martes, 30 de septiembre de 2014

Intereses nacionales, pero ajenos

La ignorancia es buena moneda de cambio. Foto: Baer
En un ambiente discordante, las manifestación de inconformidad pueden surgir de cualquier parte, no sólo de los sectores más desvalidos; al día de hoy, encender la radio o la televisión implica tener que consumir una serie de mensajes que tienen que ver únicamente con la violencia o los resultados de ésta, algo que no tiene más cometido que hacernos desconfiar de todo, a decir de algunos.
Pareciera una novela de ficción, donde no tarda en aparecer un vengador que ponga, también con lujo de violencia, orden a una sociedad ávida de paz. ¿De dónde sacamos esta idea? Una parte la obtenemos de forma histórica apoyada en un mesianismo arraigado desde antes de la colonia y apuntalada en la dominación española.
Hay voces aún débiles que no logran convencer a todos los sectores, pues sus luchas no quedan del todo claras y, por desgracia, algunos se confunden con actividades delincuenciales, pero esas voces tampoco hacen mucho por desmentir tales interpretaciones. ¿En dónde se pierde la perspectiva para poder definir sus intereses? ¿Cómo entender que en realidad son luchadores sociales?
Maestros y estudiantes son detonadores que se prenden fácilmente cuando hay quien logra amalgamar sus consciencias, pero parecieran ser grupos que no cuestionan profundamente sus adherencias o en el peor de los casos, no son capaces de expresar claramente cuáles son sus intenciones. Como siempre, la desinformación es la clave. Salud.
Beto

martes, 23 de septiembre de 2014

Comunicación en entredicho

Seguirá siendo un arma
poderosa. Foto: Baer.
Cuando se trata de cambios resulta entendible que las transformaciones subsecuentes nos produzcan ciertas reticencias a continuar; los cambios en los medios nos hacen ver que nuestras costumbres pueden ser revolucionadas más rápido de lo que desearíamos, pero al final nos conformamos pues entendemos que un cambio es voluntario.
Sin embargo, hay formas de cambiar y los que se producen sin la mediación de la voluntad, hacen que las inseguridades surjan desde lo que habíamos construido para mantener cuerda nuestra estancia en el grupo social. Las ideas conspiracionistas pueden empezar a surgir e intentar ser un contrapeso a la arrolladora evidencia de que nos habíamos equivocado con esas construcciones.
El grupo Imagen cambio de titular de noticieros; se fue Pedro Ferríz de Con y en su lugar, después de varias semanas de ensayos con sus subalternos, toma el micrófono Adela Micha. La forma no fue de ninguna manera la adecuada para alguien que había dedicado su vida a transmitir sus pensamientos desde una trinchera igual de farandulera que los gremios de la canción o de la actuación.
Su disculpa pública pudo parecernos coherente o ridícula, quizá innecesaria, pero la posible defensa de sus actividades extra profesionales se convirtieron -al parecer- en el principal motivo de su cese. Un mal manejo, una honestidad no solicitada y un anacrónico aviso, dieron al traste con todo el trabajo que, para bien o para mal, había realizado.
Posiblemente, lo más censurable haya sido (en la mente de muchos radioescuchas) la incongruencia que se dio entre su insistencia de promover los valores en su espacio y la razón por la que tuvo que separarse del mismo. Me queda claro que lo que decía de algunos actores de la política nacional era bastante incómodo, pero ¿no es esa la tarea del periodista?
Me queda la duda... ¿Qué lo motivó a, de pronto, publicar su confesión? ¿De quién fue la iniciativa de dar a conocer la grabación de su conferencia telefónica? ¿La señora "afectada" actuó por propia iniciativa o trabajaba para alguien, en ese aspecto? Versa un dicho, "piensa mal y acertarás", no dudaría que la hubieran contratado para realizar todo el teatrito. Yo paranoico. Salud.
Beto

martes, 9 de septiembre de 2014

¿Para qué estudio?

Menos estudios igual a más trabajos.
Foto: Brenda Apolinar.
Frustrante como nación, aunque en lo individual sólo signifique que cada quien debe rascarse con sus propias uñas; la OCDE ha descubierto el hilo negro al asegurar que tener estudios universitarios no garantizan tener un buen trabajo en México. Algo que sabemos desde que empezamos una carrera y nos traen como perritos cirqueros consiguiendo papeles para decorar muros.
La razón es sencilla de percibir. Los dineros no circulan libremente, debido a la gigantesca especulación y a la inmensa producción de satisfactores suntuarios, que nos mantienen al filo de una vida regida por la superficialidad. Si aunamos a que cada día es menor la confianza de mantener un empleo gratificante y remunerativo, la cosa toma tintes de tragedia griega.
Y es trágico porque quienes se atreven a crear una empresa, deben luchar a contracorriente para mantener a flote su inversión, lo que implica el buscar mecanismos de ahorro que casi siempre tienen que ver con el ofrecer bajos sueldos. Y quienes trabajan en esas condiciones, deben tratar de que no se les vaya lo poco que ganan en los primeros días de la quincena.
Por supuesto, quienes gozamos de un título universitario, pretendemos que se nos remunere de acuerdo a lo que sabemos y al cómo resolvemos los problemas, teniendo en cuenta nuestra disposición, nuestra inventiva y nuestra iniciativa, lo que nos convierte en personas poco viables a ser manipulados y explotados. Al menos eso creemos.
Por ello, los inventos modernos de "carreras" cuyos contenidos son básicos y que fueron creadas sólo para satisfacer las necesidades de una industria cada vez más "desechable"; profesionales técnicos que tiene como cometido, insertarse en una dinámica económica que los convierte (desde hace mucho) en simples refacciones de maquinarias reemplazables.
Bajo esta perspectiva, tener una carrera nos exige (bajo la prevaleciente premisa de que debemos estudiar para ser alguien) aspirar a grados superiores, pero una maestría o un doctorado no van a darnos automáticamente un estatus superior, pues los puestos en este país se crean par niveles operativos o de administración media. Escuela-Trabajo, contradicción de vida. Salud.
Beto

martes, 2 de septiembre de 2014

Mes patrio

Culto, tradición, obligación, ¿cómo debe
entenderse? Foto: Baer
Recuerdo mi única incursión en la escolta de mi escuela; el estar en ella se manejaba entonces como se hace ahora, por ser de los mejores promedio del mes. Al menos puedo presumir que durante un mes hice bien las cosas y estuve dentro de los primeros lugares de aprovechamiento. Aunque efímera, pude sentir la emoción de estar en un grupo selecto cuyo privilegio es transportar el lábaro patrio.
He de confesar que no tuvimos tiempo suficiente para salir al patio a ensayar para los honores de ese lunes en la mañana, ya que por algunas cuestiones de salud y otras por pequeñas indisciplinas, le escolta de base se vio mermada en número y quienes teníamos el suficiente promedio los suplimos, así entonces, medio contingente estuvo compuesto por neófitos que nunca habíamos estado en esos menesteres.
Gracias a la benevolencia de los maestros y del director y al mucho aburrimiento de los compañeros, no se notaron demasiado los errores, pero los nervios nos hicieron presa, pues conocíamos el grado de responsabilidad del cual éramos depositarios, máxime  que nos empezaban a llamar la atención las niñas. Tampoco voy a olvidar el par de ojos que, esperanzados, me veían sudar a cada paso.
Los motivos por los cuales queríamos que nos saliera bien quizá no eran muy patrióticos, pero eran precisamente ellos los que nos mantenían concentrados y serios a la hora de hacer honores. No importaba tampoco que berreáramos al cantar el himno nacional. González Bocanegra y Jaime Nunó debieron revolcarse en sus tumbas. En fin, la solemnidaden sí misma, no fue fuerte de mi generación. Salud.
Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...