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martes, 1 de septiembre de 2026

Trueno vs Trueno

A esta foto le faltan las plumas.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. No es lo mismo. Aún no aparece un paradigma que deje atrás al de Marshall Mc Luhan, cada medio mantiene después de más de sesenta años de dada a conocer esta frase «el medio es el mensaje», el cual no sólo responsabiliza de su entendimiento a la radio o a la televisión, sino también al tipo de consumo que hacemos de ellos, la combinación en cada caso tendrá como marco a la costumbre, la cultura y los hábitos de consumo generales que manifieste cada uno de nosotros. Dadas esas condiciones, podemos distinguir aún cuando estamos frente a una serie televisiva, una película o una radionovela, a pesar de los intentos de crear lenguajes híbridos o de suponer que la incursión de la red va a cambiarlos de fondo, cuando sólo diversificó la entrega y el consumo.

2. Buenos o malos por sí solos. En cada lenguaje de medios, vamos a encontrarnos características que encenderán nuestros sentidos, principalmente la vista y el oído, dando prioridad a que con ellos el espectador utilice su imaginación; mientras que en los mensajes sonoros, las inflexiones de voz y los efectos de sonido deben provocar que el oyente complete la escena con las supuestas distancias, los posibles tamaños o las cantidades aproximadas, en los audio-visuales se tratarán de completar las situaciones puesto que lo demás ya está dado. El éxito en cada tipo de mensaje se dará cuando no se intente llevar las herramientas de uno al otro, por ejemplo, los narradores de futbol que amenizan su trabajo con comentarios adicionales a las acciones sin repetir lo que estamos viendo.

3. Ray Bradbury. Lo que más debe haber identificado a este escritor es la disciplina para averiguar sobre las tendencias en las teorías tecnológicas, algo sobre biología y otro tanto sobre comunicación. Supongo que al imaginar su cuento sobre los viajes en el tiempo para satisfacer el deseo de cazar de los potentados, Bradbury habrá tenido acceso a los archivos más actuales de paleontología de su tiempo, por lo que las imágenes descritas en su obra, mantienen la idea de los grandes lagartos del mesozoico en el periodo cretácico, contraria a la que se tiene hoy en día. El manejo del tiempo también es muy simple aunque mantiene las bases sobre la calendarización, el riesgo de las realidades alternas y las paradojas, con lo que el interés en su lectura crece.

4. Me gustan los dos. Tanto el cuento impreso como la película tienen su encanto, uno por mantener la tensión y subirla al final, la otra, por tomarse la libertad de darle a la historia un final menos violento. Esa licencia literaria le dio otra dimensión al relato, mostrándonos una opción del peligro que representan los viajes en el tiempo (si pudiéramos realizarlos), claro que, el encanto de dejar abierto el final a la imaginación de cada uno, no tiene precio; en ete caso Un sonido como de trueno tiene una adaptación muy digna, que Ray Bradbury aplaudiría de buena gana. He leído y visto el cuento y la película en varias oportunidades y siguen produciéndome el mismo gozo, como si fuera la primera vez, pero en cada ocasión, gracias a mi poca memoria, siguen sorprendiéndome. Salud.

Beto

martes, 25 de agosto de 2026

La amabilidad personificada

Un antihéroe debe equilibrar sus acciones
con sus intenciones. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Naturaleza pródiga. El andar por este mundo suele proveernos de material explotable para un texto interesante, hay paisajes rurales, paisajes urbanos, caminos empedrados, boscosos o puertos que encienden nuestra imaginación para poner en ellos a los personajes más fantásticos que puedan ocurrírsenos pero, ¿qué hacer cuando la misma vida nos ofrece personajes que lo tienen todo? Sí, es cierto que todo lo que hay en el mundo es literariamente modificable, sin embargo, cuando nos encontramos que está prácticamente completo, duele un poco el pensar que hay el riesgo de que, al modificarlo, tergiversemos su esencia o la imagen que tenemos de él; un personaje merece respeto, como si de una persona real se tratara, si ésta vive, con mayor razón.

2. La bendita tentación. Si alguna vez han estado frente a un objeto geométricamente perfecto, como un círculo o una esfera, seguramente los invadió la tentación de tocarlo o manipularlo, si es que no pasamos los límites del respeto; en el mundo de la literatura, esos límites se ensanchan hasta permitirnos pensar en cambiar la esencia de algo o alguien que parece bueno, es decir, es casi irresistible que nos encontremos con un personaje que sea todo bondad e imaginar que lo cambiamos por el puro gusto de darle un giro a la historia. Claro que se debe tener cuidado de no caricaturizarlo y darle un contexto coherente para que el interés no se pierda; es imprescindible tener una idea clara del final del texto, para ir hacia allá sin contratiempos.

3. Sí los hay. Trabajando para ING Seguros tuve la suerte de conocer a un señor que en todas las formas posibles era muy amable, además de justo en su trato a las personas que trabajábamos allí, así como a los clientes y visitantes; en el argot ejecutivo se decía que era «toda una dama» por su don de gente y su trato tan diligente. En algunas ocasiones (pocas para mi gusto) tuve la oportunidad de hablar con él, mientras esperábamos que iniciara el horario de trabajo; yo acomodaba en mi portafolio las pólizas que debía llevar a quienes las habían contratado el día anterior y él disponía todo su «arsenal» para dar la bienvenida y atender a los clientes, su búnker-atril siempre se mantenía impecable, así como su traje, el cual portaba con el orgullo de un lord inglés.

4. Ahí está la oportunidad. Lo que más lamento es no recordar su nombre, síntoma inequívoco de que debo empezar a realizar ejercicios de mnemotecnia; por el lado bueno, el no recordar su nombre me abre un panorama amplio para inventarme uno y no comprometer a la persona real en el proyecto que iniciaré en estos días. Imagínense a un hombre con una imagen intachable con un oscuro pasado que ha traído al presente por dudosas intenciones, lo que no deja claro si sus acciones se vincularán a la maldad o a la justicia. Es posible que el personaje resultante tenga el mismo atractivo que el de un infante maligno en las películas de terror; un personaje así de contradictorio debe tener un montón de características que nos permitan odiarlo y quererlo a la vez. Salud.

Beto

martes, 24 de abril de 2018

Chocheo académico

Para estos tiempos, muletas mentales.
Foto: Baer
Seguramente, quienes me han hecho el favor de invertir unos minutos en leer lo que escribo, sabrán que no suelo compartir cosas que no he producido, a menos que lo considere de mi utilidad o muy importante; también habrán tenido que soportar mis quejas por cuestiones que solo atañen a un reducido grupo de personas quienes, como yo, suponen que hay remedios para todo.
Notaron que puse en cursivas la palabra solo, adivinarán entonces que tengo siete años y lo que va de este, que me he saltado las trancas gramaticales impuestas por la RAE en el sentido de que ya no debe tildarse, independientemente de que indique “únicamente” o “estar sin compañía”; regla que ya había escuchado en algún sitio pero que decidí no atender.
Pues ahora resulta que debo poner atención a aquello que me parecía aberrante, a riesgo de que se considere un motivo de reprobación en la entrega de trabajos de la maestría que estoy cursando. No voy a discutir mis desacuerdos a dicha regla puesto que ya tuve oportunidad de pensarlo en la noche y la almohada me conminó a no meterme en honduras.
También habrán notado que acabo de compartir un video (así, sin tilde por ser mi real gana), donde el locutor expone de mejor manera el sentimiento general que me embarga; tomando en cuenta que mientras a algunos les pudiera parecer una nimiedad el desuso de la tilde en algunas palabras, esos mismos no se dan cuenta de que con cambios de tal magnitud, perdemos mucho de nuestra lengua escrita.
Consciencias más, consciencias menos, el argumento de que las lenguas evolucionan no aplica cuando, por flojera se intenta forzar bajo contexto, palabras que se deberían identificar sin la necesidad de este último; nuestro idioma es, en algunas expresiones, autocontextualizable (perdonen la expresión) y esa autonomía la da precisamente el uso de las tildes. Salud.
Beto
Pd. Mejor le hubieran pensado dos veces antes de incluir el uso de "wey" al diccionario en lugar de obligarme a leer dos veces el mismo renglón.

martes, 22 de agosto de 2017

¿De verdad tan importante?

Desde que me acuerdo, los eclipses son así.
Foto: Sputnik Mundo
Nunca he sido de los que piensan que sólo su opinión cuenta ni mucho menos, ser el portador de la verdad absoluta, por el contrario y lejos de presentar signos de esquizofrenia, dudo incluso de lo que mi cerebro procesa hasta el grado de presentarme varias opciones de razonamiento que puedan conducirme a respuestas, por lo menos coherentes.
Afirmo esto porque hay en todo este mar de información, un sinfín de aseveraciones que tratan de ser contundentes sobre el ánimo de quienes tienen la curiosidad, el temperamento y el suficiente ocio como para estar revisando lo publicado por el basto universo cibernético; con el consabido riesgo de encontrarse con cada versión que, el cielo nos ampare.
De todo lo que se afirmó, recordó y hasta se predijo sobre el eclipse, sólo una cosa no entendí y es que en varios momentos y lugares se le calificó como "el eclipse del siglo"; posiblemente hubo varios antes de mí que se lo preguntaron pero, ¿de dónde salió la idea de llamarlo de tal forma? ¿qué tenía de particular y que no tuvieron los eclipses anteriores? ¿era alguna forma de congraciarnos con los Estados Unidos porque ahora sí les tocó verlo en su totalidad y a nosotros no?
La mecánica del fenómeno no cambió: la luna se interpuso entre nuestro planeta y los rayos solares para producir una sombra que se proyectara sobre la superficie terrestre. Fenómeno que, al menos en un 50% se produce a diario, pero que por el ángulo de proyección no nos taca verlo así dado por lo dinámica de la trayectoria lunar al rededor de la tierra.
Entonces, vuelvo a preguntar, ¿por qué fue éste el eclipse del siglo? Para el 2024 ocurrirá otro, quizá lo veamos en el territorio nacional otra vez, espero que en un porcentaje mayor al 30% como fue éste. ¿Tendrá menos validez porque las fuerzas cósmicas no estarán presentes? Y a propósito, para quienes me enviaron el presagio de que se acabaría el mundo... Interpreten mi silencio. Salud.
Beto

martes, 28 de marzo de 2017

Pásele, pásele, atrás hay lugares

Emocionante pero peligroso.
Foto: Baer
Lo malo de vivir en un país que es simplemente funcional, es que podemos fácilmente conformarnos con que se mueva aunque sea semejante a un coche tubular; éstos no son cómodos, no tienen formas sofisticadas, no sirven como algo presumible por su belleza estructural y tanto el aire como el agua, se cuelan por todas partes.
Dentro de un automóvil tubular se corre el riesgo de morirse de un número indefinido de formas, desde romperse el cuello hasta quemado y ninguna de ellas está contemplada en las posibilidades propias, eso sólo le pasa a otros. Un viaje es una experiencia tan excitante como peligrosa, no hay protección suficiente del exterior y el interior, de plano no existe.
Un tubular es un auto incompleto, hecho para transitar en supuestos caminos trazados casi al azar, sin planes definidos y que representan sólo un interminable circuito, porque para usarse en carretera es prohibitivo. Así, no sirve para trasladarse de un lugar a otro, sólo para moverse en interminables vueltas tan repetitivas como estresantes.
Los demás países industrializados, tienen y mantienen en perfectas condiciones de funcionamiento, autos hechos para viajes largos y continuos, con refacciones disponibles, con las comodidades propias de un vehículo que ha probado su eficiencia para realizar su cometido, Terminados hasta en el más mínimo detalle y de los conductores... mejor ni comparamos. Salud
Beto

martes, 28 de febrero de 2017

¡Ya lo sé!

Y entre más me lo mencionan, más se me antoja.
Foto: Baer
Por supuesto que no estoy buscando adeptos ni tengo la intención de cambiar las creencias de nadie, pero de esa misma manera, quisiera que mis opiniones al respecto fueran escuchadas; no tengo una idea clara por la que debamos culpar a los animales comestibles por lo que hacemos o dejamos de hacer los humanos, pero la cosa es así desde hace mucho.
¿Quiénes son los que pecan en contra de constructos gobernantes de nuestra moral, los animales o nosotros? ¿Nosotros? Entonces ¿por qué proyectamos los males que debamos purificar en nuestro interior hacia la comida? Desde que recuerdo, a propósito o no, cuando he comido carne en los llamados días santos, no pasa de que alguien me recuerde que no debí hacerlo.
No me transformé en un demonio, no me salieron escamas de serpiente, no vomité plasma... bueno, ni siquiera me salieron granitos en la cara por comer carne en viernes a ninguna edad. Y podrá afirmarse que, como a mí no me interesa ser católico como lo es mi familia, pues por eso no le doy importancia, pero a ninguno de los que conozco -católicos-, tampoco les sucedió algo semejante.
Reitero, no soy quién para decir si están todos bien o mal, eso es cosa de cada quien. Lo que me parte el ánimo es que me estén repitiendo que me dan verduras o pescado, porque no se come carne. De una vez por todas trataré de dejarlo en claro: yo como lo que se me dé, sin protestar y sin importar en qué época del año nos encontremos. Que me lo recuerden cada año, está de la tiznada. Salud.
Beto

martes, 7 de febrero de 2017

Otros mundos

Escena de El viaje superficial de Jorge Ibargüengoitia
Foto: José Cruz Barroso
¿Qué hubiera hecho yo en otra época? Sencillo, ser un rebelde indómito con ansias de igualdad que recorriera la zona de la sierra sembrando el terror en las hordas opresoras; quizá un trovador que cantara las hazañas de héroes a los que hubiera acompañado en sus correrías; posiblemente un maestro rural de principos del siglo XX, que diera fe de las carencias del país.
¡Un periodista de ésos que perseguían la noticia por todo el mundo! Que supiera de los riesgos naturales de su profesión. Pero no, me toco un tiempo en el que se habla de todo, pero que se dice muy poco. Aunque mi muy efímera participación dentro del mundo de la actuación me haya brindado la oportunidad de ponerme en zapatos ajenos.
La misma emoción, pero sin los peligros inherentes que deben enfrentar los revolucionarios, los aventureros o los servidores públicos. Una descarga de adrenalina causada por la cercanía y el conocimiento de un público ávido de diversión que, sin embargo, no perdona un esfuerzo a medias o el menosprecio de su inteligencia.
Probé las mieles del espectáculo semana a semana durante un -repito- breve periodo, lo cual me dejó muchas enseñanzas. Lo recuerdo con todo el agrado que me brindó la casualidad y el apoyo de Edmundo Torres junto con toda su compañía. No sé si mi memoria me diera para repetir la experiencia, pero la voy a atesorar por mucho más tiempo. Salud.
Beto

martes, 31 de enero de 2017

Aún así, ando a las carreras

Una gran ayuda... para estar encadenado a la
realidad. Foto: Baer
Las agendas pueden ser mortales, representan un contrato hecho con nosotros mismos en donde no hay cabida al arrepentimiento; lo estipulado en ella es casi inamovible, posiblemente un poco postergable, pero nunca olvidable. Es una tirana que, gustosamente o no, debemos obedecer con todo nuestro esfuerzo y generalmente, poniendo nuestra mejor cara.
Contiene en sus entrañas la palabra maldita con la que a la mayor parte de los hombres se nos acusa cual sentencia bíblica: compromiso, pero que también responde a los niveles de poder como cualquier comerciante subordinado a sus bajos instintos, es decir, sólo quien goza de un nivel alto, ve perdonados sus deslices como si fueran travesuras de infantes.
El manejo de una agenda crea un universo paralelo a nuestras realidades, la frustración está implícita lo mismo que las satisfacciones; cumplir con sus cometidos semeja el llenado de álbumes de estampitas, de ésos que nos vendían de niños en la primaria. En sus hojas quedan plasmados nuestros más recónditos deseos o nuestros más maravillosos planes.
Por todo eso, creo que es un acto de total irresponsabilidad que uno regale una agenda a otro sin entender que en ello, está fincando la posibilidad de ser atrapado entre sus horarios, ser citado y obligado a asistir a donde se le convoque y ¡ay nanita! condenado a repetir dicho citatorio pero sécula seculorum, amén. Y eso que no trataré de puntualidad. Échense ese trompo a la uña. Salud.
Beto.

martes, 10 de enero de 2017

Mensaje a la nación

La telenovela de la carestía, ya la he visto por
mucho tiempo. Foto: Baer
Tuvimos ya la explicación directa desde presidencia de la República del porqué el aumento a los energéticos obtenidos del subsuelo y más que haber sido lo amplia que prometió al inicio, se dedicó a dar vueltas sobre las posibles consecuencias de no haber tomado tal decisión. Fue sólo una única razón, lo demás, un intento rastrero de responsabilizar a todos de lo que llamó "retos".
Según esta versión, la gasolina se regaló durante los sexenios anteriores -imagino que todos, incluidos desde 1938- por la práctica de subsidio que quién sabe quién inventó, lo cual frenó irremediablemente el avance del país en educación (siempre es en ella) y en todo lo demás. Saldo que, si mal no recuerdo, todos los presidentes han mencionado.
Y la solución que encontraron los genios de este sexenio fue "liberar" los precios de gas y gasolinas, por lo que el "ajuste" se dio con respecto de los precios del crudo a nivel mundial ¿? En este momento no puedo más que poner cara de idiota y maquinar unas de esas preguntas babas que, nadie en su sano juicio, se atrevería a contestar sin ciertas reservas.
¿Por qué adaptamos el precio del petróleo a los estándares mundiales, si se supone que somos un país productor inmerso en una economía de libre mercado? ¿Por qué liberamos precios dentro del territorio, pero fuera de él, no gozamos de esa libertad? Y peor ¿si somos productores, por qué importamos más de la mitad de la gasolina necesaria para nuestro consumo? Vivimos en una economía dirigida por la estupidez. Salud.
Beto

martes, 1 de noviembre de 2016

Baño ovino

Tiempos de violencia, sólo una defensa.
Foto: Baer
Puede ser que en el siglo XVII nada tuviera el valor suficiente como para que un individuo con poder pudiera ejercer el derecho de pernada; puede ser también que esto haya detonado el encono comunal y por ello, se haya pensado en tomar la justicia por propia mano. Y en el colmo de nuestro avance como seres racionales, que como contraparte, el resultado hayan sido las leyes actuales.
Lope de Vega debe haber sido un pitoniso de ésos que ya no hay y que su obra se convirtiera en referente inmediato del descontento social, de la protesta generalizada y de la revancha en contra de la injusticia (ésta sí, tomada en manos acostumbradas a la impunidad). Los tiempos se están repitiendo y la insensibilidad avanza a grandes pasos.
Ayer fueron encontrados cuatro cuerpos en la carretera México-Toluca, cuya identificación arrojó que se trataba de personas dedicadas al robo. Hoy se informa que fueron ultimados por un pasajero de un autobús de servicio foráneo que, según indagaciones, no se ha podido identificar ya que los testigos interrogados no pudieron observarlo bien.
Como era de esperarse, los informes de la autoridad (no sé si las indagatorias) han mostrado una torpeza casi legendaria, pues no se aclara si el presunto "justiciero" bajó de la unidad inmediatamente o no, si no fue así, quiénes le ayudaron a bajar los cuerpos, cuánto tiempo pasó de los hechos a que llegaran a la central de autobuses. En fin, cosas básicas.
No digo que la acción haya sido plausible, pero cuando la desesperación llega a niveles sociales, no queda otra que tomar la defensa de la propia integridad. Fríamente se puede pensar "qué bueno" y creo que no debería juzgarse a quien haya ultimado a esos tres hombres y una mujer y si hubiera ido yo en ese camión, instaría a declarar a una voz "los mató Fuenteovejuna, señor". Salud.
Beto

martes, 6 de septiembre de 2016

Clandestinidad para sobrevivir

Alimentar cuerpo y espíritu no está contemplado
en ningún presupuesto oficial. Foto: Baer
En la búsqueda de la sobrevivencia y la persecución consuetudinaria de la chuleta, la imaginación empieza a trabajar como si nunca lo hubiese hecho; la necesidad es una madrastra imperiosa y dominante, no da tiempo a respirar y menos cuando hay gente dependiente de uno. Lo bueno es que no es mi situación, pero ¡ah! cómo aparecen cosas que me hacen falta.
En esa misma lucha estamos todos quienes aún no tenemos resuelta la vida y que, seguramente, nos sabemos incapaces de poner atención a lo que sucede en las altas esferas gubernamentales y económicas del país ya que, como lo he afirmado antes, lo urgente no da tregua a lo importante. Y lo primero en esta vida es asegurar la papa.
Pero la situación en la que hemos caído históricamente, nos impide ser leales con las instituciones; la clandestinidad es la mejor arma para no dejar ir el poco ingreso que va surgiendo cada día en las clases necesitadas, ésas en la que vamos cayendo los clasemedieros que nos descuidamos un poco y que de pronto, por un error o situación no calculada, nos vemos engrosándolas.
Con perdón de los profesionales de la economía, pero creo que manejar un país, sigue siendo semejante a manejar una casa. Si se tienen los recursos, a gastar, si no, pues no. Pero la razón de no tenerlos supera la capacidad del ciudadano común de crear sus propios recursos: el dinero recaudado de impuestos va perdiéndose en un camino escabroso.
La solución es acabar con la corrupción desde nuestro interior, desde nuestra forma de ver la vida en este país. Quizá no sea sencillo, pero sí simple. Si tan sólo nos permitieran a todos tener seguridad para mantener un negocio, sin las complicaciones impuestas desde una administración burocratizada a lo bestia, hasta los servidores públicos podrían tener ganancias lícitas. Sigo soñando. Salud.
Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...