martes, 27 de agosto de 2024

Sin alucines

Como todo, escribir no sale a la primera,
pero sí sale. Foto: BAER

Irapuato, Gto. Hemos vivido vidas ajenas desde que tenemos uso de razón, nos place saber cómo es que se lo pasan personas que nada tienen que ver con nosotros. Las historias en los libros o en los medios electrónicos tienen el encanto de parecer inocuas, al menos para quienes saben diferenciar entre lo real y lo ficticio, la realidad circundante es también adaptable a las formas culturales con las cuales crecimos, para que después, la plasmemos en múltiples formatos que repetirán lo mismo para completar el círculo creativo. Estoy adelantándome porque me ganan las ansias, pero volvamos al principio, ¿qué nos mueve a indagar en vidas ajenas? ¿No es suficiente lo que pasamos en la realidad para andar metiéndonos en los problemas de otros? No creo que sea el simple gusto por el chisme, debe movernos algo más profundo o significativo, como el encontrar las semejanzas que nos sirvan de referencia para entender lo que pasa en los círculos más cercanos.

Sean seres ficticios o históricos, lo que vivieron tiene el atractivo de la inmunidad ya que a nosotros nada nos pasará al leerlo, cuanto más, podríamos identificarnos, admirarnos o indignarnos pero sin compromisos ni consecuencias; ver algunas realidades dentro de una burbuja nos permite darnos cuenta de todo eso de lo que gozamos pero también de lo que carecemos, incluso si la historia que leemos está en las páginas del diario de nota roja. Es un alivio que a nosotros no nos pase lo malo aunque sea una lástima que suceda, pero ¿qué podemos hacer? Sólo enterarnos de lo sucedido y tratar de evitar que esos «accidentes» se produzcan cerca de nosotros o de los nuestros; la imagen de una vitrina también sirve aunque nos pone en una plataforma ajena a lo observado, que es quizá, la forma más utilizada por todos para tratar de comprender el exterior dado que es un mecanismo que nos permite mantenernos objetivos ante lo observado.

Al menos eso deseamos creer, pero la identificación con los personajes creados por otros, nos facilita el trabajo de crear universos alternativos, pero no merma de ninguna manera el uso de la imaginación; para efectos de la producción literaria habría que hacer acopio de toda la visión infantil que nos quede en bodega, desde recuerdos hasta todo eso que nos sacó una expresión de sorpresa, admiración contagiada por alguien cercano, lo cual le da el valor extra de ser compartido con cierta lógica, por ejemplo, el ser fanático de un deporte y de un equipo específico, seguir la trayectoria de un atleta, aficionarnos a un tipo de lectura o música, permite desarrollar el sentido de pertenencia a la sociedad en la que vivimos y, posiblemente, descubrir todo aquello que es presumible del espacio geográfico que ocupamos porque, después de todo, gran parte de nuestro cometido en esta vida, es dar razón de lo que hicimos en ella.

Describir los parajes, las elevaciones, los edificios o las calles del lugar que habitamos es un trabajo especializado que no muchos se animan a realizar, puesto que hay la tendencia a creer que es difícil hacerlo, pero yo objetaría a esa suposición que la única existente es el descubrir la manera en que nos gusta platicar (si es que nos gusta), porque los temas se nutren con lo que leemos o escuchamos, lo corto de palabras se soluciona averiguando en un diccionario (por lo que hay que tener uno a la mano siempre) y lo fantasioso se equilibra con el uso de la lógica. En estas líneas pareciera que estoy simplificando demasiado el camino a la escritura, quizá sea así pues aún no he mencionado uno de los elementos más importantes que distingue al escritor de quienes ven remota la posibilidad de convertirse en uno que es la voluntad. Las hojas y las plumas están en su lugar, nada más falta usarlas. Salud.

Beto

martes, 20 de agosto de 2024

El caso Polo

Al parecer, en las cortes de lo familiar,
no se necesitan jurados. Foto: BAER

Irapuato, Gto. Confío en que todos entendemos la diferencia entre ficción y realidad (fuera de discusiones académico-bizantinas) y a su vez, en que comprendemos que la mayor parte de los contenidos de la televisión son inventados; ya el suponer que es el medio el que crea los contenidos y no éstos los que definen al medio, se los dejo a los teóricos de la comunicación. ¡Ah, caray! Yo soy comunicólogo, así que no estaría mal que me ocupara de ello; a varias décadas de que Laswell emitiera su famoso paradigma en el que todos hemos basado alguna explicación de lo que entendemos por fenómeno comunicacional y que más o menos por el mismo tiempo Marshall McLuhan se aventara la puntada de afirmar que «el medio es el mensaje», la investigación en comunicación ha apuntado a varias metas.

Para el mundo del reality (que no deja de ser ficción) la intención es supuestamente, transmitir lo que alguien de interés público ofrece como su ida cotidiana en un ambiente controlado y con una competencia de por medio, lo cual me hace pensar en una forma específica de tomadura de pelo; por lo que respecta a los que ventilan las cosas de la «gente común», un fraude doble. Porque dígame, ¿quién en su sano juicio se pone a exponer sus miserias a todo color y a nivel internacional? Pareciera gente demasiado necesitada de atención, a menos que en realidad no fueran gente normal, digo, de los actores lo entiendo, de eso viven pero, ¿y si acaso los que salen como cualquier hijo de vecino fueran..? ¡Una triple tomadura de pelo!

No sé cómo se maneje exactamente la palabra «reality» pero en español «realidad» implica algo que no es mentira o falso, pero hemos aceptado que nos vendan programas de «laboratorio» como si se tratara de la vida cotidiana, lo que en términos científicos cuando un ambiente está controlado, difícilmente el objeto de estudio se comportará normalmente. A manera de adelanto, todos sabemos que la cotidianidad de cualquier persona es sumamente aburrida en una pantalla, por lo tanto, algo debe introducirse como variable para hacerla medianamente atractiva, vimos algo de eso en Big Brother, The Truman Show y en varios otros programas televisivos como Caso Cerrado de la denominada abogada y presentadora Ana María Polo.

La dicha variable no es otra cosa que actores y actrices que representan un personaje «real» para hacer creíbles las tramas que, en la circunstancia de Caso Cerrado tenemos a la estupenda actriz de reparto y doblaje Liliana Barba, quien interpretó a una mujer llamada «Liliana» que demandaba a su madre por discriminación religiosa, para mayor referencia, Liliana barba hacía la voz de Carlitos en la serie «Aventuras en pañales». No puedo alegar que haya un engaño puesto que en todos esos programas «reales» lo que menos abunda es la realidad, por otro lado, sólo basta con haber visto algunas de las muchas películas o series gringas de abogados, para saber que en una corte de allá no se puede funcionar sin jurado como lo hace autoritariamente la Polo en algunos casos. Salud.

Beto

martes, 13 de agosto de 2024

Un paso a la ficción

Blanca Nieves esperando a que le digan
de dónde salió su versión. Foto: BAER

Irapuato, Gto. Si ya el insertarnos en lo que llamamos realidad es difícil, verla a través de una pantalla pareciera una locura; eso podría pasar como una alegoría de nuestra tendencia a la intermediación por parte de los demás, puesto que para todo requerimos de intérpretes que nos faciliten la comprensión de lo que vemos y escuchamos; varios autores se han encargado de imaginar una sociedad intelectualmente inutilizada a la que nada más hay que dirigir hacia un punto con la única obligación de satisfacer las necesidades básicas de una población indolente e irracional, fanatizada en contra de fantasmas teóricos y enemigos inventados. Más que obras literarias, parecen las profecías de modernos vaticinadores que han descubierto una profunda depresión que nos vuelve autómatas.

Mucho de lo que nos inspira surge de lo cotidiano, de lo que solemos hacer por rutina, la seguridad por mucho que la post modernidad abogue por salir de la «zona de confort» (cualquier cosa que eso sea), la verdad es que los periodos de tranquilidad son el sustento de los conflictos, si no los tomamos en cuenta, no podríamos contrastar cada episodio. Cada detalle que nos rodea podría ser un actante en nuestras historias, dotándolos de características antropomórficas o dejando intacta su naturaleza, lo que los anima son las circunstancias con las que revestimos sus hábitats por lo que podríamos ver nacer de un huevo a una mariposa de acero o ver volar tortugas armadas con sables y pensar que todo eso es posible en todos los universos alternos que se nos ocurran.

Como mediadora, la pantalla fija limita el movimiento aunque mantiene la atención, la pantalla portátil, amplía el movimiento pero limita la atención; nos hemos vuelto un peligro para nosotros mismos dado que antes al apagar el televisor, buscábamos la compañía humana, ahora al separarnos de la casa, buscamos una conexión de wi-fi. Pareciera que, conforme estamos ampliando los horizontes físicos, restringimos los afectivos; podemos alegar lo que sea pero no debe pasar inadvertido que la inmediatez de la información nos ha vuelto intolerantes a la frustración, lo cual es lógico considerando que los habitantes de estas benditas tierras, siguen siendo los eternos adolescentes que salieron desde los días de la independencia. Seguimos teniendo la piel muy delgada.

Entre el surrealismo y el realismo mágico los naturales de este lugar nos encontramos con que la nuestra es una realidad desfasada de los demás países del orbe pues mientras ellos han valorado sus periodos de paz, de este lado pasamos la vida imaginando cómo partirnos la cara, si por allá buscan la manera de disfrutar su tiempo libre, nosotros lo hacemos en el tiempo laboral; Einstein podrá ser el padre de la relatividad pero aquí vivimos quienes estiramos o encogemos las horas según sean nuestras conveniencias. «Ahorita» es una medida de tiempo perfectamente válida para encontrar los «destos de la desa» y entregárselos a «fulano »o «mengano» y andar sin preocupaciones por «esos caminos de Dios», todo así de exacto y perfecto. Salud.

Beto

martes, 6 de agosto de 2024

La virtualidad

¿De verdad no nos es posible separa la ficción
de la realidad? Foto: BAER

Irapuato, Gto. Es posible que estemos viéndola como la nueva realidad y no como una alterna que, imagino, había sido concebida como complemento a las dinámicas que establece la post modernidad. ¿Cómo es posible que la aceptemos tan fácilmente? Hay que recordar que nosotros somos lo que el exterior (los demás) perciben de nuestro entorno y ese «ser interior» al que llamamos conciencia, es una parte que en alguna etapa de nuestra vida, nos hace creer que estamos «viviendo» la vida de otro. Las series de radio, los programas de televisión, las películas y las novelas realizan un fenómeno similar en nuestro cerebro al identificarnos con los protagonistas de esas historias y son historias también las que consumimos en las nuevas tecnologías de la información en la red.

El mismo servicio que intentamos satanizar porque «los jóvenes están siendo mal influenciados por los mensajes que ahí consumen» sin entender que en nuestro ámbito educativo (casa) no hemos puesto en claro los parámetros que deben regir los consumos, tanto de los equipos móviles como de los contenidos; esto se ha dado por una simple razón: hemos dado por entendido que manejamos los mismos conceptos de comportamiento, dejando que términos como «emergencia» o «necesidad» queden flotando sin ninguna aclaración de lo que deben representar para cada familia y menos en la escuela. Otro sobre entendido es que ésta última deberá corregir los vicios con los que enviamos a los niños a las aulas «pero sin que traumen a los querubines».

Existir «como si viviéramos» es la verdadera virtualidad y tan la encontramos en las pantallas como en las hojas impresas de un libro, las revistas o los periódicos y ni siquiera me refiero a inserciones literarias, sino a las notas «pelonas» que retratan de la manera más cruda lo que sucede en el mundo, pero como son realidades en las que sólo podemos presentar empatía, pasan a las filas de lo virtual que, desde un punto de vista platónico, será tratada como una realidad alterna, ya que si lo piensas existe. Habrá quien piense que los mundos virtuales son una proyección de lo que deseamos, no sólo como creadores sino como consumidores de mensajes también, de ahí sale la identificación con los personajes y la búsqueda de similitud con los espacios.

Vivir la virtualidad es hacer como que se vive, ya ni siquiera es ponerse en los zapatos de otro sino el «trasladar» nuestro ser a una realidad alterna por medio de avatares o como sea que se llamen esos personajes que corren en nuestro lugar, que batallan en parajes inhóspitos o tiran de balazos a diestra y siniestra acabando con todo lo que se les atraviesa; no caeré en la tentación de echarle la culpa a los video juegos de hacer que aumente la violencia, pero quizá sí de normalizarla, un argumento con el cual no estuve de acuerdo en los setenta cuando se acusó al programa Ultramán de volver agresivos a los niños, pero entonces teníamos conciencia de que era otro el que actuaba, mientras que en los video juegos, es una representación personal la que dispara. Salud.

Beto

martes, 30 de julio de 2024

La vida ilustrada

La imitación es muy efectiva, ¿podría usarse
en el cómic para aprender? Foto: BAER

Irapuato, Gto. Quisiera referirme a la costumbre de buscar información para formar una imagen de sabiduría, pero no es así, la verdad mi primer impulso fue referirme al cómic pues hay ilustraciones que por sus líneas, pueden pasar por obras de arte tanto por la maestría en los trazos como en lo complejo de algunas historias; leer cómics requiere de cierta disciplina comparable al consumo cinematográfico, por así decirlo, sería una especie de story board de un guión para la realización de un largometraje, no por nada han proliferado las películas de súper héroes. Las formas técnicas de encuadres, «movimientos de cámara», posturas de los personajes y varias otras cosas, nos facilitan la comprensión rápida en ambos medios, quizá porque se adaptan al movimiento natural de nuestros ojos.

El cómic ha sido admitido en el mundo educativo intermitentemente, algo así como una herramienta didáctica menor, su potencial ha sido estudiado y se han reiterado las bondades que posee para explicar hechos históricos, descubrimientos físicos o químicos o ilustrar viajes desde un punto de vista geográfico, sin embargo, al igual que en todos los medios masivos de información, el estigma de considerarlos más un medio de entretenimiento, los pone en un nivel de distractores sin hacer caso al fenómeno persistente de que la población aprende más fácilmente aquello que la divierte que aquello que la aburre y, sinceramente, los contenidos manejados con la solemnidad trasnochada del aula, dista mucho de ser entretenida para la mayoría.

Por otro lado, el refuerzo negativo de ofrecer diversión a cambio de aprender una lección o hacer la tarea, no ayuda mucho que digamos, lo menciono por las cantidades tan dispares de uno y de otro tipo; los medios cumplen con protegerse diciendo que producen cierto tipo de programas porque «es lo que la gente pide» y, que yo recuerde, nunca ningún medio me ha preguntado por los videos o los audios que me gusta consumir. Posiblemente basen esa afirmación en algunas encuestas respondidas por algunas personas que consumen ciertos medios pero, ¿el número de ellas será representativo comparado con los ciento treinta millones que somos? Lo dudo, pero también dudo que hayan averiguado si se mantiene cierto gusto por la historieta.

A pesar de lo escrito por Matterlart y Dorfman, por Rius, Guerra, Gubern, Gallo o Masotta, las historias con grabados tienen el encanto de servir como guía para entender relaciones y movimientos entre personajes que, dirigidos por la introspección, logran resolver los problemas (por muy básicos que sean) a los que se enfrentan. Son, si me permiten el comparativo, una amalgama en dibujos del drama y la cinematografía, algunos de ellos magistralmente logrados desde la simpleza del entintado lineal, hasta el bombazo de color hecho por grandes diseñadores; su potencial informativo sigue latente y así como en el cine o la televisión, cualquier tema cabe, ya sea para educar y crear conciencia o para divertir, aunque no creo que ambas intenciones estén peleadas entre sí. Salud.

Beto

martes, 23 de julio de 2024

Lecturas poco costosas

Vente manito, ése anda muy alzado. Foto: BAER

Irapuato, Gto. Exceptuando las especializadas, las revistas suelen ser sinónimo de entretenimiento y aunque la división que hice no es exacta (porque dentro del entretenimiento también hay especializaciones) debo decir que todas tienen algo de diversión; las hay científicas, de arte, deportiva y casi de todo lo que involucre alguna actividad humana; son catalogadas en su mayoría como lecturas ligeras (quizá por culpa de las que están dedicadas a temas supuestamente de espectáculos) pero sabemos que eso está alejado de la realidad puesto que hay las que, por su contenido científico o filosófico así como las literarias, nos ponen a pensar en las posibilidades de aumentar los potenciales que tenemos. A pesar de ser un medio masivo de información, tiene la peculiaridad de ser tratada como una impresión personalizada.

Como en todo, existen ediciones de lujo y ediciones populares que, al parecer, condicionen las lecturas posiblemente por el cuidado que debemos tener con los empastados de lujo o por la practicidad que representan las pastas flexibles, a unos no quisiéramos que ni les diera el sol, los otros deben cargar con el estigma de ser «de uso diario». Pero la valoración del objeto en realidad nada aporta a la comprensión de las historias que contienen pues las mismas palabras están en una edición del mismo libro de quinientos pesos que en otra de ciento cincuenta; es posible que el leer en una edición de lujo sea un obstáculo pues nunca es deseable maltratar un objeto tan apreciable que inclusive podría aumentar su valor conforme pase el tiempo, en lo económico o en lo estimativo.

Una buena lectura puede tener una pasta poco costosa, pero una pasta costosa rara vez contendrá una mala lectura, las ventajas de un pensamiento económico se reflejan en el evitar el desperdicio de papel, para el caso de una editorial; el mismo pensamiento se requiere para poner al alcance de todos, aquello que vale la pena leerse, por ejemplo, las ediciones del Fondo de Cultura Económica o las de Ediciones El Caballito han capturado por décadas, la atención de los lectores ávidos de textos que reten a su imaginación pero que no se les vaya su presupuesto vital en el intento. Claro, a todos nos gustan las cosas caras, pero por otro lado, está el obstáculo que impide que invirtamos en ellas que es la fama de lectores pobres que tenemos.

A decir de uno de mis maestros de la secundaria, no es cierto que no leamos, lo hacemos y mucho, lo malo está en la calidad de los contenidos que leemos; en esos años el indicativo de ser mal lector era el Alarma, un pasquín de nota roja que optaba por el sensacionalismo en lugar de la información. Ahora no podemos señalar a uno con ese corte porque ¡todos preponderan la nota roja! Es claro que la calidad de las lecturas en los periódicos ha bajado y la tendencia no parece que vaya a revertirse en el corto plazo, es por ellos que como lectores, podríamos darnos a la tarea de buscar y apoyar medios impresos o en línea que estén esforzándose por mantener un nivel digno en las letras y el periodismo nacionales. Salud.

Beto

martes, 16 de julio de 2024

Adictos a las letras

Mejores que los nobiliarios, los títulos de
los libros nos revisten de nobleza. Foto: BAER

Irapuato, Gto. Pareciera una exageración, pero hay formatos de libros que a primera vista se vuelven favoritos, en ello hay algo de costumbre o de búsqueda de lo nuevo y original, el caso es que comprar una copia se vuelve casi urgente cuando las hojas encuadernadas nos llenan el ojo. Cuando digo formatos, me refiero a los tamaños y aunque los libros grandes son muy llamativos, yo prefiero los tamaños de bolsillo por ser portables y porque no pesan tanto en las manos cuando los leemos fuera de nuestras casas; por el lado de la nostalgia, me recuerdan mis años de universitario, la primera vez que nos encargaron uno así, debo decir que mi primera impresión no fue muy favorable, mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que eran más densos que los que había leído antes.

Los primeros temblores que acompañan a las primeras caricias de las tapas de un buen libro, son signos inequívocos de una muy grata adicción, es imposible resistirse a la textura, los colores, el olor a papel y tinta nuevos esperando a ser explorados. Un libro es un instrumento que envejecerá con nosotros, será una compañía permanente porque trascenderá las páginas hacia nuestra mente y nos susurrará al oído esos datos que necesitaremos en algún momento. Los libros no se almacenan, son quienes le dan la bienvenida a los visitantes exponiendo los pormenores de los dueños del lugar, algo así como una tarjeta de presentación con datos más interesantes que el mostrar nada más una dirección y un teléfono. Mediante los títulos en esos lomos, podemos ver el perfil de la persona con la que vamos a tratar.

La verdad, no conozco a muchas personas que en su vida cotidiana hablen sobre los contenidos de los libros, a menos que se encuentren en circunstancias especiales como en una conferencia, un programa de televisión o de radio o en una clase; sin embargo, los hay (contados) que su mundo, enriquecido por las historias narradas por otros ofrecen una apertura más allá de las páginas que ya hayan leído y entienden muy bien que su papel no es hacernos un resumen de esas novelas o cuentos sino que saben que es más valiosa su experiencia de lectura porque, leer eso que ellos ya leyeron, podemos hacerlo perfectamente por nuestra cuenta. Es ese respeto el que hace a un adicto a las letras, atractivo para tenerlo cerca en las ocasiones en las que necesitamos compañía.

Los lectores tienen fama de introvertidos y lo achacamos a que todo el tiempo están pensando en las cosas que se encontraron en las múltiples páginas que prefirieron leer en lugar de salir con amigos y, aunque esta versión es lógica, no es la correcta, lo que realmente hacen las lecturas es conectar los pensamientos actuales con las referencias que sacan a la luz y con ello crear nuevos conocimientos; esto que afirmo de manera tan simple no es difícil pero requiere de cierto entrenamiento que se hace racionalmente preguntándonos «¿esto qué me recuerda?», las demás cuestiones saldrán de cada uno y de las circunstancias en las que creamos estar. Encontrar la propia fórmula nos garantiza mantener la atención en la siguiente lectura... y la que sigue. Salud.

Beto

martes, 9 de julio de 2024

En busca de inspiración

Los viajes reales dan resultados diferentes
a los viajes virtuales. Foto: BAER

Tequisquiapan, Qro.- Los cambios de aires suelen activar la imaginación porque representan una adaptación eventual a otra realidad, distinta a la que estamos acostumbrados empezando por lo obvio que son los espacios; los tiempos también sufren de modificaciones que alteran parcialmente las rutinas diarias sin importar que los viajes sean de placer o de negocios. Un viaje nos recuerda que somos finitos porque, a menos que sea para generar recursos que nos permitan mantenernos fuera, sabemos que debemos regresar a donde pertenecemos para cumplir con las rutinas que los generará; ser de «fuera» hace que cambiemos de perspectiva ya que, al no pertenecer ni llevar el ritmo del lugar, podemos poner atención a los detalles que en donde vivimos, definitivamente nos pasarían inadvertidos o no nos importarían.

Hay quienes sienten el llamado de las musas al mirar un bello rostro, un amplio paisaje, la realización de una hazaña deportiva o el ver a un infante jugando al atardecer en la arena de una playa remota; curiosamente, los recuerdos parecen ser el detonante (si no que el hilo conductor) para la creación, no importa que sean palabras, imágenes u objetos, el golpe mental es igual. la intención permanente, si me permiten referirme así al interés creativo predominante, guiará hacia algún punto determinado los detalles que observe en su entorno, en cuanto a las personas, las miradas pueden llevar a los románticos a compararlas con la luz de un faro que los salvará de una tormenta, al pragmático quizá lo ponga en una situación de alerta por la suspicacia que expresa.

El «cambio de aires» permite que nuestra mente se despeje de todo eso que nos importa pero que nos causa estrés lo que nos permite centrarnos en cumplir con otros rituales, tan diferentes y tan similares que por un lado nos sorprenden y por el otro, nos identifican. Nada es más notorio que la diferencia en los ritmos de vida pues, los ropajes debido a las modas, suelen ser iguales, así como las formas de comer o algunas maneras de hablar, sin embargo, la velocidad o lentitud con la que se realizan las tareas diarias, nos dan una idea de la paz con la que los problemas se manejan y lo que tienen para ofrecer a los visitantes. También podrían ser un ejemplo de comportamiento que se podría implementar en «metrópolis» como Guanajuato, Irapuato o León, para no perder el ambiente «pueblerino».

Ese ambiente que esta población queretana tiene a raudales plantea la posibilidad de replicarse en otras latitudes y antes de argumentar que eso sólo se da en lugares chicos, podemos contestar que los grandes pueden segmentarse sin perder la identidad general, que de alguna manera lo tenemos hecho con fraccionamientos, colonias y barrios, un ejemplo de ello serían los trabajos en el Barrio Arriba en la ciudad de León, Gto., creando con ellos, un microcosmos independiente en contenidos culturales pero complementarios a la ciudad; no podría decir que el efecto de estar en el Jardín Allende frente a la Parroquia del Señor de la Salud para los que llegamos a vivir en esa zona, que deambular frente al templo parroquial Santa María de la asunción de esta localidad queretana. Salud.

Beto

martes, 2 de julio de 2024

El fin sólo a mí me justifica

Se nos deja venir la historia y hay
que taclearla. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Hay que tratar esto desde un punto de vista literario porque, de otra manera, estaríamos atentando contra las sensibilidades actuales; hay personajes que encarnan un aspecto particular del egoísmo, bien visto, como para lograr identificarse en el lugar en el que fueron puestos; Otelo, el rey Lear, Pedro Páramo, todos ellos y otros similares suponen que el mundo gira en torno suyo, que si hubieran existido en este plano y de haber leído a Nicolás Maquiavelo, los pretextos para cometer actos atroces serían producto de una carrera universitaria. ¿Exagero? Sí, pero piénsenlo por un momento, quien haya leído «El príncipe» habrá encontrado razonamientos a la medida para sentirse el centro del universo, como cuando nos ponemos en los zapatos del protagonista de una película de acción.

Citar a Maquiavelo a un mes de haberse llevado a cabo las elecciones, no parece muy digno puesto que ya sabemos el resultado, lo que podríamos hacer sería el tratar de imaginar el comportamiento social a partir de ahora, uno deseable porque el apocalíptico ya lo tenemos; desde el momento en que nuestro nuevo presidente pise el Palacio Nacional, un gran sector de la población usará los canales legales a la mano para ejercer, además de periodistas e intelectuales, una vigilancia cercana así como la presión suficiente para hacer que sus intentos de corruptelas bajen o, al menos, tengamos puntualmente las pruebas de lo que están haciendo, tratando también (esto es de mi parte) si es cierto que terminaron de pagar al narco como afirmé en otros espacios.

Ya tengo listos varios apuntes históricos en los que quiero develar algunos hechos en a todas las tomas de poder desde 1924, fecha importante porque creo que significa el germen del gobierno tripartita acaparado por los tres sectores de la Revolución que Plutarco Elías Calles configuró en un partido político. Ese partido estuvo bien definido hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari quien, supongo, quiso aumentar una vía (si no es que controlar a las tres originales) al tráfico de drogas; puede ser que en este punto todo suene descabellado, pero confío en que, una vez terminado el ensayo, tengamos una idea clara incluso de la intervención permanente de los norteamericanos en el país y el porqué es tan peleado un puesto en el aparato gubernamental mexicano.

La intención del escrito será poner orden a pasajes de la historia que pudieran dar razón de la inseguridad con la que hemos vivido desde hace varias décadas, estableciendo por tanto que, lo que hemos manejado como sospecha, tiene mucho de verdad, con lo que a la larga nos dé herramientas para demandar todo eso a lo que debemos tener acceso por derecho. Habría que estar pendiente de los posibles cambios en la política internacional pues, si sigue tratándose como si fuera un juego, eso significaría que no hay posibilidad de volver a la calma en el siguiente sexenio. Los acuerdos entre nosotros y los gringos se han caracterizado por la no negociación entre países sino entre gobiernos norteamericanos y políticos mexicanos o estos últimos con particulares de allá, por eso generalmente nada nos toca. Salud.

Beto

martes, 25 de junio de 2024

Neal Baer

El proceso de pasar a la ficción a un ser real,
suele ser muy divertido. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Es una de esas presencias fantasmagóricas que te asaltan a media noche, no tienen un motivo específico para aparecerse, sólo recorren tus neuronas para descubrir qué espacios entre ellas no están ocupados; se regodeará acomodando sus pertenencias en lo que será «su departamento» o en «su casa» si lo acompaña su familia. Neal Baer, norteamericano, dedicado a las tareas creativas desde que se graduó de la universidad, enamorado de todo lo que implicaba la producción televisiva, intentó incursionar primero en un programa local con un éxito moderado en su ciudad natal, Augusta, en el estado de Georgia sin lograr mantenerse por mucho tiempo, así que migró hacia Columbia en Carolina del sur donde se acomodó como asistente para las narraciones de los Gamecocks de la USC.

En este punto me separo de la persona real; Neal, por coincidencia, tiene un apellido que coincide con las letras que configuran mi CURP y mi registro del SAT, así que por una afinidad graciosa, tomé su nombre para fabricarme un personaje en la novela que escribo sobre un detective que debe luchar contra ciertos estereotipos para poder realizar su trabajo, por lo cual un extranjero le será de utilidad por tener un punto de vista diferente al que se tiene en el país respecto del trabajo femenil, principalmente en los empleos de riesgo, lo que lo convierte en un gran impulsor del trabajo de la detective, más que nada por su experiencia (esta parte sí real) como productor ejecutivo de programas policiacos como «La ley y el orden».

¿Bajo qué circunstancias llega Mr. Baer a nuestro país? En una realidad alterna, era el verano de 1988 y en el territorio prevalecía un periodo convulso puesto que la elección del secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, como presidente de la República, fue tachada de fraudulenta, pero nada había que le impidiera tomar posesión del cargo; ¿era de verdad tan importante para los mexicanos que el voto no se hubiera respetado? Las movilizaciones que se dieron, lejos estaban de convocar masivamente por el simple concepto, puesto que de fraudes el país ya estaba hasta el fastidio. Duraron poco pero la indignación quedó flotando en el aire, sin embargo, algo había detrás que no encajaba y molestaba a la población, justo lo que venía a vigilar el señor Neal Baer.

Si los dos párrafos anteriores les parecen más interesantes que el primero, es comprensible dada nuestra natural tendencia a las dramatizaciones, por ello la razón de intentar por un lado, una novela con fragmentos históricos cuya base sería un ensayo sobre la creación de la vías de transporte de sustancias prohibidas en México. El destino es lógico si pensamos que, los Estados Unidos deben mantener al ejército más grande del mundo, ya que al lo largo de su historia, han abierto muchos frentes; a nosotros deben dominarnos con la economía ya que haciéndonos dependientes, no tienen que gastar recursos declarando otra guerra que destruiría su dispensario de drogas para el ejército ya mencionado. Para ello ha echado mano de múltiples armas incluida la profunda religiosidad de un pueblo que harto, es peligroso. Salud.

Beto

martes, 18 de junio de 2024

Creando escenarios

Cada lectura también es una recreación.
Foto: BAER
Irapuato, Gto.- En el mundo de las letras, los espacios están inspirados tanto en aquellos lugares que conocemos, como en aquellos en los que nos gustaría estar; la imaginación es un gran tesoro que, al contrario de las joyas, debe invertirse en su totalidad para que se mantenga fresca y estable, es uno de esos casos raros en que algo se reproduce mientras se usa sin importar la cantidad. Un lugar real o ficticio requiere de mucha atención para su descripción y un poco más para «movernos» entre sus estancias o pasillos, las dimensiones, los colores, la distribución se amalgaman para dar coherencia a los movimientos de los personajes tanto si son animales, plantas u objetos, lo que nos hace creer que de verdad un elefante vive en el interior del tronco de un gran árbol e invita a comer a una hormiga.

La herramienta más socorrida para lograr lo anterior es el uso de la verosimilitud, es decir, tomar partes de la realidad para crear una alterna, Esopo, el gran maestro de las fábulas, manejó con inmensa soltura las condiciones en las que los animales se conducían para dotarlos de características humanas, no porque ellos no las tengan, sino porque somos los únicos que las nombramos. Desde la carrera de la liebre y la tortuga hasta El laberinto del fauno o La forma del agua, los seres mundanos y los seres fantásticos se oponen o se unen para solucionar algún problema que los involucra, ya sea por convencimiento o por la fuerza poniendo para tal motivo, lo mejor de sí mismos. Los primeros elementos para crear un escenario están dados de esta manera y el lugar puede ser cualquiera.

Los espacios creados pueden desafiar la gravedad, soportar grandes presiones, hacer que las plantas crezcan en segundos o que se trasladen de un sitio a otro, ser tan oscuros que no veríamos en absoluto o con las características que nuestra imaginación sea capaz de crear; si bien es cierto que no a todos les gusta la fantasía, hay un paso intermedio entre ésta y el realismo que es el pensamiento mágico con el cual podemos jugar a crear mundos paralelos, habitables en exclusividad con todos aquellos que estén dispuestos a viajar con nosotros. Aunque esto suene algo poético, la verdad es que algunos viajes pueden ser terroríficos en escenarios que le helarían las venas al más pintado, pero eso no obsta para que quienes los leen, encuentren placer.

En la escritura está uno de los secretos de la creación, el otro está en la lectura; al realizar cada uno, podemos experimentar la sensación de que todo dependa de nuestra voluntad a la cual la convertimos en fabulosos cuadros que mostrarán los pormenores de un conflicto o a las pistas para escapar de una situación peligrosa o a la reconciliación de dos personas antes en problemas; los espacios serán tan dinámicos como la acción la requiera, cada personaje tratará de «hacer juego» con lo que le rodea, los cambios a eso deberán justificarse como el hecho de vestir ropajes del siglo XVI europeo en una casa de interés social de 1971, seguramente se trata de una fiesta temática de disfraces. Como siempre, todo debe sonar verosímil para cualquiera. Salud.

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...