martes, 23 de septiembre de 2025

Las vacas sagradas

Las opiniones de una gran pluma
siguen vigentes. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Cuando la palabra es ley. Hay frases que en los labios indicados pueden revivir o aplastar a pueblos enteros, basta con que un grupo numeroso compre la idea de que una persona es enviado y habla en representación de un ser superior para que de manera «patriótica» defienda una posición o para que, convertida en una turba iracunda, linche a todo aquel que no comulgue con sus ideas. Por fortuna, los episodios de esa índole se han reducido (aunque no las guerras) y han dado paso a la literatura para retratarlos. En otro sentido, cuando un escritor reputado habla sobre el trabajo que realiza, parece dictar cátedra para que los demás aumentemos nuestros referentes y así comprender mejor nuestro entorno, su credibilidad se ve aumentada en relación a sus publicaciones, principalmente en libros.

2. Aunque no siempre haya razón. En algún momento, allá por mediados de los noventa, tuve la oportunidad de leer en un cartel, una declaración de Gabriel García Márquez sobre «liberarnos» del uso de las tildes en el español, puesto que se había visto que en otros idiomas (que yo sepa, sólo en el inglés) que las palabras adquirían su significado por el contexto de la oración. ¿Tenía razón? Sí, en parte, pero hay un detalle que no tomó en cuenta y es que en nuestro idioma hay palabras que se significan a sí mismas mediante las tildes como el pronombre «él», por lo tanto dentro del texto, es importante facilitar la comprensión del lector no confundiéndolo con palabras similares que tienen distinto significado. Supuse que en el fondo, el Gabo tenía mala ortografía y era su editor el que se aventaba largas jornadas corrigiéndolo.

3. Desde París. En entrevista con el periodista James R. Fortson, Carlos Fuentes dicta sus impresiones sobre lo que le vendría a la ciudad de México como capital y al país entero si las tendencias de ese ya lejano diciembre de 1973 seguían vigentes y algo de eso podemos constatar en nuestros días; Fortson pudo sacar las, hasta ese momento, opiniones más significativas sobre la situación que prevalecía en las letras, la política y la economía nacionales que el futuro embajador mexicano en Francia podía externar y aunque el encuentro con el escritor le costó mil dólares, la publicación en la revista Eros (censurada y cerrada por Luis Echeverría) que después publico en formato de libro con el nombre de «Perspectivas mexicanas desde París, un diálogo con Carlos Fuentes», le valió su primer premio nacional de periodismo.

4. ¿Qué dijo? Con su entrevista, James R. Fortson sacó una cara que el mismo Fuentes pudo haber ensayado la noche anterior a que se llevara a cabo, pero establece dos puntos importantes, el que en la lengua española se escribe una única novela y cada escritor plasma en su obra un capítulo de ella y que la escritura, como oficio y acto común, no es una práctica natural, yo agregaría que lo es como afirma, pero no nada más por «estar doblado dibujando patas de mosca», sino tampoco porque moldea la manera de pensar incluso por el instrumento de escritura que se utilice; para colmo de males, es una actividad tan a contra natura (según Carlos) que requiere de una compensación física, la suya era hacer el amor, ya que no gustaba de deporte alguno, ni siquiera de caminar. Salud.

Beto

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