martes, 7 de marzo de 2017

Feminicidio

Es injustificable, pero deberíamos parar de
crear epítetos ridículos. Foto: Baer
Ya de sí, la palabra me parece discriminatoria en el sentido que le quieran dar, aunque estoy de acuerdo de que hay circunstancias con respecto de las mujeres que aún no resolvemos; en la búsqueda de la igualdad de géneros, nos hemos tropezado con varias expresiones que caen en lo ridículo, tanto en su uso como en su explicación.
Antes de que que feministas y feministos se rasguen las vestiduras, intentaré explicar mi forma de pensar con respecto de lo que no es otra cosa que un "simple" homicidio. Empezaré por la idea de que se mata a seres humanos por el hecho de ser mujeres y me pregunto: ¿por qué tratarlas como alguien aparte? ¿No están tan vivas como los varones? Conste que no usé "hombres".
Se le quita la vida a un ser que ha sido sistemáticamente segregado (y que tiene parte de responsabilidad en ello, pero eso es otro cuento) y cuya intención es ser incluida en la vida productiva y social pero que, en el remedio no encuentra mas que sustitutos "especiales" de conmemoración o festejo y, ahora también, de luto.
Si realmente se les asesina por el hecho de ser mujeres, es decir, por su género, entonces debería existir el concepto de masculinicidio o machicidio, puesto que incluso se da fe de ello en el cine de balazos, a muchos se les ha matado por el hecho de ser o creerse "muy hombres". Curiosidades de una forma de pensamiento que intenta una cosa y termina haciendo otra. Salud.
Beto

martes, 28 de febrero de 2017

¡Ya lo sé!

Y entre más me lo mencionan, más se me antoja.
Foto: Baer
Por supuesto que no estoy buscando adeptos ni tengo la intención de cambiar las creencias de nadie, pero de esa misma manera, quisiera que mis opiniones al respecto fueran escuchadas; no tengo una idea clara por la que debamos culpar a los animales comestibles por lo que hacemos o dejamos de hacer los humanos, pero la cosa es así desde hace mucho.
¿Quiénes son los que pecan en contra de constructos gobernantes de nuestra moral, los animales o nosotros? ¿Nosotros? Entonces ¿por qué proyectamos los males que debamos purificar en nuestro interior hacia la comida? Desde que recuerdo, a propósito o no, cuando he comido carne en los llamados días santos, no pasa de que alguien me recuerde que no debí hacerlo.
No me transformé en un demonio, no me salieron escamas de serpiente, no vomité plasma... bueno, ni siquiera me salieron granitos en la cara por comer carne en viernes a ninguna edad. Y podrá afirmarse que, como a mí no me interesa ser católico como lo es mi familia, pues por eso no le doy importancia, pero a ninguno de los que conozco -católicos-, tampoco les sucedió algo semejante.
Reitero, no soy quién para decir si están todos bien o mal, eso es cosa de cada quien. Lo que me parte el ánimo es que me estén repitiendo que me dan verduras o pescado, porque no se come carne. De una vez por todas trataré de dejarlo en claro: yo como lo que se me dé, sin protestar y sin importar en qué época del año nos encontremos. Que me lo recuerden cada año, está de la tiznada. Salud.
Beto

martes, 14 de febrero de 2017

Salve oh Afrodita

Deberíamos conocer a otros paladines del amor.
Foto: ACI prensa
Apareció mi "contreras" interior y ni modo; no voy a hacer una crítica sobre la mercadotecnia del día ni me proclamaré opositor a regalar cosas. Todos estamos en nuestro derecho de festejar como y cuando se nos dé nuestra real gana; sólo trataré de ajustar mi pensamiento para no tener que dormir con la consciencia intranquila.
Las pocas (o muchas) veces que me meto en lo que no me importa hago la anterior aclaración para no herir en demasía, las susceptibilidades de mis coterráneos, espero lograrlo en esta ocasión. Me refiero a no herir. Por supuesto que mi inquietud es sólo de forma puesto que mi público no se extiende más allá de unas cuantas calles a la redonda.
Así entonces, creo que la universalización de este festejo tiene un pequeño hueco en el cual no nos hemos detenido a pensar y, si lo hemos hecho, es sólo para criticar su ya mencionada comercialización; sin embargo, creo que deberíamos observar que su aprovechamiento monetario obedece más a una inexactitud religiosa que a un plan maquiavélico de intercambio monetario.
¿A qué me refiero? A precisamente tener a un santo como referente del amor carnal o platónico, cuando no se tiene registro de que él mismo fuera casado o haya amado a mujer alguna. Por otro lado, se le dio el título de "patrón de los enamorados" cuando él lo único que defendió, fue el matrimonio por vía de la religión cristiana, es decir, fue más un acto político-religioso que una oposición sentimental.
En este punto, puedo aceptar toda crítica, pero también deben aceptar que en sus biografías, no existen datos sobre que hubiera en todo el imperio romano la prohibición de casarse, se podía hacer, sólo que no por medio del cristianismo. Así pues, con todo y que estoy de acuerdo en los "arrejuntamientos", sí debemos considerar cierta no universalidad en lo que creemos. Salud.
Beto

martes, 7 de febrero de 2017

Otros mundos

Escena de El viaje superficial de Jorge Ibargüengoitia
Foto: José Cruz Barroso
¿Qué hubiera hecho yo en otra época? Sencillo, ser un rebelde indómito con ansias de igualdad que recorriera la zona de la sierra sembrando el terror en las hordas opresoras; quizá un trovador que cantara las hazañas de héroes a los que hubiera acompañado en sus correrías; posiblemente un maestro rural de principos del siglo XX, que diera fe de las carencias del país.
¡Un periodista de ésos que perseguían la noticia por todo el mundo! Que supiera de los riesgos naturales de su profesión. Pero no, me toco un tiempo en el que se habla de todo, pero que se dice muy poco. Aunque mi muy efímera participación dentro del mundo de la actuación me haya brindado la oportunidad de ponerme en zapatos ajenos.
La misma emoción, pero sin los peligros inherentes que deben enfrentar los revolucionarios, los aventureros o los servidores públicos. Una descarga de adrenalina causada por la cercanía y el conocimiento de un público ávido de diversión que, sin embargo, no perdona un esfuerzo a medias o el menosprecio de su inteligencia.
Probé las mieles del espectáculo semana a semana durante un -repito- breve periodo, lo cual me dejó muchas enseñanzas. Lo recuerdo con todo el agrado que me brindó la casualidad y el apoyo de Edmundo Torres junto con toda su compañía. No sé si mi memoria me diera para repetir la experiencia, pero la voy a atesorar por mucho más tiempo. Salud.
Beto

martes, 31 de enero de 2017

Aún así, ando a las carreras

Una gran ayuda... para estar encadenado a la
realidad. Foto: Baer
Las agendas pueden ser mortales, representan un contrato hecho con nosotros mismos en donde no hay cabida al arrepentimiento; lo estipulado en ella es casi inamovible, posiblemente un poco postergable, pero nunca olvidable. Es una tirana que, gustosamente o no, debemos obedecer con todo nuestro esfuerzo y generalmente, poniendo nuestra mejor cara.
Contiene en sus entrañas la palabra maldita con la que a la mayor parte de los hombres se nos acusa cual sentencia bíblica: compromiso, pero que también responde a los niveles de poder como cualquier comerciante subordinado a sus bajos instintos, es decir, sólo quien goza de un nivel alto, ve perdonados sus deslices como si fueran travesuras de infantes.
El manejo de una agenda crea un universo paralelo a nuestras realidades, la frustración está implícita lo mismo que las satisfacciones; cumplir con sus cometidos semeja el llenado de álbumes de estampitas, de ésos que nos vendían de niños en la primaria. En sus hojas quedan plasmados nuestros más recónditos deseos o nuestros más maravillosos planes.
Por todo eso, creo que es un acto de total irresponsabilidad que uno regale una agenda a otro sin entender que en ello, está fincando la posibilidad de ser atrapado entre sus horarios, ser citado y obligado a asistir a donde se le convoque y ¡ay nanita! condenado a repetir dicho citatorio pero sécula seculorum, amén. Y eso que no trataré de puntualidad. Échense ese trompo a la uña. Salud.
Beto.

martes, 24 de enero de 2017

El final es lo mejor

Doña Anita y Doña Rogelia; mejores ejemplos
no pude tener. Foto: Baer
Sigo y seguiré afirmándolo, nada mejor puede pasarnos como seres vivos, que envejecer; cierto es que en nuestro desarrollo, hay cosas que parecen contradictorias y lo expresamos con frases como "si esto que sé ahora, lo hubiera sabido cuando tenía veinte años..." suponiendo que, con la energía y las facultades de entonces, hubiéramos hecho y deshecho sin desperdicio en los resultados.
Pero, ¿de dónde sacaríamos los conocimientos, sino de la experiencia y ésta requiere de tiempo y de adaptación de nuestro cuerpo al entorno y de crearnos esquemas de aprendizaje y de entender con quienes estamos y de saber compartir lo que averiguamos... con el envejecimiento nos mantenemos curiosos, con capacidad de asombro y aprovechando mejor las facultades físicas que desarrollamos con los años.
Puesto que un viejo ya no requiere, si hizo bien su trabajo, recorrer todos los procesos de cada empresa que emprendió, la experiencia le sirve para crear sus atajos, pues el camino ya lo tiene recorrido. Además, la satisfacción de ello la obtiene en la medida en que realizar su creación, lo hace feliz. Ser viejo, de verdad, requiere de imaginación, de seguir trabajando en sí mismo y sentirse productivo.
En conclusión, la vejez no es una enfermedad por la que hay que sentir lástima, es la etapa en la que cada uno de nosotros resume lo que fue su vida, donde ya no requerimos echar machincuepas para lograr lo que nos proponemos o agradar a los demás, donde nos damos cuenta que, mantenernos lúcidos es más una responsabilidad personal que un derecho otorgado por alguna divinidad. Lo terrorífico no es envejecer, sino no saber hacerlo. Salud.
Beto

martes, 17 de enero de 2017

Los mártires del Tío Lolo

A gobiernos ajenos a los problemas,
ciudadanos indolentes. Foto: Baer
¿Es en serio? ¿En verdad están pensando en nosotros, los de a pie? Cierto es que impresiona oír que un servidor público declare sobre medidas de austeridad autoinfringidas, mucho más que toda una cámara indique que será la práctica para los siguientes meses de este gobierno; pareciera que, por fin, se han dado cuenta de que son mortales y que están para servir a quienes votaron por ellos.
Pero algo no cuadra en mis cuentas; las medidas a tomar inciden en formas de consumo de medios, supuestos para realizar su trabajo, imagino porque abusaban de ellos, lo cual significaría la aceptación abierta de que han robado constantemente del erario. Es decir, le bajaron al uso de telefonía móvil, a los viajes, a los gastos de alimentos "innecesarios"... ¿los había? Entre otros.
¿No son todas ésas herramientas de trabajo? ¿No se supone que les son útiles para estar enterados de lo que sucede en las poblaciones que representan? ¿Cuál es la lógica, al suponer que se les bajará el monto para su uso, porque con ello se disminuirá el dispendio? Mi abuela decía que la poca cantidad de dinero en manos inútiles, no evitaba gastarlo en tonterías. En realidad usaba otra palabra, pero aún tengo pudores.
Realmente creo que nos están llevando al baile; ya los oigo poniendo como pretexto esta medida para no cumplir con los planes sociales, porque no les alcanzan los recursos y, entonces, deberán manosear... perdón, ajustar el presupuesto. No entiendo cómo es que, en lugar de hacerse tarugos con medidas que parecen empáticas, no dejan de otorgarse bonos estúpidos como premio a su improductividad. Ingenuo de mí. Salud.
Beto

martes, 10 de enero de 2017

Mensaje a la nación

La telenovela de la carestía, ya la he visto por
mucho tiempo. Foto: Baer
Tuvimos ya la explicación directa desde presidencia de la República del porqué el aumento a los energéticos obtenidos del subsuelo y más que haber sido lo amplia que prometió al inicio, se dedicó a dar vueltas sobre las posibles consecuencias de no haber tomado tal decisión. Fue sólo una única razón, lo demás, un intento rastrero de responsabilizar a todos de lo que llamó "retos".
Según esta versión, la gasolina se regaló durante los sexenios anteriores -imagino que todos, incluidos desde 1938- por la práctica de subsidio que quién sabe quién inventó, lo cual frenó irremediablemente el avance del país en educación (siempre es en ella) y en todo lo demás. Saldo que, si mal no recuerdo, todos los presidentes han mencionado.
Y la solución que encontraron los genios de este sexenio fue "liberar" los precios de gas y gasolinas, por lo que el "ajuste" se dio con respecto de los precios del crudo a nivel mundial ¿? En este momento no puedo más que poner cara de idiota y maquinar unas de esas preguntas babas que, nadie en su sano juicio, se atrevería a contestar sin ciertas reservas.
¿Por qué adaptamos el precio del petróleo a los estándares mundiales, si se supone que somos un país productor inmerso en una economía de libre mercado? ¿Por qué liberamos precios dentro del territorio, pero fuera de él, no gozamos de esa libertad? Y peor ¿si somos productores, por qué importamos más de la mitad de la gasolina necesaria para nuestro consumo? Vivimos en una economía dirigida por la estupidez. Salud.
Beto

martes, 1 de noviembre de 2016

Baño ovino

Tiempos de violencia, sólo una defensa.
Foto: Baer
Puede ser que en el siglo XVII nada tuviera el valor suficiente como para que un individuo con poder pudiera ejercer el derecho de pernada; puede ser también que esto haya detonado el encono comunal y por ello, se haya pensado en tomar la justicia por propia mano. Y en el colmo de nuestro avance como seres racionales, que como contraparte, el resultado hayan sido las leyes actuales.
Lope de Vega debe haber sido un pitoniso de ésos que ya no hay y que su obra se convirtiera en referente inmediato del descontento social, de la protesta generalizada y de la revancha en contra de la injusticia (ésta sí, tomada en manos acostumbradas a la impunidad). Los tiempos se están repitiendo y la insensibilidad avanza a grandes pasos.
Ayer fueron encontrados cuatro cuerpos en la carretera México-Toluca, cuya identificación arrojó que se trataba de personas dedicadas al robo. Hoy se informa que fueron ultimados por un pasajero de un autobús de servicio foráneo que, según indagaciones, no se ha podido identificar ya que los testigos interrogados no pudieron observarlo bien.
Como era de esperarse, los informes de la autoridad (no sé si las indagatorias) han mostrado una torpeza casi legendaria, pues no se aclara si el presunto "justiciero" bajó de la unidad inmediatamente o no, si no fue así, quiénes le ayudaron a bajar los cuerpos, cuánto tiempo pasó de los hechos a que llegaran a la central de autobuses. En fin, cosas básicas.
No digo que la acción haya sido plausible, pero cuando la desesperación llega a niveles sociales, no queda otra que tomar la defensa de la propia integridad. Fríamente se puede pensar "qué bueno" y creo que no debería juzgarse a quien haya ultimado a esos tres hombres y una mujer y si hubiera ido yo en ese camión, instaría a declarar a una voz "los mató Fuenteovejuna, señor". Salud.
Beto

martes, 6 de septiembre de 2016

Clandestinidad para sobrevivir

Alimentar cuerpo y espíritu no está contemplado
en ningún presupuesto oficial. Foto: Baer
En la búsqueda de la sobrevivencia y la persecución consuetudinaria de la chuleta, la imaginación empieza a trabajar como si nunca lo hubiese hecho; la necesidad es una madrastra imperiosa y dominante, no da tiempo a respirar y menos cuando hay gente dependiente de uno. Lo bueno es que no es mi situación, pero ¡ah! cómo aparecen cosas que me hacen falta.
En esa misma lucha estamos todos quienes aún no tenemos resuelta la vida y que, seguramente, nos sabemos incapaces de poner atención a lo que sucede en las altas esferas gubernamentales y económicas del país ya que, como lo he afirmado antes, lo urgente no da tregua a lo importante. Y lo primero en esta vida es asegurar la papa.
Pero la situación en la que hemos caído históricamente, nos impide ser leales con las instituciones; la clandestinidad es la mejor arma para no dejar ir el poco ingreso que va surgiendo cada día en las clases necesitadas, ésas en la que vamos cayendo los clasemedieros que nos descuidamos un poco y que de pronto, por un error o situación no calculada, nos vemos engrosándolas.
Con perdón de los profesionales de la economía, pero creo que manejar un país, sigue siendo semejante a manejar una casa. Si se tienen los recursos, a gastar, si no, pues no. Pero la razón de no tenerlos supera la capacidad del ciudadano común de crear sus propios recursos: el dinero recaudado de impuestos va perdiéndose en un camino escabroso.
La solución es acabar con la corrupción desde nuestro interior, desde nuestra forma de ver la vida en este país. Quizá no sea sencillo, pero sí simple. Si tan sólo nos permitieran a todos tener seguridad para mantener un negocio, sin las complicaciones impuestas desde una administración burocratizada a lo bestia, hasta los servidores públicos podrían tener ganancias lícitas. Sigo soñando. Salud.
Beto

martes, 12 de abril de 2016

Apretaditos

Muchos y con un problema acorde a su tamaño.
Foto: Baer
Algunas veces, cuantificar un problema no nos pone en camino de la solución; sacar de la circulación a los vehículos que parecen excedentes para así evitar la contaminación, no es más que un paliativo para un problema de fondo que es el uso de hidrocarburos en las prácticas automovilísticas. La hora de implementar fuentes alternativas de energía ya nos rebasó.
Por supuesto que en ciudades que han tenido un crecimiento desmesurado, los problemas se multiplican exponencialmente, principalmente los que se refieren a la distribución de satisfactores primarios como el agua y, más que una necesidad creada por una situación geográfica, se trata de un problema de orden político-económico.
Yo creo que hay muy pocos habitantes de la ciudad de México que no se quejen de las condiciones en las que se vive allí, que la mayoría desearía regresar a los tiempos en que se podían apreciar los días limpios y los servicios no escaseaban más que en las zonas marginadas y asentamientos irregulares, por haber solapado la manipulación de los sectores más pobres.
¡Pero a que no se salen! Siguen creyendo que todo debe centralizarse para (imagino) mantener un control total de lo que producen, comercializan, distribuyen y consumen, cuando en realidad no tienen tiempo ni de cuidarse a sí mismos pues los espacios cada día les pertenecen menos y deben invertir la mayor parte de su vida enlatados en un automóvil.
Siguen un espejismo donde todo lo tienen y en donde nada les queda a la mano. Son muchos los automóviles que circulan diariamente por las calles de la capital de la República, sí, pero no hay capitalino que, por la idea estúpida de sentirse cosmopolita -quizá- retome la responsabilidad de su existencia y se salga de semejante manicomio. Síganle hasta reventar. Salud.
Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...