martes, 30 de mayo de 2023

Herramientas de escritura

Escribir rápido no es sinónimo
de escribir bien. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Aunque un hombre muy religioso haya dicho que el título de creador es sólo aplicable a Dios, me tomaré la libertad de contradecirlo con argumentos emanados de la biblia, pues se supone que el hombre está hecho a imagen y semejanza y podríamos decir que varios escalones abajo, pero el ser humano también es creador, no desde la nada, pero sí de objetos nuevos. Supongo que lo único que quedaría, sería recomendarle la consulta de un diccionario para que complete su definición del verbo crear. Dejando atrás esta breve cápsula informativa, pero siguiendo con el concepto de creación, el fabricarnos herramientas adecuadas de escritura es importante puesto que, desde ellas, comienza el proceso creativo de imágenes que se convertirán posteriormente en palabras y oraciones.

La primera de ellas se alimenta de todas las imágenes que hemos acumulado en nuestro años de vida, algunas se mantendrán nítidas y otras requerirán una “manita de gato” que vuelva a hacerlas presentes, algo así como una “edición”, que sería la segunda herramienta, una muy práctica ya que con ella ejercitamos nuestra habilidad para acomodar los datos como complemento o sustitución. La tercera sería la clasificación de los mismos quizá por fechas, por lugares, por aficiones o los tópicos que a cada uno nos acomode, con lo que casi se completa la parte creativa; para la parte técnica, debemos partir desde las bases que son la gramática y la lingüística, no para volvernos especialistas necesariamente, sino para tener las nociones suficientes con las cuales estar seguros de hacerlo bien.

En las tres, la memoria juega un papel preponderante sin importar que ésta sea la propia capacidad de retener información o el uso de ortopedias electrónicas, ambas requieren de un manejo lógico sistemático que las haga funcionales en cualquier momento; y hablando de sistematización, el ejercicio memorístico que requerimos en estos días, es el de la manipulación de botones tanto en sus usos, como en sus ordenamientos; los teclados han pasado a formar parte de nuestras vidas, fundamentalmente por las ventajas que ofrecen en la redacción, el diseño y el envío de información. Los escritorios han cambiado sus formas para priorizar el uso de las máquinas por encima de las hojas de papel, siendo las causas desde la perspectiva ecológica hasta la comodidad ergonómica.

A partir de las máquinas de escritorio Olivetti, pasando por las Chandler o las del sistema Off Set hasta las grandes rotativas, la nostalgia va capturando cada tecnología insertándola, salvo por algunos usuarios empecinados, en la obsolescencia o en alguna sala de museo para que su utilidad mute pero no se pierda del todo; la ley a la que sometemos a los aparatos, los pone en un periodo de transición donde todos los que fueron bien cuidados funcionan, pero ya no sirven. Esta era de cibertextos ha aumentado la eficacia del envío, pero no de la redacción como tal, puesto que la llenamos de distractores o de fórmulas de todo uso, evitando con ello el encontrar nuestros propios formatos y modos de expresión olvidando de a poco que se debe dar mantenimiento a la herramienta principal que es el cerebro. Salud

Beto

martes, 23 de mayo de 2023

La generalidad

Los fenómenos suelen repetirse en
diferentes épocas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Una golondrina no hace primavera, versa el dicho popular, lo que en buen romance significa que lo que le pase a un individuo en particular, no necesariamente le sucederá a todo el mundo; ni siquiera las tendencias afectan a todos. Una visión general de las cosas debe estar compuesta de coincidencias expuestas por un lapso prolongado, repeticiones en un mismo sentido y que den casi los mismos resultados; hay con ello, verdades que no dejan lugar a dudas como el afirmar que a un importante porcentaje de los mexicanos le gusta comer tacos. Pero esa afirmación sería menos general si decimos que hay mexicanos que comen tacos en el desayuno y es posible que se particularice si la afirmación es que a los mexicanos les gustan los tacos de suadero.

Los panoramas generales, así como los paisajes, nos ubican en un lugar o situación donde podemos observar los componentes de un solo golpe de vista; el punto de observación es importante porque nos ofrece una perspectiva especial que favorece la descripción de la estructura y las relaciones que pudieran darse en un problema detectado. Si se trata de una ciudad, una colonia, una empresa o la historia de cada una de ellas, la generalidad nos ayudará a decidir desde dónde lo queremos abordar, por lo cual, esa misma generalidad sin modificarse o modificada, será el punto de partida para sintetizar lo obtenido al final del escrito, una vuelta completa que otorgará la oportunidad de realizar un cambio.

Aunque esto último no es obligatorio porque podríamos encontrar que las cosas, así como están, funcionan y no requieren ajuste alguno; pero normalmente sí debe hacerlos. Los términos generales no sólo determinan la dinámica de lo que evidentemente abarcan, sino que afectan a otros universos del conocimiento ya que es muy factible encontrar semejanzas, incluso entre las disciplinas de apoyo, por ejemplo, en los objetos de investigación entre la arqueología y la arqueología que hasta resultan complementarios o, en la descripción de situaciones, así la geografía en la que ubicamos personajes -un desierto o en medio del mar- produciría sentimientos semejantes, pues la desesperación reflejada entre un náufrago y un perdido en las dunas, es precisamente la misma.

Una a una podríamos recorrer las manifestaciones sentimentales de los seres humanos en diferentes circunstancias y veríamos coincidencias en los que las provocaron, quién lo hizo o cuántas veces han aparecido, lo que nos permitiría, de alguna manera, establecer patrones que nos lleven a clasificaciones de gran escala, lo mismo los pensamientos o los sentimientos. El hecho de que no existan los derechos de autor para los chistes, es una muestra clara de que hay cosas y casos donde la generalidad se impone, ya que un chiste surge de una circunstancia que atañe a todos y, por lo tanto, todos entendemos, eso hace que pueda surgir simultáneamente en diferentes puntos de una región, un país o el mundo, Registrarlos como propiedad sería imposible. Salud

Beto

martes, 16 de mayo de 2023

El detalle

Lo escrito representa algo más propio
por salir a buscarlo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Seguramente en alguna ocasión nos hemos detenida a observar una puesta de sol, una flor en un cacto, el correr de un caballo o el vuelo de una lechuza lamentando no tener una cámara a la mano, pero lo más lamentable (si lo pensamos) es no tener las palabras para describirlo, carecer del vocabulario o las oraciones pertinentes para atrapar en la memoria esas imágenes, ya ni hablar de papel y pluma. Fijamos la mirada y nos resignamos al placer efímero que logramos con ello. Si tuviéramos a alguien que le gustara escuchar lo que vivimos en el día, ¿con qué deleitaríamos sus oídos? ¿Habremos tenido el tiempo suficiente para ubicar los detalles? Posiblemente tendríamos que desmenuzar nuestro recuerdo y escoger de ello, lo que creyéramos interesante.

Hay fragmentos de la naturaleza o de lo fabricado por el hombre que valen por sí solos; cuando descubrimos uno, “editamos” el panorama para descubrir las maravillas que se presentan en un nivel en el que lo cotidiano, con sus prisas, deja pasar porque sucede todos los días. Lo cotidiano apacigua así, nuestras ansias por saber, ya que a éste le urge el compromiso que toma las formas más variadas en las edades en que podemos soportarlas, la belleza se toma entonces un descanso aunque reaparece algo somnolienta de vez en cuando en las figuras a las que nos damos permiso de admirar. Es en algunas coincidencias como ésas, en las que nos da por querer atraparlas para que formen parte de nuestra memoria fotográfica, audiovisual o escrita.

En el detalle se gesta el análisis de lo que se observa, con cada punto de interés se va formando un criterio que puede variar según su avance, por ejemplo, cuando se describe un automóvil, de inmediato saltan a la vista las formas, los colores, la potencia del motor encendido, la anchura de las llantas, la textura de los asientos o el tamaño del volante; cada uno de esos elementos fincará la unidad y el carácter de un objeto que, de esa manera, adquirirá una valoración propia pues, aunque tuviéramos dos carros prácticamente iguales, el detalle que los diferenciara nos haría valorarlos distinto, según las circunstancias; pensemos en un rayón en la portezuela izquierda, en una compra-venta, su valor monetario disminuiría drásticamente, pero ¿qué pasaría en una exhibición de cine?

Dicen los que saben que las partes del automóvil en el que se mató James Dean, fueron subastadas pagándose sumas considerables por ellas, lo que nos indica que el valor de algo es subjetivo. En palabras llanas diríamos que, lo que para unos es basura, para otros es un tesoro; cada valoración responderá a diferentes necesidades y los detalles reflejarán los intereses que nos movieron a su apreciación, las relaciones que vayan inundando nuestra imaginación y la transformación a la que sometamos a cada objeto. Pues nada será igual una vez que desmenucemos lo que percibimos en nuestro entorno ni para nosotros, ni para aquellos que lean nuestros relatos; por así decirlo, recrearemos a la naturaleza desde las entrañas de las cosas. Salud

Beto

martes, 9 de mayo de 2023

Bolitas y palitos

Al igual que todos los demás, escribir
es un oficio. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La línea del tiempo en el aprendizaje de la escritura va desde el cómo se toma el lápiz, hasta el saber cómo plasmar las ideas como un texto, independientemente de si hay un gusto por las letras o no; saber escribir requiere de un tiempo no excesivo, sólo el necesario par estas consciente de lo que gramaticalmente se puede hacer y saber cómo usar las reglas para estar seguro de que lo escrito es justo lo que quiere decirse sin malos entendidos. Sobre esa base, la teoría dicta que, desde la preparatoria, todos deberíamos ser aptos para escribir, iniciando con el escalafón que impusieron de alguna manera las escuelas secretariales, es decir, tendríamos que saber cómo redactar cartas de todo tipo, entendiendo tanto su importancia como su extensión.

Pero la actividad epistolar ha tenido que formarse al final de la fila de la redacción, pues los mensajes escritos tienen origen y destino en la brevedad de una pantalla de teléfono, pero esa brevedad también se da en el lenguaje perdiendo vigencia un montón de palabras que están siendo sustituidas por terminajos multipropósito emanados principalmente del inglés, otra parte por dibujos evitando con ellos, la explicación de intereses, aficiones, sentimientos y sensaciones; quien se niega a usar las palabras, apela al fastidio para ocultar su ineficiencia en su uso. Las excepciones van dándose con la edad cuando se descubre que se puede crear belleza o ciencia usando la pluma y, con ello, despertar interés.

Y he aquí algo curioso, quien logra hilvanar varias oraciones en una hoja de papel, se evita la pena de no ser escuchado por “viejo”, porque a decir de las nuevas generaciones, lo que ya pasó no tiene vigencia ya que lo prevaleciente es lo post moderno, tecnologizado y ergono-orgánico. No es cierto, los jóvenes no dirían eso, no usan tanto vocabulario y si acaso leyeran esto (o simplemente leyeran) me acusarían de acoso literario o un equivalente bautizado por la cuatro te. En esta plataforma, al igual que en el periodismo, tendríamos que pensar que habría que esperar a que todos cumplieran con cierta edad para que aparecieran nuevos escritores, lo cual para nuestra fortuna, tampoco es cierto, otras excepciones surgen cuando más se les necesita.

En términos marxistas significaría que dentro de este ambiente caótico, aparecerán jóvenes contrarios a la moda y leerán y escribirán sin importar que su generación los arrastre hacia la burbuja tecnológica que forman con los aparatos de información donde la hiperconexión crea relaciones falaces, dicotómicas, en las que es más factible de enternecerse o indignarse por eventos a más de ocho mil kilómetros de distancia, que lo que pasa dentro de los muros del propio hogar. Hay que volver a tomar la pluma, es este tiempo una buena oportunidad de retomar lo que nos hace humanos responsables de lo que pensamos, decimos y hacemos para que sean nuestras manos las que hablen y no le echemos la culpa a un teclado. Salud

Beto

martes, 2 de mayo de 2023

Cobranza virginal

Pluma contra teclado, el resultado
es casi semejante. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- El poeta hablaría de ella como la mácula superpuesta en la blanca inocencia de la hoja cuya superficie, lejos de sentirse mancillada, por fin cumple con el destino al que fue impulsada. No soy poeta, así que me limitaré a expresar mi admiración (por identificación) para aquellos que aún atesoran la costumbre de escribir con pluma, bolígrafo, lápiz o cualquier otro medio que requiera la acción manual. En ella está involucrada la caligrafía, puesto que empiezo a pensar que el casi culto que hacen varios pueblos orientales del dibujar textos, tiene mucho de razón. Dibujar palabras requiere de una concentración especial que muchos habrán logrado con base en una disciplina de repetición, a otros, les bastó el gusto por hacerlo.

Resulta extrañamente satisfactorio el lograr tener una letra legible puesto que eso garantiza la lectura de otros hacia el texto manuscrito (y no, lo anterior no es una redundancia); si los hubiera, un concurso de caligrafía debería tener la misma importancia que uno de ortografía, aunque esta última se ha visto muy manoseada incluso por la RAE. La estética en un escrito, me refiero a que sea agradable a la vista, también habla del cuidado que una persona tiene con sus cosas, sus relaciones y sus conceptos; fuera de falsas modestias, quien dice aceptar que tiene fea letra, sólo afirma  cierto conformismo pues no da visos de querer revertir esa situación y eso que sólo se trata de poner en acción la mano con ejercicios simples.

Pero la hoja puede ser una tirana aunque ofrezca una cara linda con líneas guía y hasta parece subir la mirada con desesperación cuando no se les respeta, llevando su queja a los cánones que se supone debieran acompañarnos desde edad temprana y la muy canija lo hará patente cada vez que tenga oportunidad ya que el honor es un privilegio sólo para ella; la pluma se encargará de los surcos, pero la hoja los portará como un tatuaje ceremonial evidenciando la maestría o la poca aptitud de quien la portó; hoy en día, hasta la impresión por máquinas ha cedido terreno al universo digital, provocando con ello un cese en la conexión cerebro-mano que si bien, no puede decirse que entorpece el razonamiento, sí que requiere una nueva perspectiva.

El medio, en el primer caso (mano-pluma-hoja), es directo para obtener un resultado, mientras que el segundo (mano-teclado-pantalla-impresora-hoja) es indirecto, el contacto con el producto es tardío comparado con la inmediatez de la tinta depositada por la punta manipulada. La intimidad lograda se debe a que todo el tiempo la hoja es tocada por ambas manos, casi a modo de caricia, que se vuelca en una relación interdependiente sin más celo que el salvaguardar el pensamiento, aunque el autor al colmar su superficie, busque otra para iniciar un nuevo proceso; a la hoja no le importará puesto que la inoculación de la que fue objeto, la volvió única, distinta e irrepetible aunque la copiaran. Salud

Beto

martes, 25 de abril de 2023

El metalenguaje del creativo

Y eso que no es cuestión de magia. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Para algunos el escribir es una tarea muy complicada porque no es el proceso creativo en sí, sino es la factura de la estructura de ese proceso creativo lo que les preocupa; la inspiración es un componente de la creatividad algunas veces sobrevalorada gracias a la narrativa cinematográfica dadas sus limitantes temporales, también considerada algo mágico como si se tratara de un don otorgado por un ser superior (las musas por ejemplo) o algo que algunos privilegiados tienen instalado en algún lugar de su cuerpo que no es precisamente el cerebro. La inspiración no es un ente al que debamos esperar o perseguir hasta atraparla, sino el producto de la observación, el razonamiento y el trabajo diario sobre aquello que nos interesa.

El creativo encuentra su inspiración en lo cotidiano que quizá, le evoque un pasaje de su vida, una lectura entrañable o un evento importante que pueda compartir con personas significativas, el trabajo de integración girará en torno a la intención y las herramientas con las que cuente para describir el tema, el “cómo” en su máxime expresión, siendo ahí en donde está el meollo del asunto. Crear en términos humanos, es recrear a partir de algo establecido, volverlo otro y presentarlo como novedad, es decir, un giro que nos dé una perspectiva distinta en cuanto a sus formas, dimensiones, usos y estética por lo cual pueda adquirir un valor adicional o la prolongación de su vida útil, por lo tanto, mantenerse en el gusto general.

Quien ya tiene a la escritura como un medio de expresión activo (o terapéutico) se habrá dado cuenta de que se vuelve una necesidad que debe alimentarse a diario, que como en una comida algunos escritos serán el entremés, otros la ensalada, aquellos la sopa, los que más, el plato fuerte... ¿y el postre? Pudiera componerse de nuevas lecturas para tomar nuevos bríos. Cuatro o cinco tiempos que provocan a diario la revaloración de la vida misma a través del acompañamiento de nuestras letras con las de otros; la escritura es nada sin la lectura, así como un mole necesita de un buen arroz y un tequila. Las metáforas alcanzadas sazonarán cada línea para que otros ojos “paladeen” la combinación de ingredientes con un toque puro.

El creativo, en cualquiera de sus facetas, renombrará lo que tenga en su entorno inmediato, algo irremediable porque todo eso lo hará suyo ya que el principio básico de la propiedad (de las cosas) es poner un nombre; esa paternidad la ejercerá en todo momento y en cualquier lugar teniendo como base su particular ritual de trabajo, dará entonces nombre a lo ya nombrado, proveyendo a su creación de nueva identidad y a él mismo de un acercamiento a lo divino. La creatividad no tiene género salvo el otorgado por el lenguaje, ése que estando en buenas manos, transforma lo inerte en movimiento, lo trágico en comedia, lo horrible en hermoso; la transformación también transmuta en todo aquello que mueve las entrañas. Salud

Beto

martes, 18 de abril de 2023

Esgrimiendo la pluma

Hay que ser capaz de atender
a varios diálogos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Como seguramente mencioné en la entrega anterior, es tiempo de utilizar mi propio método (el que he venido usando por más de un año en los blogs) pero ahora para avanzar en las novelas cortas que tengo comenzadas, un trabajo que comienza a tomar tintes de urgencia dado que debo justificar ya la existencia de la editorial. Los títulos se han convertido en centinelas que presionan en mi cabeza cada vez que tomo una tarea distinta a los objetivos que con ellos me he trazado, lo malo es que eso sucede a diario, como si no fuera dueño de mi tiempo; ahora entiendo porqué Sergio me dijo alguna vez que el no ser empleado de una empresa tenía sus bemoles, ya que al no tener que servir a un patrón, te dejaba a merced de las órdenes de muchas otras.

Y éstos pueden ser adquiridos o impuestos por uno mismo, puesto que para cubrir las propias necesidades, se deben fabricar los satisfactores por propia mano o brindar un servicio para, con el dinero obtenido, comprarlos; vamos por los compromisos adquiridos ya que son, se supone, los que podemos manejar a nuestro tiempo y como tales, la redacción de textos nos compromete mínimo a mantener un ritmo de escritura que podamos sustentar de manera coherente a nuestras actividades cotidianas. Por supuesto, habrá que tomar en cuenta que las historias pueden complicarse en la medida en que avanzan y/o se agregan personajes, lo que nos exige poner mucha atención en la creación de esquemas o mapas mentales que nos indiquen los caminos a seguir.

Desde un árbol genealógico hasta un esquema de niveles de mando pueden funcionar, quizá un diagrama de flujo o un modelo relacional, el caso es que de un solo golpe de vista la información quede clara. Lo que podría servirme sería un esquema de columnas donde catalogar cada novela, es decir, tener a los personajes, sus orígenes, trayectorias y circunstancias que los llevaron hasta el momento en que se esté retratando en el manuscrito y posiblemente, hasta el punto donde deben llegar en la historia. En un diagrama de flujo, por cada relato, retrataría las relaciones que los personajes desarrollen entre sí, ya sea por cuestiones familiares, laborales o sociales, lo que me permitiría prever los posibles cambios.

La precaución máxima, al igual que en los blogs, sería en no caer en la fascinación de vuelo y entremezclar las obras, lo que haría que perdiera la trama de cada una y el tiempo, un recurso que no puedo darme el lujo de pensar que lo tengo a raudales. Tendré que imaginarme que estoy frente a la partitura de un director de orquesta para leer y escribir en paralelo, en otras palabras, llevar casi al mismo tiempo cada manuscrito en una especie de desdoblamiento como el de un televidente adicto, figura de la cual no estoy lejano que digamos. Siendo optimista, creo que sí podría lograrlo sin volverme loco en el intento, les prometo que ustedes mis fieles diez lectores, se enterarán primero de los resultados. Salud

Beto

martes, 11 de abril de 2023

Apuntes de la experiencia

Lo que me costó y va a costarme. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Concluyó mi primer proyecto de novela por entregas, a la antigüita en lo que respecta a los medios de comunicación escrita, no tanto en televisión donde aún se manejan por episodios continuos; he de decir que la experiencia fue buena en tanto que logré terminar la idea, ahora sigue saber si es material viable para su impresión, lo que implica la revisión total del manuscrito, el ahondar o quitar algunos pasajes y determinar su formato. El otro punto por el cual disfruté el hacerla, fue que me ubicó en una disciplina que no pesaba que podría realizar y ahí me tenían, semana tras semana asaltándolos con una nueva entrega, lo que me hace pensar en que no sería del todo descabellado imaginarme un ejercicio similar para todos los proyectos que tengo comenzados y almacenados.

Sólo tengo que ubicar la cantidad de palabras que escribiría a diario para cada uno de ellos, lo que significa que debo seguir mis recomendaciones en el taller de escritores dispersos que he venido publicando desde el 22 de febrero del presente, por cierto, mañana es la séptima entrega en El salón de Beto, como todos los Miércoles. Después del comercial, supongo que no debería tener problema alguno pues, pensándolo bien, la métrica no debería importar tanto, simplemente habría que dejar fluir la imaginación y que los personajes dijeran hasta dónde quieren llegar cada día, la duración tampoco importaría en el sentido de que en cuestión de tiempo, mis rutinas son muy variables y puedo acomodarme casi en cualquier lugar para darle vuelo a la pluma.

En la revisión, es posible que el volumen de escritura aumente pues el esqueleto publicado en ciento dieciocho semanas, requiere de un tratamiento más puntual del detalle en lo referente a los lugares, la apariencia de los personajes y los sentimientos que pudieran provocarse unos a otros para después, proyectarlos al lector. Sólo espero que esa tarea no me lleve otras tantas semanas, porque dos años, tres meses y medio fueron buenos como experimento, pero no como para mantener así el ritmo de producción. Otro detalle al que habría que atender sería la selección de las imágenes que se usarían en caso de tratarse de una novela con ilustraciones, lo que le traería un atractivo extra pues eso daría la pauta a buscar un toque ligero de novela negra al escrito, sólo para aplicar sabor.

Para tal cometido creo haber encontrado un buen candidato para ilustrador, aunque no sé a cuánto asciendan sus honorarios por cada gráfico; lo de menos sería intentarlo por mi cuenta, pero como que reviste más el hecho de contar con un experto en el uso de la tinta china. La emoción aumenta conforme me imagino  el producto ya terminado; el formato de bolsillo con ilustraciones al alto contraste; podría estar adelantándome, pues todavía no hacemos la evaluación final con los miembros del consejo editorial y un servidor, espero que no se pongan muy difíciles para así justificar la compra de la impresora que nos daría la autonomía que necesitamos para tomar decisiones con mayor holgura, bueno, eso digo yo. Salud

Beto

martes, 4 de abril de 2023

La familia Grande. Epílogo

“Por esa astucia le quedaba el mote de El Gato”.
Foto: BAER
Irapuato, Gto.- Pasaron algunas semanas antes de que pudiera darme cuenta de todo en lo que me metería; tras la aceptación de Estévan, toda la maquinaria de la Agencia de Seguridad Especial se volvió a integrar, pues todos entendimos las ventajas que traería la fusión de la infraestructura almacenada y la fortuna heredada por nuestro nuevo líder. Integramos una familia en la que la sangre ha desaparecido para dar paso a un compromiso mayor hecho con la voluntad de todos los que la formamos. Yo misma soy ejemplo de ello. Saúl y mi padre seguirán como asesores aunque con poca participación en el campo, Rosa, Ruth, Lina y José seguirán con la logística y las acciones en directo; Jacinto está pensando en jubilarse pero está tomando providencias para que su “servicio” siga.

Estévan aún no termina de digerir lo sucedido aquella extraña jornada en el Palacio de Comunicaciones; salvo algunos detalles, sus abogados no tuvieron mayores problemas para que tomara posesión de la fortuna de los Corcuera, algo que a varios de sus parientes les cayó como un fardo en la cabeza, les molestó tanto, que algunos advirtieron que apelarían la decisión de su abuelo. Nada de eso parece importunarlo, él está tranquilo con los consejos legales y entusiasmado planeando su boda con Lina. Supongo que desea formar una familia alterna; imagino que se ve recomponiendo las formas en las que creció y las ausencias de las que no tuvo conocimiento hasta el fin de la existencia de “sus” padres, de cuya memoria él sabrá cómo guardar.

Sólo un detalle ensombrece los planes en los que nos hemos enfocado y es la aparición de Jimena en el velorio de Efraín; a decir de Saúl, habría que tener cuidado con ella puesto que, al haber sido parte algún tiempo de la agencia, conoce los movimientos y podría representar un riesgo en futuras acciones. Casi olvido a Sergio; su actitud cambió y al parecer se aliará a nosotros, siempre y cuando lo que emprendamos no infrinja las leyes o, al menos no muchas. Lo más emotivo fue la “ceremonia” del paso de estafeta que Luis, mi padre y Saúl le hicieron a Estévan “coronándolo” con el sombrero que Efraín dejó junto a los documentos con los que se comprobaba su status de heredero, algunas de nosotras no pudimos evitar el soltar una lágrima y creo que los hombres tampoco.

“Nora, apúrate que llegamos tarde”. Ésa fue la voz de Luis, mi padre, quien se aferra a mantenerse activo, según él porque no quiere que la vejez lo atrape en una silla de ruedas. Yo creo que se siente el vigilante del negocio y no desea que Estévan vaya a perderlo en alguna maniobra errónea, aunque le hemos dicho que eso ya no le corresponde. En fin, lo cierto es que somos las mujeres las que debemos brindar todo nuestro esfuerzo para seguir dando el servicio que nos fue encomendado; seguramente Efraín lo hubiera querido así, dejándonos inclusive la dirigencia, de no haber descubierto las ventajas que nos traerían tanto el haber descubierto su paternidad como la fusión de las dos fortunas. Por esa astucia le quedaba bien el mote de El Gato. Fin.

Beto

martes, 28 de marzo de 2023

La familia Grande 117a. entrega

“Una sincera acogida para mejores tiempos”.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Habló unos minutos sobre lo que había decidido y lo que esperaba de cada uno de ellos; a los viejos les deseó suerte y una vida productiva, en lo que quedara de ella, a los jóvenes, que vieran en su organización la oportunidad de hacer algo bueno por los demás, aunque fuera desde una práctica no muy legal. A Sergio lo conminó a unirse a la idea, que se permitiera ver a su organización como la manera de convivir con su familia. “Porque sé que estás allí, sé también que eres excelente en tu trabajo y quedaba poco tiempo para que dieras con nosotros. Sabes de igual manera que l único culpable de lo que hoy pasó, he sido yo, así que te pediré que dejes a todos en paz”. La voz se le quebró un instante, tragó saliva y sin despegar la mirada de la cámara se dirigió a Estévan.

“Hijo mío, me atrevo a llamarte así no porque crea que merezca ser tu padre, sino porque en este corto lapso ha caído en la cuenta de que mi vida hubiera dado un giro radicalmente opuesto y quizá, con otro tipo de conciencia en la que te mostrara por más tiempo mi aprecio. Pero más vale tarde que nunca; lo único que puedo dejarte, es mi parte ne la organización, tú decidirás así como los demás son libres se hacerlo, si continúas con el trabajo que hasta ahora hemos realizado. Imagino que están pensando en que tendrán problemas como la justicia cuando las autoridades se enteren de lo sucedido aquí, así que les dejo la grabación en video y espero que me perdonen por dejarlos así. Era esto o hacerlos padecer con el cáncer terminal que me fue diagnosticado hace poco”.

El silencio se hizo más denso, la imagen volvió al momento en que el Gato discutía con Emilio Corcuera, el primero tomó la mano del segundo y puso el detonador en ella para después accionarlo, la pantalla se volvió gris por la estática siguiente; un grito se apagó en la garganta de Ruth y los demás sólo atinaron a abrir más los ojos. Pasaron unos minutos sin que nadie se atreviera a pronunciar palabra alguna, Sergio dio media vuelta y se retiró en silencio, tendría tiempo de lamentar su pérdida, al igual que los demás. Lina se acercó a Estévan por la espalda y lo abrazó por la cintura, Luis y Nora recargaron sus cabezas el uno en el otro, José y Rosa se tomaron de las manos, Saúl se recargó sobre sus codos y Ruth se sentó junto a él.

“No puede ser que no supiera lo que sucedía”. “Calma, seguramente nadie conocía su estado; ahora debemos prepararnos para enfrentar lo que viene”, dijo Ruth tratando de consolar a Saúl. “En eso tienes toda la razón, debemos llegar a un acuerdo para cumplir con su último deseo. No creo que nos quisiera lamentando su partida por mucho tiempo”, asentó Luis tratando de contener el llanto. “Tienen razón, sólo falta saber si Estévan está dispuesto a tomar las riendas del negocio”. “En muy poco tiempo me he enterado de cosas que en otras circunstancias me hubieran devastado, pero creo que la única manera de honrar al Gato y al trabajo de todos ustedes, es seguir con todo esto, si están de acuerdo”. No hubo júbilo, pero sí la sincera acogida para lo que prometía mejores tiempos. Continuará.

Beto

martes, 21 de marzo de 2023

La familia Grande 116a. entrega

“... habrán visto también mi propio testamento”.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Todos guardaron silencio, las dos figuras en la pantalla parecían tener una plática apacible, como si hubieran terminado alguna ríspida negociación de compra-venta internacional. El audio siguió su curso, el diálogo entre los dos hombres aun calmado, no fue otra cosa que la sentencia de dos seres que habían acumulado demasiado rencor como para contenerse un día más. “Bien, ya tiene lo que deseaba, seguro sus secuaces ya encontraron los documentos así que terminemos con todo esto. ¡Libéreme!” “Voy a hacerlo, eso es seguro, pero antes debo confesarle algo. La vida era triste pero tranquila, la posibilidad de encontrar el descanso para mi familia y el mío propio era remota, hasta que usted se le dio la gana aparecer, lo cual le agradezco”.

“Me ahorró una búsqueda que ya daba por inútil, también debo aceptar que cuando nos encargó ocuparnos de Estévan, algo no encajó desde el principio. Sólo tuve que apretar algunos botones, hacer unas llamadas y voilá, todo apuntó hacia usted. Lo demás lo tiene conocido”. El Gato observó su reloj y sacó de su bolsillo un pequeño dispositivo que mantuvo en su mano izquierda mientras siguió hablando. “¿Le parece extraño que tenga esto en mi poder? Es la prueba de que sus empleados no saben buscar; debe disculparme por haberle mentido porque, efectivamente, sí traje conmigo el detonador”. “Pero usted dijo que el control lo tenían sus compañeros en ¿cómo lo llamó? Su centro de control”.

“Exactamente, también le dije que quería evitarle a mi muchacho la pena de enfrentarlo en este trance; ojalá él pueda perdonarme el que le haya puesto un somnífero en su café”. Los presentes en casa de Estévan no daban crédito a lo que escuchaban. “¿De qué está hablando?”, preguntó Luis. “No tengo idea”, contestó Saúl conmocionado. “No sé qué piensen ustedes, pero creo que está a punto de cometer una locura”, dijo Sergio tratando de no mostrar su incertidumbre. “Fíjate si la conexión del detonador remoto aún está vigente, tengo un mal presentimiento, apuró Ruth a Saúl, mientras José revisaba desde su máquina los enlaces periféricos. “He estado tratando de rehacer los protocolos, pero ninguno de los enlaces responde”.

De pronto, ambas pantallas se volvieron negras, daba la impresión de que se había suspendido la energía eléctrica; unos segundos después, la imagen de Efraín apareció en el monitor principal, estaba sentado frente a la cámara vistiendo otras ropas con una actitud serena, podría decirse que nada le perturbaba. “Si están viendo esto, seguramente se ha cumplido la última parte de mi plan. Tengan por seguro que estoy tranquilo y satisfecho con el resultado. Si encontraron los documentos que acreditan a Estévan como heredero absoluto de la fortuna de los Corcuera, habrán visto también mi propio testamento junto con instrucciones... perdón, sugerencias de lo que podrían hacer con nuestra organización. Continuará.

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...