martes, 30 de julio de 2024

La vida ilustrada

La imitación es muy efectiva, ¿podría usarse
en el cómic para aprender? Foto: BAER

Irapuato, Gto. Quisiera referirme a la costumbre de buscar información para formar una imagen de sabiduría, pero no es así, la verdad mi primer impulso fue referirme al cómic pues hay ilustraciones que por sus líneas, pueden pasar por obras de arte tanto por la maestría en los trazos como en lo complejo de algunas historias; leer cómics requiere de cierta disciplina comparable al consumo cinematográfico, por así decirlo, sería una especie de story board de un guión para la realización de un largometraje, no por nada han proliferado las películas de súper héroes. Las formas técnicas de encuadres, «movimientos de cámara», posturas de los personajes y varias otras cosas, nos facilitan la comprensión rápida en ambos medios, quizá porque se adaptan al movimiento natural de nuestros ojos.

El cómic ha sido admitido en el mundo educativo intermitentemente, algo así como una herramienta didáctica menor, su potencial ha sido estudiado y se han reiterado las bondades que posee para explicar hechos históricos, descubrimientos físicos o químicos o ilustrar viajes desde un punto de vista geográfico, sin embargo, al igual que en todos los medios masivos de información, el estigma de considerarlos más un medio de entretenimiento, los pone en un nivel de distractores sin hacer caso al fenómeno persistente de que la población aprende más fácilmente aquello que la divierte que aquello que la aburre y, sinceramente, los contenidos manejados con la solemnidad trasnochada del aula, dista mucho de ser entretenida para la mayoría.

Por otro lado, el refuerzo negativo de ofrecer diversión a cambio de aprender una lección o hacer la tarea, no ayuda mucho que digamos, lo menciono por las cantidades tan dispares de uno y de otro tipo; los medios cumplen con protegerse diciendo que producen cierto tipo de programas porque «es lo que la gente pide» y, que yo recuerde, nunca ningún medio me ha preguntado por los videos o los audios que me gusta consumir. Posiblemente basen esa afirmación en algunas encuestas respondidas por algunas personas que consumen ciertos medios pero, ¿el número de ellas será representativo comparado con los ciento treinta millones que somos? Lo dudo, pero también dudo que hayan averiguado si se mantiene cierto gusto por la historieta.

A pesar de lo escrito por Matterlart y Dorfman, por Rius, Guerra, Gubern, Gallo o Masotta, las historias con grabados tienen el encanto de servir como guía para entender relaciones y movimientos entre personajes que, dirigidos por la introspección, logran resolver los problemas (por muy básicos que sean) a los que se enfrentan. Son, si me permiten el comparativo, una amalgama en dibujos del drama y la cinematografía, algunos de ellos magistralmente logrados desde la simpleza del entintado lineal, hasta el bombazo de color hecho por grandes diseñadores; su potencial informativo sigue latente y así como en el cine o la televisión, cualquier tema cabe, ya sea para educar y crear conciencia o para divertir, aunque no creo que ambas intenciones estén peleadas entre sí. Salud.

Beto

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