martes, 27 de diciembre de 2022

La familia Grande 104a. entrega

“El arsenal que habían acumulado, se encontraba
en puntos estratégicos”. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Unos golpes en la puerta interrumpieron su plática, pero quedaron de informar de sus planes al grupo una vez que estuvieran a salvo. Ruth asomó la cabeza y aunque se mostró intrigada por lo que allí sucedía, se limitó a decirles que Jacinto había vuelto con noticias sobre lo que pasaba en la ciudad. No se veía del todo alterado, sin embargo, tampoco demostraba su característica tranquilidad. “En la red escuchamos que tres grupos de la corporación se alistaban para realizar una redada por los rumbos de Peralvillo, suponen que estás escondido allí”. "Eso significa que sigue funcionando el envío de mensajes falsos a la policía. ¿Quién coordina?” “Es una pregunta capciosa, ¿verdad? Quién más sino Sergio. Ambos hermanos sonrieron, pero cada uno se quedó con sus pensamientos sabiendo que no hacía falta externarlos.

“pues bien, debemos prepararnos para el ataque. Sólo me falta ultimar un detalle con Estévan para llevar a cabo un plan”, dijo el Gato repasando mentalmente las palabras que usaría al respecto. “No creo que debamos perder tiempo, mejor dinos qué plan tienes. Lo que sea que tengas que decirme puede esperar”, dijo Estévan convencido de sus palabras. “Me parece bien, entonces vamos a trazar las rutas de acción y a repartir las tareas. debo advertirles que lo que estamos a punto de emprender, supera a todo lo que hayamos hecho con anterioridad”, contestó el Gato con algo de solemnidad. Juntaron las sillas alrededor de la mesa de sala, procurando dejar un espacio para Luis, que no tardaría en aparecer; todos apuraron las tabletas electrónicas y abrieron las aplicaciones que les serían de utilidad.

De inmediato aparecieron mapas, tiendas de electrónica, proveedores de afeites para teatro, instrumentos para alpinismo y renta de vehículos mientras de la pared principal, bajaba una pantalla que se dividió en el número de secciones igual al número de tabletas conectadas a la red. Contrastaron información que, como siempre, coordinó Saúl; Ruth se encargó de los vestuarios y el Gato daba los detalles sobre el tiempo que invertirían en cada etapa del plan; todos confiaban en que cada uno cumpliría su parte, incluido el hijo del magnate que, a la vista, parecía el más entusiasmado en participar en una de las legendarias operaciones de tan singular grupo, a pesar de que tal acción iría en contra de los intereses de su propia familia, lo que podría costarle un desconocimiento por parte de Emilio Corcuera.

Los días en que la policía se mantuvo despistada, pudieron preparar los insumos con toda tranquilidad; lo que debían adquirir estaba almacenado en los distintos puntos de la ciudad en los que tendrían acción, cada uno estratégicamente ubicado para que no representara un obstáculo por si tenían que salir de prisa o si la policía estuviera cerca, porque lo estaría, eso era seguro. El Gato contaba siempre con la tenacidad de Sergio, en cada uno  de sus encuentros, aquel había dejado patente que el parentesco no era impedimento para impartir justicia y que lo mismo le daba atraparlo por delitos corporativos o por asesinato. Eso último no lo entendía, se había asegurado de dejarle claro que él no había matado a nadie, que por el contrario, se había dedicado a desenmascarar delincuentes. Continuará.

Beto

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