| ¿Alcanzan a ver algo? Foto: Baer |
La vida del país está pasando rápido y el escenario nacional no tiene el espacio suficiente para las representaciones que quiere hacer cada sector público; todos están ocupados haciendo -dicen- lo que les corresponde para implementar las soluciones a cada uno de los problemas a los que nos hemos sometido como sociedad, sin hacer caso a opiniones divergentres.
Y no hacen caso aunque esas opiniones contengan las soluciones que están buscando. El sistema está envejecido pero se niega a morir, permanece con vigencias inventadas desde laboratorios especializados en crear espejismos, disfrazados de entretenimiento, progreso y paz, pero el uso de espejos es cada vez más insultante para quienes habitamos este territorio.
Y en un acto de magia, la evidencia se convierte en virtualidad; el "pudiera ser" inunda nuestras ya escasas certezas que se rinden ante lo abrumador de la realidad, creando una cortina de escepticismo fabricada de humo. Ahora preferimos meternos en burbujas de irrealidades esperando que todo se componga por obra de la Divina Providencia.
Las desapariciones, los asesinatos, los rezagos económicos, educativos y sociales, la pobreza, se arraigan gracias a un sistema cíclico de autoengaño cuya sofisticación tiene como base un enredado hilo de verdades engañosas, de disimulos, de argumentos intercambiados por albures. El sistema envejece pero no muere, sólo se transforma en un zombie. Salud.
Beto
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