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| Interconexión y viajes, una buena combinación. Foto: BAER vía Meta AI |
1. Las páginas como vehículo. Acompañé a Emilio Salgari a través de una espesa selva y no pude evitar la comparación con las travesías a la luna, al fondo del mar o al espacio exterior con Julio Verne o el intento de destazar una ballena con Eraclio Zepeda (si es que eso puede compararse), mientras que los extranjeros paseaban en una carreta para poder admirar los paisajes, el mexicano ya probaba avanzar con un motor turbo de ocho cilindros repasando desde el estupor hasta la impotencia de un pincelazo. Las páginas en cada obra me guiaron como en un tobogán pues cada una, en su tiempo, no me dio tregua para cuestionar o imaginarme cosas ajenas a la lectura; me atraparon y no opuse resistencia, que si eso hubiera sido un secuestro, todavía estaría en esos viajes o en Estocolmo.
2. El cine y la compañía. A quienes les gustan las películas pueden pensar en dos alternativas: lo que importa es el filme y no es impedimento verlo solo o, que lo más apreciable de la experiencia como cinéfilo es realizarla acompañados. En realidad, el cine es un medio comunitario en el que le reacción al mensaje se aprecia más en grupo, aunque su interacción sea primaria. El grupo, en el casi anonimato que provee, permite una reacción explosiva, más allá de lo que se supone está permitido, sin que eso nos cause pena o incomodidad, algo así como una actitud de rebaño en la que, si todos hacen lo mismo, entonces está bien. La magia del discurso cinematográfico está en que resulta sencillo separar lo visual de lo verbal y aún así, entender la mayor parte del mensaje.
3. El viaje en solitario, la tv. Posiblemente su individualismo le viene de nacimiento sin que lo notáramos al principio, pasó de ser un medio comunal a un aparato de uso exclusivo que salió de la sala para encerrarse en las recámaras y después a ser acompañante para todo lugar con la aparición de las redes sociales; la extrema variedad y los horarios permanentes también tuvieron su participación para que hubiera un discurso televisivo que cambiara hacia el consumo individual paralelo al comunal; no están peleados el uno con el otro pero sí han establecido (sin reglas de por medio ni manuales de operación) fronteras bien definidas que regulan la convivencia entre consumidores, estableciendo tácitamente que quien tiene el control remoto, elige lo que se consume.
4. Tres en uno. Para completar la santísima trinidad de la información, está el audio que se mantiene en un lugar de privilegio desde su incorporación a la fotografía en movimiento, cuando su mezcla era poco menos que una fantasía; a finales del siglo XIX, seguramente ni Julio Verne se imaginó lo revolucionarios que serían los dispositivos móviles de telecomunicación que son capaces de recibir producciones muy elaboradas de audio y video, pero lo más sorprendente es que en ellos mismos se pueden facturar con alta calidad. Con las aplicaciones de fotografía fija y en movimiento, grabadora de voz y un procesador de textos, en un teléfono móvil llevamos por la calle un estudio de producción en miniatura que pudiera ser, a veces, un arma en potencia. Salud.
Beto

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