martes, 30 de septiembre de 2014

Intereses nacionales, pero ajenos

La ignorancia es buena moneda de cambio. Foto: Baer
En un ambiente discordante, las manifestación de inconformidad pueden surgir de cualquier parte, no sólo de los sectores más desvalidos; al día de hoy, encender la radio o la televisión implica tener que consumir una serie de mensajes que tienen que ver únicamente con la violencia o los resultados de ésta, algo que no tiene más cometido que hacernos desconfiar de todo, a decir de algunos.
Pareciera una novela de ficción, donde no tarda en aparecer un vengador que ponga, también con lujo de violencia, orden a una sociedad ávida de paz. ¿De dónde sacamos esta idea? Una parte la obtenemos de forma histórica apoyada en un mesianismo arraigado desde antes de la colonia y apuntalada en la dominación española.
Hay voces aún débiles que no logran convencer a todos los sectores, pues sus luchas no quedan del todo claras y, por desgracia, algunos se confunden con actividades delincuenciales, pero esas voces tampoco hacen mucho por desmentir tales interpretaciones. ¿En dónde se pierde la perspectiva para poder definir sus intereses? ¿Cómo entender que en realidad son luchadores sociales?
Maestros y estudiantes son detonadores que se prenden fácilmente cuando hay quien logra amalgamar sus consciencias, pero parecieran ser grupos que no cuestionan profundamente sus adherencias o en el peor de los casos, no son capaces de expresar claramente cuáles son sus intenciones. Como siempre, la desinformación es la clave. Salud.
Beto

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