martes, 6 de octubre de 2026

Como hacer zapatos

Vender libros es como con
los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. El diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasmarla, tiene el encanto de la sorpresa puesto que es un momento en que la lucidez se digna a brindarnos unos minutos para ordenar y dar forma a las imágenes que van apareciendo en nuestra cabeza, a veces como un todo al que sólo hace falta realizarlo y en otras ocasiones, en partes que debemos ensamblar cuidadosamente para que quede exacta. Si es la primera opción, la escritura semeja a la manufactura de un mocasín en la que a la pieza única que conforma el empeine, los laterales y el talón, sólo debe juntársele con su soporte (la suela y el tacón) mediante unas costuras simples, pero si vamos por la segunda, el juego se diversifica al integrar suajes, costuras elaboradas y troqueles que vendrán a dar una variedad casi sin límites.

2. La manufactura. Tanto la escritura como la encuadernación son oficios que tienen los principios de cualquier otro, incluido el zapatero; la concentración es primordial porque en una parte está el riesgo de escribir una incoherencia o recibir un pinchazo en la otra. Por el uso de instrumentos con las manos, la encuadernación sin máquinas puede considerarse un trabajo artesanal en el que lo más valioso e importante, es sacar piezas únicas aunque sean muy parecidas entre sí. Los modelos tienen que seguir un machote que permite cambios de estética solamente, ya que la mecánica para leerlas es la misma desde su creación, siguiendo los parámetros de formación de páginas con tipografías, tipos de papel, calidad de las tapas y aquello que las haga más llamativas.

3. La distribución. En esta parte es donde la escritura y la fabricación de zapato se parecen más; podemos haber fabricado algo novedoso, llamativo, que nos quede a la perfección o que nos inspire a ir más allá de lo que teníamos planeado en un principio, todo para darnos cuenta de que su desaparición o presencia en las estanterías, dependen del gusto cambiante del consumidor, pues casi no existen campañas publicitarias para libros ( ni para zapatos) y la recomendación de boca en boca es muy personal ya que la lectura no es un artículo de cocina; por lo tanto, las librerías no compran tirajes, los ponen a consignación y dependiendo del movimiento de la obra, solicitarán o no la presencia de más unidades en su estantería. Lo peor del caso es que en ellas no hay una persona dedicada a recomendar los libros, eso no está remunerado.

4. Lo difícil, la venta. Desde esa imagen que de niño me quedó de los vendedores de enciclopedias que ibas de casa en casa ofreciendo las obras más recientes de las casas editoriales, hasta mis intentos de vender seguros y casas (que prácticamente tienen la misma mecánica), tuve este proceso mental maravilloso en el que me di cuenta de los beneficios que tiene la interacción entre dos seres humanos, uno por tratar de convencer a su interlocutor de que intercambie su dinero por un producto y el otro, por no dejarse porque está convencido a su vez, de que la contraparte no lo hace por ser buena persona, de ahí mi entendimiento de que los fenómenos comunicacionales me representan un motivo de teorización y las ventas... pues nunca han sido lo mío. Salud.

Beto

martes, 29 de septiembre de 2026

Desde una imagen

En ocasiones, tenemos al culpable
frente a nosotros. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Hablar del entorno. En un ejercicio de descripción para la clase de periodismo gráfico, las imágenes fotográficas con las que trabajamos ese día abarcaban desde el retrato hasta el paisaje, pasando por algunas francamente subjetivas que bien podrían calificarse de abstractas o malas; esa práctica sirvió más que nada, para ubicar mis facultades como fotógrafo ya que se trataba de tomas mías en diferentes momentos y es que, para mi sorpresa, las sirvieron a mis alumnos para crear historias con ellas, a pesar de que nada tenían que ver entre sí. Lo mejor del caso es que pudieron retratar con ellas problemas sociales, tanto locales como nacionales, que estaban vigentes por esos días y hasta lograron una crítica desde lo que veían, un buen logro gracias al uso de su imaginación.

2. Escribir sobre situaciones. La fotografía de ocasión suele ser rica en expresividad, dado que quienes aparecen a cuadro, se presentan sin mayor pretensión que lo que están haciendo en el momento, sin posen ni expresiones estudiadas, la situación así retratada puede ser única, sin embargo, las interpretaciones se dispararán según las referencias que tenga quien la observe y el tiempo en que esa observación se haga, pues no es lo mismo interpretar una fotografía actual o de hace un año en la que sus componentes nos son muy familiares, que una de hace más de sesenta años en la que pudiéramos encontrar coincidencias, pero que probablemente no entenderíamos del todo por no haberlas vivido, por ejemplo, el uso de accesorios o la vestimenta, podríamos entender su portación, pero quizá no sus cuidados.

3. Señalar rasgos. Los rostros son un cúmulo de pistas para imaginarnos los caracteres, estados de ánimo o pensamientos simplemente con distinguir, si me permiten la expresión, las posiciones de las partes móviles como son las cejas, los ojos y los labios principalmente, mover otras partes como nariz u orejas ya son habilidades exóticas en los seres humanos, pero son muy importantes en los animales domésticos que, de alguna manera, se mimetizan con el entorno. Las formas nos indican, en términos generales, los lugares de procedencia, aunque los distintos mestizajes lo hacen cada vez más difícil. Como herramientas literarias, los rasgos nos definen el tono de las historias que vamos a contar, me tomo la libertad de exagerar, ¿imaginan un cuento en el que intervienen sólo personajes con el ceño fruncido?

4. Ubicar elementos. En un trabajo de corte detectivesco, los detalles vienen a afinar todo el contexto de lo que se observa en una imagen; un jarrón colocado con la cara opuesta, polvo residual de ese movimiento, el cambio de color de una carpeta o un cuadro en la pared, la manera que cambia la iluminación en la mañana o en la tarde, la presencia de accesorios y todo aquello que dé pistas o se haya alterado deliberadamente, que para el caso es lo mismo. El desarrollo de la observación, contrario a lo que pueda pensarse, no requiere de un gran esfuerzo visual o auditivo, quizá del olfato y del tacto se requiere un poco más de especificación, pero si hacemos uso, además, de nuestra curiosidad, cualquier escena nos estaría contando historias que, por las prisas, estaríamos pasando de largo. Salud.

Beto

martes, 22 de septiembre de 2026

Temas de seguridad

Ni con todos los avances nos alcanzaría para
protegernos siempre. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Las clásicas policiacas. Los nombres en las novelas, los cómics, las películas y cuantas formas narrativas tenemos, se multiplican con los años; desde Dick Traci hasta Patrick Jane, pasando por los clásicos Holmes, Poirot y Dupin,  sus autores llenaron páginas y páginas de misterios por resolver; también los hay que siguen sus pasos como la supuesta hermana de Sherlok, Enola, una amenaza elegante, Fantomas o una bibliotecaria muy observadora, Aurora Teagarden y, aunque sus métodos se semejan mucho, son la prueba de que el misterio es un gran atractivo en todas las épocas, principalmente en las que se han pintado de manera oscura y lóbrega, sin embargo, a plena luz también pueden esconderse cosas, lo que hace de un acertijo la mejor manera de poner a prueba nuestra capacidad de observación.

2. La tecnología vigilante. Desde las obras de Orwell (1984) y Huxley (Un mundo feliz) hemos generado cierto resquemor hacia el uso de la tecnología debido a la idea de que ésta pueda convertirse en un instrumento de una posible tiranía global, algo que ha comenzado a vislumbrarse a decir de algunos por los paralelismos entre la vigilancia del «Gran hermano» y la selección corporativa que observamos en nuestros días y que se narraron en las obras mencionadas. Por desgracia, antes que ser un tema que nos haga sentirnos protegidos, vemos a esta situación como una invasión a la privacidad y una limitante a la libertad de decisión, asuntos ambos que superan nuestra forma de vida acuñada desde la idea medio extraña de democracia, pero a la que aún estamos acostumbrados.

3. En el espacio. El cosmos ha servido en literatura para darnos cuenta de que no podemos imponer los criterios terrestres en otros planetas, ya sea (desde la ficción) porque su población responde a visiones muy distintas o (desde la ciencia) porque su naturaleza no presenta las condiciones que van a rendirse a nuestros caprichos; si de algo debemos estar seguros es que el maltrato al que hemos sometido a la tierra, va a cobrarnos factura si no empezamos a cuidarla y dado que, con nuestra tecnología, aún no somos capaces de ir a terraformar otros cuerpos celestes, estamos obligados a tomar medidas para no deformar éste. Por otro lado, aún no sabemos cómo crear gravedad en nuestros aparatos interestelares, ni cuánto podría afectarnos la falta de ésta por más de un lustro, pero en eso estamos.

4. La era digital. La protección de los datos personales se ha convertido en tema recurrente en todos los niveles, los fraudes cibernéticos por suplantación están a la orden del día; hay ofrecimientos de equipos, programas y aplicaciones que prometen repeler los ataques de virus, pero que la periodicidad de sus apariciones como nuevas versiones, nos hacen dudar de su efectividad y de la identidad de sus creadores. Como si necesitáramos más incertidumbre, ahora el sentirnos inseguros se traslada a las pantallas en las que la defensa tiene que realizarse sin conocer el rostro de un oponente con ínfulas de francotirador; sólo comparable con la de los grafiteros, la deslealtad de un pirata cibernético se escuda en un anonimato que nos revela la calaña de cobarde que debemos soportar. Salud.

Beto

martes, 15 de septiembre de 2026

Novelar la historia

Un episodio histórico es una buena
fuente de inspiración. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Más que una moda. Las grandes plumas actuales han hecho de los momentos históricos un motivo literario con el cual acercar lo más posible a la ciencia con el gran público; Juan Miguel Zunzunegui, Francisco Martín Moreno, Paco Ignacio Taibo II, Pedro J. Fernández, Cristina Rivera Garza, Alejandro Rosas, Rosa Beltrán, Mónica Lavín, Pedro Ángel Palou, Ana Lília Cepeda, Juan Villoro, Jorge Volpi, Benito Taibo, Isabel Revuelta, entre varios otros, han tomado los claroscuros de los próceres de la patria para tratar de entender su accionar en el contexto que les tocó vivir. Deben haber descubierto entre todos, una necesidad imperiosa de crearnos una identidad en la cual podamos confiar más allá de la memorización de lugares (sin contexto) y fechas aisladas que sólo crean islotes de datos irrelevantes.

2. Relatos digeribles. Más allá de aprendernos los nombres, las fechas o los lugares, debemos aprender los cómo y para qué sucedieron las cosas, observando las conexiones entre los hechos relatados, sabiendo además, que los relatos no narran lo sucedido como pasó, sino cómo fue observado y entendido; por desgracia, la tendencia originada desde la gestión de Vasconcelos persiste hasta nuestros días, lo que casi convierte a la historia nacional en una novela de Corín Tellado mezclada con pasajes bíblicos que dejan un manejo maníqueo de personajes y hechos históricos, por lo cual tenemos héroes buenos de toda bondad y villanos de toda maldad, de los cuales encontramos el pretexto perfecto para victimizarnos y echarle la culpa de todo lo malo que hemos hecho a los extranjeros.

3. Humanización del héroe. Cada individuo que ha pisado este mundo es producto de su tiempo, por lo cual, podemos vernos como una amalgama de ideas y sentimientos que definirán la manera en que vemos nuestras realidades; el adjetivo de héroe no se porta en vida (a menos que seas Jsime Belmonte), es algo que va ganándose con las narrativas de quienes valoran, en los futuros inmediatos reafirmadas en los mediatos, las acciones realizadas por los personajes considerados importantes. La balanza, por supuesto, es muy subjetiva y responde a la localización de aquellos con los que los gobiernos en turno, pueden justificar sus planes y acciones que marcan la dirección que tomaron, por lo que la tarea actual de historiar, debe enfocarse en retirar el halo de mártires que tienen.

4. ¿Desaparecerá el rito? Posiblemente no, puesto que la veneración suele ser un rasgo que, si no se le aplica a una figura por estar desgastada o porque su tiempo pasó, se aplica a otra que ofrezca mejores condiciones que imitarse; sin embargo, aquellos ídolos que logren humanizarse, habrán logrado una mayor comprensión de sus actos, puesto que se les verá desde la óptica de su tiempo. En otras palabras, el despojar a las figuras importantes de su halo de heroicidad, nos permitirá verlos apartados de sus vestiduras militares y adentrarnos en sus pensamientos cotidianos, enlazar los eventos en los que participaron para entender las consecuencias que nos tienen en estas situaciones y, lo más importante, encontrar un discurso que los aparte del manejo maniqueísta de si fueron buenos o malos. Salud.

Beto

martes, 8 de septiembre de 2026

La motivación en un personaje

Ser un personaje va más allá de la vestimenta.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Lo define el perfil. Pudo haber sido tomado de una realidad alterna o de lo más cercana a nosotros, pero un personaje no toma su motivación de la nada; al ser una proyección inspirada o el retrato más fidedigno de una persona real, cada ser descrito en las páginas de un libro responde a la visión que tiene el autor de ella y de su entorno, es decir, una vez que se ha perfilado con la tinta, se vuelve un ente literario de ficción. Un escritor es un artesano que perfila a sus personajes según sus perspectivas, sus conocimientos y sus herramientas expositivas, por así decirlo, filtra la información que tiene, de tal manera, que el resultado sea lo más atractivo posible al futuro lector de su obra sin que demerite un ápice su verosimilitud, aunque el resultado sea un alienígena de cuatro brazos.

2. Lo perfila su relación. Los emparejamientos son inevitables, los grupos sociales no pasan de veinte miembros y ni siquiera son grupos de verdad pues no necesariamente se conocen todos entre sí, las sociedades tienen como rasgo común el respeto al anonimato; en un panorama como éste, un personaje puede manejarse desde la introspección, la vigilancia o el abandono y, sin importar el tipo de relación que desarrolle, será muy probablemente tormentosa. Las características de los personajes así, van de un seer que se escuda en una máscara que sólo observa su entorno y sufre, a otro que se crea una justificación para atacar a quien considere un riesgo para cualquiera que sea su plan de vida. También podríamos considerar a un personaje diametralmente opuesto que vaya en contra de lo que pudiera ser su «destino».

3. Lo relaciona su origen. Salir de la miseria, oponerse a una boda pactada, defender una identidad o pertenecer a una logia son situaciones que se prestan para crear una trama en la cual retratar una problemática social o un drama familiar, el resultado siempre será una oportunidad de comparar y analizar de manera crítica nuestro entorno y junto con ello, una posible introspección individual sobre el papel que jugamos en ese universo. Un personaje imbuido en la cultura judeo-cristiana que además ve como normal el libre mercado y la acumulación de capital, si nación y vive en condiciones depauperadas, tiene dos opciones básicas, la primera, resignarse a su situación y sublimarla o segunda, rebelarse en contra de ella y buscar por todos los medios salir de ahí.

4. Lo origina la propia circunstancia. Una aspiración puede convertirse en personaje cuando se le reviste de un entorno propicio para que desarrolle todos sus potenciales; las relaciones entre personajes crean ambientes que se manejarán casi de manera autónoma hasta el momento en que un cruce entre ellos (una pandilla de varios años contra una emergente, por ejemplo) dé origen a una tensión que sólo se aliviará por medio del conflicto; en ocasiones es la situación propia del autor la que detona o soluciona la problemática retratada en el relato, lo que sirve al mismo tiempo de entretenimiento al lector y de catarsis al escritor, teniendo como un bono extra, el establecimiento de un lazo afectivo que lo único que prueba, es que estamos imbuidos en la misma cultura. Salud.

Beto

martes, 1 de septiembre de 2026

Trueno vs Trueno

A esta foto le faltan las plumas.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. No es lo mismo. Aún no aparece un paradigma que deje atrás al de Marshall Mc Luhan, cada medio mantiene después de más de sesenta años de dada a conocer esta frase «el medio es el mensaje», el cual no sólo responsabiliza de su entendimiento a la radio o a la televisión, sino también al tipo de consumo que hacemos de ellos, la combinación en cada caso tendrá como marco a la costumbre, la cultura y los hábitos de consumo generales que manifieste cada uno de nosotros. Dadas esas condiciones, podemos distinguir aún cuando estamos frente a una serie televisiva, una película o una radionovela, a pesar de los intentos de crear lenguajes híbridos o de suponer que la incursión de la red va a cambiarlos de fondo, cuando sólo diversificó la entrega y el consumo.

2. Buenos o malos por sí solos. En cada lenguaje de medios, vamos a encontrarnos características que encenderán nuestros sentidos, principalmente la vista y el oído, dando prioridad a que con ellos el espectador utilice su imaginación; mientras que en los mensajes sonoros, las inflexiones de voz y los efectos de sonido deben provocar que el oyente complete la escena con las supuestas distancias, los posibles tamaños o las cantidades aproximadas, en los audio-visuales se tratarán de completar las situaciones puesto que lo demás ya está dado. El éxito en cada tipo de mensaje se dará cuando no se intente llevar las herramientas de uno al otro, por ejemplo, los narradores de futbol que amenizan su trabajo con comentarios adicionales a las acciones sin repetir lo que estamos viendo.

3. Ray Bradbury. Lo que más debe haber identificado a este escritor es la disciplina para averiguar sobre las tendencias en las teorías tecnológicas, algo sobre biología y otro tanto sobre comunicación. Supongo que al imaginar su cuento sobre los viajes en el tiempo para satisfacer el deseo de cazar de los potentados, Bradbury habrá tenido acceso a los archivos más actuales de paleontología de su tiempo, por lo que las imágenes descritas en su obra, mantienen la idea de los grandes lagartos del mesozoico en el periodo cretácico, contraria a la que se tiene hoy en día. El manejo del tiempo también es muy simple aunque mantiene las bases sobre la calendarización, el riesgo de las realidades alternas y las paradojas, con lo que el interés en su lectura crece.

4. Me gustan los dos. Tanto el cuento impreso como la película tienen su encanto, uno por mantener la tensión y subirla al final, la otra, por tomarse la libertad de darle a la historia un final menos violento. Esa licencia literaria le dio otra dimensión al relato, mostrándonos una opción del peligro que representan los viajes en el tiempo (si pudiéramos realizarlos), claro que, el encanto de dejar abierto el final a la imaginación de cada uno, no tiene precio; en ete caso Un sonido como de trueno tiene una adaptación muy digna, que Ray Bradbury aplaudiría de buena gana. He leído y visto el cuento y la película en varias oportunidades y siguen produciéndome el mismo gozo, como si fuera la primera vez, pero en cada ocasión, gracias a mi poca memoria, siguen sorprendiéndome. Salud.

Beto

martes, 25 de agosto de 2026

La amabilidad personificada

Un antihéroe debe equilibrar sus acciones
con sus intenciones. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Naturaleza pródiga. El andar por este mundo suele proveernos de material explotable para un texto interesante, hay paisajes rurales, paisajes urbanos, caminos empedrados, boscosos o puertos que encienden nuestra imaginación para poner en ellos a los personajes más fantásticos que puedan ocurrírsenos pero, ¿qué hacer cuando la misma vida nos ofrece personajes que lo tienen todo? Sí, es cierto que todo lo que hay en el mundo es literariamente modificable, sin embargo, cuando nos encontramos que está prácticamente completo, duele un poco el pensar que hay el riesgo de que, al modificarlo, tergiversemos su esencia o la imagen que tenemos de él; un personaje merece respeto, como si de una persona real se tratara, si ésta vive, con mayor razón.

2. La bendita tentación. Si alguna vez han estado frente a un objeto geométricamente perfecto, como un círculo o una esfera, seguramente los invadió la tentación de tocarlo o manipularlo, si es que no pasamos los límites del respeto; en el mundo de la literatura, esos límites se ensanchan hasta permitirnos pensar en cambiar la esencia de algo o alguien que parece bueno, es decir, es casi irresistible que nos encontremos con un personaje que sea todo bondad e imaginar que lo cambiamos por el puro gusto de darle un giro a la historia. Claro que se debe tener cuidado de no caricaturizarlo y darle un contexto coherente para que el interés no se pierda; es imprescindible tener una idea clara del final del texto, para ir hacia allá sin contratiempos.

3. Sí los hay. Trabajando para ING Seguros tuve la suerte de conocer a un señor que en todas las formas posibles era muy amable, además de justo en su trato a las personas que trabajábamos allí, así como a los clientes y visitantes; en el argot ejecutivo se decía que era «toda una dama» por su don de gente y su trato tan diligente. En algunas ocasiones (pocas para mi gusto) tuve la oportunidad de hablar con él, mientras esperábamos que iniciara el horario de trabajo; yo acomodaba en mi portafolio las pólizas que debía llevar a quienes las habían contratado el día anterior y él disponía todo su «arsenal» para dar la bienvenida y atender a los clientes, su búnker-atril siempre se mantenía impecable, así como su traje, el cual portaba con el orgullo de un lord inglés.

4. Ahí está la oportunidad. Lo que más lamento es no recordar su nombre, síntoma inequívoco de que debo empezar a realizar ejercicios de mnemotecnia; por el lado bueno, el no recordar su nombre me abre un panorama amplio para inventarme uno y no comprometer a la persona real en el proyecto que iniciaré en estos días. Imagínense a un hombre con una imagen intachable con un oscuro pasado que ha traído al presente por dudosas intenciones, lo que no deja claro si sus acciones se vincularán a la maldad o a la justicia. Es posible que el personaje resultante tenga el mismo atractivo que el de un infante maligno en las películas de terror; un personaje así de contradictorio debe tener un montón de características que nos permitan odiarlo y quererlo a la vez. Salud.

Beto

martes, 18 de agosto de 2026

La persistencia de la memoria

La foto no es sólo una imagen, es el recuerdo
de que estuvimos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Decidir qué guardar. Si fuera posible enumerar cada aspecto de nuestra vida donde uno sería el más importante y la secuencia nos indicaría los que la van perdiendo, ¿qué pondríamos en los primeros diez lugares? ¿Dividiríamos los temas en comedias y tragedias? ¿En laborales y lúdicas? Posiblemente decidiríamos darle prioridad a lo que nos impresionó más; Llevamos cincuenta y tres años recordando una tragedia que nos marcó definitivamente, mucho más que el evento semejante del setenta y seis, posiblemente por la cantidad de personas afectadas y las circunstancias de cada uno pues del primero se rumoraba que, por proteger unos sembradíos (posiblemente de drogas), se desviaron las aguas de las tres presas existentes en ese año; del segundo, no hubo tanta información al respecto.

2. Los formatos útiles. Todo lo creado hasta la fecha sirve, salvo aquello que ha dejado de producirse, pero cintas como los cassettes, el VHS o los dispositivos actuales como discos duros y memorias USB, se mantienen como buenas opciones para guardar datos de todo tipo sin haber problema en el corto plazo por que vayan a desaparecer, ahí está el caso de los discos de vinil para los que han vuelto a venderse tornamesas, incluso con motivos antiguos; el caso es que vamos a usar los formatos que nos resulten pertinentes, es decir, sería absurdo conservar cartuchos V8 cuando sabemos que ya no se producen las aparatos para ellos, sin embargo, conservar cassettes o CDs es entendible porque seguramente algunos tendremos esos reproductores en casa.

3. Temas adecuados. Cuando elegimos qué contenidos guardar, también tomamos en cuenta la durabilidad del recipiente que lo contendrá o si es al revés, los datos que meteremos a un formato cuya duración será amplia, deberán ser muy importantes; en estos días, las memorias USB tomaron relevancia dado que vinieron a suplir a discos compactos y cintas magnéticas con una mayor dosis de capacidad y portabilidad y dado que ahora casi todo puede ser convertido a datos, sólo debemos elegir qué capacidad queremos comprar. Los antiguos reproductores están haciéndose a un lado debido al uso de esas memorias, sólo hay que saber si los controles de sus reproductores son sencillos de manipular, pero como en todo, eso es cuestión de acostumbrarse.

4. Seguimos siendo. Los humanos cambiamos de fisonomía y comportamiento, quizá por ello nuestra necesidad de tener memoria sobre lo que hicimos y a dónde fuimos, para saber que mantenemos algo a lo que podamos llamar esencia; con una foto reconocemos nuestros rasgos faciales, con una grabadora de audio registramos nuestras modulaciones, con el video constatamos que mantenemos nuestros movimientos... a otro ritmo, pero lo mantenemos. Registramos para comprobar que estuvimos, que tocamos, que escuchamos, que probamos, que fuimos y seremos, puesto que a pesar de lo que dejamos, mantenemos mucha parte de nuestras cosas y las personas que ayudaron a conformar lo que somos y a mantenerlo así, hasta que hayamos partido sin importar quién se lo quedó. Salud.

Beto

martes, 11 de agosto de 2026

Buena forma de ser yo

Versátil y consistente, casi como yo.
Foto: BAER vía Meta AI
Irapuato, Gto.-

1. Razón simple. Como muchos en esta vida, vuelco mi narcisismo en la cocina, pero antes de meter la pata hasta el fondo, les diré que no soy buen cocinero, por lo cual sólo lo hago en contadas ocasiones para alguien más; aclarado el punto, continúo. No tengo una idea clara de la razón que mueve a los demás a utilizar el arte culinario para verse reflejados en él, pero para mí tendría que ser la manera más inocua que encontré, para no lastimar ni molestar a los demás. No, tampoco creo que lo haga por ser buena persona, sólo creo que de esta manera tengo menos conflictos al no obligarme a explicar demasiado el porqué lo hago; el caso es que me gusta cocinar a pesar de mis limitaciones y lo poco que domino, me sale aceptablemente rico.

2. Recetas a ultranza. Como mencionaba anteriormente, mi talento culinario es limitado, lo que no me impide interesarme en el funcionamiento no mecánico de aparatos y herramientas, es decir, de cómo ser utilizadas para lograr efectos como el turrón, la cristalización con azúcar o el sofrito de vegetales o pastas. Para que esto suceda me apoyo en un buen número de recetas no muy complicadas que satisfacen tanto mi curiosidad como mis antojos (que son relativamente pocos), que además me acercan a una tradición de la cual las mujeres (y algunos hombres) de mi familia son representantes dignas junto con algunas amigas y conocidas. La razón por la que no menciono es que, al no sentirme tan seguro de utilizar mi imaginación para improvisar, debo seguir un guion a la fuerza.

3. Un mundo muy amplio. Un simple plato de fideos guarda toda la tradición que el mestizaje transformó en la «cocina mexicana» y que crea en cada uno de nosotros una serie de imágenes representativas de nuestra propia identidad, porque las formas de presentación tienen el sello de cada mano que las hizo, en él un solo ingrediente (el jitomate) cambia la fisonomía y el sabor de esas tiras de harina es cómo se va a mezclar, si en trocitos o molido, si crudo o hervido y cuanta fórmula descubra nuestra imaginación; lo mismo podríamos decir de pastas más elaboradas como los tallarines o el spaguetti. Lo cierto es que lo que yo pueda decir sobre la cocina es infinitamente poco, el caso es que me parece muy interesante descubrir cosas, aunque parezcan obvias.

4. La vieja confiable. Hace muy poco descubrí que al huevo le gusta la mala vida; yo trataba de consentirlo cocinándolo a fuego lento y resulta que hay que tratarlo con toda la flama abierta para que quede como debe ser, su versatilidad es algo que me gustaría tener, algo así como el poder de adaptarme a las circunstancias como esa gran célula tiene. En lo que a mí respecta, no he encontrado una forma de prepararlo que me desagrade, por el contrario, cada vez le encuentro maneras que me sorprenden, desde los tradicionales huevos estrellados o revueltos, hasta una buena tortilla española, pasando por las exóticas migas con queso, por supuesto, hablo de lo que en mi limitada cocina puedo hacer o de lo que mi entendimiento dé. Salud.

Beto

martes, 4 de agosto de 2026

La tradición siempre se impone

Todos transitamos el mismo camino.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Necesitamos cambiar. Cambiamos sin que nos demos cuenta, pero solemos forzarnos a hacerlo porque a alguien se le ocurrió que sería bueno ir más rápido cada vez; desde el famoso «renovarse o morir» que yo escuché en el teatro de la década de los setenta, la idea de mantenernos iguales ha causado cierto escozor en una buena parte de la sociedad que ha transformado epítetos como  viejo, pasado, inmóvil, ¡tradicional!, como algo terrorífico que hay que erradicar lo más pronto posible, a riesgo de que al no hacerlo, nos anquilosaremos sin remedio. Sin embargo, algunos nos preguntamos, si algo funciona bien, ¿por qué cambiarlo? Ahora bien, ya debimos darnos cuenta de que los dichosos cambios no son tales, sino sólo adaptaciones de lo que otros hicieron en años pasados, debido a la premura.

2. El atractivo pasado. Irremediablemente todos volteamos la vista atrás, por diferentes motivos y en distintos momentos, el caso es que nos atraen las cosas hechas en tiempos en que nuestra razón aún no deambulaba libremente por esos caminos del señor. Algunas herramientas que han soportado el paso del tiempo, sólo han cambiado su apariencia externa, pero su estructura básica se mantiene intacta así como la de máquinas simples como los ventiladores, los sacapuntas o las pinzas para la ropa y siguen cumpliendo su cometido sin error, salvo que tengan algún defecto de fábrica. Por desgracia, la tendencia actual es invertir en materiales con una fragilidad mayor que no nos permite comprar refacciones para arreglar las cosas como en el pasado.

3. Los caminos cruzados. Los conceptos se encuentran en un punto donde debemos decidir si somos partidarios del cambio continuo o del mantenimiento de los materiales que tenemos a la mano, a veces esa confrontación se da en los procesos en los que, por costumbre o cultura, nos resistimos a abandonar por una razón muy simple: lo que confrontamos en nuestra cabeza es el sentimiento contra la utilidad, uno que busca hacer entrañable todo objeto que cae en nuestras manos, como lo sería un portarretratos que nos costó mucho comprar y al que le colocamos una foto de una persona a la que queremos mucho, una herramienta que nos dio un abuelo o la receta de la abuela. La utilidad es práctica, pues lo que ya no sirve, debe tirarse porque estorba.

4. Lo nuevo se vuelve viejo. En el final del camino, los objetos que nos hicieron parecer «modernos», envejecerán más rápido o junto con nosotros, eso depende de lo que pretendamos de nuestro quehacer en este mundo; si envejecen antes y nuestra valoración es que lo viejo se vuelve inservible, buscaremos otros objetos que vuelvan a hacernos sentir renovados, si las cosas envejecen con nosotros, siempre tendrán un propósito y será difícil deshacernos de ellas; puede ser costumbre o una tendencia a reciclar las cosas, pero suele ser muy satisfactorio el encontrarle una segunda oportunidad a los objetos que nos fueron útiles en algún momento, aunque es un rasgo que tomamos como el pretexto fundamental, nosotros los acumuladores compulsivos, para sentirnos completos. Salud.

Beto

martes, 28 de julio de 2026

Si Julio Verne hubiera sido mexicano

Un escritor depende de lo que vive al día.
Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. De la Bondojo. Sería un muy especial fenómeno que mantuviera su interés en plasmar lo que le dictara su imaginación, pues eso no podría suceder sino hasta después de haber sido repartidor de Bimbo, fayuquero de Tepito, dependiente de una farmacia del barrio y boxeador, porque los de la Bondojo le entran a todo. Ya con todas esas experiencias adquiridas, empezaría a indagar sobre cómo mejorar las condiciones de los lugares y las personas de esos trabajos, quizás imaginándose máquinas que transportaran en un santiamén, los productos de contrabando, desde la frontera norte hasta las calles de la capital, autómatas que los acomodaran en gigantescas estanterías vigiladas por robots con visión de trescientos sesenta grados y armados con rayos paralizadores.

2. Quizá yucateco. La distancia había convertido a la península en un territorio separado del resto del país tanto por cuestiones físicas como la falta de caminos y sistemas de comunicación que la conectaran con el centro, como de identidad, pues eran conscientes de que sólo compartían con dicho centro, una de las dos raíces altamente difundidas como génesis de nuestra nación. De hecho, el español yucateco tiene una marcada autonomía respecto del resto de la república, pues ellos pueden identificar los regionalismos del centro o del norte, pero para nosotros es más difícil los de ellos, debido a la inclusión de vocablos mayas menos comunes en las zonas nahuatlacas, así que Verne tendría la oportunidad de jugar con el idioma para crear misterio.

3. ¿Qué tal del Bajío? Somos el ojo del huracán cultural que es este México al que suponemos querer tal como es, aun sin conocerlo del todo; con toda esta vorágine de costumbres, una imaginación como la de Verne podría haber jugado con leyendas, con parajes exóticos, con formas de pensamiento que confluyen sin mezclarse del todo, no le costaría ningún trabajo teniendo tanto material a la mano vinculado a formatos que la lógica occidental no registra del todo puesto que, esos marcos referenciales en Europa, hace mucho que dejaron de funcionar como parte de la vida cotidiana y, aunque sigue haciéndose literatura sobre la magia (como Harry Potter), se tiene más como la ficción que representa un legado; en México como quizá en toda Hispanoamérica, la magia es un modus vivendi.

4. No sería ciencia ficción. Julio Verne, siendo mexicano, no hubiera creado ciencia ficción, quizá su pluma nos llevaría por los caminos del costumbrismo en los que cheneques, alushes, nahuales y otros serían los protagonistas dentro de una realidad dominada por «la Llorona» y otros especímenes raros. Está la posibilidad de que no fuera mundialmente famoso pues su imaginación sería semejante a cualquier mexicano o que, si hubiera tenido buenos contactos para trascender, tendría los vuelos de Juan Rulfo, Juan José Arreola o Carlos Fuentes, la ambigüedad del éxito en este país, sólo es equiparable a los contenidos fantásticos de la literatura local. Un orgullo sin duda, alguien a quien presumiríamos en las reuniones con amigos y nada más. Salud.

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...