martes, 28 de julio de 2026

Si Julio Verne hubiera sido mexicano

Un escritor depende de lo que vive al día.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. De la Bondojo. Sería un muy especial fenómeno que mantuviera su interés en plasmar lo que le dictara su imaginación, pues eso no podría suceder sino hasta después de haber sido repartidor de Bimbo, fayuquero de Tepito, dependiente de una farmacia del barrio y boxeador, porque los de la Bondojo le entran a todo. Ya con todas esas experiencias adquiridas, empezaría a indagar sobre cómo mejorar las condiciones de los lugares y las personas de esos trabajos, quizás imaginándose máquinas que transportaran en un santiamén, los productos de contrabando, desde la frontera norte hasta las calles de la capital, autómatas que los acomodaran en gigantescas estanterías vigiladas por robots con visión de trescientos sesenta grados y armados con rayos paralizadores.

2. Quizá yucateco. La distancia había convertido a la península en un territorio separado del resto del país tanto por cuestiones físicas como la falta de caminos y sistemas de comunicación que la conectaran con el centro, como de identidad, pues eran conscientes de que sólo compartían con dicho centro, una de las dos raíces altamente difundidas como génesis de nuestra nación. De hecho, el español yucateco tiene una marcada autonomía respecto del resto de la república, pues ellos pueden identificar los regionalismos del centro o del norte, pero para nosotros es más difícil los de ellos, debido a la inclusión de vocablos mayas menos comunes en las zonas nahuatlacas, así que Verne tendría la oportunidad de jugar con el idioma para crear misterio.

3. ¿Qué tal del Bajío? Somos el ojo del huracán cultural que es este México al que suponemos querer tal como es, aun sin conocerlo del todo; con toda esta vorágine de costumbres, una imaginación como la de Verne podría haber jugado con leyendas, con parajes exóticos, con formas de pensamiento que confluyen sin mezclarse del todo, no le costaría ningún trabajo teniendo tanto material a la mano vinculado a formatos que la lógica occidental no registra del todo puesto que, esos marcos referenciales en Europa, hace mucho que dejaron de funcionar como parte de la vida cotidiana y, aunque sigue haciéndose literatura sobre la magia (como Harry Potter), se tiene más como la ficción que representa un legado; en México como quizá en toda Hispanoamérica, la magia es un modus vivendi.

4. No sería ciencia ficción. Julio Verne, siendo mexicano, no hubiera creado ciencia ficción, quizá su pluma nos llevaría por los caminos del costumbrismo en los que cheneques, alushes, nahuales y otros serían los protagonistas dentro de una realidad dominada por «la Llorona» y otros especímenes raros. Está la posibilidad de que no fuera mundialmente famoso pues su imaginación sería semejante a cualquier mexicano o que, si hubiera tenido buenos contactos para trascender, tendría los vuelos de Juan Rulfo, Juan José Arreola o Carlos Fuentes, la ambigüedad del éxito en este país, sólo es equiparable a los contenidos fantásticos de la literatura local. Un orgullo sin duda, alguien a quien presumiríamos en las reuniones con amigos y nada más. Salud.

Beto

martes, 21 de julio de 2026

¿Para cuándo los carros voladores?

Quizá lo que llamemos avanzado se exprese
con embotellamientos en el aire. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Aquí espero. Podría echarle la culpa a Julio Verne, a Isaac Asimov o a Ray Bradbury, pero la verdad es que mi imaginación es tan volátil que nada más necesita un pequeñísimo pretexto para salir disparada hacia los confines del universo; las horas invertidas en imaginar en lo que pudiera convertirse este mundo, a pesar de no ser lo más oportuno que pudiera haber hecho por los lugares donde sucedió, la escuela principalmente, me han servido de base para lo que hice después. Pero los maestros tenían la culpa de que me evadiera de sus clases, pues mencionaban cosas que me hacían pensar en otras que se encadenaban a otras y así sucesivamente, por lo que ahora, con las coincidencias de lo que se ha fabricado con lo que escuché en clases y leí en los libros, aquí estoy esperando lo que sigue.

2. Eternidad onírica. A veces soñamos vuelos nocturnos sin ortopedias mecánicas, el aire nos golpea el rostro mientras planeamos trayectorias que nos llevan de techo en techo de manera pausada, pues tenemos que ubicar el lugar donde nos encontramos; o quizá sí conducimos una máquina anfibia con la cual conquistaremos grandes territorios aún no ocupados por otros seres humanos en un futuro distante. Los cuadros aparecidos en nuestra mente podrían tomarse como la solución de problemas para los que tenemos poca capacidad de respuesta en el momento real; no se trata nada más de dinero, sino también de conexiones que nos permitan entender cómo está funcionando el mundo desde la perspectiva más simple que es la relación entre productores y consumidores.

3. La mecánica actual. Hay muchos avances, eso es evidente desde el momento en que ya no es posible que los ciudadanos comunes le metamos mano a los motores actuales y cualquier fallo en sus computadoras es casi objeto de estudio de la NASA; también lo notamos en los electrodomésticos a los que no es tan sencillo encontrarles refacciones y, si llegamos a conseguirlas, éstas tendrán un precio prohibitivo, de tal manera que saldría mejor comprar un aparato nuevo, además de que las generaciones son cada vez más breves. Otro punto se trata de las herramientas, cada vez son más especializadas y caras, loo que impide que pensemos en adquirirlas porque, ya sea que se trate de instrumentos de precisión o de una electrónica que difícilmente usaremos en otros aparatos.

4. Lo que me perderé. Ojalá tuviera una bola de cristal o la imaginación de un escritor de ciencia ficción, pero por lo proyectado por ellos, seguramente lo que no veré serán los autómatas antropomórficos de servicio común, los viajes casi instantáneos a gran distancia (o teletransportación), las comidas para rehidratación y la automatización total de casas habitación y transportes de uso convencional; quizá ya haya varios de esos avances, sin embargo, mi fantasía llega hasta la democratización total. No menciono las exploraciones espaciales porque de todos los avances que han anunciado las agencias espaciales del mundo, ésos son los que más lento van y está también el asunto de los contactos alienígenas, pero eso es más bien, tema de H. G. Wells. Salud.

Beto

martes, 14 de julio de 2026

Ahora la IA

Condenando no es como optimizaremos
sus usos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Como en todo. Casi siempre, inicio el uso de una nueva tecnología con cierta resistencia, debido a que el trabajo por dominar las técnicas con las cuales fabricaré mensajes fue algo arduo; me sucedió con los ordenadores electrónicos, ¿cómo iba yo a estar de acuerdo con su uso, si ya sabía escribir con el mínimo de faltas de ortografía, con buena sintaxis y hasta con buena letra? O, si me apuran un poco, casi escribía rápido a máquina. Aun descubriendo los programas Word y Corel, ponía trabas, pues debía contar algo el que hubiera aprendido a formatear, hacer trazos con reglas y a mano alzada; lo consideraba una afrenta a la creatividad y a la iniciativa de todos los que, de todas formas, apreciamos las manchas de tintura, los tonos pastel y las líneas con estilógrafos.

2. La fotografía. Aún no definimos, como profesionales, si el utilizar a la inteligencia artificial para crear imágenes con calidad fotográfica o para mejorar fotos antiguas es aceptable, para los mortales normales resulta divertido que tengamos un juguete tan sofisticado para obtener cuadros que, normalmente no tendríamos cómo hacerlos, por ejemplo, ¿qué tan viable es conseguir una modelo a la cual colocarle una túnica griega, en una locación florida, en una tarde soleada para que emule a la libertad portando una antorcha y pose para nosotros? Con la inteligencia artificial es posible, pero se trata de lo que dije antes, de un juguete, puesto que verla de esa manera no tiene repercusiones éticas, como las tendría si intentáramos venderlas como totalmente propias, faltarían reglas para ello.

3. Ya ni metemos las manos. La textura del «ratón» lo es todo, el teclado traduce de un intermediario a otro, lo que queremos plasmar en una hoja de papel, a la cual no tocamos hasta que una máquina le ordena a otra qué manchas irán en cada una de las caras. Es cierto que hay mucha ventaja y oportunidad de entregar escritos limpios y gramaticalmente casi perfectos, pues un ordenador nos permite cambiar errores y hasta cuenta con una buena base de palabras para su corrector ortográfico; el esquema se repite en cualquier tipo de producción industrial, si hablamos de empaquetar alimentos, refacciones, ropa o instrumentos de toda índole, tanto los materiales como la maquinaria para embalar son los mismos sin importar el tamaño de lo que se vaya a guardar.

4. Vencido por la comodidad. El mayor temor mostrado, incluso en las redes sociales, por un gran número del personal académico del país, es que el uso de la tecnología provoque que las nuevas generaciones tengan cada vez más problemas para pensar; el panorama no está del todo claro, porque como todo avance tecnológico, el uso de las inteligencias artificiales (caso de moda) carece de un instructivo ético, simplemente es condenado por puristas y apoyado por pseudo progresistas. En ambos casos priva la ignorancia sobre las consecuencias del acceder o no a esas herramientas, las críticas se limitan a describir panoramas imaginarios post apocalípticos como los que describís Sócrates acerca de los libros y que se ha replicado con cada avance. Salud.

Beto

martes, 7 de julio de 2026

Motivo de festejo

Como los niños descubren su entorno, el escritor
descubre su naturaleza. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. La tradición indica. Estar acostumbrado no es lo mismo que ser costumbrista, al primer término lo rige la pasividad, al segundo lo inspira lo que sucede en su entorno; estar dentro de la costumbre nos impide, a veces, el entender cómo se dan los procesos sociales, precisamente porque los vemos como algo natural y normal, si nos mantenemos al margen, la curiosidad nos guiará por senderos que a los demás no les causan interés o no los han descubierto; el costumbrista indaga sobre los eventos que repetimos, en ocasiones, de manera mecánica y que nos producen una satisfacción estandarizada. Como un movimiento literario, el costumbrismo nos ofrece una visualización crítica de lo que nos parece cotidiano, sin que esto refiera a una calificación de bueno o malo.

2. Lo transformado. Los cambios son interesantes, así que estamos atentos a todo lo que vaya transformándose en nuestro entorno; la verdad no es cierto, pareciera que nos resignamos a que esos cambios vayan dictando el ritmo de nuestra vida sin que sintamos tener el control de lo que nos pasa ni a nivel personal ni, mucho menos, a nivel social; si nos mudamos de casa, hay que estar atentos a la ubicación de todo aquello que nos es útil, como la tienda de abarrotes, la departamental, las oficinas de los servicios básicos y, por supuesto, de esos vecinos que todo lo saben; las distancias a todos ellos también son importantes pues nos indicarán la manera en que tendremos que desplazarnos, sin que eso nos represente demasiado esfuerzo y todo ello, llevarlo al papel.

3. Los finales. Terminar algo como un grado académico o la vida laboral, nos da una muy buena razón para organizar una fiesta cuya modestia o fastuosidad, tendrá que ver con el número de personas involucradas, la cantidad de dinero que podamos invertir o si el motivo es socialmente apreciado; sin importar que hayamos sido muy activos o no socialmente hablando, que algún festejo sea en nuestro honor termina por disolver todo tipo de resistencia a que se lleve a cabo, en otras palabras, todo cascarrabias dobla las manitas con las muestras de cariño que le brinden sus allegados, nada más requieren constancia para lograrlo. Paciencia es el nombre del juego y la organización, el vehículo para que una reunión o todo un festival tengan éxito, incluso en la vida de un personaje.

4. Escogemos qué festejar. Aquello que nos hace sentir importantes, nos presenta un espectro interesante en cuanto a que podemos imaginarnos en lugares o situaciones que sólo nosotros podemos resolver, si ése fuera el caso, cada sitio o cada evento representaría un triunfo susceptible de festejo por parte nuestra, lo cual no significa una fiesta por tirada, sino que el resultado sea digno de recordarse por un buen rato. Así, buscamos situaciones que nos llenen de alegría como el tener un detalle con una persona especial, pasar tiempo de calidad con otra, ayudar a conseguir algo importante y es posible que cada evento mencionado se espere que sólo nosotros pudiéramos solventarlo, o qué ¿pensaron que haría mención de algo heroico? Pues no. Salud.

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...