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| Todo el secreto está en indagar qué es lo que pasa en el entorno. Foto: BAER |
A lo que quiero llegar es que al terminar un manuscrito, debe mantenerse la curiosidad por lo que nos rodea, detrás de cada pared hay una historia queriendo ser contada. Lo más interesante de este oficio es la indagación, el poder desmenuzar los hechos que compondrán la narración, meternos en la piel de cada personaje par recorrer junto con ellos, cada paraje, cada pueblo, cada ciudad o país en los que irremediablemente nos empaparemos de costumbres y culturas que darán perspectiva y profundidad a lo que contemos. las páginas de nuestras libretas volverán a mancharse de tinta, resultado del “sangrado” de un bolígrafo o un cartucho de toner obligado por el aporreo de un teclado; enfrentar a la “hoja en blanco” es la cita que esperamos todos los días para poder respirar.
Porque el pecado más grande que puede cometer un escritor es dormirse en sus laureles y dejar pasar el tiempo sin retomar la pluma; por supuesto que hay que disfrutar de los logros, pero ésos son instantes atesorables en nuestra mente sin ir más allá del reconocimiento por parte de los demás, si es que se cuenta con esa suerte. Decíamos que los temas pululan en el entorno, pero hay otro detalle a enfrentar que es querer que nuestra siguiente obra sea mejor que la anterior, un deseo muy lógico si tomamos en cuenta que, con la práctica, podemos afinar detalles en nuestra escritura que la harían más interesante a los lectores, sin embargo, aunque sea un proceso hasta cierto punto natural, la presión por mejorar puede ser un aspecto en contra que influya en nuestro proceso creativo si no contamos con un plan de producción.
Algo práctico sería la elaboración de un listado de temas del propio interés, cualquiera que sea ya que todo tiene importancia sin atender de primer momento a la trascendencia; un segundo momento podría tratar sobre la clasificación de esos temas según los intereses, la oportunidad o la cantidad de información con la que se cuente en los propios archivos. Si acaso no se contara con ellos, ya sería hora de fabricarlos, para no depender únicamente de la opinión generalizada, lo cual limitaría el juicio personal. La tecnología permite ahora tener un archivo virtual que no ocupa espacio excesivo y su manejo es mucho más cómodo que hace que la ventas para escribir con regularidad se obvien, además del recurso de copiar y pegar cuando las ideas para distintos escritos son muy semejantes. Salud.
Beto

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