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| Es muy atractivo para los creadores difundir su propia imagen. Foto: BAER |
Para entender la distribución de las imágenes que han de insertarse en el cuadro hay que recurrir a la regla de los tercios que, como toda receta, es más una recomendación pero es muy útil para desarrollar la apreciación estética; para los aficionados a la fotografía la recomendación les parecerá totalmente lógica, para quienes no lo sean, el reto es preguntarse ¿por qué unas fotos les gustan más que otras? A veces, incluso aunque se trate de los mismos objetos, las mismas personas o los mismos lugares retratados preferimos unos cuadros sobre otros, la clave está en entender qué es lo que vemos y saber qué es lo que está fotografiado -de qué es la foto, pues- y para ello, debemos saber de qué se tratan los planos en un mismo cuadro.
Si bien son importantes los aspectos técnicos, no son urgentes en términos de apreciación pues lo que más importa es el gusto por lo que se ve, ahora bien, si es la práctica lo que nos interesa, entonces sí habría que averiguar cómo sacarle provecho a la cámara que tengamos a la mano sin importar que esté en función manual o automática; si se trata de la contenida en el teléfono móvil, lo que se impondrá será el buen manejo de los filtros pues en términos comunicacionales, tanto formas, colores y dimensiones tienen una intencionalidad pero también una respuesta que pocas veces es controlada. El uso de la imagen fija ha servido desde tiempos antiguos para informar sobre todo lo acontecido a nivel individual y a nivel colectivo aunque no libre de interpretación.
Sabrán ustedes del atractivo en el uso de los audiovisuales en la difusión de la información, un ejemplo lo encontramos en todos los canales en la red dedicados a hacer resúmenes de películas o análisis de las mismas, lo que en las salas cinematográficas podían ser los cortos de las próximas proyecciones; el manejo de las expresiones ha tomado relevancia principalmente por la cercanía que proveen los equipos móviles dado lo cual, la cara, los gestos y los movimientos de los conductores nos crean la historia, más que los movimientos de cámara o la iluminación; se hace televisión subalterna puesto que las producciones, salvo algunas excepciones, no cuentan con los recursos necesarios para tener los espacios, las cámaras ni el personal en funcionamiento. Salud.
Beto

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