martes, 18 de junio de 2024

Creando escenarios

Cada lectura también es una recreación.
Foto: BAER
Irapuato, Gto.- En el mundo de las letras, los espacios están inspirados tanto en aquellos lugares que conocemos, como en aquellos en los que nos gustaría estar; la imaginación es un gran tesoro que, al contrario de las joyas, debe invertirse en su totalidad para que se mantenga fresca y estable, es uno de esos casos raros en que algo se reproduce mientras se usa sin importar la cantidad. Un lugar real o ficticio requiere de mucha atención para su descripción y un poco más para «movernos» entre sus estancias o pasillos, las dimensiones, los colores, la distribución se amalgaman para dar coherencia a los movimientos de los personajes tanto si son animales, plantas u objetos, lo que nos hace creer que de verdad un elefante vive en el interior del tronco de un gran árbol e invita a comer a una hormiga.

La herramienta más socorrida para lograr lo anterior es el uso de la verosimilitud, es decir, tomar partes de la realidad para crear una alterna, Esopo, el gran maestro de las fábulas, manejó con inmensa soltura las condiciones en las que los animales se conducían para dotarlos de características humanas, no porque ellos no las tengan, sino porque somos los únicos que las nombramos. Desde la carrera de la liebre y la tortuga hasta El laberinto del fauno o La forma del agua, los seres mundanos y los seres fantásticos se oponen o se unen para solucionar algún problema que los involucra, ya sea por convencimiento o por la fuerza poniendo para tal motivo, lo mejor de sí mismos. Los primeros elementos para crear un escenario están dados de esta manera y el lugar puede ser cualquiera.

Los espacios creados pueden desafiar la gravedad, soportar grandes presiones, hacer que las plantas crezcan en segundos o que se trasladen de un sitio a otro, ser tan oscuros que no veríamos en absoluto o con las características que nuestra imaginación sea capaz de crear; si bien es cierto que no a todos les gusta la fantasía, hay un paso intermedio entre ésta y el realismo que es el pensamiento mágico con el cual podemos jugar a crear mundos paralelos, habitables en exclusividad con todos aquellos que estén dispuestos a viajar con nosotros. Aunque esto suene algo poético, la verdad es que algunos viajes pueden ser terroríficos en escenarios que le helarían las venas al más pintado, pero eso no obsta para que quienes los leen, encuentren placer.

En la escritura está uno de los secretos de la creación, el otro está en la lectura; al realizar cada uno, podemos experimentar la sensación de que todo dependa de nuestra voluntad a la cual la convertimos en fabulosos cuadros que mostrarán los pormenores de un conflicto o a las pistas para escapar de una situación peligrosa o a la reconciliación de dos personas antes en problemas; los espacios serán tan dinámicos como la acción la requiera, cada personaje tratará de «hacer juego» con lo que le rodea, los cambios a eso deberán justificarse como el hecho de vestir ropajes del siglo XVI europeo en una casa de interés social de 1971, seguramente se trata de una fiesta temática de disfraces. Como siempre, todo debe sonar verosímil para cualquiera. Salud.

Beto

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