martes, 9 de mayo de 2023

Bolitas y palitos

Al igual que todos los demás, escribir
es un oficio. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La línea del tiempo en el aprendizaje de la escritura va desde el cómo se toma el lápiz, hasta el saber cómo plasmar las ideas como un texto, independientemente de si hay un gusto por las letras o no; saber escribir requiere de un tiempo no excesivo, sólo el necesario par estas consciente de lo que gramaticalmente se puede hacer y saber cómo usar las reglas para estar seguro de que lo escrito es justo lo que quiere decirse sin malos entendidos. Sobre esa base, la teoría dicta que, desde la preparatoria, todos deberíamos ser aptos para escribir, iniciando con el escalafón que impusieron de alguna manera las escuelas secretariales, es decir, tendríamos que saber cómo redactar cartas de todo tipo, entendiendo tanto su importancia como su extensión.

Pero la actividad epistolar ha tenido que formarse al final de la fila de la redacción, pues los mensajes escritos tienen origen y destino en la brevedad de una pantalla de teléfono, pero esa brevedad también se da en el lenguaje perdiendo vigencia un montón de palabras que están siendo sustituidas por terminajos multipropósito emanados principalmente del inglés, otra parte por dibujos evitando con ellos, la explicación de intereses, aficiones, sentimientos y sensaciones; quien se niega a usar las palabras, apela al fastidio para ocultar su ineficiencia en su uso. Las excepciones van dándose con la edad cuando se descubre que se puede crear belleza o ciencia usando la pluma y, con ello, despertar interés.

Y he aquí algo curioso, quien logra hilvanar varias oraciones en una hoja de papel, se evita la pena de no ser escuchado por “viejo”, porque a decir de las nuevas generaciones, lo que ya pasó no tiene vigencia ya que lo prevaleciente es lo post moderno, tecnologizado y ergono-orgánico. No es cierto, los jóvenes no dirían eso, no usan tanto vocabulario y si acaso leyeran esto (o simplemente leyeran) me acusarían de acoso literario o un equivalente bautizado por la cuatro te. En esta plataforma, al igual que en el periodismo, tendríamos que pensar que habría que esperar a que todos cumplieran con cierta edad para que aparecieran nuevos escritores, lo cual para nuestra fortuna, tampoco es cierto, otras excepciones surgen cuando más se les necesita.

En términos marxistas significaría que dentro de este ambiente caótico, aparecerán jóvenes contrarios a la moda y leerán y escribirán sin importar que su generación los arrastre hacia la burbuja tecnológica que forman con los aparatos de información donde la hiperconexión crea relaciones falaces, dicotómicas, en las que es más factible de enternecerse o indignarse por eventos a más de ocho mil kilómetros de distancia, que lo que pasa dentro de los muros del propio hogar. Hay que volver a tomar la pluma, es este tiempo una buena oportunidad de retomar lo que nos hace humanos responsables de lo que pensamos, decimos y hacemos para que sean nuestras manos las que hablen y no le echemos la culpa a un teclado. Salud

Beto

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