| Causa de desvelos, ¿por qué Pancho engaña a Catalina? Foto: Baer |
Que para entender los artilugios de los que se valen los medios para mantener a la borregada en paz, nadie como Noam Chomsky; no tengo idea de si las diez estrategias que propone para estudiar la manipulación mediática sean inamovibles o nadie se ha aventado a proponer otros y por eso nos conformamos con ellas.
Es cierto, no son mandamientos ni motivo de veneración, pero en todos estos años siguen sirviendo para tener un panorama claro sobre la manera en que consumimos los medios por los cuales creemos estar informados, entretenidos y educados. Aunque también es cierto que hay quienes levantan la voz para que despertemos del marasmo en el que nos encontramos.
El primer y elemento de control social que Noam indica es la distracción, práctica en la cual la mayoría debemos ser expertos ya que la mayoría de los que nos mantenemos vivos en este tiempo, nacimos con los conocimientos y adelantos tecnológicos suficientes como para sentirnos dignos hijos del siglo XX y padres del XXI.
Filósofo y al parecer pitoniso, Chomsky previó con este concepto de distracción, una sociedad indolente que no se interesaría por los problemas sociales relevantes gracias a la ocupación en que nos encontramos, por ejemplo, tratar de enterarnos de problemas maritales de gente que, por su trabajo, se ha vuelto desechable.
Lo peor del caso es que esa tendencia a interesarnos en lo inútil (como saber cuánto se gastó un actor de telenovelas en el anillo de compromiso para una colega) lo hemos trasladado al consumo de la red, pero con el giro de intentar ser los protagonistas de eventos que sólo a unos cuantos les debe interesar realmente. La red como espejo de la vacuidad televisiva. Salud.
Beto
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