martes, 7 de abril de 2026

El que no sabe

La sospecha no siempre está
bien documentada. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Sospecha. Varios son los personajes que en una novela cuestionan al protagonista, por no entender sus intenciones o motivos para actuar, por lo general lo acompañan por todos los lugares a los que asiste, sin saber en realidad qué es lo que enfrentarán, simplemente confían en las facultades que su compañero siempre manifiesta en los momentos más difíciles. La ignorancia crónica de la que hacen alarde, sirve como el detonante principal del razonamiento del personaje principal, ya sea para resolver un problema propio o ajeno, para solventar una situación existencial o para revalorar sus fuerzas frente a un peligro inminente; las sospechas surgen de la ignorancia partiendo de una afectación a personajes cercanos, inocentes o de una gran importancia social.

2. Argumenta. Pero no sobre el tema, sería absurdo ya que de eso no sabe, pero sí sobre las razones por las cuales no se enteró; parecieran coherentes porque tuvo el tiempo para organizar sus pensamientos y acomodarlos para que su cronología aparentara ser a prueba de fallos; podría agregar que hay algo en su contra, que los planetas no se alinearon, que las estrellas no tuvieron conexión o que Slim se las negó porque su sistema no es 5G. El caso es que, sin saber de qué se trata cualquier asunto, opina y lo hace con argumentos que denotarían que estuvo presente en los sucesos, si no fuera porque o han ocurrido en otras latitudes o en otros tiempos. En estos años, podemos verlos proliferar en las redes sociales, tomándose la libertad de opinar hasta de las vidas privadas de gente famosa.

3. Intriga. Es muy fácil desviar la atención de lo correcto y después tratar de compensarlo creando historias alternas que no son siempre gratificantes, lo que nos mueve es una curiosidad a veces insana, por ver la reacción de las personas al rededor de la víctima de una intriga. La ignorancia funciona como un caldo de cultivo para inventar historias sobre aquellos lejanos que no van a enterarse de lo que dijimos y si lo hacen, en nada les afectarán nuestras palabras pues, para eso se expusieron; claro está, en este planteamiento hay un error al no contemplar que, por muy pública que sea la labor de alguien (un actor o un deportista) no nos da el derecho para meternos en su vida privada, como tampoco a la de nuestros cercanos; ni siquiera a Paty Chapoy le sienta bien.

4. Como el que no ve. Es que confiamos demasiado en nuestra vista, aunque sea el sentido que más nos engaña, mas si no la tenemos, mucho de lo que conocemos pierde sentido, ya no hay color ni profundidad y fijar la atención en algo, requiere de empezar a entrenar de otra manera a los demás sentidos. Algo así pasa cuando debemos aprender cosas nuevas, el conocimiento anterior debe adaptarse o, de plano, erradicarse ya que nuestro cerebro no es un baúl en el cual contener todo lo que vamos experimentando. Si no vemos, necesitamos más de una explicación para saber, quizá sea que usamos este verbo como sinónimo de entender y de confiar. Ver es, a la vez, el camino para creer, para indultar o condenar; aquello que no vemos se salva de nuestro juicio, a veces para bien. Salud.

Beto

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