![]() |
| Y entre más me lo mencionan, más se me antoja. Foto: Baer |
Por supuesto que no estoy buscando adeptos ni tengo la intención de cambiar las creencias de nadie, pero de esa misma manera, quisiera que mis opiniones al respecto fueran escuchadas; no tengo una idea clara por la que debamos culpar a los animales comestibles por lo que hacemos o dejamos de hacer los humanos, pero la cosa es así desde hace mucho.
¿Quiénes son los que pecan en contra de constructos gobernantes de nuestra moral, los animales o nosotros? ¿Nosotros? Entonces ¿por qué proyectamos los males que debamos purificar en nuestro interior hacia la comida? Desde que recuerdo, a propósito o no, cuando he comido carne en los llamados días santos, no pasa de que alguien me recuerde que no debí hacerlo.
No me transformé en un demonio, no me salieron escamas de serpiente, no vomité plasma... bueno, ni siquiera me salieron granitos en la cara por comer carne en viernes a ninguna edad. Y podrá afirmarse que, como a mí no me interesa ser católico como lo es mi familia, pues por eso no le doy importancia, pero a ninguno de los que conozco -católicos-, tampoco les sucedió algo semejante.
Reitero, no soy quién para decir si están todos bien o mal, eso es cosa de cada quien. Lo que me parte el ánimo es que me estén repitiendo que me dan verduras o pescado, porque no se come carne. De una vez por todas trataré de dejarlo en claro: yo como lo que se me dé, sin protestar y sin importar en qué época del año nos encontremos. Que me lo recuerden cada año, está de la tiznada. Salud.
Beto

No hay comentarios:
Publicar un comentario