martes, 20 de agosto de 2024

El caso Polo

Al parecer, en las cortes de lo familiar,
no se necesitan jurados. Foto: BAER

Irapuato, Gto. Confío en que todos entendemos la diferencia entre ficción y realidad (fuera de discusiones académico-bizantinas) y a su vez, en que comprendemos que la mayor parte de los contenidos de la televisión son inventados; ya el suponer que es el medio el que crea los contenidos y no éstos los que definen al medio, se los dejo a los teóricos de la comunicación. ¡Ah, caray! Yo soy comunicólogo, así que no estaría mal que me ocupara de ello; a varias décadas de que Laswell emitiera su famoso paradigma en el que todos hemos basado alguna explicación de lo que entendemos por fenómeno comunicacional y que más o menos por el mismo tiempo Marshall McLuhan se aventara la puntada de afirmar que «el medio es el mensaje», la investigación en comunicación ha apuntado a varias metas.

Para el mundo del reality (que no deja de ser ficción) la intención es supuestamente, transmitir lo que alguien de interés público ofrece como su ida cotidiana en un ambiente controlado y con una competencia de por medio, lo cual me hace pensar en una forma específica de tomadura de pelo; por lo que respecta a los que ventilan las cosas de la «gente común», un fraude doble. Porque dígame, ¿quién en su sano juicio se pone a exponer sus miserias a todo color y a nivel internacional? Pareciera gente demasiado necesitada de atención, a menos que en realidad no fueran gente normal, digo, de los actores lo entiendo, de eso viven pero, ¿y si acaso los que salen como cualquier hijo de vecino fueran..? ¡Una triple tomadura de pelo!

No sé cómo se maneje exactamente la palabra «reality» pero en español «realidad» implica algo que no es mentira o falso, pero hemos aceptado que nos vendan programas de «laboratorio» como si se tratara de la vida cotidiana, lo que en términos científicos cuando un ambiente está controlado, difícilmente el objeto de estudio se comportará normalmente. A manera de adelanto, todos sabemos que la cotidianidad de cualquier persona es sumamente aburrida en una pantalla, por lo tanto, algo debe introducirse como variable para hacerla medianamente atractiva, vimos algo de eso en Big Brother, The Truman Show y en varios otros programas televisivos como Caso Cerrado de la denominada abogada y presentadora Ana María Polo.

La dicha variable no es otra cosa que actores y actrices que representan un personaje «real» para hacer creíbles las tramas que, en la circunstancia de Caso Cerrado tenemos a la estupenda actriz de reparto y doblaje Liliana Barba, quien interpretó a una mujer llamada «Liliana» que demandaba a su madre por discriminación religiosa, para mayor referencia, Liliana barba hacía la voz de Carlitos en la serie «Aventuras en pañales». No puedo alegar que haya un engaño puesto que en todos esos programas «reales» lo que menos abunda es la realidad, por otro lado, sólo basta con haber visto algunas de las muchas películas o series gringas de abogados, para saber que en una corte de allá no se puede funcionar sin jurado como lo hace autoritariamente la Polo en algunos casos. Salud.

Beto

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