martes, 24 de octubre de 2023

Inspiración o disciplina.

Al menos que te encuentre pensando
qué hacer. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Las musas actuales ya no son las generosas matronas proveedoras de ideas, son las esposas luchonas que demandan atención y trabajo para mantenerlas cerca; la que menos, pide tiempos de calidad y entre más turbulenta sea nuestra vida, más exigente se vuelve, a expensas de nuestros ánimos, las musas regañan, se impacientan, reclaman cuando las cosas no se hacen como lo piden, hacen que nos volvamos aprehensivos. lo único que nos libra de la presión es la siempre confiable disciplina, la que nos habla al oído porque las musas ya no lo hacen, nos dice que no hagamos caso, que trabajemos sin dar cuartel y al final, aquellas vendrán suplicantes a ofrecernos la mejor de sus ideas; atrás de este escenario, están la desesperación y la pereza acechando.

Una de las frases hechas que me gustan por su coherencia dice: “procura que la inspiración te encuentre trabajando”, algo que un dibujante llamado Ivanevsky, que publica videos en Youtube, menciona continuamente en sus cursos y que viene bien para cualquier proceso creativo, por supuesto con otras palabras, pero siempre hace énfasis en el practicar continuamente hasta alcanzar un grado óptimo que nos venga bien. En una disertación de café, la licenciada Martínez y yo convenimos en que todo trabajo era un 95% disciplina y un 5% inspiración pero que sin ese pequeño porcentaje, el otro no valía la pena; al revés, la inspiración no tendría sustento. Obviamente los números en la expresión anterior son arbitrarios, a cada uno las musas les hablan de maneras diferentes.

En el tiempo en que teníamos a las rutinas como algo casi maligno, nos hubiera caído bien un discurso de convencimiento sobre sus bondades y así, ahora no estuviéramos batallando con que si atentan contra la creatividad o que todo se vuelve mecanizado, pero no tuvimos esa suerte y fuimos caminando por esta vida creyendo que la inspiración era algo que surgía por accidente de la nada y que por fuerza, debía resultar en algo bello y bueno. Del otro lado, trabajar sin un ápice de inspiración cae en lo monótono, carece de alma y pocas veces parece atractivo hasta para el mismo autor; pintores, escultores, dramaturgos y demás creativos tienen en común que poseen algo valioso qué decir, que es la parte en la que deben disciplinarse, el cómo decirlo contiene a la inspiración en sí.

Al parecer se requiere de las dos para realizar un trabajo creativo, algo que en mis tiempos de docente tomaba como algo imposible de enseñar y, ahora aunque sigo pensando que es muy difícil, sí creo que si se es creativo en la enseñanza, la práctica servirá de referencia para aquellos que estén aprendiendo y más que teorizar sobre ella, se volverán creativos creando. Lo que nos haga sentir el entorno va a florecer mejor trabajando en él; la belleza no aparece por sí sola, hay que buscarla, suele esconderse detrás de los detalles para que descubramos al final, que todo el tiempo reposó en la mirada de quien la buscaba. La inspiración es una abeja que no te respeta si no trabajas, por lo tanto, nunca te hará el favor de estar contigo si antes no le preparaste adecuadamente sus aposentos. Salud.

Beto

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