo fabricado por el hombre que valen por sí solos; cuando descubrimos uno, “editamos” el panorama para descubrir las maravillas que se presentan en un nivel en el que lo cotidiano, con sus prisas, deja pasar porque sucede todos los días. Lo cotidiano apacigua así, nuestras ansias por saber, ya que a éste le urge el compromiso que toma las formas más variadas en las edades en que podemos soportarlas, la belleza se toma entonces un descanso aunque reaparece algo somnolienta de vez en cuando en las figuras a las que nos damos permiso de admirar. Es en algunas coincidencias como ésas, en las que nos da por querer atraparlas para que formen parte de nuestra memoria fotográfica, audiovisual o escrita.

En el detalle se gesta el análisis de lo que se observa, con cada punto de interés se va formando un criterio que puede variar según su avance, por ejemplo, cuando se describe un automóvil, de inmediato saltan a la vista las formas, los colores, la potencia del motor encendido, la anchura de las llantas, la textura de los asientos o el tamaño del volante; cada uno de esos elementos fincará la unidad y el carácter de un objeto que, de esa manera, adquirirá una valoración propia pues, aunque tuviéramos dos carros prácticamente iguales, el detalle que los diferenciara nos haría valorarlos distinto, según las circunstancias; pensemos en un rayón en la portezuela izquierda, en una compra-venta, su valor monetario disminuiría drásticamente, pero ¿qué pasaría en una exhibición de cine?

Dicen los que saben que las partes del automóvil en el que se mató James Dean, fueron subastadas pagándose sumas considerables por ellas, lo que nos indica que el valor de algo es subjetivo. En palabras llanas diríamos que, lo que para unos es basura, para otros es un tesoro; cada valoración responderá a diferentes necesidades y los detalles reflejarán los intereses que nos movieron a su apreciación, las relaciones que vayan inundando nuestra imaginación y la transformación a la que sometamos a cada objeto. Pues nada será igual una vez que desmenucemos lo que percibimos en nuestro entorno ni para nosotros, ni para aquellos que lean nuestros relatos; por así decirlo, recrearemos a la naturaleza desde las entrañas de las cosas. Salud

Beto

martes, 9 de mayo de 2023

Bolitas y palitos

Al igual que todos los demás, escribir
es un oficio. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La línea del tiempo en el aprendizaje de la escritura va desde el cómo se toma el lápiz, hasta el saber cómo plasmar las ideas como un texto, independientemente de si hay un gusto por las letras o no; saber escribir requiere de un tiempo no excesivo, sólo el necesario par estas consciente de lo que gramaticalmente se puede hacer y saber cómo usar las reglas para estar seguro de que lo escrito es justo lo que quiere decirse sin malos entendidos. Sobre esa base, la teoría dicta que, desde la preparatoria, todos deberíamos ser aptos para escribir, iniciando con el escalafón que impusieron de alguna manera las escuelas secretariales, es decir, tendríamos que saber cómo redactar cartas de todo tipo, entendiendo tanto su importancia como su extensión.

Pero la actividad epistolar ha tenido que formarse al final de la fila de la redacción, pues los mensajes escritos tienen origen y destino en la brevedad de una pantalla de teléfono, pero esa brevedad también se da en el lenguaje perdiendo vigencia un montón de palabras que están siendo sustituidas por terminajos multipropósito emanados principalmente del inglés, otra parte por dibujos evitando con ellos, la explicación de intereses, aficiones, sentimientos y sensaciones; quien se niega a usar las palabras, apela al fastidio para ocultar su ineficiencia en su uso. Las excepciones van dándose con la edad cuando se descubre que se puede crear belleza o ciencia usando la pluma y, con ello, despertar interés.

Y he aquí algo curioso, quien logra hilvanar varias oraciones en una hoja de papel, se evita la pena de no ser escuchado por “viejo”, porque a decir de las nuevas generaciones, lo que ya pasó no tiene vigencia ya que lo prevaleciente es lo post moderno, tecnologizado y ergono-orgánico. No es cierto, los jóvenes no dirían eso, no usan tanto vocabulario y si acaso leyeran esto (o simplemente leyeran) me acusarían de acoso literario o un equivalente bautizado por la cuatro te. En esta plataforma, al igual que en el periodismo, tendríamos que pensar que habría que esperar a que todos cumplieran con cierta edad para que aparecieran nuevos escritores, lo cual para nuestra fortuna, tampoco es cierto, otras excepciones surgen cuando más se les necesita.

En términos marxistas significaría que dentro de este ambiente caótico, aparecerán jóvenes contrarios a la moda y leerán y escribirán sin importar que su generación los arrastre hacia la burbuja tecnológica que forman con los aparatos de información donde la hiperconexión crea relaciones falaces, dicotómicas, en las que es más factible de enternecerse o indignarse por eventos a más de ocho mil kilómetros de distancia, que lo que pasa dentro de los muros del propio hogar. Hay que volver a tomar la pluma, es este tiempo una buena oportunidad de retomar lo que nos hace humanos responsables de lo que pensamos, decimos y hacemos para que sean nuestras manos las que hablen y no le echemos la culpa a un teclado. Salud

Beto

martes, 2 de mayo de 2023

Cobranza virginal

Pluma contra teclado, el resultado
es casi semejante. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- El poeta hablaría de ella como la mácula superpuesta en la blanca inocencia de la hoja cuya superficie, lejos de sentirse mancillada, por fin cumple con el destino al que fue impulsada. No soy poeta, así que me limitaré a expresar mi admiración (por identificación) para aquellos que aún atesoran la costumbre de escribir con pluma, bolígrafo, lápiz o cualquier otro medio que requiera la acción manual. En ella está involucrada la caligrafía, puesto que empiezo a pensar que el casi culto que hacen varios pueblos orientales del dibujar textos, tiene mucho de razón. Dibujar palabras requiere de una concentración especial que muchos habrán logrado con base en una disciplina de repetición, a otros, les bastó el gusto por hacerlo.

Resulta extrañamente satisfactorio el lograr tener una letra legible puesto que eso garantiza la lectura de otros hacia el texto manuscrito (y no, lo anterior no es una redundancia); si los hubiera, un concurso de caligrafía debería tener la misma importancia que uno de ortografía, aunque esta última se ha visto muy manoseada incluso por la RAE. La estética en un escrito, me refiero a que sea agradable a la vista, también habla del cuidado que una persona tiene con sus cosas, sus relaciones y sus conceptos; fuera de falsas modestias, quien dice aceptar que tiene fea letra, sólo afirma  cierto conformismo pues no da visos de querer revertir esa situación y eso que sólo se trata de poner en acción la mano con ejercicios simples.

Pero la hoja puede ser una tirana aunque ofrezca una cara linda con líneas guía y hasta parece subir la mirada con desesperación cuando no se les respeta, llevando su queja a los cánones que se supone debieran acompañarnos desde edad temprana y la muy canija lo hará patente cada vez que tenga oportunidad ya que el honor es un privilegio sólo para ella; la pluma se encargará de los surcos, pero la hoja los portará como un tatuaje ceremonial evidenciando la maestría o la poca aptitud de quien la portó; hoy en día, hasta la impresión por máquinas ha cedido terreno al universo digital, provocando con ello un cese en la conexión cerebro-mano que si bien, no puede decirse que entorpece el razonamiento, sí que requiere una nueva perspectiva.

El medio, en el primer caso (mano-pluma-hoja), es directo para obtener un resultado, mientras que el segundo (mano-teclado-pantalla-impresora-hoja) es indirecto, el contacto con el producto es tardío comparado con la inmediatez de la tinta depositada por la punta manipulada. La intimidad lograda se debe a que todo el tiempo la hoja es tocada por ambas manos, casi a modo de caricia, que se vuelca en una relación interdependiente sin más celo que el salvaguardar el pensamiento, aunque el autor al colmar su superficie, busque otra para iniciar un nuevo proceso; a la hoja no le importará puesto que la inoculación de la que fue objeto, la volvió única, distinta e irrepetible aunque la copiaran. Salud

Beto

martes, 25 de abril de 2023

El metalenguaje del creativo

Y eso que no es cuestión de magia. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Para algunos el escribir es una tarea muy complicada porque no es el proceso creativo en sí, sino es la factura de la estructura de ese proceso creativo lo que les preocupa; la inspiración es un componente de la creatividad algunas veces sobrevalorada gracias a la narrativa cinematográfica dadas sus limitantes temporales, también considerada algo mágico como si se tratara de un don otorgado por un ser superior (las musas por ejemplo) o algo que algunos privilegiados tienen instalado en algún lugar de su cuerpo que no es precisamente el cerebro. La inspiración no es un ente al que debamos esperar o perseguir hasta atraparla, sino el producto de la observación, el razonamiento y el trabajo diario sobre aquello que nos interesa.

El creativo encuentra su inspiración en lo cotidiano que quizá, le evoque un pasaje de su vida, una lectura entrañable o un evento importante que pueda compartir con personas significativas, el trabajo de integración girará en torno a la intención y las herramientas con las que cuente para describir el tema, el “cómo” en su máxime expresión, siendo ahí en donde está el meollo del asunto. Crear en términos humanos, es recrear a partir de algo establecido, volverlo otro y presentarlo como novedad, es decir, un giro que nos dé una perspectiva distinta en cuanto a sus formas, dimensiones, usos y estética por lo cual pueda adquirir un valor adicional o la prolongación de su vida útil, por lo tanto, mantenerse en el gusto general.

Quien ya tiene a la escritura como un medio de expresión activo (o terapéutico) se habrá dado cuenta de que se vuelve una necesidad que debe alimentarse a diario, que como en una comida algunos escritos serán el entremés, otros la ensalada, aquellos la sopa, los que más, el plato fuerte... ¿y el postre? Pudiera componerse de nuevas lecturas para tomar nuevos bríos. Cuatro o cinco tiempos que provocan a diario la revaloración de la vida misma a través del acompañamiento de nuestras letras con las de otros; la escritura es nada sin la lectura, así como un mole necesita de un buen arroz y un tequila. Las metáforas alcanzadas sazonarán cada línea para que otros ojos “paladeen” la combinación de ingredientes con un toque puro.

El creativo, en cualquiera de sus facetas, renombrará lo que tenga en su entorno inmediato, algo irremediable porque todo eso lo hará suyo ya que el principio básico de la propiedad (de las cosas) es poner un nombre; esa paternidad la ejercerá en todo momento y en cualquier lugar teniendo como base su particular ritual de trabajo, dará entonces nombre a lo ya nombrado, proveyendo a su creación de nueva identidad y a él mismo de un acercamiento a lo divino. La creatividad no tiene género salvo el otorgado por el lenguaje, ése que estando en buenas manos, transforma lo inerte en movimiento, lo trágico en comedia, lo horrible en hermoso; la transformación también transmuta en todo aquello que mueve las entrañas. Salud

Beto

martes, 18 de abril de 2023

Esgrimiendo la pluma

Hay que ser capaz de atender
a varios diálogos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Como seguramente mencioné en la entrega anterior, es tiempo de utilizar mi propio método (el que he venido usando por más de un año en los blogs) pero ahora para avanzar en las novelas cortas que tengo comenzadas, un trabajo que comienza a tomar tintes de urgencia dado que debo justificar ya la existencia de la editorial. Los títulos se han convertido en centinelas que presionan en mi cabeza cada vez que tomo una tarea distinta a los objetivos que con ellos me he trazado, lo malo es que eso sucede a diario, como si no fuera dueño de mi tiempo; ahora entiendo porqué Sergio me dijo alguna vez que el no ser empleado de una empresa tenía sus bemoles, ya que al no tener que servir a un patrón, te dejaba a merced de las órdenes de muchas otras.

Y éstos pueden ser adquiridos o impuestos por uno mismo, puesto que para cubrir las propias necesidades, se deben fabricar los satisfactores por propia mano o brindar un servicio para, con el dinero obtenido, comprarlos; vamos por los compromisos adquiridos ya que son, se supone, los que podemos manejar a nuestro tiempo y como tales, la redacción de textos nos compromete mínimo a mantener un ritmo de escritura que podamos sustentar de manera coherente a nuestras actividades cotidianas. Por supuesto, habrá que tomar en cuenta que las historias pueden complicarse en la medida en que avanzan y/o se agregan personajes, lo que nos exige poner mucha atención en la creación de esquemas o mapas mentales que nos indiquen los caminos a seguir.

Desde un árbol genealógico hasta un esquema de niveles de mando pueden funcionar, quizá un diagrama de flujo o un modelo relacional, el caso es que de un solo golpe de vista la información quede clara. Lo que podría servirme sería un esquema de columnas donde catalogar cada novela, es decir, tener a los personajes, sus orígenes, trayectorias y circunstancias que los llevaron hasta el momento en que se esté retratando en el manuscrito y posiblemente, hasta el punto donde deben llegar en la historia. En un diagrama de flujo, por cada relato, retrataría las relaciones que los personajes desarrollen entre sí, ya sea por cuestiones familiares, laborales o sociales, lo que me permitiría prever los posibles cambios.

La precaución máxima, al igual que en los blogs, sería en no caer en la fascinación de vuelo y entremezclar las obras, lo que haría que perdiera la trama de cada una y el tiempo, un recurso que no puedo darme el lujo de pensar que lo tengo a raudales. Tendré que imaginarme que estoy frente a la partitura de un director de orquesta para leer y escribir en paralelo, en otras palabras, llevar casi al mismo tiempo cada manuscrito en una especie de desdoblamiento como el de un televidente adicto, figura de la cual no estoy lejano que digamos. Siendo optimista, creo que sí podría lograrlo sin volverme loco en el intento, les prometo que ustedes mis fieles diez lectores, se enterarán primero de los resultados. Salud

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...