| Cada vez sirven menos para acercar. Foto: Baer |
Cuando en la carrera nos mencionaron el estudio de las nuevas tecnologías de la comunicación, las posibilidades a las que han llegado nos parecían remotas. La ciencia ficción nos daba pistas pero sólo lograba sacarnos una sonrisa. De verdad parecía tan lejano que no concebíamos las posibilidades, aunque muy en el fondo de nuestros seres, las deseábamos.
Poco a poco las necesidades fueron imponiendo el camino a seguir, si no en la concepción de los aparatos, sí en el uso de los mismos. Quienes del salón encontraron, a pesar de las diferencias generacionales, un nicho de empleo, no podían ocultar su satisfacción por haber entrado en el ancho mundo de la computación.
Los que nos mantuvimos renuentes, tuvimos que sucumbir algo más tarde al impactante avance de la tecnología, a acoplarnos a las recientes formas de hacer las cosas, lo que trajo consigo que dejáramos de realizar algunas reglas de convivencia. Pero nada comparado con la dependencia actual; las "pasivas" actividades que llevamos a cabo como grupo reducen los criterios.
Las explicaciones pueden ser muy variadas, según la cantidad de años que tengamos, pero hay algo cierto: éstas son cada vez más simplistas. Hace tiempo criticábamos el hecho de todo empezaba a volverse utilitario y desechable, ahora hay que aunarle el término virtual, es decir, actividad o cosa de la cual tenemos nociones pero que no es necesariamente tangible.
Esto vino a radicalizar el deterioro de algunas formas de convivencia, por ejemplo, ofendámonos o no, cuando terminamos una conversación por mensajero generalmente no nos despedimos, damos por hecho que con dejar de escribir, el otro ya entendió que se terminó la conversación, si embargo, el problema es que no le prestamos importancia a ello.
Por lo tanto, si eso es extensivo a otros ámbitos del espacio cibernético, digamos un noviazgo, imaginen qué estaría pasando en nuestro interior si el iniciar o terminar una relación se determina por pulsar del teclado y no enfrentando a la otra persona para discutir los problemas, principalmente ahora que el escribir no es una fortaleza de la cual presumamos. Salud.
Beto
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