martes, 16 de septiembre de 2025

Literatura de la independencia

Escribir es una forma de encontrar
el «yo». Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Autores poco nombrados. Las páginas que se escribieron con sus rúbricas dejaron de circular con la frecuencia que debieran, su valor radica en un punto que debería importarnos porque son la muestra del pensamiento decimonónico aún inyectado del costumbrismo del siglo anterior y con el que nos daríamos cuenta si el actual ha evolucionado de verdad o sólo ha cambiado superficialmente; sólo puedo imaginar el grado de compromiso que sintieron escritores como Anastasio de Ochoa (1783-1833), Andrés Quintana Roo (1787-1851), Francisco Sánchez de Tagle (1782-1847), José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827) quienes venían observando los tiempos convulsos que les tocó vivir en su juventud y que, cada uno desde su práctica literaria, retrataron para acercarlos a las masas.

2. La invasión de los héroes. Una vez inventados, además de alhóndigas o sanjuanesdeulúa, los héroes patrios sitian nuestros cerebros con actuaciones inmaculadas donde «agarraron gachupines» o salvaron la vida porque «los valientes no asesinan» se prestan a aumentar las barricadas para mantener a su grupo como un club social al que el ingreso será bastante difícil. El manejo maniqueo al que se han sometido a las figuras históricas mundiales mantiene en una plataforma de casi santidad a unos y guardianes del infierno a otros dando pie a que con esas historias supongamos que la vida cotidiana es igual, lo malo es que como están contadas, pareciera que todo lo sucedido es producto de la casualidad o de la fatalidad, aumentado la idea de que somos telenoveleros y melodramáticos.

3. De propio puño y letra. Nunca he podido explicarme el porqué no leímos en la primaria, la secundaria o la preparatoria «Los sentimientos de la Nación» o «Los tratados de las Cortes de Cádiz» o todos esos textos que fueron dando forma a la idea de independencia como país soberano y, sobre todo, ¿por qué hemos hecho de la lectura de las Constituciones algo aburrido? ¿Acaso no sería interesante interpretar los artículos? ¿O poder analizar el pensamiento de intelectuales como Andrés Quintana Roo? Sé que está en cada quien el atender a lecturas como ésas, pero tampoco se encuentran en cualquier estanquillo, así que se requiere de una buena búsqueda para tener un compendio (si existe) o las obras sueltas de los escritores de la época de independencia, empezando por las biografías, que es otro cantar.

4. Manuel Payno. Varios escritores del siglo XIX apuntaron hacia el costumbrismo mexicano pero pocos tan prolíficos como Manuel Payno, militar, periodista, político y diplomático que colaboró para periódicos como El Ateneo Mexicano, El Siglo Diez y Nueve, El Año Nuevo, El Boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, El Federalista y Don Simplicio, además de ser miembro de la Real Academia Española. En su obra podemos contar El fistol del diablo, El hombre de la situación, Los bandidos de Río Frío (escrita bajo el seudónimo de «Un ingenio mexicano») y la muy afamada María. Al parecer, Payno resume en sus escritos el sentimiento del naciente mexicano a la vida independiente que antes debe resolver, en un cuestionamiento colectivo, la eterna pregunta: «¿quién soy?». Salud.

Beto

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