martes, 15 de septiembre de 2026

Novelar la historia

Un episodio histórico es una buena
fuente de inspiración. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Más que una moda. Las grandes plumas actuales han hecho de los momentos históricos un motivo literario con el cual acercar lo más posible a la ciencia con el gran público; Juan Miguel Zunzunegui, Francisco Martín Moreno, Paco Ignacio Taibo II, Pedro J. Fernández, Cristina Rivera Garza, Alejandro Rosas, Rosa Beltrán, Mónica Lavín, Pedro Ángel Palou, Ana Lília Cepeda, Juan Villoro, Jorge Volpi, Benito Taibo, Isabel Revuelta, entre varios otros, han tomado los claroscuros de los próceres de la patria para tratar de entender su accionar en el contexto que les tocó vivir. Deben haber descubierto entre todos, una necesidad imperiosa de crearnos una identidad en la cual podamos confiar más allá de la memorización de lugares (sin contexto) y fechas aisladas que sólo crean islotes de datos irrelevantes.

2. Relatos digeribles. Más allá de aprendernos los nombres, las fechas o los lugares, debemos aprender los cómo y para qué sucedieron las cosas, observando las conexiones entre los hechos relatados, sabiendo además, que los relatos no narran lo sucedido como pasó, sino cómo fue observado y entendido; por desgracia, la tendencia originada desde la gestión de Vasconcelos persiste hasta nuestros días, lo que casi convierte a la historia nacional en una novela de Corín Tellado mezclada con pasajes bíblicos que dejan un manejo maníqueo de personajes y hechos históricos, por lo cual tenemos héroes buenos de toda bondad y villanos de toda maldad, de los cuales encontramos el pretexto perfecto para victimizarnos y echarle la culpa de todo lo malo que hemos hecho a los extranjeros.

3. Humanización del héroe. Cada individuo que ha pisado este mundo es producto de su tiempo, por lo cual, podemos vernos como una amalgama de ideas y sentimientos que definirán la manera en que vemos nuestras realidades; el adjetivo de héroe no se porta en vida (a menos que seas Jsime Belmonte), es algo que va ganándose con las narrativas de quienes valoran, en los futuros inmediatos reafirmadas en los mediatos, las acciones realizadas por los personajes considerados importantes. La balanza, por supuesto, es muy subjetiva y responde a la localización de aquellos con los que los gobiernos en turno, pueden justificar sus planes y acciones que marcan la dirección que tomaron, por lo que la tarea actual de historiar, debe enfocarse en retirar el halo de mártires que tienen.

4. ¿Desaparecerá el rito? Posiblemente no, puesto que la veneración suele ser un rasgo que, si no se le aplica a una figura por estar desgastada o porque su tiempo pasó, se aplica a otra que ofrezca mejores condiciones que imitarse; sin embargo, aquellos ídolos que logren humanizarse, habrán logrado una mayor comprensión de sus actos, puesto que se les verá desde la óptica de su tiempo. En otras palabras, el despojar a las figuras importantes de su halo de heroicidad, nos permitirá verlos apartados de sus vestiduras militares y adentrarnos en sus pensamientos cotidianos, enlazar los eventos en los que participaron para entender las consecuencias que nos tienen en estas situaciones y, lo más importante, encontrar un discurso que los aparte del manejo maniqueísta de si fueron buenos o malos. Salud.

Beto

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