martes, 31 de enero de 2017

Aún así, ando a las carreras

Una gran ayuda... para estar encadenado a la
realidad. Foto: Baer
Las agendas pueden ser mortales, representan un contrato hecho con nosotros mismos en donde no hay cabida al arrepentimiento; lo estipulado en ella es casi inamovible, posiblemente un poco postergable, pero nunca olvidable. Es una tirana que, gustosamente o no, debemos obedecer con todo nuestro esfuerzo y generalmente, poniendo nuestra mejor cara.
Contiene en sus entrañas la palabra maldita con la que a la mayor parte de los hombres se nos acusa cual sentencia bíblica: compromiso, pero que también responde a los niveles de poder como cualquier comerciante subordinado a sus bajos instintos, es decir, sólo quien goza de un nivel alto, ve perdonados sus deslices como si fueran travesuras de infantes.
El manejo de una agenda crea un universo paralelo a nuestras realidades, la frustración está implícita lo mismo que las satisfacciones; cumplir con sus cometidos semeja el llenado de álbumes de estampitas, de ésos que nos vendían de niños en la primaria. En sus hojas quedan plasmados nuestros más recónditos deseos o nuestros más maravillosos planes.
Por todo eso, creo que es un acto de total irresponsabilidad que uno regale una agenda a otro sin entender que en ello, está fincando la posibilidad de ser atrapado entre sus horarios, ser citado y obligado a asistir a donde se le convoque y ¡ay nanita! condenado a repetir dicho citatorio pero sécula seculorum, amén. Y eso que no trataré de puntualidad. Échense ese trompo a la uña. Salud.
Beto.

martes, 24 de enero de 2017

El final es lo mejor

Doña Anita y Doña Rogelia; mejores ejemplos
no pude tener. Foto: Baer
Sigo y seguiré afirmándolo, nada mejor puede pasarnos como seres vivos, que envejecer; cierto es que en nuestro desarrollo, hay cosas que parecen contradictorias y lo expresamos con frases como "si esto que sé ahora, lo hubiera sabido cuando tenía veinte años..." suponiendo que, con la energía y las facultades de entonces, hubiéramos hecho y deshecho sin desperdicio en los resultados.
Pero, ¿de dónde sacaríamos los conocimientos, sino de la experiencia y ésta requiere de tiempo y de adaptación de nuestro cuerpo al entorno y de crearnos esquemas de aprendizaje y de entender con quienes estamos y de saber compartir lo que averiguamos... con el envejecimiento nos mantenemos curiosos, con capacidad de asombro y aprovechando mejor las facultades físicas que desarrollamos con los años.
Puesto que un viejo ya no requiere, si hizo bien su trabajo, recorrer todos los procesos de cada empresa que emprendió, la experiencia le sirve para crear sus atajos, pues el camino ya lo tiene recorrido. Además, la satisfacción de ello la obtiene en la medida en que realizar su creación, lo hace feliz. Ser viejo, de verdad, requiere de imaginación, de seguir trabajando en sí mismo y sentirse productivo.
En conclusión, la vejez no es una enfermedad por la que hay que sentir lástima, es la etapa en la que cada uno de nosotros resume lo que fue su vida, donde ya no requerimos echar machincuepas para lograr lo que nos proponemos o agradar a los demás, donde nos damos cuenta que, mantenernos lúcidos es más una responsabilidad personal que un derecho otorgado por alguna divinidad. Lo terrorífico no es envejecer, sino no saber hacerlo. Salud.
Beto

martes, 17 de enero de 2017

Los mártires del Tío Lolo

A gobiernos ajenos a los problemas,
ciudadanos indolentes. Foto: Baer
¿Es en serio? ¿En verdad están pensando en nosotros, los de a pie? Cierto es que impresiona oír que un servidor público declare sobre medidas de austeridad autoinfringidas, mucho más que toda una cámara indique que será la práctica para los siguientes meses de este gobierno; pareciera que, por fin, se han dado cuenta de que son mortales y que están para servir a quienes votaron por ellos.
Pero algo no cuadra en mis cuentas; las medidas a tomar inciden en formas de consumo de medios, supuestos para realizar su trabajo, imagino porque abusaban de ellos, lo cual significaría la aceptación abierta de que han robado constantemente del erario. Es decir, le bajaron al uso de telefonía móvil, a los viajes, a los gastos de alimentos "innecesarios"... ¿los había? Entre otros.
¿No son todas ésas herramientas de trabajo? ¿No se supone que les son útiles para estar enterados de lo que sucede en las poblaciones que representan? ¿Cuál es la lógica, al suponer que se les bajará el monto para su uso, porque con ello se disminuirá el dispendio? Mi abuela decía que la poca cantidad de dinero en manos inútiles, no evitaba gastarlo en tonterías. En realidad usaba otra palabra, pero aún tengo pudores.
Realmente creo que nos están llevando al baile; ya los oigo poniendo como pretexto esta medida para no cumplir con los planes sociales, porque no les alcanzan los recursos y, entonces, deberán manosear... perdón, ajustar el presupuesto. No entiendo cómo es que, en lugar de hacerse tarugos con medidas que parecen empáticas, no dejan de otorgarse bonos estúpidos como premio a su improductividad. Ingenuo de mí. Salud.
Beto

martes, 10 de enero de 2017

Mensaje a la nación

La telenovela de la carestía, ya la he visto por
mucho tiempo. Foto: Baer
Tuvimos ya la explicación directa desde presidencia de la República del porqué el aumento a los energéticos obtenidos del subsuelo y más que haber sido lo amplia que prometió al inicio, se dedicó a dar vueltas sobre las posibles consecuencias de no haber tomado tal decisión. Fue sólo una única razón, lo demás, un intento rastrero de responsabilizar a todos de lo que llamó "retos".
Según esta versión, la gasolina se regaló durante los sexenios anteriores -imagino que todos, incluidos desde 1938- por la práctica de subsidio que quién sabe quién inventó, lo cual frenó irremediablemente el avance del país en educación (siempre es en ella) y en todo lo demás. Saldo que, si mal no recuerdo, todos los presidentes han mencionado.
Y la solución que encontraron los genios de este sexenio fue "liberar" los precios de gas y gasolinas, por lo que el "ajuste" se dio con respecto de los precios del crudo a nivel mundial ¿? En este momento no puedo más que poner cara de idiota y maquinar unas de esas preguntas babas que, nadie en su sano juicio, se atrevería a contestar sin ciertas reservas.
¿Por qué adaptamos el precio del petróleo a los estándares mundiales, si se supone que somos un país productor inmerso en una economía de libre mercado? ¿Por qué liberamos precios dentro del territorio, pero fuera de él, no gozamos de esa libertad? Y peor ¿si somos productores, por qué importamos más de la mitad de la gasolina necesaria para nuestro consumo? Vivimos en una economía dirigida por la estupidez. Salud.
Beto

martes, 1 de noviembre de 2016

Baño ovino

Tiempos de violencia, sólo una defensa.
Foto: Baer
Puede ser que en el siglo XVII nada tuviera el valor suficiente como para que un individuo con poder pudiera ejercer el derecho de pernada; puede ser también que esto haya detonado el encono comunal y por ello, se haya pensado en tomar la justicia por propia mano. Y en el colmo de nuestro avance como seres racionales, que como contraparte, el resultado hayan sido las leyes actuales.
Lope de Vega debe haber sido un pitoniso de ésos que ya no hay y que su obra se convirtiera en referente inmediato del descontento social, de la protesta generalizada y de la revancha en contra de la injusticia (ésta sí, tomada en manos acostumbradas a la impunidad). Los tiempos se están repitiendo y la insensibilidad avanza a grandes pasos.
Ayer fueron encontrados cuatro cuerpos en la carretera México-Toluca, cuya identificación arrojó que se trataba de personas dedicadas al robo. Hoy se informa que fueron ultimados por un pasajero de un autobús de servicio foráneo que, según indagaciones, no se ha podido identificar ya que los testigos interrogados no pudieron observarlo bien.
Como era de esperarse, los informes de la autoridad (no sé si las indagatorias) han mostrado una torpeza casi legendaria, pues no se aclara si el presunto "justiciero" bajó de la unidad inmediatamente o no, si no fue así, quiénes le ayudaron a bajar los cuerpos, cuánto tiempo pasó de los hechos a que llegaran a la central de autobuses. En fin, cosas básicas.
No digo que la acción haya sido plausible, pero cuando la desesperación llega a niveles sociales, no queda otra que tomar la defensa de la propia integridad. Fríamente se puede pensar "qué bueno" y creo que no debería juzgarse a quien haya ultimado a esos tres hombres y una mujer y si hubiera ido yo en ese camión, instaría a declarar a una voz "los mató Fuenteovejuna, señor". Salud.
Beto

martes, 6 de septiembre de 2016

Clandestinidad para sobrevivir

Alimentar cuerpo y espíritu no está contemplado
en ningún presupuesto oficial. Foto: Baer
En la búsqueda de la sobrevivencia y la persecución consuetudinaria de la chuleta, la imaginación empieza a trabajar como si nunca lo hubiese hecho; la necesidad es una madrastra imperiosa y dominante, no da tiempo a respirar y menos cuando hay gente dependiente de uno. Lo bueno es que no es mi situación, pero ¡ah! cómo aparecen cosas que me hacen falta.
En esa misma lucha estamos todos quienes aún no tenemos resuelta la vida y que, seguramente, nos sabemos incapaces de poner atención a lo que sucede en las altas esferas gubernamentales y económicas del país ya que, como lo he afirmado antes, lo urgente no da tregua a lo importante. Y lo primero en esta vida es asegurar la papa.
Pero la situación en la que hemos caído históricamente, nos impide ser leales con las instituciones; la clandestinidad es la mejor arma para no dejar ir el poco ingreso que va surgiendo cada día en las clases necesitadas, ésas en la que vamos cayendo los clasemedieros que nos descuidamos un poco y que de pronto, por un error o situación no calculada, nos vemos engrosándolas.
Con perdón de los profesionales de la economía, pero creo que manejar un país, sigue siendo semejante a manejar una casa. Si se tienen los recursos, a gastar, si no, pues no. Pero la razón de no tenerlos supera la capacidad del ciudadano común de crear sus propios recursos: el dinero recaudado de impuestos va perdiéndose en un camino escabroso.
La solución es acabar con la corrupción desde nuestro interior, desde nuestra forma de ver la vida en este país. Quizá no sea sencillo, pero sí simple. Si tan sólo nos permitieran a todos tener seguridad para mantener un negocio, sin las complicaciones impuestas desde una administración burocratizada a lo bestia, hasta los servidores públicos podrían tener ganancias lícitas. Sigo soñando. Salud.
Beto

martes, 12 de abril de 2016

Apretaditos

Muchos y con un problema acorde a su tamaño.
Foto: Baer
Algunas veces, cuantificar un problema no nos pone en camino de la solución; sacar de la circulación a los vehículos que parecen excedentes para así evitar la contaminación, no es más que un paliativo para un problema de fondo que es el uso de hidrocarburos en las prácticas automovilísticas. La hora de implementar fuentes alternativas de energía ya nos rebasó.
Por supuesto que en ciudades que han tenido un crecimiento desmesurado, los problemas se multiplican exponencialmente, principalmente los que se refieren a la distribución de satisfactores primarios como el agua y, más que una necesidad creada por una situación geográfica, se trata de un problema de orden político-económico.
Yo creo que hay muy pocos habitantes de la ciudad de México que no se quejen de las condiciones en las que se vive allí, que la mayoría desearía regresar a los tiempos en que se podían apreciar los días limpios y los servicios no escaseaban más que en las zonas marginadas y asentamientos irregulares, por haber solapado la manipulación de los sectores más pobres.
¡Pero a que no se salen! Siguen creyendo que todo debe centralizarse para (imagino) mantener un control total de lo que producen, comercializan, distribuyen y consumen, cuando en realidad no tienen tiempo ni de cuidarse a sí mismos pues los espacios cada día les pertenecen menos y deben invertir la mayor parte de su vida enlatados en un automóvil.
Siguen un espejismo donde todo lo tienen y en donde nada les queda a la mano. Son muchos los automóviles que circulan diariamente por las calles de la capital de la República, sí, pero no hay capitalino que, por la idea estúpida de sentirse cosmopolita -quizá- retome la responsabilidad de su existencia y se salga de semejante manicomio. Síganle hasta reventar. Salud.
Beto

martes, 29 de marzo de 2016

A toro pasado

En todos lados aprendemos
códigos de comportamiento.
Foto: Baer
Ya veo lejano el año de 1996 cuando escuché varias notas, leí varios artículos y fui testigo de varios eventos en los que la sexualidad era el motivo central de las discusiones en la mayor parte de los medios. Moda o no, todo me servía para darle cuerpo al escrito que se convertiría al año siguiente en mi tesis de licenciatura.
Pero este espacio no está dedicado al tema, sino que en una de esas revisiones que llevaba a cabo, escuché a Raúl Orvañanos asegurar que los medios no educaban (algo que también critiqué en su momento) sin exponer los argumentos para defender tal afirmación. Y quizá no sea su obligación saber que al menos existen tres tipos globales de educación para su estudio.
Fuera de la discusión de que en la casa se educa y en la escuela se instruye, sabemos que el universo educativo lo recibimos y explotamos en cualquiera de los ámbitos en los que nos desarrollemos, por lo tanto, tenemos a nuestra disposición los conceptos de educación formal, educación no formal y educación informal debido al motivo y el origen de cada práctica.
Desde esta perspectiva, los medios sí educan, pues emiten mensajes que van dirigidos a condicionar ciertos comportamientos sociales al igual que lo hacemos en nuestra vida cotidiana cuando convivimos y ponemos límites a nuestras relaciones personales, al mismo tiempo que se nos identifica conforme al tipo de consumo que hacemos de cada medio.
Es decir, no se ve de igual manera -actualmente- a quienes se divierten con un ordenador o un teléfono inteligente que quienes no hacen simplemente con un radio de transistores; calificamos al vapor, para tener una referencia de con quiénes trataremos y esto, perdón por la afirmación, es una forma de educarnos. La educación la mamamos todos los días. Salud.
Beto

martes, 15 de marzo de 2016

Medios manipuladores

Causa de desvelos, ¿por qué Pancho engaña a Catalina?
Foto: Baer
Que para entender los artilugios de los que se valen los medios para mantener a la borregada en paz, nadie como Noam Chomsky; no tengo idea de si las diez estrategias que propone para estudiar la manipulación mediática sean inamovibles o nadie se ha aventado a proponer otros y por eso nos conformamos con ellas.
Es cierto, no son mandamientos ni motivo de veneración, pero en todos estos años siguen sirviendo para tener un panorama claro sobre la manera en que consumimos los medios por los cuales creemos estar informados, entretenidos y educados. Aunque también es cierto que hay quienes levantan la voz para que despertemos del marasmo en el que nos encontramos.
El primer y elemento de control social que Noam indica es la distracción, práctica en la cual la mayoría debemos ser expertos ya que la mayoría de los que nos mantenemos vivos en este tiempo, nacimos con los conocimientos y adelantos tecnológicos suficientes como para sentirnos dignos hijos del siglo XX y padres del XXI.
Filósofo y al parecer pitoniso, Chomsky previó con este concepto de distracción, una sociedad indolente que no se interesaría por los problemas sociales relevantes gracias a la ocupación en que nos encontramos, por ejemplo, tratar de enterarnos de problemas maritales de gente que, por su trabajo, se ha vuelto desechable.
Lo peor del caso es que esa tendencia a interesarnos en lo inútil (como saber cuánto se gastó un actor de telenovelas en el anillo de compromiso para una colega) lo hemos trasladado al consumo de la red, pero con el giro de intentar ser los protagonistas de eventos que sólo a unos cuantos les debe interesar realmente. La red como espejo de la vacuidad televisiva. Salud.
Beto

martes, 8 de marzo de 2016

Mujeres

Cada día se les ve copando todo tipo de puestos.
Foto: Baer
Lo que pidan; ellas saben que nos tienen tomada la medida y podemos hacer como que no nos interesa o que no nos dejamos o que, como los toros de lidia, nos imponemos al castigo. Disponen de los más caros recursos para hacernos claudicar y no importa qué relación llevemos con ellas, su voluntad está por encima de cualquier razonamiento en contra.
Si no podemos, ni siquiera sale un reproche de su boca en el momento en que se proponen poner a prueba nuestra hombría, pero seguramente todas las fallas las guardarán para una ocasión "especial" y no existe mujer que se olvide de ello. Parece que desde que nacen están programadas como vigilantes del desarrollo y adecuación de todo lo que sea masculino.
Y si no existe mujer que se compadezca de nuestras limitaciones, tampoco la hay que no se dé un tiempo para reconfortarnos en el diario caminar por este turbulento mundo. Por eso, nuestra tarea primordial es impresionarlas y lo que inventamos, aunque aseguramos que fuimos inspirados por la humanidad, en realidad tuvo que haber una mujer detrás de todo proyecto.
Representan el 50% de la población del planeta pero con un potencial de iniciativa del 80%; si se decidieran a hacer un frente real con el empuje y la perspectiva neta femenina, no vislumbro un futuro tranquilo para el sexo feo, pues las labores todas, se repartirían de forma equitativa con todo el rigor que éstas implican. El cielo nos ampare. Salud.
Beto

martes, 5 de enero de 2016

Cortar una flor del jardín universal

Ahora sí, va en serio. Foto: Baer
Seguramente estarán pensando en lo que les pedirán a los Reyes Magos, así que no les quitaré demasiado tiempo; lo que es éste que les escribe, parece que lo abandona la tradicional mala suerte y todo se encamina hacia buen puerto en lo que a planes de publicación se refiere. Algo inusual para quien está acostumbrado a que ni las máquinas lo respeten.
Porque no van a dejarme mentir, hay quienes como yo, los sucesos cotidianos nos pegan en las espinillas y nos dejan con un palmo de narices. Por ejemplo, cuando hacemos fila en un banco porque es justo el día en que se te vence un pago y las prisas -nunca faltan- te hacen sufrir porque además ya casi es hora de que cierren las cajas. Poco usual, lo sé, pero se da.
Entonces, justo cuando te toca el turno, algo pasa y la cajera que supuestamente va a atenderte, se retira sin avisar o te atiende pero le llega una entrega más urgente de no sabemos quién o se cae el sistema y, como todo está computarizado, no hay manera de que te reciba el pago. Al parecer, el usar una pluma sobre una hoja de papel es una facultad que se ha ido perdiendo.
Pero en estos días eso se ha ausentado; el plan de publicación de mi primer libro va por la libre y ya hasta lugar y orador (en la persona del licenciado Padilla) los tengo apalabrados. Y si es cierto que, como me dijo una de mis mejores amigas, estoy como niño con carita de emoción, entonces es que los Reyes Magos por fin se acordaron de mí. Salud.
Beto

Como hacer zapatos

Vender libros es como con los zapatos. Foto: BAER vía Meta AI Irapuato, Gto.- 1. E l diseño. Tener una idea y pensar que es viable el plasma...