martes, 22 de agosto de 2023

¿Qué solemos exponer?

Terminamos ofendiendo queriendo parecer
“buena onda”. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Posiblemente sea una cuestión de edad o de grado académico, pero nos resulta históricamente más difícil exponer lo que sabemos que lo que conocemos; el saber es una certeza, el conocer tiene que ver con las evidencias, lo que a su vez son el conjunto de certezas que forman un consenso. Cuando en una plática exponemos lo que sabemos, nuestra palabra es el único aval con el que contamos, sin embargo, cuando se trata de lo que conocemos, hay todo un bagaje social detrás de nosotros. Las exposiciones académicas se basan en el conocimiento, las demás en lo que sabemos; por otro lado, la sabiduría nos vuelve una autoridad ante los demás gracias al trabajo que hayamos realizado y que haya solucionado algún problema de carácter social aunque sólo sea en un radio muy pequeño.

La vida cotidiana es el escenario donde nos exponemos ante los demás y al mismo tiempo, somos los espectadores de las exposiciones de ellos; exponemos lo que nos interesa, lo que nos gusta, lo que nos es importante, lo que nos hace personas; dicen los amantes de los animales que en la manera en que los tratamos es la misma en la que nos conducimos con las personas, afirmación que podríamos hacer extensiva a las plantas y objetos, pues aunque no protesten evidentemente, funcionan como espejo de nuestra esencia, en palabras sencillas, depende a lo que nos comprometamos será la manera en la que seremos percibidos. Así, nos esforzamos por presentar nuestra mejor cara en los inicios de cada relación sin importar el tipo de éstas, lo que puede cambiar al paso del tiempo.

Y no sólo cambian por el tipo de personas con las cuales nos relacionamos, sino por los cambios que adoptamos con la edad; al paso del tiempo, junto con la seguridad que adquirimos, revaloramos nuestras formas de expresión y, en palabras de Niz (mi abuela) hasta nos volvemos imprudentes para hablar. No creo que sea porque ya no nos importe la opinión de los demás, sino porque en los ajustes que hicimos a lo largo del tiempo, supimos que algunas de ellas nos lo hacían perder y, para evitar hacer lo mismo, nos volvemos más directos y casi sin filtros. Si a eso le sumamos que cada vez tenemos menos horas para compartir, entonces debemos hacer resúmenes de lo que pensamos en el mismo momento en que vamos a hablar, ya que los demás siempre tienen prisa, quién sabe porqué.

Y apoyamos y protestamos y nos afiliamos desde una plataforma donde los sobreentendidos se agazapan y saltan cuando menos se les espera; posiblemente nos satisfaga lo que a nivel individual hacemos, sin embargo, lo social siempre nos deja dudas respecto de los rumbos que decidimos tomar; en términos retóricos, amalgamamos ethos y pathos principalmente para ubicarnos como seres con emociones que, consciente o inconscientemente, esperan su turno para expresar lo que pensamos o sentimos respecto de los que nos rodea sin que esto signifique que confiemos en que nuestra opinión, por muy acertada y verdadera que sea, no vaya a herir a nuestros interlocutores. Que de la gesticulación no somos del todo responsables y a veces una levantada de ceja puede traicionarnos. Salud.

Beto

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...