martes, 2 de julio de 2024

El fin sólo a mí me justifica

Se nos deja venir la historia y hay
que taclearla. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Hay que tratar esto desde un punto de vista literario porque, de otra manera, estaríamos atentando contra las sensibilidades actuales; hay personajes que encarnan un aspecto particular del egoísmo, bien visto, como para lograr identificarse en el lugar en el que fueron puestos; Otelo, el rey Lear, Pedro Páramo, todos ellos y otros similares suponen que el mundo gira en torno suyo, que si hubieran existido en este plano y de haber leído a Nicolás Maquiavelo, los pretextos para cometer actos atroces serían producto de una carrera universitaria. ¿Exagero? Sí, pero piénsenlo por un momento, quien haya leído «El príncipe» habrá encontrado razonamientos a la medida para sentirse el centro del universo, como cuando nos ponemos en los zapatos del protagonista de una película de acción.

Citar a Maquiavelo a un mes de haberse llevado a cabo las elecciones, no parece muy digno puesto que ya sabemos el resultado, lo que podríamos hacer sería el tratar de imaginar el comportamiento social a partir de ahora, uno deseable porque el apocalíptico ya lo tenemos; desde el momento en que nuestro nuevo presidente pise el Palacio Nacional, un gran sector de la población usará los canales legales a la mano para ejercer, además de periodistas e intelectuales, una vigilancia cercana así como la presión suficiente para hacer que sus intentos de corruptelas bajen o, al menos, tengamos puntualmente las pruebas de lo que están haciendo, tratando también (esto es de mi parte) si es cierto que terminaron de pagar al narco como afirmé en otros espacios.

Ya tengo listos varios apuntes históricos en los que quiero develar algunos hechos en a todas las tomas de poder desde 1924, fecha importante porque creo que significa el germen del gobierno tripartita acaparado por los tres sectores de la Revolución que Plutarco Elías Calles configuró en un partido político. Ese partido estuvo bien definido hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari quien, supongo, quiso aumentar una vía (si no es que controlar a las tres originales) al tráfico de drogas; puede ser que en este punto todo suene descabellado, pero confío en que, una vez terminado el ensayo, tengamos una idea clara incluso de la intervención permanente de los norteamericanos en el país y el porqué es tan peleado un puesto en el aparato gubernamental mexicano.

La intención del escrito será poner orden a pasajes de la historia que pudieran dar razón de la inseguridad con la que hemos vivido desde hace varias décadas, estableciendo por tanto que, lo que hemos manejado como sospecha, tiene mucho de verdad, con lo que a la larga nos dé herramientas para demandar todo eso a lo que debemos tener acceso por derecho. Habría que estar pendiente de los posibles cambios en la política internacional pues, si sigue tratándose como si fuera un juego, eso significaría que no hay posibilidad de volver a la calma en el siguiente sexenio. Los acuerdos entre nosotros y los gringos se han caracterizado por la no negociación entre países sino entre gobiernos norteamericanos y políticos mexicanos o estos últimos con particulares de allá, por eso generalmente nada nos toca. Salud.

Beto

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