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| Navegar por páginas mágicas y olvidar la rutina por un momento. Foto: BAER |
Una presentación que ha recorrido varios foros donde la autora describe a la escritura como una forma de escape, pues en la ficción puedes zafarte de las presiones de un trabajo “normal”, incluida la escritura misma. Además el oficio de escritor permite espacios de humor dirigidos esencialmente por los personajes. En cuanto a si la literatura es una actividad asexuada o el género determina las formas de abordar cualquier tema, la autora encuentra la diferencia en cuanto a los sistemas de dirección, inversión u otorgamiento de apoyos, pues el esquema es machista.
Por otro lado, está de acuerdo en que escribir es escribir dado que el proceso creativo no reconoce de qué género es la neurona que lo lleva a cabo. Es éste el punto de interés primordial de su plática, pues para crear no se necesita ser macho o hembra, sino tener y manejar adecuadamente a un tiempo y un espacio específicos, las herramientas que nos conviertan en escritores, por su parte, el sistema de administración requiere de cambios, pero eso significa romper paradigmas aún enraizados en nuestras costumbres políticas. Algo así como un nuevo renacimiento con fumigación incluida.
La pluma de Alma Delia, así como se ocupa de plasmar sus casi viajes astrales, también asienta pensamientos dirigidos a la crítica social desde su columna quincenal sabatina en el periódico Reforma, llamada Posmodernos y Jodidos algo que, a decir de ella misma, llega a produciirle tal inquietud que sólo resuelve al escribir ficción. A sus cuarenta y tres años ha comprendido la utilidad de las multiplataformas para lograr una mejor distribución del trabajo editorial, lo que se demuestra en su actividad alternativa en su página de Patreon y revistas como Confabulario. Hay mucho que ver. Salud.
Beto

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