martes, 13 de octubre de 2026

En el CREA

Una firma de libros abre muchas
posibilidades. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Nueva presentación. Realmente son tan pocas las presentaciones de libros que cuando hay una, no hay más remedio que ir a donde sea y aprovecharla; es la segunda vez que voy a ver a Paco Ignacio Taibo II y aclaro, como en todas las oportunidades, voy a escuchar al escritor, no al funcionario público y supongo que asume sus papeles muy bien, puesto que no habló de otra cosa que de su publicación. La expresión muy mexicana de «Te lo juro por la virgencita de Guadalupe y el osito B», en clara referencia al pan industrial de caja, sirve de título a una novela corta sobre Olga Lavanderos, una periodista metida a investigadora que le toca averiguar sobre el homicidio de la miss Colima en turno, una obra que promete sacar a flote de lo más profundo, el humor negro del autor.

2. Pregunta respondida. Como oyente, se me ocurrió preguntarle sobre cómo adecuar el pensamiento para perfilar la mentalidad femenina de una mujer en la historia a escribir, lo pensé mientras él daba los pormenores de la trama y lo que lo había motivado a completar la trilogía de esa periodista que se había quedado sin empleo, sin embargo, no encontraba las palabras adecuadas para que un escritor de la talla de Taibo no fuera a considerarme un ser poco pensante; de pronto mi celular sonó, con el estruendo característico de lo inoportuno y no conforme con obligarme a salir de la sala, el endemoniado aparatejo me sacó una segunda mermando con ello, mis ganas de preguntar. Por fortuna, Paco Ignacio se encargó de responder casualmente mi duda y, de cualquier manera, no hubo espacio para cuestionamientos.

3. El detalle impreso. Una idea muy práctica aunque uniformadora, fue la que me encontré en la primera página del libro que adquirí para buscar posteriormente, que Paco Ignacio lo dedicara, pero resulta que ya tenía un texto (que en algún momento fue de su puño y letra) con un pensamiento que, si bien entiendo la intención práctica, sí nos deja con un pequeñísimo sentimiento de masificación, compensado un poco cuando escribió mi nombre, llamándolo dedicación. La verdad sí le agradezco el gesto porque imagino que el escribir un texto en cada libro de quien haya comprado sus obras debe resultar algo cansado y lento para atender las filas en cada presentación personal; muchos compartiremos la misma dedicatoria, pero cada uno la apreciaremos de distinta manera.

4. Todo Belascoarán. Puede ser que se encuentre a uno pasos de la fama de Holmes, Poirot, Dupin o Bond, puede ser que no, pero sí podría ser un personaje contestatario de todos los anteriores dentro del universo literario nacional; hasta el momento y antes de comprar el libro, sólo había leído «Cosa fácil», por lo que me esperan otros ocho relatos en los que Héctor Belascoarán habrá de poner en juego todas sus habilidades y un alto grado de casualidad, para resolver los casos más insólitos que una ciudad como la de México pueda generar, no sin enfrentarse a obstáculos institucionales por los que debe pasar cualquier paladín de la justicia. Claro que también, debe contar con el auxilio oportuno de alguien capacitado y qué mejor que un plomero... cualquier ayuda es buena. Salud.

Beto

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