martes, 21 de julio de 2026

¿Para cuándo los carros voladores?

Quizá lo que llamemos avanzado se exprese
con embotellamientos en el aire. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Aquí espero. Podría echarle la culpa a Julio Verne, a Isaac Asimov o a Ray Bradbury, pero la verdad es que mi imaginación es tan volátil que nada más necesita un pequeñísimo pretexto para salir disparada hacia los confines del universo; las horas invertidas en imaginar en lo que pudiera convertirse este mundo, a pesar de no ser lo más oportuno que pudiera haber hecho por los lugares donde sucedió, la escuela principalmente, me han servido de base para lo que hice después. Pero los maestros tenían la culpa de que me evadiera de sus clases, pues mencionaban cosas que me hacían pensar en otras que se encadenaban a otras y así sucesivamente, por lo que ahora, con las coincidencias de lo que se ha fabricado con lo que escuché en clases y leí en los libros, aquí estoy esperando lo que sigue.

2. Eternidad onírica. A veces soñamos vuelos nocturnos sin ortopedias mecánicas, el aire nos golpea el rostro mientras planeamos trayectorias que nos llevan de techo en techo de manera pausada, pues tenemos que ubicar el lugar donde nos encontramos; o quizá sí conducimos una máquina anfibia con la cual conquistaremos grandes territorios aún no ocupados por otros seres humanos en un futuro distante. Los cuadros aparecidos en nuestra mente podrían tomarse como la solución de problemas para los que tenemos poca capacidad de respuesta en el momento real; no se trata nada más de dinero, sino también de conexiones que nos permitan entender cómo está funcionando el mundo desde la perspectiva más simple que es la relación entre productores y consumidores.

3. La mecánica actual. Hay muchos avances, eso es evidente desde el momento en que ya no es posible que los ciudadanos comunes le metamos mano a los motores actuales y cualquier fallo en sus computadoras es casi objeto de estudio de la NASA; también lo notamos en los electrodomésticos a los que no es tan sencillo encontrarles refacciones y, si llegamos a conseguirlas, éstas tendrán un precio prohibitivo, de tal manera que saldría mejor comprar un aparato nuevo, además de que las generaciones son cada vez más breves. Otro punto se trata de las herramientas, cada vez son más especializadas y caras, loo que impide que pensemos en adquirirlas porque, ya sea que se trate de instrumentos de precisión o de una electrónica que difícilmente usaremos en otros aparatos.

4. Lo que me perderé. Ojalá tuviera una bola de cristal o la imaginación de un escritor de ciencia ficción, pero por lo proyectado por ellos, seguramente lo que no veré serán los autómatas antropomórficos de servicio común, los viajes casi instantáneos a gran distancia (o teletransportación), las comidas para rehidratación y la automatización total de casas habitación y transportes de uso convencional; quizá ya haya varios de esos avances, sin embargo, mi fantasía llega hasta la democratización total. No menciono las exploraciones espaciales porque de todos los avances que han anunciado las agencias espaciales del mundo, ésos son los que más lento van y está también el asunto de los contactos alienígenas, pero eso es más bien, tema de H. G. Wells. Salud.

Beto

martes, 14 de julio de 2026

Ahora la IA

Condenando no es como optimizaremos
sus usos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Como en todo. Casi siempre, inicio el uso de una nueva tecnología con cierta resistencia, debido a que el trabajo por dominar las técnicas con las cuales fabricaré mensajes fue algo arduo; me sucedió con los ordenadores electrónicos, ¿cómo iba yo a estar de acuerdo con su uso, si ya sabía escribir con el mínimo de faltas de ortografía, con buena sintaxis y hasta con buena letra? O, si me apuran un poco, casi escribía rápido a máquina. Aun descubriendo los programas Word y Corel, ponía trabas, pues debía contar algo el que hubiera aprendido a formatear, hacer trazos con reglas y a mano alzada; lo consideraba una afrenta a la creatividad y a la iniciativa de todos los que, de todas formas, apreciamos las manchas de tintura, los tonos pastel y las líneas con estilógrafos.

2. La fotografía. Aún no definimos, como profesionales, si el utilizar a la inteligencia artificial para crear imágenes con calidad fotográfica o para mejorar fotos antiguas es aceptable, para los mortales normales resulta divertido que tengamos un juguete tan sofisticado para obtener cuadros que, normalmente no tendríamos cómo hacerlos, por ejemplo, ¿qué tan viable es conseguir una modelo a la cual colocarle una túnica griega, en una locación florida, en una tarde soleada para que emule a la libertad portando una antorcha y pose para nosotros? Con la inteligencia artificial es posible, pero se trata de lo que dije antes, de un juguete, puesto que verla de esa manera no tiene repercusiones éticas, como las tendría si intentáramos venderlas como totalmente propias, faltarían reglas para ello.

3. Ya ni metemos las manos. La textura del «ratón» lo es todo, el teclado traduce de un intermediario a otro, lo que queremos plasmar en una hoja de papel, a la cual no tocamos hasta que una máquina le ordena a otra qué manchas irán en cada una de las caras. Es cierto que hay mucha ventaja y oportunidad de entregar escritos limpios y gramaticalmente casi perfectos, pues un ordenador nos permite cambiar errores y hasta cuenta con una buena base de palabras para su corrector ortográfico; el esquema se repite en cualquier tipo de producción industrial, si hablamos de empaquetar alimentos, refacciones, ropa o instrumentos de toda índole, tanto los materiales como la maquinaria para embalar son los mismos sin importar el tamaño de lo que se vaya a guardar.

4. Vencido por la comodidad. El mayor temor mostrado, incluso en las redes sociales, por un gran número del personal académico del país, es que el uso de la tecnología provoque que las nuevas generaciones tengan cada vez más problemas para pensar; el panorama no está del todo claro, porque como todo avance tecnológico, el uso de las inteligencias artificiales (caso de moda) carece de un instructivo ético, simplemente es condenado por puristas y apoyado por pseudo progresistas. En ambos casos priva la ignorancia sobre las consecuencias del acceder o no a esas herramientas, las críticas se limitan a describir panoramas imaginarios post apocalípticos como los que describís Sócrates acerca de los libros y que se ha replicado con cada avance. Salud.

Beto

martes, 7 de julio de 2026

Motivo de festejo

Como los niños descubren su entorno, el escritor
descubre su naturaleza. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. La tradición indica. Estar acostumbrado no es lo mismo que ser costumbrista, al primer término lo rige la pasividad, al segundo lo inspira lo que sucede en su entorno; estar dentro de la costumbre nos impide, a veces, el entender cómo se dan los procesos sociales, precisamente porque los vemos como algo natural y normal, si nos mantenemos al margen, la curiosidad nos guiará por senderos que a los demás no les causan interés o no los han descubierto; el costumbrista indaga sobre los eventos que repetimos, en ocasiones, de manera mecánica y que nos producen una satisfacción estandarizada. Como un movimiento literario, el costumbrismo nos ofrece una visualización crítica de lo que nos parece cotidiano, sin que esto refiera a una calificación de bueno o malo.

2. Lo transformado. Los cambios son interesantes, así que estamos atentos a todo lo que vaya transformándose en nuestro entorno; la verdad no es cierto, pareciera que nos resignamos a que esos cambios vayan dictando el ritmo de nuestra vida sin que sintamos tener el control de lo que nos pasa ni a nivel personal ni, mucho menos, a nivel social; si nos mudamos de casa, hay que estar atentos a la ubicación de todo aquello que nos es útil, como la tienda de abarrotes, la departamental, las oficinas de los servicios básicos y, por supuesto, de esos vecinos que todo lo saben; las distancias a todos ellos también son importantes pues nos indicarán la manera en que tendremos que desplazarnos, sin que eso nos represente demasiado esfuerzo y todo ello, llevarlo al papel.

3. Los finales. Terminar algo como un grado académico o la vida laboral, nos da una muy buena razón para organizar una fiesta cuya modestia o fastuosidad, tendrá que ver con el número de personas involucradas, la cantidad de dinero que podamos invertir o si el motivo es socialmente apreciado; sin importar que hayamos sido muy activos o no socialmente hablando, que algún festejo sea en nuestro honor termina por disolver todo tipo de resistencia a que se lleve a cabo, en otras palabras, todo cascarrabias dobla las manitas con las muestras de cariño que le brinden sus allegados, nada más requieren constancia para lograrlo. Paciencia es el nombre del juego y la organización, el vehículo para que una reunión o todo un festival tengan éxito, incluso en la vida de un personaje.

4. Escogemos qué festejar. Aquello que nos hace sentir importantes, nos presenta un espectro interesante en cuanto a que podemos imaginarnos en lugares o situaciones que sólo nosotros podemos resolver, si ése fuera el caso, cada sitio o cada evento representaría un triunfo susceptible de festejo por parte nuestra, lo cual no significa una fiesta por tirada, sino que el resultado sea digno de recordarse por un buen rato. Así, buscamos situaciones que nos llenen de alegría como el tener un detalle con una persona especial, pasar tiempo de calidad con otra, ayudar a conseguir algo importante y es posible que cada evento mencionado se espere que sólo nosotros pudiéramos solventarlo, o qué ¿pensaron que haría mención de algo heroico? Pues no. Salud.

Beto

martes, 30 de junio de 2026

Procesos alternativos

El uso de tecnología no se limita a la edad
o la condición social. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La tradición indica. El formulario de off set va quedando en el mismo cajón que las antiguas máquinas Chandler o la de Gutemberg, sin dejar de usarlas del todo, pero ya no compitiendo abiertamente con los sistemas láser, la separación de los colores primarios para hacer la mezcla de tintas ha quedado para los nostálgicos (que pueden pagar la imprenta), para las casas editoriales y para los dedicados al arte; cada adelanto tecnológico va convirtiéndose en algo artesanal conforme su uso resulta menos masivo, en realidad, la obsolescencia se basa en el gusto y la novedad, en ese orden ya que la tecnología debe adaptarse a nosotros de origen, a pesar de que después nos enajenemos con su relación en nuestras vidas. Quizá sea por eso que cada cierto tiempo volteamos hacia lo antiguo.

2. La atracción por lo nuevo. Es posible que no sólo sea un rasgo masculino, ya que el uso de máquinas también ha ocupado espacios en el ámbito femenino, lo que une a ambos mundos es la atracción por la novedad; el revuelo que iniciaron los ordenadores electrónicos, provocó que la mayoría nos interesáramos en las carreras y actividades que con ellos se crearon o se adecuaron por su uso. Facilitaron a su vez, la captura de varios satisfactores en la literatura, el diseño gráfico, la fotografía y elementos básicos de varias carreras universitarias como leyes, arquitectura y comunicación; posiblemente en varios elementos de la vida cotidiana ya no haya marcha atrás, pero debemos mantener la observancia sobre las novedades con el fin de no perder la humanidad.

3. Apuntar a las máquinas. Son costosas en su mayoría debido a las cosas que podemos realizar con ellas a mayor velocidad que si las hiciéramos a mano, claro que se dice que con el tiempo van «pagándose solas», como mi máquina para cortar el cabello cuyo monto ya debe estar cubierto con el ahorro en los cortes que me he hecho en más de siete años; algunas otras no han tenido su oportunidad, pero pronto estarán listas para funcionar como se debe y aportar a los planes para los que fueron traídas. La idea primordial siempre ha sido el facilitarnos las labores sin importar que ya seamos capaces de realizar las cosas casi moviendo un solo dedo, posiblemente estemos buscando llegar a dominar la telequinesis para, por fin, manejar todo desde la cama.

4. La búsqueda de otras labores. No podría establecer una fecha exacta, pero parece que desde la aparición de la primera máquina, surgió también el temor del ser humano a ser reemplazado en ciertas labores y a cada paso de la tecnología, crece al grado de suponer que ahora sí, todo va a estar automatizado. La estación actual está conformada por las inteligencias artificiales que, para los simples mortales, nos representan la comodidad de tener en el menor tiempo posible, un escrito, una imagen o un audio que ha puesto a los creadores de contenido a pensar muy seriamente sobre el futuro de sus trabajos, sin embargo, debe ser otra etapa en la que hay que ajustar la naturaleza de los productos y tener la ética suficiente para anunciar que se usó una IA. Salud.

Beto

martes, 23 de junio de 2026

Creación de gráficos

Algo que decir, es la cuestión. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La idea. El entorno actúa como un detonante para la imaginación y la creatividad, los tamaños, colores, formas y texturas de las cosas nos proveen de pistas para que, con paciencia y gusto, podamos capturar momentos significativos con la herramienta que mejor manejemos, para ello hay lápices, bolígrafos, plumas, papel, tela, cartón y una gran variedad de materiales moldeables para dibujar, iluminar o hacer imágenes de bulto, todo depende de la imaginación que tengamos en ese momento. Hay que pasar de la abstracción a lo material, por lo tanto, el uso de la técnica (cualquiera que sea) es imprescindible, claro está, lo mejor de ella es que podemos adaptarla a nuestras condiciones e intereses, haciéndonos cada vez más hábiles logrando productos mejor presentados.

2. El boceto. Necesitamos guías para todo, más cuando sabemos que lo que haremos no nos sale a la primera, lo que es subjetivo puesto que hay de gustos a gustos; han habido ocasiones en las que, al trazar a lápiz una imagen, quedo conforme y en otras, realmente requiere ajustes por aquí y por allá, tomando en cuenta que me llaman mucho la atención, aquellas imágenes que parecen inconclusas, por supuesto, hay que rodearlas de elementos llamativos complementarios o con una expresividad muy marcada. Un boceto en general, será la herramienta más importante en el proceso creativo de una imagen, porque nos dará una idea muy cercana de lo que será el dibujo final, con la ventaja de que pudiera tener más de un resultado.

3. Alguna técnica. Hay un montón de videos en la red dando instrucciones de cómo utilizar herramientas de escritura y dibujo, lo interesante es que todos coinciden en que, al final, están hechos para que quien los vea encuentre su propio estilo; desde la primaria, nuestros maestros se dieron a la tarea de enseñarnos a usar los juegos de geometría, a los que no les vi utilidad hasta que el maestro de dibujo de primero de secundaria nos mostró cómo hacer las proyecciones de un cubo y otros cuerpos geométricos, sin embargo, a algunos nos interesaba saber cuándo nos enseñaría a hacer caricaturas, como las que salían en el periódico por ese tiempo, pero no, nunca se le ocurrió ni a él ni a nadie, fue la maestra de biología la que nos contó que un buen caricaturista podía vivir bien con su trabajo.

4. La sensibilidad. Nace de la atención, del sentimiento profundo, de la observación del entorno que nos es significativo; podría surgir también de los manuales al estar repitiendo los ejercicios propuestos por ellos, pero es más una rutina de poner atención en los detalles que posiblemente a los demás pasen inadvertidos. De ninguna manera inferiré que para trazar líneas que enciendan nuestra imaginación y la de los demás, necesariamente debemos ser artistas, un dibujante medianamente bueno puede lograrlo encontrando los trazos que mejor le acomoden para repetirlos sin restricción, pero algo de lo que ningún diseñador de imágenes gráficas puede prescindir a riesgo de no encontrar el dibujo adecuado, es tener una historia que contar. Salud.

Beto

martes, 16 de junio de 2026

Tecnología e ideas

Los destinos nos distraen de los trayectos.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Rapidez o exactitud. La mensajería instantánea, fuera de su concepción cotidiana, puede tomarse como una buena oportunidad de mejorar nuestra redacción, contrario a lo que algunos expertos afirman y yo me he tomado la libertad de apoyar, de que la mejor manera de hacer buenas conexiones sinápticas es escribiendo a mano, ahora les digo que si tienen acceso a un teclado, pues hay que aprovecharlo. La costumbre actual indica que no es importante la manera en que se escribe «mientras se me entienda», sin embargo, el mismo esfuerzo de teclear redactando mal significa el hacerlo bien; lo mejor del caso es que, en términos tecnológicos, las facilidades de edición se han multiplicado al grado de que ya no representa un sobre esfuerzo el escribir.

2. Ubicación. Fuera un cuento, una carta o una novela, los dispositivos móviles tienen la capacidad suficiente para almacenar, cambiar o aumentar un texto que se nos haya ocurrido, el único requisito (aparte del interés por redactar y tener alguna capacidad literaria) es el entender el manejo de los procesadores de palabras en esos aparatos, ya que su movilidad nos permite redactar en cualquier momento y en cualquier lugar en que tengamos una idea. Eso se traduce en una oportunidad de obtener ambientes diversos entre los lugares que visitemos, teniendo la confianza de que no nos será complicada la toma de apuntes, ya sea de la manera tradicional con palabras o siendo más tecnologizados haciendo un audio visual.

3. Adaptación continua. Cuando los telegramas dominaban la idea de la rapidez en los mensajes, lejos estábamos de imaginar que lo instantáneo era posible y sin tener que desplazarnos a un lugar específico para enviar saludos o notificar sobre un evento; la comodidad no ha redundado en mejorar y ampliar nuestro vocabulario, por el contrario, la inmediatez de los envíos parece presionarnos a ser más «eficientes», lo que implica el uso de abreviaturas, onomatopeyas y dibujitos suponiendo que equiparamos con ello, la riqueza de las palabras porque «una imagen dice...»; en realidad es un texto el que produce más de mil imágenes debido a que al haber aparecido el lenguaje después de la vista, las traducciones suelen ser más variadas.

4. El corte. Un único detalle ensombrece el uso de las (ya no tan) nuevas tecnologías, éste es el que vaya a faltar el pensamiento crítico. Los entornos vienen simplificándose de tal manera que sólo buscamos impresiones o estímulos semejantes en cada lugar que visitamos, como si no fuera importante la esencia de esos espacios; parece fácil enterarnos de lo que se trata un lugar en la red y con esa información suponemos que sabemos lo suficiente para, cuando decidamos ir, no tener que distraernos con cosas que a nadie le importan. La dinámica actual impone un consumo rápido de cualquier cosa que se nos ponga enfrente, total, para eso se inventaron las súper carreteras físicas y virtuales, para llegar a los destinos que alguien nos fijó. Salud.

Beto

martes, 9 de junio de 2026

Criterios de edición

Que quede bonito el libro, pero que tenga la
información adecuada. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Primero el gusto. Un editor va a manejarse por reglas gramaticales y formatos preestablecidos para empezar, después se guiará por el gusto y la manera que tiene de escribir, lo que abre dos vías de acceso a la edición, la selección del editor entre los escritores o la de éstos entre varios de los primeros. La primera línea tendrá como base la búsqueda de estilo, en la segunda, el trato; aunque son términos que abarcan varios aspectos en sí mismos, se negocian en lo general para sondear, en el primero, los intereses particulares del aspirante a escritor, su manejo de los detalles para lograr sus descripciones y qué tanto permite al lector la intervención con su imaginación; en el segundo, principalmente el alcance que pretende por ser el aspecto más importante, por encima de los materiales.

2. La técnica. Además de los aspectos específicos que tienen que ver con lo tecnológico, crear una técnica de edición propia se relaciona con el cómo y en qué orden van a manejarse las capacidades de un aparato o una aplicación; una prensa, una guillotina o una impresora junto con el procesador de textos serán herramientas tan útiles como nuestra capacidad de usarlas. De nada serviría tener lo más avanzado en máquinas, si nuestras capacidades tanto materiales como de habilidades, no están a la par de lo ofrecido por ellas, por ejemplo, si invertimos en una guillotina electrónica que sólo funciona con un programa versión 2.7 y 220 watts y nosotros contamos con uno de 2.5 y nuestra red es de 110 watts, claramente nos quedaríamos cortos.

3. Los formatos. Aún existen los libros de medidas descomunales, sin embargo, la vida acelerada que llevamos hoy en día, no nos permite cargar con grandes formatos para todos lados, así que algunas mediadas de fácil traslado como 14 x 21.5 cm o 10.5 x 17 cm, se han estandarizado con las adaptaciones pertinentes. Y hay tamaños más pequeños pero son más bien una curiosidad; no nos hagamos, tan es incómodo cargar con un libro de 40 x 25 cm como con uno de 5 x 4 cm (y se me hace que es grande para los que hay), uno porque necesitaría un carrito y el otro porque sería fácil perderlo. O imaginen pasar las páginas y tratar de leerlos en un camión, en una mesita de café o en la sala de espera de un consultorio. ¿Y la cantidad de información? ¿Qué tal una micro enciclopedia?

4. Lo que pide el cliente. Los gustos populares están basados en lo que se ofrece en la calle, en un catálogo impreso o en una aplicación en la red; para la creación de contenidos, el escaparate será la multiplicidad de formatos en los medios electrónicos, tanto convencionales como en línea. No siempre el cliente tiene la razón; habrá quien quiera un formato media carta con pasta dura, pero su escrito no alcanza a completar ni cincuenta páginas y otro quisiera publicar en pasta blanda un texto de cuatrocientas hojas pensando que le saldría barato el trabajo; precisamente sea éste el principal punto en el proceso de edición, el guiar al autor para que opte por la presentación más adecuada para su obra y que su impacto sea el adecuado. Salud.

Beto

martes, 2 de junio de 2026

La parte manual

El tipo de máquina define la apreciación
del trabajo. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. La escritura. Ya he hecho referencia en otras ocasiones, a los beneficios que trae consigo el usar papel y pluma para plasmar nuestros pensamientos, aunque no mencioné la parte de la estética; como todo, la caligrafía debería un tema de proyección personal, algo así como una tarjeta de presentación más que muestre a los demás, una forma para intuir cuál es nuestro esquema de pensamiento pues, si somos capaces de preocuparnos por cómo se ve nuestra letra, también nos ocuparemos por que nuestro entorno esté bien. Una letra agradable a la vista causa curiosidad por saber qué está escrito; una vez atrapada la atención, es más factible que se lea hasta el final, lo mejor del caso es que cada uno puede decidir qué tipo de letra usar.

2. La edición. Dos asuntos tienen que ver con el ordenar ideas e imágenes que, al final de cuentas, es de lo que se trata el trabajo de edición; el primero de ellos es el respeto por la idea original, es decir, aunque tengamos el poder de cambiar algo, no debemos perder de vista que el mensaje debe pasar intacto a pesar de las «mejoras» que podamos hacerle. La edición no es un súper poder, tampoco es un permiso plenipotenciario (valga aquí la reiteración) para hacer lo que se nos venga en gana con un texto o una serie de imágenes, es más bien la oportunidad de hacernos cómplices de una idea para hacerla más o menos digerible o más atractiva, pues hay que recordar que el editor es el apoyo para que escritores, productores y cineastas brillen por su trabajo.

3. La encuadernación. Los diferentes estilos tienen un mismo fin, desde un engargolado hasta un cosido, esto es mantener varias hojas conformando un mismo documento, que nos facilite su lectura; pegamento, hilo, hojas, se convierten en instrumentos de conocimiento con el cual acompañar las averiguaciones movidas por nuestra curiosidad. Lo clásico siempre es bien visto, pero no falta el creativo intuitivo que encontrará nuevos formatos cuya manipulación tenga un significado particular; hay obras que se adaptan perfectamente a formatos así como los cuentos infantiles a los que suelen pegárseles agregados para un efecto tridimensional o se le suajan algunas hojas con lo que se resaltan ciertas siluetas o se les manipula de manera acorde a la historia.

4. El corte. La tendencia artesanal nos permite adicionar herramientas que otrora se consideraban modernas y que facilitan algunas tareas sin ocupar demasiado espacio, es el caso de las cuchillas como los exactos (con reglas de metal) y las cizallas, métodos de corte a mano que le dan otro valor al trabajo, obvio que si lo que deseamos es abarcar un gran volumen en el corto tiempo, lo que conviene es una guillotina electrónica. En ocasiones, el trabajo artesanal significa herramientas baratas que en la mente común significaría productos baratos, pero no toman en cuenta que ellas representan un esfuerzo mayor en la producción y son precisamente las máquinas caras las que, por su naturaleza, deben basar un bajo costo por la producción en serie. Salud.

Beto

martes, 26 de mayo de 2026

Pensar en cánones

La creatividad se nutre de pensamientos
básicos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Una fórmula probada. Que hayamos escuchado que hay tantos estilos de escritura como escritores existen, no puede sacarnos de la cabeza que hay formas correctas de redactar en nuestro idioma; los lenguajes tampoco escapan a las fórmulas, ni siquiera los más comunes inventados para identificar a un grupo o a una etnia. Los lenguajes de los medios (prensa, radio y televisión), por ejemplo, mantienen su estructura y funcionalidad ciñéndose a las reglas gramaticales que impone el español y si lo que se desea es ser claro y no tener malos entendidos, más vale seguirlos, aunque aleguemos licencias literarias o creativas. Nada hay más efectivo que un mensaje corto y claro que mantiene, incluso con imágenes pictóricas, la estructura sujeto-verbo-complemento.

2. Imágenes auditivas. De los sentidos con los cuales nos relacionamos con el mundo, el oído podría ser el que menos nos engañe deliberadamente respecto de lo que queremos saber; en el entretenimiento es más sencillo porque la simpleza de los mensajes nos permite crear o recrear imágenes con suma rapidez; las radio novelas, radio series o radio comedias nos dan la información en crudo, permitiéndonos ajustarla en nuestra mente según la referencialidad de nuestro conocimiento, escuchamos un clip-clap de los cascos de un caballo pero lo imaginaremos según los equinos que hayamos visto, la valoración de los estímulos y los gustos personales cultivados a lo largo de nuestra vida, a menos que la descripción de los elementos interfiera en ello.

3. Imágenes visuales. Somos seres culturalmente visuales, solemos reaccionar con el movimiento o con los colores y las formas, creando sensaciones con los tipos de cada uno de ellos; a la percepción le sigue la creación manteniendo un patrón como el de los médicos al diagnosticar a un paciente, separamos inconsistencias, juntamos semejanzas, ubicamos detalles y, en consecuencia, producimos una imagen que puede ser matemática, literaria o técnica, para solucionar un posible problema, todo el tiempo invertido apuntará a comparar lo que creamos con los machotes establecidos con anterioridad, por ello nos es fácil imaginar cómo quedarían un pantalón y una camisa cuando tenemos un buen adiestramiento en los patrones de corte.

4. La inmediatez. Con la integración de las inteligencias artificiales, la creación de imágenes se ha vuelto algo inmediato, no importan lo limitados que sean nuestros lenguajes, siempre obtendremos aquellas que se adapten a nuestras circunstancias o lo más cercano a ellas; el temor de que nos volvamos intolerantes a esperar está latente, pero no podemos permitir que el uso de tales aplicaciones mermen la paciencia que tanto trabajo cuesta cultivar, pues ya hemos visto que el sentido de lo inmediato va permeando en varios ámbitos de nuestra vida, por ejemplo cuando conducimos, las esperas de más de un minuto en los semáforos nos sacan de nuestras casillas y ni hablar de los embotellamientos al mediodía, sacan lo peor de nuestros pensamientos post modernos. Salud.

Beto

martes, 19 de mayo de 2026

Viaje virtual

Interconexión y viajes, una buena
combinación. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Las páginas como vehículo. Acompañé a Emilio Salgari a través de una espesa selva y no pude evitar la comparación con las travesías a la luna, al fondo del mar o al espacio exterior con Julio Verne o el intento de destazar una ballena con Eraclio Zepeda (si es que eso puede compararse), mientras que los extranjeros paseaban en una carreta para poder admirar los paisajes, el mexicano ya probaba avanzar con un motor turbo de ocho cilindros repasando desde el estupor hasta la impotencia de un pincelazo. Las páginas en cada obra me guiaron como en un tobogán pues cada una, en su tiempo, no me dio tregua para cuestionar o imaginarme cosas ajenas a la lectura; me atraparon y no opuse resistencia, que si eso hubiera sido un secuestro, todavía estaría en esos viajes o en Estocolmo.

2. El cine y la compañía. A quienes les gustan las películas pueden pensar en dos alternativas: lo que importa es el filme y no es impedimento verlo solo o, que lo más apreciable de la experiencia como cinéfilo es realizarla acompañados. En realidad, el cine es un medio comunitario en el que le reacción al mensaje se aprecia más en grupo, aunque su interacción sea primaria. El grupo, en el casi anonimato que provee, permite una reacción explosiva, más allá de lo que se supone está permitido, sin que eso nos cause pena o incomodidad, algo así como una actitud de rebaño en la que, si todos hacen lo mismo, entonces está bien. La magia del discurso cinematográfico está en que resulta sencillo separar lo visual de lo verbal y aún así, entender la mayor parte del mensaje.

3. El viaje en solitario, la tv. Posiblemente su individualismo le viene de nacimiento sin que lo notáramos al principio, pasó de ser un medio comunal a un aparato de uso exclusivo que salió de la sala para encerrarse en las recámaras y después a ser acompañante para todo lugar con la aparición de las redes sociales; la extrema variedad y los horarios permanentes también tuvieron su participación para que hubiera un discurso televisivo que cambiara hacia el consumo individual paralelo al comunal; no están peleados el uno con el otro pero sí han establecido (sin reglas de por medio ni manuales de operación) fronteras bien definidas que regulan la convivencia entre consumidores, estableciendo tácitamente que quien tiene el control remoto, elige lo que se consume.

4. Tres en uno. Para completar la santísima trinidad de la información, está el audio que se mantiene en un lugar de privilegio desde su incorporación a la fotografía en movimiento, cuando su mezcla era poco menos que una fantasía; a finales del siglo XIX, seguramente ni Julio Verne se imaginó lo revolucionarios que serían los dispositivos móviles de telecomunicación que son capaces de recibir producciones muy elaboradas de audio y video, pero lo más sorprendente es que en ellos mismos se pueden facturar con alta calidad. Con las aplicaciones de fotografía fija y en movimiento, grabadora de voz y un procesador de textos, en un teléfono móvil llevamos por la calle un estudio de producción en miniatura que pudiera ser, a veces, un arma en potencia. Salud.

Beto

martes, 12 de mayo de 2026

Migrante

También por razones económicas, pero
lo llevamos en la sangre. Foto: BAER vía Gemini

Irapuato, Gto.-

1. Escrito en el ADN. La humanidad no puede estar quieta porque la inmovilidad produce cánceres que mínimo la atrofian por dentro; si cambiamos de lugar, generalmente es para encontrar uno con mejores condiciones para nosotros y nuestro desarrollo; somos seres caminantes que necesitamos cambiar de aires cada cierto tiempo, antes con el propósito de tener otra residencia, ahora para descansar de la casi ritualística rutina. En la literatura, nos fascinaron los viajes de Gulliver, las aventuras escritas por Julio Verne o Emilio Salgari, hasta llegar a las odiseas relatadas por Ray Bradbury; esta fascinación se da precisamente porque nos permiten esas historias viajar por mundos paralelos, sin la necesidad de gastar en traslados o de quemar combustibles fósiles, tan condenable en estos días.

2. La imperante necesidad. La realidad de un país emergente, en vías de desarrollo, tercermundista (esto último ya sin contexto), es que su dependencia de una metrópoli se encuentra en una especie de bucle amarrada con amenazas y camuflada con artilugios legales diseñados para mantener las cosas tal y como están; sus situaciones, si trabajan duro, sólo cambiarían en lo económico, la sensación de abandono permanecerá al menos por dos generaciones, otras dos imaginarán haberse adaptado a la sociedad a la que llegaron y las siguientes seguirán pensando que en realidad no son aceptados del todo. Todo migrante debe pasar una prueba de segregación, ya sea de su entorno o auto impuesta hasta conseguir tener la confianza plena de estar con iguales. Está fácil.

3. Pocas veces conforme. Si acaso el viaje no es de placer o de negocios, el movernos a la fuerza nos implica cambiar muchas partes de la rutina que no estamos dispuestos a canjear, con la consecuente molestia por estar lejos de nuestras actividades; la sensación debe multiplicarse cuando forzados por una situación de desventaja impuesta por un ente intangible que no podemos enfrentar, debemos abandonar nuestro lugar de residencia por tiempo indefinido, lo que hará de la incertidumbre algo más insoportable, pues además de las amenazas de despido, está la posibilidad de cambios en las políticas migratorias y temer el ser detenido en cualquier momento. Contrario a lo que afirman los eruditos del desarrollo humano, lo que nos mueve es el malestar, no la comodidad.

4. El beneficio del conocer. Vuelvo a la aclaración, conocer no es saber, el primero es el bagaje histórico que tenemos (en mente o en documento) sobre un tema, mientras que el segundo, la parte operativa de eso acumulado por años de información. Tampoco el conocimiento acumulado es garantía de sabiduría, pues podemos tener en casa una biblioteca muy amplia, pero no haber leído ni el diez por ciento de esos libros; la ventaja y atractivo de tenerlos, es que la información está siempre a la mano y nos permite consultas periódicas sin riesgo de que cambie esa información o desaparezca por obra y magia de un algoritmo como ocurre en la red. Saber en dónde se encuentra la información nos pone al borde del conocimiento. Salud.

Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...