![]() |
| Deberíamos conocer a otros paladines del amor. Foto: ACI prensa |
Apareció mi "contreras" interior y ni modo; no voy a hacer una crítica sobre la mercadotecnia del día ni me proclamaré opositor a regalar cosas. Todos estamos en nuestro derecho de festejar como y cuando se nos dé nuestra real gana; sólo trataré de ajustar mi pensamiento para no tener que dormir con la consciencia intranquila.
Las pocas (o muchas) veces que me meto en lo que no me importa hago la anterior aclaración para no herir en demasía, las susceptibilidades de mis coterráneos, espero lograrlo en esta ocasión. Me refiero a no herir. Por supuesto que mi inquietud es sólo de forma puesto que mi público no se extiende más allá de unas cuantas calles a la redonda.
Así entonces, creo que la universalización de este festejo tiene un pequeño hueco en el cual no nos hemos detenido a pensar y, si lo hemos hecho, es sólo para criticar su ya mencionada comercialización; sin embargo, creo que deberíamos observar que su aprovechamiento monetario obedece más a una inexactitud religiosa que a un plan maquiavélico de intercambio monetario.
¿A qué me refiero? A precisamente tener a un santo como referente del amor carnal o platónico, cuando no se tiene registro de que él mismo fuera casado o haya amado a mujer alguna. Por otro lado, se le dio el título de "patrón de los enamorados" cuando él lo único que defendió, fue el matrimonio por vía de la religión cristiana, es decir, fue más un acto político-religioso que una oposición sentimental.
En este punto, puedo aceptar toda crítica, pero también deben aceptar que en sus biografías, no existen datos sobre que hubiera en todo el imperio romano la prohibición de casarse, se podía hacer, sólo que no por medio del cristianismo. Así pues, con todo y que estoy de acuerdo en los "arrejuntamientos", sí debemos considerar cierta no universalidad en lo que creemos. Salud.
Beto

No hay comentarios:
Publicar un comentario