martes, 5 de mayo de 2026

Espíritu poblano

Se podrá decir lo que sea, pero espíritu
de servicio lo hay. Foto: BAER vía Gemini

Irapuato, Gto.-

1. Empieza por el estómago. La herencia, el vecindario social, la naturaleza, la sensibilidad de los pobladores y todo lo que sea factible de transformarse en un beneficio para el humano, va convirtiéndose en rasgos culturales que definen lo que queremos ser y hacer; el primer contacto con los sentimientos lo realizamos con el estómago, en teatro es la zona abdominal en donde expresamos mayormente las sensaciones junto con los sentimientos, éstos ubicados en el pecho, algo natural ya que pudiera tratarse como una zona única y, biológicamente hablando, nuestras madres nos transmitieron todo mediante el cordón umbilical en nuestra vida intrauterina. Gran parte de lo que sabemos, lo adquirimos de esa manera también, por lo cual podríamos afirmar que nuestra tendencia a identificarnos así se da.

2. La distinción por etnias. Si debemos encontrar diferencias entre los grupos sociales que pueblan nuestro territorio, éstas vamos a encontrarlas en las costumbres, porque los elementos que utilizamos para expresarnos culturalmente, suelen ser los mismos en todos lados, como el uso del maíz, la iconografía, los géneros musicales, hasta los adornos en las casas; tratar de diferenciarnos por el origen de nuestros grupos étnicos resulta a veces ocioso, dado que de lo que más orgullosos nos sentimos es mestizo y de nuestras raíces prehispánicas sabemos muy poco y la mayoría son sólo especulaciones en la vida cotidiana. Para los que tenemos conexiones con la parte sur del estado de Puebla, podemos intuir que una parte de nuestros antepasados sean mixtecos o los de Guanajuato tengan que ver con los otomíes.

3. Férreo pero accesible. La separación voluntaria por grupos muestra afinidades por etnia, escolaridad o dinero, al menos en la parte evidente, las demás negociaciones tendrán que ver con otro tipo de intereses secundarios, como el deportivo, por ejemplo. El poblano es difícil de comprender y convencer, pero cuando se ha logrado, se conquista a un fuerte aliado que quizá no esté sobre nosotros todo el tiempo, pero sí estará al pendiente de lo que pueda pasarnos; por otro lado, no hay una única forma de ser poblano, aunque la referencia más fuerte la tengamos en la ciudad capital, la franqueza se puede sondear hacia la zona de los ingenios que colinda y es parte de la franja mixteca, mientras que el misterio va a refugiarse hacia el norte.

4. Mezcla diferenciadora. Es inevitable concentrar nuestros pensamientos en el mestizaje tanto en lo arquitectónico como en lo culinario, si es que hablamos de la Angelópolis, pues para reconocerlo en otras ciudades como Atlixco, Izúcar o Tehuacán, hay que adentrarse en los detalles que cada mancha urbana, pequeña o grande, las hace características. La modernidad las ha alcanzado a muchas, pero mantienen un visible arraigo a costumbres y tradiciones capaces de enternecer al corazón más duro; me tomé la libertad de hablar someramente sobre Puebla, porque consideré importante organizar mis filias sobre mi origen maternal y comprender qué debo buscar en próximas visitas, porque me queda mucho por recorrer. Salud.

Beto

martes, 28 de abril de 2026

Seguridad laboral

Nunca hay que ignorar las reglas
de seguridad. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. El ámbito literario. Cómo estará este concepto que necesita un día especial para conmemorarlo; hoy recordamos que los espacios de trabajo deben estar libres de riesgos, no sólo físicos sino legales también. Damos prioridad a los primeros por resultarnos dramáticos, pero los que tienen mayor efecto en el desarrollo económico de un grupo son los segundos; ¿es un tema de interés literario? Debió serlo en el origen del materialismo histórico, pero a la distancia vemos que no ha sido así. Jilgueros van, jilgueros vienen con discursos libertarios envueltos en celofanes democráticos recamados de chispitas de izquierda, el manifiesto del partido comunista se ha interpretado a conveniencia creando personajes que parecen buenos como Lenin o Trotsky y realmente malvados como Stalin o Mao.

2. Un giro se impone. Si ponemos atención, en la afirmación anterior, el tiempo que separa a esos personajes es bastante amplio de los que han aparecido en los últimos tiempos, como los venezolanos Chávez y Maduro; en lo que respecta a nuestro país, la inexistente izquierda o, mejor dicho, el populismo disfrazado de ella, sigue produciendo copias al carbón de dictadores, nada más que aquí eran velados hasta antes del arribo de la transformación de cuarta. Tendríamos que hacer una nueva lectura de los textos que avalan al socialismo como un sistema económico y social que asegura la igualdad de oportunidades en el desarrollo nacional, la seguridad plena de encontrar y mantener un espacio laboral y que todo en él sea realmente productivo.

3. Los libros del trabajo. Mientras las izquierdas se interesan por las condiciones en las que laboramos, las derechas se preocupan por la productividad de las empresas, temas que se topan en un punto, la explotación. Al trabajador se le dice que es indebidamente explotado por lo cual debe luchar por sus derechos y al empresario y mandos medios se les conmina a hacer que sus empleados produzcan cada vez más, con los recursos que se tienen. Detrás de todo ese panorama está el tratar de copiar el estilo de vida estadounidense, pero no sabemos cómo dejar de ser una economía emergente y dependiente de ellos, tampoco nos vemos como los tiranos que presumimos que ellos son, para explotar a los demás países, en resumen, no nos interesa ser mal vistos, pero tampoco los héroes de la historia.

4. Escribir un manual. El primer paso para ello es estar convencidos (por comprobación) que los pasos sugeridos para la resolución del o de los problemas en cuestión, serán de utilidad para cualquiera o, al menos, a un sector específico ya sea por interés o por especialización en su práctica. Lo segundo a considerar es encontrar la estructura de pensamiento adecuada para que, quien lo siga, no requiera una sobre explicación ni en conceptos ni en procedimientos. Algo muy importante a considerar es la temporalidad, ya que un manual responde exclusivamente a un problema o dispositivo en particular, por lo que su utilidad podría ser intermitente o tener una fecha de caducidad por lo que, al terminar el evento, lo mejor es desecharlo, es decir, un manual no es una obra literaria, a menos que se trate de una maquinaria muy sofisticada y requiera de composturas. Salud.

Beto

martes, 21 de abril de 2026

La crítica literaria

La crítica se basa en una propuesta positiva,
no en encontrar lo malo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Trinchera poco apreciada. Algunas veces, el crítico parece la encarnación del mal diseñado para hacernos la vida imposible; quizá podamos soportarlo cuando sus escopetas no apuntan a nuestros escritos, sin embargo, por solidaridad podemos indignarnos si suponemos que sus juicios son, de alguna manera, injustos. Puede ser también nuestro gusto personal hablando, sin que eso implique que tengamos argumentos de mayor peso que los de aquel que vive de ello; lo que debemos pensar es que existe la posibilidad que cada crítico culinario, pictórico, escultórico o literario debe ser un artista en potencia o frustrado, pero que seguramente estudió o tiene una formación práctica que le da argumentos para localizar elementos que no corresponden o no encajan en cada obra.

2. Motivo de soberbia. Entender un escrito ajeno no da de primera mano, el derecho a denostar lo que la letra dice, tampoco a alabarla sin más razón que la afinidad sentimentaloide, entender un texto crea el compromiso de explicar qué se entendió con el mínimo de subjetividad posible, mas la tentación de ponernos por encima de los demás con la adquisición del más mínimo poder (como lo es el conocimiento), por lo cual es posible que supongamos que al no saber los demás deben soportar lo que nos venga a la mente gozando de toda impunidad; el poder corrompe, es de todos sabido,  y hasta el día de hoy nadie ha sabido lidiar con él, sin resistir el usarlo en su propio beneficio, el crítico literario podría padecer de este síntoma cuando ha probado las mieles de los reflectores.

3. Modus vivendi. Vivir del calificar el trabajo literario de los demás, es como aprovechar el viaje de un tren para el cual no compramos boleto; se critica a quien va desarrollándose ya sea por una fama anterior, porque está de moda o porque reapareció después de un tiempo de ausencia; el crítico, en ese sentido, sería una especie de polizón en calidad de simbiote o de parásito, dependiendo de su intención, pero en ambos casos, vive de lo producido por el huésped. Caso curioso, el crítico escribe, pero no produce cosas como las que pasan por su rasero, lo hace en términos teóricos o técnicos por razones que no competen a este espacio, sin embargo, pocas veces tenemos la oportunidad de enterarnos cómo es que iniciaron su práctica, ni si ésta es lo suficientemente rentable para mantenerse con ella.

4. Validación no pedida. Cuando escribimos por gusto, en lo último que pensamos es en los críticos porque en realidad no lo hacemos por una calificación ni para obtener un grado, quizá tampoco estemos buscando aceptación puesto que ésta llega con el tiempo, lo mismo que las instituciones a las que les es muy poco atractivo el arriesgar sus recursos en escritores noveles, entendiendo que ni las editoriales ni las dependencias de gobierno son beneficencias, sino negocios. Lo que a veces hace que nos cuestionemos el tipo de obras que imprimen, es que parecen responder a las modas que, posiblemente, impongan precisamente los dedicados a la crítica literaria. En cuanto a eso, debemos confiar en que, como los ciclos que son, proto haya una moda en la que encajen nuestros textos. Salud.

Beto

martes, 14 de abril de 2026

Formación de hábitos

La información en un tesoro que
no está seguro en cualquier caja. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Valores antes que todo. En la niñez parece un acto natural de transmisión de conocimientos, una forma de integración al grupo y la manera más adecuada de formación de individuos; los adultos suponemos que con los que adquirimos a temprana edad, es suficiente para desarrollarnos con plenitud y en armonía con el entorno, sin pensar que quizá, lo aprendido en casa era apenas el inicio de un aprendizaje mucho más amplio que debía darse día con día, lo que nos coloca en una plataforma en la que las decisiones a tomar, dependan no sólo de los valores, sino de cómo vamos a acomodarlos según las circunstancias. Habitualmente nos comportamos de una manera uniforme, esquematizada según la escala de valores a la que estemos acostumbrados, pero ésta no es monolítica.

2. Piezas móviles. Cada hábito adquirido y vuelto valor ante la percepción de los demás es factible de colocarse en una lista con la que daremos forma a nuestro comportamiento social; podemos presentarnos como amigables, liberales, disciplinados y tenaces, pero no en todas las circunstancias en las que nos encontremos, los tendremos en el mismo orden, sino que los adecuaremos a las necesidades que vayan presentándosenos. Quizá hay un ritmo en los cambios, ni muy seguido ni tan lento, quizá no, lo que sí podríamos afirmar es que debemos estar atentos a cómo debemos reaccionar ante lo que esté estimulándonos, sea agradable o desagradable. La importancia que le demos a los valores dependerá del interés que demos a las cosas, simples o complicadas.

3. Cuando las repeticiones no sirven. Algunas rutinas (si no es que todas) no logran convertirse en hábitos, por mucho que mecanicemos movimientos y formas de observar el entorno, incluso la manera en que nos bañamos puede cambiar debido a una diferencia en los productos, una lesión o un viaje; claro que podemos regresar a hacer las cosas como antes, pero algo ya no será igual. A pesar de que tengamos un buen dominio sobre nuestro ser, tanto nuestro cuerpo como nuestra mente nos exigirán cambios para poder funcionar adecuadamente, un asunto de curiosidad en ciertos casos y otros, por mera circunstancia, lo importante es entender que no es malo cambiar las formas cuando éstas ya no responden a nuestras necesidades; y si bien, los cambios son necesarios, éstos no por fuerza deberán darse de manera abrupta.

4. Todo está en la memoria. No se trata de aprendizaje sino de un buen almacenamiento de información para confiar en que hacemos las cosas como se debe, mecanizamos así nuestra memoria muscular y tenemos presentes los esquemas de pensamiento más útiles en el momento, por lo tanto, la repetición de ambos deberá ser sencilla. Tener hábitos es incuestionable, el cómo hacerlos es materia de cada uno por cuestiones de ritmo, de tiempo y de orden, sin embargo, los estándares se establecen en grupo sin importar el tamaño, por ejemplo, la limpieza y el orden en el espacio de trabajo es semejante e igualmente obligatoria en Mazda que en la papelería Trazo, lo que implica saber en dónde van las herramientas como las comandas realizando un cotidiano ejercicio mental. Salud.

Beto

martes, 7 de abril de 2026

El que no sabe

La sospecha no siempre está
bien documentada. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Sospecha. Varios son los personajes que en una novela cuestionan al protagonista, por no entender sus intenciones o motivos para actuar, por lo general lo acompañan por todos los lugares a los que asiste, sin saber en realidad qué es lo que enfrentarán, simplemente confían en las facultades que su compañero siempre manifiesta en los momentos más difíciles. La ignorancia crónica de la que hacen alarde, sirve como el detonante principal del razonamiento del personaje principal, ya sea para resolver un problema propio o ajeno, para solventar una situación existencial o para revalorar sus fuerzas frente a un peligro inminente; las sospechas surgen de la ignorancia partiendo de una afectación a personajes cercanos, inocentes o de una gran importancia social.

2. Argumenta. Pero no sobre el tema, sería absurdo ya que de eso no sabe, pero sí sobre las razones por las cuales no se enteró; parecieran coherentes porque tuvo el tiempo para organizar sus pensamientos y acomodarlos para que su cronología aparentara ser a prueba de fallos; podría agregar que hay algo en su contra, que los planetas no se alinearon, que las estrellas no tuvieron conexión o que Slim se las negó porque su sistema no es 5G. El caso es que, sin saber de qué se trata cualquier asunto, opina y lo hace con argumentos que denotarían que estuvo presente en los sucesos, si no fuera porque o han ocurrido en otras latitudes o en otros tiempos. En estos años, podemos verlos proliferar en las redes sociales, tomándose la libertad de opinar hasta de las vidas privadas de gente famosa.

3. Intriga. Es muy fácil desviar la atención de lo correcto y después tratar de compensarlo creando historias alternas que no son siempre gratificantes, lo que nos mueve es una curiosidad a veces insana, por ver la reacción de las personas al rededor de la víctima de una intriga. La ignorancia funciona como un caldo de cultivo para inventar historias sobre aquellos lejanos que no van a enterarse de lo que dijimos y si lo hacen, en nada les afectarán nuestras palabras pues, para eso se expusieron; claro está, en este planteamiento hay un error al no contemplar que, por muy pública que sea la labor de alguien (un actor o un deportista) no nos da el derecho para meternos en su vida privada, como tampoco a la de nuestros cercanos; ni siquiera a Paty Chapoy le sienta bien.

4. Como el que no ve. Es que confiamos demasiado en nuestra vista, aunque sea el sentido que más nos engaña, mas si no la tenemos, mucho de lo que conocemos pierde sentido, ya no hay color ni profundidad y fijar la atención en algo, requiere de empezar a entrenar de otra manera a los demás sentidos. Algo así pasa cuando debemos aprender cosas nuevas, el conocimiento anterior debe adaptarse o, de plano, erradicarse ya que nuestro cerebro no es un baúl en el cual contener todo lo que vamos experimentando. Si no vemos, necesitamos más de una explicación para saber, quizá sea que usamos este verbo como sinónimo de entender y de confiar. Ver es, a la vez, el camino para creer, para indultar o condenar; aquello que no vemos se salva de nuestro juicio, a veces para bien. Salud.

Beto

martes, 31 de marzo de 2026

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo
de mi pluma. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Obligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos o nos creamos, tienen en común que una vez construidas, hay que darles mantenimiento; los frentes a los que me refiero pueden ser personas, objetos o situaciones de los cuales nos forjamos ideas, precisamente los lugares (las ideas) donde presentamos la batalla. Una forma de hacerlo es la escritura, lugar común en los que muchos logran solucionar problemas, señalar fallos, indicar o sopesar fuerzas y entretener conciencias. Gracias a las rutinas de observación del entorno que algunos profesionales de la pluma realizan, son capaces de llevar a cabo una crítica sobre lo que acontece, sin que esto se reduzca al formato de la noticia, pueden hacerlo a manera de novela o cuento o, en el caso de Sor Juana, con poemas.

2. Autoridad cuestionable. No se trata de un ataque a los literatos, por el contrario, el considerar que su autoridad no es absoluta, abre la posibilidad a verlos como entes abiertos a la crítica, a la posibilidad de seguir aprendiendo y tenerlos como los entes más cercanos a lo humano; por supuesto que alguien dedicado a la escritura sabe algo del gran conocimiento que nos circunda o que está almacenado en todos los dispositivos a la manos actualmente. Hay, de alguna manera, cierto respeto a la opinión expresada por escrito en cualquier medio pero eso, más que convertirnos en eruditos incuestionables, pone al alcance del público el derecho a refutar lo publicado pudiendo llegar con ello a un convencimiento de su parte o a un desacuerdo que cambie nuestra perspectiva.

3. Producción que busca respeto. A la imagen de un escritor que lucha por los derechos de su grupo, se le añade una guitarra para que tenga mayor presencia escénica, ese instrumento que acompañó a grandes trovadores que ponían en sus coplas, el sentimiento de las naciones en las que habían visto la primera luz para luego hacerlas extensivas a todo el continente. Es posible que al conjugar dos tipos de producciones, la admiración producida sea el doble, pues ya por separado, ambas tienen un grado de dificultad específico. Manejarlas con soltura requiere disciplina, sí, pero ésta no tendrá peso sin el trabajo de auto convencimiento para hacer de ellas (letras y música) la principal forma de expresión y de vida que dé el respeto suficiente para realizarlo por toda la vida.

4. Los límites de las letras. Hace mucho tiempo, el límite máximo para que un escritor tuviera impacto, era el analfabetismo rampante, pero eso quizá era también su mayor ventaja pues los gustos no serían tan variados; con el advenimiento de las ideas liberales, el derecho a la instrucción académica extendió el universo a los profesionales de la pluma y con ello, las posibilidades de contar otras historias, por ejemplo, ahora se han volcado a contar situaciones de corte psicológico. Prácticamente las letras van hacia donde la vista del escritor apunta, a la velocidad que propone y por el tiempo que considere necesario. Si de verdad la imaginación es el límite, la creatividad tendrá una variedad inmensa de fronteras en las que perderse y encontrarse con las ideas que incendien las iniciativas. Salud.

Beto

martes, 24 de marzo de 2026

No cualquier escrito

La única manera de evitar la incomunicación
es tener medios compatibles. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Una carta a un pariente lejano. Escribir es complicado cuando se trata de dirigir las palabras a una persona en específico y además, la convivencia no es común, encontrar algo que compartir lo vuelve difícil; algunos apelan a la novedad, pero ésta tiene una fecha de caducidad muy pronta y es casi imposible tener algo realmente nuevo todos los días. Otros se van por los recuerdos sobre lo que vivieron o que tienen sobre un tercero, el tema en sí da para mucho, si lo intercambiado fue muy nutrido; los amigos en común suelen ayudar si además se coincidió con ellos en algún momento, pero tampoco es algo que suceda seguido, así que lo que queda es tomar a cada escrito como si fuera el primero, quizá por un tiempo razonable, mientras se hace común el intercambio de misivas.

2. Un recado a la sirviente. Hay cercanías que no pueden pasar ciertos límites, como aquellas que tienen que ver con un contrato; una secretaria, una dependiente de mostrador, una sirviente doméstica, por mucho que tenga un largo tiempo trabajando para nosotros y por ello, le tengamos confianza, no tienen la obligación de soportar impertinencias de nuestra parte, por lo que (aquí voy a exagerar), si les dejáramos un recado con instrucciones, éste no podría comenzar con la leyenda «Juanita de mi corazón», a menos de que hubiera un entendido al respecto, como tampoco cabría el dirigirnos a ellas de manera institucional. Como en todo, hay reglas negociables en la manera de redactar mensajes a subalternos que no tienen que ver nada más con la jerarquía.

3. Un telegrama a un amigo. Al igual que con un desconocido o en una relación laboral, lo que priva en un escrito a un amigo es el respeto, sin embargo, éste no es solemne, se presenta cuando mantenemos el lugar ofrecido al otro, intacto, con todas las consideraciones sin alterar, que las ceremonias son para los que admiramos de lejos. Los mejores mensajes son los breves, que van al punto y que no hacen perder al otro su tiempo; la tecnología sirve para acercar a los que están lejos, la otra parte será tema para otra ocasión, por lo pronto enfoquémonos en las bondades de la electrónica, la primera y más obvia es el ahorro del papel y del tiempo y el único obstáculo (como siempre) es tener un tema a tratar, aunque está la vieja confiable de ponerse al parejo con las vidas... o el clima.

4. Al público en general. La impersonalidad tiene límites variados, según sea cercano su trato, el que escribe podrá darse libertades que lo conduzcan a impactar a quienes recibirán su texto con la esperanza de que la reacción sea fuerte y pareja para que se logre exactamente lo que busca; la escritura para un perfil no personal debe estandarizarse de alguna manera, quizá por posición ideológica, por el tipo de historias o la calidad del consumo; las letras resultantes pueden adecuarse a cualquiera, dado que por cuestiones culturales, las coincidencias saltarán a la vista sin mayor dificultad. De ese punto a la identificación individual con un personaje, distaría sólo un paso por lo tanto, nos encontraríamos a varios émulos de los héroes literarios en todos lados. Salud.

Beto

martes, 17 de marzo de 2026

Las referencias literarias

«Como dijo Westinghouse...». Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Motivos aventureros. No es posible, con la economía como está, que tengamos la libertad de deambular por el mundo dado que tenemos asuntos más urgentes que atender, por lo tanto, el viajar a otras latitudes debe hacerse de manera virtual y no hablo de computadoras nada más, los libros fueron la manera anterior de conocer otras tierras, los grandes escritores se forjaron con esfuerzos de acercar al lector de a pie a los rincones más recónditos del mundo, porque no es en el privilegio donde mora el asombro, sino en los sectores donde las limitaciones han establecido sus reales. Quien ha descubierto una pluma que le ha hecho viajar, se engancha de tal manera que podríamos hablar de cierta fidelidad por autoría y, en menor medida, por las editoriales.

2. El sabroso homenaje. No todas las copias de estilo o de letras lo son, pero las que logran la simpatía de los seguidores del «homenajeado», podrán afirmar que conservaron algo de la originalidad de su antecesor, de cualquier manera, una imitación no será igual al «molde», no por falta de calidad, sino porque el desarrollo de cada uno es distinto, dos escritores pueden usar las mismas metáforas o los mismos giros dramáticos, pero gracias a sus distintas relaciones familiares y afectivas, habrá usos sutiles que los caracterizará a cada uno. También habrá que tomar en cuenta que tratar de imitar a Rulfo, Yáñez, Fuentes o Garro es sumamente complicado, el único camino sería tratar de encontrar el propio que, al final de cuentas, es lo que esas grandes plumas hicieron.

3. Las citas como aval. Siempre habrá alguien que sepa más que nosotros sobre cualquier tema, pero nadie lo sabrá en la manera en que nosotros lo sabemos, así que siempre tendremos algo que decir, nada más hay que encontrar el espacio adecuado en el cual decirlo; volvamos a la idea inicial, el citar a otro, especialmente a una autoridad sobre el tema que estemos tratando, nos sirve de respaldo ante el posible escrutinio de otros, algo así como echarles montón para que nos crean. También habla bien de uno cuando damos el lugar que le corresponde a otro escritor, es como hacer de anfitrión y tener en nuestro texto a un invitado especial, claro está, los honores que vayamos a prodigarle, se adaptarán a la envergadura de su prestigio, aun con el mismo respeto.

4. Las cercanías según las páginas. Así como con las palabras en forma oral, las escritas tienen la facultad de acercarnos entre escritores y lectores o entre lectores que comparten las mismas obras y entre más páginas sean leídas, más cercanas se sentirán las relaciones, por muy nuevas que sean; es muy grato platicar sobre autores y cómo llevaron sus vidas o de dónde habrá salido la inspiración para escribir tal o cual obra y si acaso hay manera, en qué se diferenciarían sus tiempos a los nuestros. Cada página leída es un paso dado en la misma dirección de quien plasmó en ella sus pensamientos, sería algo así como la invitación a visitar su casa y él o ella serían nuestros guías, con la calidez, la brutalidad, la intriga o el desparpajo de esas grandes plumas que provocan nuestra imaginación. Salud.

Beto

martes, 10 de marzo de 2026

La inspiración como apoyo

Brota de donde menos se espera
y como mejor se le antoja. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Un origen debió tener. Fue la puerta de acceso a la creación en el romanticismo, cuando un halo de superioridad basada en el sufrimiento judeo-cristiano cubría a los artistas en general; ese soplo divino del cual presumen algunos creadores y la mayoría de los críticos, separa a los que ven realidades alternas de los simples mortales, suponiendo que se trata de un patrimonio exclusivo de aquellos que no se resignaron a gastarse la vida detrás de una máquina o de un escritorio, pero no, la inspiración está en todos y se despierta en diferentes momentos y por diferentes motivos en cada uno, pero que difícilmente los demás vemos el arte en ello. Por otro lado, el que surja no es fortuito, sin que es el resultado del trabajo constante y la mecanización de los movimientos.

2. Sentido sobrevalorado. Artista e inspiración parecen haber nacido juntos, ser uno mismo y deambular, gracias a la hipersensibilidad, quince centímetros sobre el piso; a veces pensamos que la inspiración se presenta como un halo extra terrenal que envuelve al «elegido» y que nos hace esperar maravillas que deleitarán nuestros sentidos. Entendemos que el estar frente a un artista nos ponga en una situación de desventaja creativa porque uno de ellos solo, tiene la imaginación de diez personas, eso dicen y lo hemos creído por generaciones; quizá sea cierto pero no tiene un sustento mágico, debe ser una combinación entre educación temprana, capacidad de observación, influencia social y gustos adquiridos que se mezclan distinto en cada uno.

3. Motivo de musicalidad. Compositores y poetas saben mucho de ritmos y cadencias, pues cada una de sus creaciones ser rigen por ellas para que las palabras, con su sonoridad propia, se combinen y seduzcan nuestros oídos con cantos que parezcan bajados de los cielos; un cantante tendrá mucho más impacto en una mujer, que un futbolista, simplemente porque es más atractivo escuchar un aterciopelado «... perdido me encuentro, en el azul profundo de tus ojos...» que un estruendoso «gooool...»; canciones y poemas tienen así, una gran ventaja sobre el balón, cuyos efectos en el aire, nunca superarán a la rima, al hipérbaton o a una bien manejada hipérbole. No puedo afirmar que no hay inspiración en el patear un balón, pero para crear algo, se requiere algo especial.

4. Creadora de ídolos. Algunos crecimos con la idea de que la inspiración era la moneda de cambio para sobresalir en el mundo de la creación artística, quien parecía tener más solvencia creativa, algo que los simples mortales sólo podemos soñar. Si hemos sido testigos de interpretaciones poéticas, habremos constatado cómo es que el sentimiento aflora por ojos y boca llenando los espacios con imágenes sacadas de algún rincón del Valhalla, cual héroes nórdicos; la odas irán y vendrán en un concierto celestial que exaltarán las cualidades de esos seres que blanden sus plumas dejando marcas imborrables en hojas tomadas por asalto. Las figuras de esos colosos se grabarán en nuestras mentes como piezas monolíticas que indicarán los caminos a seguir. Salud.

Beto

martes, 3 de marzo de 2026

Historias globales

Nacer y crecer crea pertenencia,
no propiedad. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Segmentación inútil. Cuando escuchamos hablar de un personaje famoso de nuestro interés, ¿nos quedamos a escuchar porque ignorábamos ciertos detalles? ¿Había cierto morbo en el tono de la conversación? ¿O queríamos comparar notas? Sucede porque, aun con los medios a nuestro alcance no es posible comprender a cabalidad su entorno y, por tanto, la razón de su actividad profesional, artística, literaria, etc., entonces, si alguien ofrece datos o perspectivas que nos ayuden para tal cometido, siempre será bienvenido. Lo malo de la historia institucionalizada, es que se avoca a enumerar fechas y hechos simplificados a su mínima expresión narrativa lo que la hace, además de aburrida, tan segmentada que con eso no alcanzamos a entender qué tiene que ver la revolución francesa con el segundo imperio mexicano ¡y sí hay nexos!

2. Ellos eran su entorno. Imagino que era más por una cuestión de sobrevivencia el que su curiosidad no se aventurara más allá de los límites que imponía la veintena de individuos que compondrían su clan y no podía ser muy abierta la libertad en un mundo diferentemente hostil hace unas decenas de miles de años; si suponemos que el espacio vital de cada individuo lo componen nueve metros cuadrados aproximadamente, sería acertado inferir que, como mínimo, un clan requeriría ciento ochenta metros cuadrados para sentirse seguro y protegido, así como para poder defender su posición. El ser humano antiguo tenía sus cinco sentidos puestos en mantenerse vivo y asegurar a los suyos, ya fuera alejándolos del peligro o tratando de evitar las muertes de parto tan comunes en los mamíferos de ese tiempo.

3. La bendita muerte. Parece contradictorio, pero de lo que más hablamos y creamos historias es de lo que menos conocemos, posiblemente se trate de un intento de capturar lo desconocido para poder tener certezas; desde Don Juan Tenorio hasta Pedro Páramo, el tema de la muerte no trata sobre el final de la vida, sino de la esperanza de la gloria o el castigo después de cruzar el umbral. Puede ser tratada como el alivio a los pesares, la pérdida absoluta o el castigo original o condena perenne a buscar un perdón. A la muerte se le respeta por justa y por su condición de inapelable, es decir, a todos nos llega y no hay argumentos para evadirla, cuando mucho pudiéramos alargar las agonías, lo cual es poco atractivo por donde quiera que se le vea y, por ello, la fascinación que provoca enciende nuestra imaginación.

4. El juicio no está en el cielo. Hasta donde he podido darme cuenta, en ningún lado se ha descrito cómo es eso del juicio final, lo que me parece una omisión totalmente tramposa puesto que al no saber cuál será la mecánica, no sabremos plantear nuestra defensa, si es que podremos realizarla; y en todo caso, ¿para qué es necesario un juicio final? ¿No se supone que lo que fuimos, somos y seremos ya es sabido? Además, en esos términos no podemos ser juzgados, sólo apartados los que fueron buenos de los que no, puesto que no habría margen para argumentación alguna y si lo hubiera ¿quienes serían los abogados? Yo creo que el juicio debe darse aquí, ya sea por los hombres o por una divinidad, pero aquí. Un juicio a posteriori no tiene chiste, por lo general, la muerte vuelve buenos a todos. Salud.

Beto

martes, 24 de febrero de 2026

El texto patrio

Podemos ser muy fuertes, pero el país
está muy desdibujado. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La multiplicidad. Desde poemas hasta novelas y películas, varios pechos se han inflamado de sentimiento patrio para ensalzar a una figura o a un símbolo que nos guíe por los intrincados caminos del amor al país; ríos de tinta han corrido elevando a héroes o eventos que pretenden engrandecerlos más allá del logro terrenal. Los nuevos panteones que producen, dictan las maneras con las que debemos conducirnos respecto de las figuras ya establecidas y de las que esperan establecerse en nuestro imaginario. Llevamos un tiempo desmitificando a los que estaban y mitificando a los que no, los que logres sobrevivir, esperarán una remitificación, porque ya sabemos que los relatos emanados de los intereses nacionales, no pueden estar del todo humanizados pues, ¿dónde estaría el chiste de la veneración?

2. Odas a lo abstracto. Los cultos alternativos nacen con los nacionalismos que suelen ser narrativas que suplen a santos y dioses con héroes defensores de una causa y un territorio, sólo hay una constante: el enemigo. Para las religiones suele ser el demonio (en cualquiera de sus facetas) u otra religión, lo que no tiene lógica si observamos que todas persiguen lo mismo, sólo que se sacrifican y humillan de diferentes formas; las «patrias» tampoco se salvan de la quema porque otras suelen ser las invasoras o tienen a sus «demonios» dentro, por lo tanto en ambos universos, nos manejamos a la defensiva. Y así como lanzamos alabanzas a espacios míticos, cantamos versos a fronteras arbitrarias e inexistentes, poniendo por lo general, un derramamiento de sangre que no alimenta al suelo.

3. Hemoglobina que no será de los dirigentes. En las enaltecidas letras de la poética patriota, se nos conmina enardecidamente a ofrendar la sangre para mantener libre a la nación, sangre que obvia y curiosamente no es de los dirigentes; es posible que se deba a que, como se escriben por encargo (de ellos por supuesto), además del pago de todas las rentas que llevamos a cuestas, también debamos morir con honor por una tierra que ni siquiera nos pertenece. No lo digo para que nos sintamos despojados, sólo intento señalar algo que todos sabemos, estamos aquí de paso, sí con el derecho de ocupar un espacio, pero que al final no vamos a llevárnoslo, en otras palabras, no defendemos la tierra, sino nuestro derecho de hacerla productiva y disfrutar de lo obtenido, que suele ser tan efímero como nuestra propia existencia.

4. No es nuestra. Aunque tengamos el permiso de los docentes de apropiárnosla, más como una obligación que como un derecho, la patria «agradecida» no nos pertenece, bueno, ya ni siquiera la imagen romantizada de Victoria Dorantes en los libros de texto nos inspira el respeto sobre la pertenencia a un país que cada sexenio da tumbos y le cuesta más trabajo mantener en su lugar a las fuerzas productivas, principalmente a la campesina. El pago de la renta, insuficiente para la codicia gubernamental y excesivo para los inquilinos, de ninguna manera garantiza el bienestar de la comunidad, debido a la incertidumbre galopante que, desde la década de los setenta, ha venido acentuándose y extendiéndose por todo el mundo, sin que parezca haber una solución en el corto plazo. Salud.

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...