martes, 24 de marzo de 2026

No cualquier escrito

La única manera de evitar la incomunicación
es tener medios compatibles. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Una carta a un pariente lejano. Escribir es complicado cuando se trata de dirigir las palabras a una persona en específico y además, la convivencia no es común, encontrar algo que compartir lo vuelve difícil; algunos apelan a la novedad, pero ésta tiene una fecha de caducidad muy pronta y es casi imposible tener algo realmente nuevo todos los días. Otros se van por los recuerdos sobre lo que vivieron o que tienen sobre un tercero, el tema en sí da para mucho, si lo intercambiado fue muy nutrido; los amigos en común suelen ayudar si además se coincidió con ellos en algún momento, pero tampoco es algo que suceda seguido, así que lo que queda es tomar a cada escrito como si fuera el primero, quizá por un tiempo razonable, mientras se hace común el intercambio de misivas.

2. Un recado a la sirviente. Hay cercanías que no pueden pasar ciertos límites, como aquellas que tienen que ver con un contrato; una secretaria, una dependiente de mostrador, una sirviente doméstica, por mucho que tenga un largo tiempo trabajando para nosotros y por ello, le tengamos confianza, no tienen la obligación de soportar impertinencias de nuestra parte, por lo que (aquí voy a exagerar), si les dejáramos un recado con instrucciones, éste no podría comenzar con la leyenda «Juanita de mi corazón», a menos de que hubiera un entendido al respecto, como tampoco cabría el dirigirnos a ellas de manera institucional. Como en todo, hay reglas negociables en la manera de redactar mensajes a subalternos que no tienen que ver nada más con la jerarquía.

3. Un telegrama a un amigo. Al igual que con un desconocido o en una relación laboral, lo que priva en un escrito a un amigo es el respeto, sin embargo, éste no es solemne, se presenta cuando mantenemos el lugar ofrecido al otro, intacto, con todas las consideraciones sin alterar, que las ceremonias son para los que admiramos de lejos. Los mejores mensajes son los breves, que van al punto y que no hacen perder al otro su tiempo; la tecnología sirve para acercar a los que están lejos, la otra parte será tema para otra ocasión, por lo pronto enfoquémonos en las bondades de la electrónica, la primera y más obvia es el ahorro del papel y del tiempo y el único obstáculo (como siempre) es tener un tema a tratar, aunque está la vieja confiable de ponerse al parejo con las vidas... o el clima.

4. Al público en general. La impersonalidad tiene límites variados, según sea cercano su trato, el que escribe podrá darse libertades que lo conduzcan a impactar a quienes recibirán su texto con la esperanza de que la reacción sea fuerte y pareja para que se logre exactamente lo que busca; la escritura para un perfil no personal debe estandarizarse de alguna manera, quizá por posición ideológica, por el tipo de historias o la calidad del consumo; las letras resultantes pueden adecuarse a cualquiera, dado que por cuestiones culturales, las coincidencias saltarán a la vista sin mayor dificultad. De ese punto a la identificación individual con un personaje, distaría sólo un paso por lo tanto, nos encontraríamos a varios émulos de los héroes literarios en todos lados. Salud.

Beto

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