martes, 26 de mayo de 2026

Pensar en cánones

La creatividad se nutre de pensamientos
básicos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Una fórmula probada. Que hayamos escuchado que hay tantos estilos de escritura como escritores existen, no puede sacarnos de la cabeza que hay formas correctas de redactar en nuestro idioma; los lenguajes tampoco escapan a las fórmulas, ni siquiera los más comunes inventados para identificar a un grupo o a una etnia. Los lenguajes de los medios (prensa, radio y televisión), por ejemplo, mantienen su estructura y funcionalidad ciñéndose a las reglas gramaticales que impone el español y si lo que se desea es ser claro y no tener malos entendidos, más vale seguirlos, aunque aleguemos licencias literarias o creativas. Nada hay más efectivo que un mensaje corto y claro que mantiene, incluso con imágenes pictóricas, la estructura sujeto-verbo-complemento.

2. Imágenes auditivas. De los sentidos con los cuales nos relacionamos con el mundo, el oído podría ser el que menos nos engañe deliberadamente respecto de lo que queremos saber; en el entretenimiento es más sencillo porque la simpleza de los mensajes nos permite crear o recrear imágenes con suma rapidez; las radio novelas, radio series o radio comedias nos dan la información en crudo, permitiéndonos ajustarla en nuestra mente según la referencialidad de nuestro conocimiento, escuchamos un clip-clap de los cascos de un caballo pero lo imaginaremos según los equinos que hayamos visto, la valoración de los estímulos y los gustos personales cultivados a lo largo de nuestra vida, a menos que la descripción de los elementos interfiera en ello.

3. Imágenes visuales. Somos seres culturalmente visuales, solemos reaccionar con el movimiento o con los colores y las formas, creando sensaciones con los tipos de cada uno de ellos; a la percepción le sigue la creación manteniendo un patrón como el de los médicos al diagnosticar a un paciente, separamos inconsistencias, juntamos semejanzas, ubicamos detalles y, en consecuencia, producimos una imagen que puede ser matemática, literaria o técnica, para solucionar un posible problema, todo el tiempo invertido apuntará a comparar lo que creamos con los machotes establecidos con anterioridad, por ello nos es fácil imaginar cómo quedarían un pantalón y una camisa cuando tenemos un buen adiestramiento en los patrones de corte.

4. La inmediatez. Con la integración de las inteligencias artificiales, la creación de imágenes se ha vuelto algo inmediato, no importan lo limitados que sean nuestros lenguajes, siempre obtendremos aquellas que se adapten a nuestras circunstancias o lo más cercano a ellas; el temor de que nos volvamos intolerantes a esperar está latente, pero no podemos permitir que el uso de tales aplicaciones mermen la paciencia que tanto trabajo cuesta cultivar, pues ya hemos visto que el sentido de lo inmediato va permeando en varios ámbitos de nuestra vida, por ejemplo cuando conducimos, las esperas de más de un minuto en los semáforos nos sacan de nuestras casillas y ni hablar de los embotellamientos al mediodía, sacan lo peor de nuestros pensamientos post modernos. Salud.

Beto

martes, 19 de mayo de 2026

Viaje virtual

Interconexión y viajes, una buena
combinación. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Las páginas como vehículo. Acompañé a Emilio Salgari a través de una espesa selva y no pude evitar la comparación con las travesías a la luna, al fondo del mar o al espacio exterior con Julio Verne o el intento de destazar una ballena con Eraclio Zepeda (si es que eso puede compararse), mientras que los extranjeros paseaban en una carreta para poder admirar los paisajes, el mexicano ya probaba avanzar con un motor turbo de ocho cilindros repasando desde el estupor hasta la impotencia de un pincelazo. Las páginas en cada obra me guiaron como en un tobogán pues cada una, en su tiempo, no me dio tregua para cuestionar o imaginarme cosas ajenas a la lectura; me atraparon y no opuse resistencia, que si eso hubiera sido un secuestro, todavía estaría en esos viajes o en Estocolmo.

2. El cine y la compañía. A quienes les gustan las películas pueden pensar en dos alternativas: lo que importa es el filme y no es impedimento verlo solo o, que lo más apreciable de la experiencia como cinéfilo es realizarla acompañados. En realidad, el cine es un medio comunitario en el que le reacción al mensaje se aprecia más en grupo, aunque su interacción sea primaria. El grupo, en el casi anonimato que provee, permite una reacción explosiva, más allá de lo que se supone está permitido, sin que eso nos cause pena o incomodidad, algo así como una actitud de rebaño en la que, si todos hacen lo mismo, entonces está bien. La magia del discurso cinematográfico está en que resulta sencillo separar lo visual de lo verbal y aún así, entender la mayor parte del mensaje.

3. El viaje en solitario, la tv. Posiblemente su individualismo le viene de nacimiento sin que lo notáramos al principio, pasó de ser un medio comunal a un aparato de uso exclusivo que salió de la sala para encerrarse en las recámaras y después a ser acompañante para todo lugar con la aparición de las redes sociales; la extrema variedad y los horarios permanentes también tuvieron su participación para que hubiera un discurso televisivo que cambiara hacia el consumo individual paralelo al comunal; no están peleados el uno con el otro pero sí han establecido (sin reglas de por medio ni manuales de operación) fronteras bien definidas que regulan la convivencia entre consumidores, estableciendo tácitamente que quien tiene el control remoto, elige lo que se consume.

4. Tres en uno. Para completar la santísima trinidad de la información, está el audio que se mantiene en un lugar de privilegio desde su incorporación a la fotografía en movimiento, cuando su mezcla era poco menos que una fantasía; a finales del siglo XIX, seguramente ni Julio Verne se imaginó lo revolucionarios que serían los dispositivos móviles de telecomunicación que son capaces de recibir producciones muy elaboradas de audio y video, pero lo más sorprendente es que en ellos mismos se pueden facturar con alta calidad. Con las aplicaciones de fotografía fija y en movimiento, grabadora de voz y un procesador de textos, en un teléfono móvil llevamos por la calle un estudio de producción en miniatura que pudiera ser, a veces, un arma en potencia. Salud.

Beto

martes, 12 de mayo de 2026

Migrante

También por razones económicas, pero
lo llevamos en la sangre. Foto: BAER vía Gemini

Irapuato, Gto.-

1. Escrito en el ADN. La humanidad no puede estar quieta porque la inmovilidad produce cánceres que mínimo la atrofian por dentro; si cambiamos de lugar, generalmente es para encontrar uno con mejores condiciones para nosotros y nuestro desarrollo; somos seres caminantes que necesitamos cambiar de aires cada cierto tiempo, antes con el propósito de tener otra residencia, ahora para descansar de la casi ritualística rutina. En la literatura, nos fascinaron los viajes de Gulliver, las aventuras escritas por Julio Verne o Emilio Salgari, hasta llegar a las odiseas relatadas por Ray Bradbury; esta fascinación se da precisamente porque nos permiten esas historias viajar por mundos paralelos, sin la necesidad de gastar en traslados o de quemar combustibles fósiles, tan condenable en estos días.

2. La imperante necesidad. La realidad de un país emergente, en vías de desarrollo, tercermundista (esto último ya sin contexto), es que su dependencia de una metrópoli se encuentra en una especie de bucle amarrada con amenazas y camuflada con artilugios legales diseñados para mantener las cosas tal y como están; sus situaciones, si trabajan duro, sólo cambiarían en lo económico, la sensación de abandono permanecerá al menos por dos generaciones, otras dos imaginarán haberse adaptado a la sociedad a la que llegaron y las siguientes seguirán pensando que en realidad no son aceptados del todo. Todo migrante debe pasar una prueba de segregación, ya sea de su entorno o auto impuesta hasta conseguir tener la confianza plena de estar con iguales. Está fácil.

3. Pocas veces conforme. Si acaso el viaje no es de placer o de negocios, el movernos a la fuerza nos implica cambiar muchas partes de la rutina que no estamos dispuestos a canjear, con la consecuente molestia por estar lejos de nuestras actividades; la sensación debe multiplicarse cuando forzados por una situación de desventaja impuesta por un ente intangible que no podemos enfrentar, debemos abandonar nuestro lugar de residencia por tiempo indefinido, lo que hará de la incertidumbre algo más insoportable, pues además de las amenazas de despido, está la posibilidad de cambios en las políticas migratorias y temer el ser detenido en cualquier momento. Contrario a lo que afirman los eruditos del desarrollo humano, lo que nos mueve es el malestar, no la comodidad.

4. El beneficio del conocer. Vuelvo a la aclaración, conocer no es saber, el primero es el bagaje histórico que tenemos (en mente o en documento) sobre un tema, mientras que el segundo, la parte operativa de eso acumulado por años de información. Tampoco el conocimiento acumulado es garantía de sabiduría, pues podemos tener en casa una biblioteca muy amplia, pero no haber leído ni el diez por ciento de esos libros; la ventaja y atractivo de tenerlos, es que la información está siempre a la mano y nos permite consultas periódicas sin riesgo de que cambie esa información o desaparezca por obra y magia de un algoritmo como ocurre en la red. Saber en dónde se encuentra la información nos pone al borde del conocimiento. Salud.

Beto

martes, 5 de mayo de 2026

Espíritu poblano

Se podrá decir lo que sea, pero espíritu
de servicio lo hay. Foto: BAER vía Gemini

Irapuato, Gto.-

1. Empieza por el estómago. La herencia, el vecindario social, la naturaleza, la sensibilidad de los pobladores y todo lo que sea factible de transformarse en un beneficio para el humano, va convirtiéndose en rasgos culturales que definen lo que queremos ser y hacer; el primer contacto con los sentimientos lo realizamos con el estómago, en teatro es la zona abdominal en donde expresamos mayormente las sensaciones junto con los sentimientos, éstos ubicados en el pecho, algo natural ya que pudiera tratarse como una zona única y, biológicamente hablando, nuestras madres nos transmitieron todo mediante el cordón umbilical en nuestra vida intrauterina. Gran parte de lo que sabemos, lo adquirimos de esa manera también, por lo cual podríamos afirmar que nuestra tendencia a identificarnos así se da.

2. La distinción por etnias. Si debemos encontrar diferencias entre los grupos sociales que pueblan nuestro territorio, éstas vamos a encontrarlas en las costumbres, porque los elementos que utilizamos para expresarnos culturalmente, suelen ser los mismos en todos lados, como el uso del maíz, la iconografía, los géneros musicales, hasta los adornos en las casas; tratar de diferenciarnos por el origen de nuestros grupos étnicos resulta a veces ocioso, dado que de lo que más orgullosos nos sentimos es mestizo y de nuestras raíces prehispánicas sabemos muy poco y la mayoría son sólo especulaciones en la vida cotidiana. Para los que tenemos conexiones con la parte sur del estado de Puebla, podemos intuir que una parte de nuestros antepasados sean mixtecos o los de Guanajuato tengan que ver con los otomíes.

3. Férreo pero accesible. La separación voluntaria por grupos muestra afinidades por etnia, escolaridad o dinero, al menos en la parte evidente, las demás negociaciones tendrán que ver con otro tipo de intereses secundarios, como el deportivo, por ejemplo. El poblano es difícil de comprender y convencer, pero cuando se ha logrado, se conquista a un fuerte aliado que quizá no esté sobre nosotros todo el tiempo, pero sí estará al pendiente de lo que pueda pasarnos; por otro lado, no hay una única forma de ser poblano, aunque la referencia más fuerte la tengamos en la ciudad capital, la franqueza se puede sondear hacia la zona de los ingenios que colinda y es parte de la franja mixteca, mientras que el misterio va a refugiarse hacia el norte.

4. Mezcla diferenciadora. Es inevitable concentrar nuestros pensamientos en el mestizaje tanto en lo arquitectónico como en lo culinario, si es que hablamos de la Angelópolis, pues para reconocerlo en otras ciudades como Atlixco, Izúcar o Tehuacán, hay que adentrarse en los detalles que cada mancha urbana, pequeña o grande, las hace características. La modernidad las ha alcanzado a muchas, pero mantienen un visible arraigo a costumbres y tradiciones capaces de enternecer al corazón más duro; me tomé la libertad de hablar someramente sobre Puebla, porque consideré importante organizar mis filias sobre mi origen maternal y comprender qué debo buscar en próximas visitas, porque me queda mucho por recorrer. Salud.

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...