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| Lo que me costó y va a costarme. Foto: BAER |
Sólo tengo que ubicar la cantidad de palabras que escribiría a diario para cada uno de ellos, lo que significa que debo seguir mis recomendaciones en el taller de escritores dispersos que he venido publicando desde el 22 de febrero del presente, por cierto, mañana es la séptima entrega en El salón de Beto, como todos los Miércoles. Después del comercial, supongo que no debería tener problema alguno pues, pensándolo bien, la métrica no debería importar tanto, simplemente habría que dejar fluir la imaginación y que los personajes dijeran hasta dónde quieren llegar cada día, la duración tampoco importaría en el sentido de que en cuestión de tiempo, mis rutinas son muy variables y puedo acomodarme casi en cualquier lugar para darle vuelo a la pluma.
En la revisión, es posible que el volumen de escritura aumente pues el esqueleto publicado en ciento dieciocho semanas, requiere de un tratamiento más puntual del detalle en lo referente a los lugares, la apariencia de los personajes y los sentimientos que pudieran provocarse unos a otros para después, proyectarlos al lector. Sólo espero que esa tarea no me lleve otras tantas semanas, porque dos años, tres meses y medio fueron buenos como experimento, pero no como para mantener así el ritmo de producción. Otro detalle al que habría que atender sería la selección de las imágenes que se usarían en caso de tratarse de una novela con ilustraciones, lo que le traería un atractivo extra pues eso daría la pauta a buscar un toque ligero de novela negra al escrito, sólo para aplicar sabor.
Para tal cometido creo haber encontrado un buen candidato para ilustrador, aunque no sé a cuánto asciendan sus honorarios por cada gráfico; lo de menos sería intentarlo por mi cuenta, pero como que reviste más el hecho de contar con un experto en el uso de la tinta china. La emoción aumenta conforme me imagino el producto ya terminado; el formato de bolsillo con ilustraciones al alto contraste; podría estar adelantándome, pues todavía no hacemos la evaluación final con los miembros del consejo editorial y un servidor, espero que no se pongan muy difíciles para así justificar la compra de la impresora que nos daría la autonomía que necesitamos para tomar decisiones con mayor holgura, bueno, eso digo yo. Salud
Beto

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