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| “... seré tu amigo para lo que necesites”. Foto: BAER |
“No tengo idea del porqué lo hiciste, pero de verdad te lo agradezco. Me salvaste la vida”. Las palabras de Luis sonaron como las de alguien que acababa de ser liberado del cadalso. “No creo que sea para tanto” fue la escueta respuesta de quien aún no se calmaba del todo por sospechar de una trampa. Luis no dejó de hablar poniéndolos al tanto de lo sucedido una vez que el Gato había salido de la oficina y el miedo que le causaba la posibilidad de ser enviado, como su hermano, a un internado militar., lo que habría acabado con su precaria condición emocional, pues pensaba que era responsable de la enfermedad de su madre, la que a la postre, sería la causa de su deceso unos años después.
Pero en ese momento aún no lo sabían, sólo que el muchacho había escuchado la plática de su padre con el médico que la atendía, sugiriendo que el mal que la aquejaba, lo había contraído desde el embarazo de su segundo hijo y que lo único que quedaba por hacer, era procurarle los cuidados necesarios para que tuviera la mejor calidad de vida posible, algo de lo que se encargarían su abuela y una tía, hermana de su papá por turnos durante los días que duró su postración. Algo de esas responsabilidades le tocaban a Luis que siempre se guardó la culpabilidad que sentía y la rabia de no poder solucionarlo, por lo que algunas veces, trataba de desfogarlas con arranques como el que había protagonizado esa vez.
Virginia se había unido a la plática escuchando atentamente las palabras que intercambiaban aquellos que horas antes estuvieran a punto de romperse la cabeza, “eso sí, me diste un buen golpe”, dijo Luis señalándose la nariz aún roja por el impacto, “pero no te fuiste limpio” dijo también, tomando la parte manchada de la camisa del Gato. Los seis chamacos rieron a carcajadas por la ocurrencia y una vez pasada la momentánea euforia, Luis adoptó una expresión muy seria, algo sumamente extraño para un niño de su edad. Volvió a mirar a los ojos a Efraín, le tomó por el hombro y le dijo: “juro que después de esto que hiciste por mí, seré tu amigo para todo lo que necesites”. Continuará. Salud.
Beto

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