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| Y todos me entienden. Foto: BAER |
1. Como tarjeta de presentación. Es un subproducto, claro está, pero es otro elemento que en nuestra vida nos define como un segundo juego de huellas dactilares; hay frases que se adhieren a la memoria de los demás con las cuales suelen identificarnos, ya sea por la continuidad de su uso o por la oportunidad en las que fueron pronunciadas, lo más seguro es que haya sido por ambas causas combinadas pues suelen funcionar como fórmulas para ilustrar cada aspecto a aclarar o ejemplificar en una plática; a pesar de que al usar un lenguaje manejado de distinta manera, nos permitimos ciertas licencias, la verdad es que no podemos desligarnos de las reglas universales de la lengua con la cual nos comunicamos, pues hasta un hablante yucateco se toma el tiempo para explicar la forma en la que está usando sus palabras en maya.
2. Deben compartirse. Es obvio si se piensa que el lenguaje es un medio de comunicación y ésa es la razón por la que la fórmula inventada por un individuo deja de ser personal, al igual que los valores sociales, si no se comparte el lenguaje, de nada sirve; más de alguno de ustedes habrá usado el de la «f» (efe) «nufuncafa efestafaráfas a gufustofo cofon tigofo mifismofo nifi cofon nafadiefe» y habrán sobrevivido para contarlo pues se habrán dado cuenta de que era muy difícil que se desarrollara si no había suficientes hablantes con los cuales usarlo y, si bien, se trataba de un experimento social divertido, también era cierto que no facilitaba la comunicación fluida por lo tanto, al poco tiempo se abandonaba por ser poco práctico para las prisas que íbamos adquiriendo.
3. El cuerpo. Es extremadamente difícil dejar de expresar, dado que existe algo que se llama lenguaje corporal que tiene un componente involuntario que, por desgracia, es el que está más cargado de información, nada más que para estudiarlo u observarlo al menos, debe tenerse un nivel de atención mayor que el promedio, lo que no significa que no lo entendamos, por el contrario, reaccionamos a él de manera correcta en un noventa y cinco por ciento, sólo es que nos toma más tiempo el tratar de explicarlo. Gestos y movimientos pueden ser tan sutiles como contundentes y suelen no dejar dudas sobre el efecto que buscan producir, por ello la pantomima sigue siendo un espectáculo muy apreciado, considerada en sí misma un lenguaje universal de fácil acceso.
4. Palabras distintivas. Funcionan como huellas dactilares e identificamos con ellas a las personas que las usan para las ocasiones aparentemente oportunas; pueden ser sentencias (tuve un amigo, que en paz descanse, así empezó, con una tos como ésa), advertencias (tú porque poco has visto...), aclaraciones (ahora sí, soy tu payaso) o incredulidad (¿cómo voy a creer eso?); el último ejemplo ha ido transformándose (o reduciéndose) como tantas otras cosas en esta vida y ha pasado de esa primera forma a ¿cómo voy a creer?, ¡voy a creer! hasta llegar a sólo ¡¿voooy!?, con las cuales podríamos distinguir regiones o épocas. En diversas ocasiones son producto de la moda, las cuales por cuestión de espacio, no voy a citar, pero confío en que las tendrán muy en mente. Éso, éso, éso. Salud.
Beto

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