![]() |
| Hacer papel es tan importante como escribir. Foto: BAER |
Lo importante, como nos hicieron entender en la carrera, no es el medio sino el saber con qué llenarlo pero, claro está, una buena pluma o una espectacular libreta interceden por nosotros ante las musas para que éstas nos brinden algo de inspiración. Aunque habría que recuperar el respeto por los sistemas de escritura y ya que cada uno de ellos tiene su encanto, deberíamos repasar tanto sus formas de uso como el adaptarlos a las concepciones de escritura actuales; dejaré de lado tanto a la máquina de escribir como al ordenador electrónico, cada una con sus peculiaridades, pero que aún están en su etapa obrera. Además, escribir es una labor manual, si se plasman letras y oraciones por otros medios tendrá otro nombre el resultado, como mecanografiar o linotipia.
Parece chiste que a la evolución le haya tomado tanto tiempo que fuéramos capaces de usar nuestras manos, para que ahora prefiramos (por una idea macabra de perfección, supongo) que las máquinas lo hagan por nosotros; en el caso de la escritura, ninguna tipografía refleja el carácter de una persona como los trazos de una buena pluma o un bolígrafo operados por una mano que convierte la fuerza en palabras que van a conmover a un destinatario especial o a disparar la imaginación de otro que desea saber cómo es el espacio que habitamos o a convertir en cómplice de correrías a ávidos lectores de aventuras ajenas. Los pretextos para escribir sobran tanto como los deseos de adquirir una pluma de lujo como si fuera el único que tendremos en mucho tiempo, que los otros se volverán accesorios.
Así como las plumas, el papel debe tener también un espacio especial en nuestra atención, de hecho, es el marco en el que nuestros escritos obtendrán la validez que buscamos y el impacto que deseamos provocar en el otro; fuera de los membretes (que serían tema de otra ocasión), el color, la textura, el tamaño y su combinación con la tinta, dan de primera vista la razón por la que está hecho un escrito, por ejemplo, no se puede tomar muy en serio una carta de amor hecha a máquina, no podemos vender algo con un escrito con letra de molde o sería poco práctico hacer notas con florituras y todo lo anterior se vería raro si no usamos la tinta adecuada. Escribir a mano va convirtiéndose en una artesanía, si eso es cierto, habría que hacerlo con toda dignidad. Salud.
Beto

No hay comentarios:
Publicar un comentario