martes, 22 de agosto de 2017

¿De verdad tan importante?

Desde que me acuerdo, los eclipses son así.
Foto: Sputnik Mundo
Nunca he sido de los que piensan que sólo su opinión cuenta ni mucho menos, ser el portador de la verdad absoluta, por el contrario y lejos de presentar signos de esquizofrenia, dudo incluso de lo que mi cerebro procesa hasta el grado de presentarme varias opciones de razonamiento que puedan conducirme a respuestas, por lo menos coherentes.
Afirmo esto porque hay en todo este mar de información, un sinfín de aseveraciones que tratan de ser contundentes sobre el ánimo de quienes tienen la curiosidad, el temperamento y el suficiente ocio como para estar revisando lo publicado por el basto universo cibernético; con el consabido riesgo de encontrarse con cada versión que, el cielo nos ampare.
De todo lo que se afirmó, recordó y hasta se predijo sobre el eclipse, sólo una cosa no entendí y es que en varios momentos y lugares se le calificó como "el eclipse del siglo"; posiblemente hubo varios antes de mí que se lo preguntaron pero, ¿de dónde salió la idea de llamarlo de tal forma? ¿qué tenía de particular y que no tuvieron los eclipses anteriores? ¿era alguna forma de congraciarnos con los Estados Unidos porque ahora sí les tocó verlo en su totalidad y a nosotros no?
La mecánica del fenómeno no cambió: la luna se interpuso entre nuestro planeta y los rayos solares para producir una sombra que se proyectara sobre la superficie terrestre. Fenómeno que, al menos en un 50% se produce a diario, pero que por el ángulo de proyección no nos taca verlo así dado por lo dinámica de la trayectoria lunar al rededor de la tierra.
Entonces, vuelvo a preguntar, ¿por qué fue éste el eclipse del siglo? Para el 2024 ocurrirá otro, quizá lo veamos en el territorio nacional otra vez, espero que en un porcentaje mayor al 30% como fue éste. ¿Tendrá menos validez porque las fuerzas cósmicas no estarán presentes? Y a propósito, para quienes me enviaron el presagio de que se acabaría el mundo... Interpreten mi silencio. Salud.
Beto

martes, 8 de agosto de 2017

A dibujar en otros lares

Parte de mi niñez y juventud
se va con él. Foto: Rius
Me desperté con la noticia y no había tenido la misma sensación de haber perdido una gran oportunidad desde el deceso de Chava Flores; ahora con la partida de Rius mis referencias a la irreverencia y al pachanguero cuestionamiento de lo acontecido con este maltratado mundo, se ven muy diezmadas tanto en lo teórico como en lo lúdico.
Eduardo del Río significó en su momento una puerta al entendimiento de eventos que parecían eternos e inamovibles, dictados por la mismísima mano de Dios y sustentados por Cronos ante las rabietas de dioses y semidioses de este mundo y sus alrededores; autocrítico en la mayor parte de sus aseveraciones, vi cómo sucumbió por momentos al irresistible llamado del ego.
¡Y claro que sucumbiría! Fue un parteaguas para quienes fuimos sus indirectos aprendices pues tocó temas que a muchos, por la época en que se vivía, les daba comezón tratar y menos lo harían con la desfachatez del maese; ya que, como él mismo lo afirmó en alguna ocasión en sus obras, si hubiera tenido que tratarlos con solemnidad, tendría que haber utilizado otro medio y otro lenguaje.
Pero fue la caricatura la que vino a facilitarnos a su público, lo que en la escuela, la iglesia o el gobierno, nunca nos explicarían. Arrebató un lugar en la historia (o historieta) de un México al cual se avocó a retratar en paños menores, así, para que fuéramos capaces de mirarnos sin más diferencias que las que nos haya impuesto la naturaleza... que de las otras, él se encargó de desmitificar. Salud.
Beto

martes, 25 de abril de 2017

Sugestión inoportuna

Ya veía todo como entre nubes.
Foto: Baer
El poder de los medios tradicionales parece ir disminuyendo en su impacto, aunque su penetración tenga algunos escollos aún exclusivos para su explotación; ayer me levanté con el firme propósito de escribir algo que me hiciera sentir satisfecho, pero pasaron tres horas en las que el monitor me devolvía una sonrisa sardónica, de ésas que te vuelven un inútil.
Navegué un rato por algunos sistemas de noticias y, fuera de la violencia que priva en estos días, no encontré algo que me sirviera para comentarles mis queridos diez lectores; no porque no lo hubiera sino porque ya varios (ustedes incluidos), habían copado la información que había a la mano. Estuve tentado a sumarme a las burlas consuetudinarias a Peña, pero me abstuve.
No hubo tampoco, noticias deportivas que me animaran así que la somnolencia que me producían los gritos de los niños en recreo, estaba ganando terreno; bueno, ni el desagradable olor a aceite rancio que emana desde el puesto de tacos de la esquina, pudo mantenerme concentrado y las ideas no fluían en éste ya desgastado cerebro mío.
Recorrí mi muro de facebook -algo que no hago regularmente- y me topé con la afirmación de uno de mis contactos donde aseguraba a sus alumnos que un lunes no habría clases y que tomaran sus precauciones para no pasar la vergüenza de quedarse fuera de la escuela. Asocié la palabra "lunes" con suerte, una cosa llevó a la otra y dejé el trabajo para otra ocasión. Extrañas coincidencias. Salud.
Beto

martes, 4 de abril de 2017

Al azar y sin red protectora

Vamos por el mundo como si lo mereciéramos.
Foto: Baer
No he tenido hijos por varias razones acumuladas en todos los años que tengo de vida; nacer es un accidente, maravilloso, incomprensible, alucinante, atesorable y pocas veces merecido, pero un accidente al fin. Surge de una coincidencia, donde dos voluntades se unen para obtener el premio de una lotería que nunca avisa lo que tiene para quienes participan.
Los seres surgidos son tan variados que ni con una súper computadora tendríamos un pronóstico acertado de las combinaciones posibles y los hay tan buenos como malos. Ya Hobbes y Rousseau tomaron su oportunidad de explicarlo y seguramente, si tuvieron el tino de ir hacia un lugar común, estarán discutiendo al respecto per saecula saeculorum.
Nacer y estar vivos debería tener un valor extrínseco quizá en dinero, ya que el valor intrínseco que les hemos dado no ha servido de mucho para que nos respetemos en todos los sentidos, ejemplos de ello los tenemos todos los días por las más diversas causas, las cuales tienen como común denominador el desprecio por nosotros mismos y por los demás.
Desde el descubrimiento de la capacidad de dominación de unos sobre otros, no hemos evolucionado ni hemos encontrado alguna fórmula que nos libere de este círculo vicioso, donde unos cuantos (teorías de entes superiores aparte) dictan lo que debemos gozar y/o padecer los de a pie, todo gracias a la invención de un destino tan autoritario como imprecado.
Los que llegamos a este mundo, deberíamos estar agradecidos todos los días por estar vivos y más porque a nuestros progenitores se les ocurrió gestarnos en el preciso momento en que lo hicieron, ya que si no hubiera sido así, serían otros los que ocuparían el lugar que ostentamos y hubieran coincidido con quienes tuvimos la suerte de coincidir.
Pero tan lamentable es que no valoremos tal suerte y tan necesitados estamos de cambiar, que se me ocurren muchas maneras de purgar al planeta, lástima que ninguna esté dentro de las leyes, ni humanas ni divinas; es una lástima también que a algunos "apellidos" como Salinas, Peña, López, Echeverría y subalternos, no se les hubiera ocurrido usar un condón. Salud.
Beto

martes, 28 de marzo de 2017

Pásele, pásele, atrás hay lugares

Emocionante pero peligroso.
Foto: Baer
Lo malo de vivir en un país que es simplemente funcional, es que podemos fácilmente conformarnos con que se mueva aunque sea semejante a un coche tubular; éstos no son cómodos, no tienen formas sofisticadas, no sirven como algo presumible por su belleza estructural y tanto el aire como el agua, se cuelan por todas partes.
Dentro de un automóvil tubular se corre el riesgo de morirse de un número indefinido de formas, desde romperse el cuello hasta quemado y ninguna de ellas está contemplada en las posibilidades propias, eso sólo le pasa a otros. Un viaje es una experiencia tan excitante como peligrosa, no hay protección suficiente del exterior y el interior, de plano no existe.
Un tubular es un auto incompleto, hecho para transitar en supuestos caminos trazados casi al azar, sin planes definidos y que representan sólo un interminable circuito, porque para usarse en carretera es prohibitivo. Así, no sirve para trasladarse de un lugar a otro, sólo para moverse en interminables vueltas tan repetitivas como estresantes.
Los demás países industrializados, tienen y mantienen en perfectas condiciones de funcionamiento, autos hechos para viajes largos y continuos, con refacciones disponibles, con las comodidades propias de un vehículo que ha probado su eficiencia para realizar su cometido, Terminados hasta en el más mínimo detalle y de los conductores... mejor ni comparamos. Salud
Beto

martes, 21 de marzo de 2017

Todo iba tan bien

Tan apacibles que nos vemos.
Foto: Baer
Esta ciudad aparece poco en cualquier medio, quizá sea porque nunca hay cuestiones jugosas entre actores y cantantes pues no los hay famosos radicando aquí; quizá porque la política de peso no se maneja por estos lares; quizá porque nos hemos convertido en un islote que la mayoría de los paseantes automovilísticos se pasan de largo.
Por ello fue sorprendente que hubiera dos notas en el noticiero de las seis de la mañana en el 94.3 de fm y debo confesar que me sentí con orgullo ajeno al escuchar que una de las referidas notas trataban sobre la plantación de árboles por parte del CINVESTAV, como un experimento para calcular los efectos benéficos de algunas especies y crear conciencia sobre el cuidado del planeta.
Por supuesto que no compitió con toda la gama de violencias que se emiten en el mismo noticiero y, que por inercia de la ahora costumbre, deben cubrir para mantenerse vigentes ante la oferta radiofónica nacional, pero de que fue un airecillo semirosaguadalupano, lo fue. Ya ansío poder ver todas esas hectáreas sembradas, eso si es prudente visitarlas algún día.
También debo decir que no todo fue bueno y que para echar a perder la imagen, estamos bien puestos. La segunda nota dio al traste con lo bueno que sentía pues trató sobre la golpiza que propinaron casi veinte tipos a dos policías, por el simple hecho de que los últimos, trataron de evitar que el grupito se peleara entre sí. Violencia mata planeta, ¿cuándo aprenderemos? Salud.
Beto

martes, 14 de marzo de 2017

Tapando el ojo

¿Terminada la era de la socialité? Fotos: Noticias
Voz e Imagen y Periódico Correo. Baer
Sus razones las tienen bien fincadas desde hace más de quince siglos, razones que los mortales de a pie no podemos entender y, entre más le rascamos, menos claro nos queda; se está volviendo costumbre enterarnos que dentro de los ámbitos del poder, no existen los castigos como tales, sino alguna especie de jalón de orejas y la profiláctica destitución o el cambio de puesto.
Políticos y clero hacen uso de las mismas tretas para esconder lo que les avergüenza sin importar la indignación de quienes son sus sujetos de protección y guía; apuestan a la ya arraigada amnesia social para dejar impunes sus atentados en contra de sus contrarios -o peor, en contra de sus seguidores-, porque para agredir, agarran parejo.
Cambiamos de obispo por camplacencia de los altos jerarcas de la Iglesia católica, se apagó el escándalo y consecuentemente, las víctimas del estupro clerical tendrán que conformarse con el consabido atole dactilar, después de declaraciones atemporales y fechas que quedan ahí como mero pretexto para no tener que hacerse cargo de su proclamada ignorancia.
José de Jesús Martínez Zepeda deja a una diócesis acostumbrada a la frustración, que no chista porque su muy cristiana resigación le impide protestar por lo que es justo, que nunca ha encontrado argumentos ante los abusos del poder. Enrique Díaz Díaz se encontrará, quizá, con la docilidad de una feligresía acuñada por siglos de indolencia diocesana. Salud.
Beto

martes, 7 de marzo de 2017

Feminicidio

Es injustificable, pero deberíamos parar de
crear epítetos ridículos. Foto: Baer
Ya de sí, la palabra me parece discriminatoria en el sentido que le quieran dar, aunque estoy de acuerdo de que hay circunstancias con respecto de las mujeres que aún no resolvemos; en la búsqueda de la igualdad de géneros, nos hemos tropezado con varias expresiones que caen en lo ridículo, tanto en su uso como en su explicación.
Antes de que que feministas y feministos se rasguen las vestiduras, intentaré explicar mi forma de pensar con respecto de lo que no es otra cosa que un "simple" homicidio. Empezaré por la idea de que se mata a seres humanos por el hecho de ser mujeres y me pregunto: ¿por qué tratarlas como alguien aparte? ¿No están tan vivas como los varones? Conste que no usé "hombres".
Se le quita la vida a un ser que ha sido sistemáticamente segregado (y que tiene parte de responsabilidad en ello, pero eso es otro cuento) y cuya intención es ser incluida en la vida productiva y social pero que, en el remedio no encuentra mas que sustitutos "especiales" de conmemoración o festejo y, ahora también, de luto.
Si realmente se les asesina por el hecho de ser mujeres, es decir, por su género, entonces debería existir el concepto de masculinicidio o machicidio, puesto que incluso se da fe de ello en el cine de balazos, a muchos se les ha matado por el hecho de ser o creerse "muy hombres". Curiosidades de una forma de pensamiento que intenta una cosa y termina haciendo otra. Salud.
Beto

martes, 28 de febrero de 2017

¡Ya lo sé!

Y entre más me lo mencionan, más se me antoja.
Foto: Baer
Por supuesto que no estoy buscando adeptos ni tengo la intención de cambiar las creencias de nadie, pero de esa misma manera, quisiera que mis opiniones al respecto fueran escuchadas; no tengo una idea clara por la que debamos culpar a los animales comestibles por lo que hacemos o dejamos de hacer los humanos, pero la cosa es así desde hace mucho.
¿Quiénes son los que pecan en contra de constructos gobernantes de nuestra moral, los animales o nosotros? ¿Nosotros? Entonces ¿por qué proyectamos los males que debamos purificar en nuestro interior hacia la comida? Desde que recuerdo, a propósito o no, cuando he comido carne en los llamados días santos, no pasa de que alguien me recuerde que no debí hacerlo.
No me transformé en un demonio, no me salieron escamas de serpiente, no vomité plasma... bueno, ni siquiera me salieron granitos en la cara por comer carne en viernes a ninguna edad. Y podrá afirmarse que, como a mí no me interesa ser católico como lo es mi familia, pues por eso no le doy importancia, pero a ninguno de los que conozco -católicos-, tampoco les sucedió algo semejante.
Reitero, no soy quién para decir si están todos bien o mal, eso es cosa de cada quien. Lo que me parte el ánimo es que me estén repitiendo que me dan verduras o pescado, porque no se come carne. De una vez por todas trataré de dejarlo en claro: yo como lo que se me dé, sin protestar y sin importar en qué época del año nos encontremos. Que me lo recuerden cada año, está de la tiznada. Salud.
Beto

martes, 14 de febrero de 2017

Salve oh Afrodita

Deberíamos conocer a otros paladines del amor.
Foto: ACI prensa
Apareció mi "contreras" interior y ni modo; no voy a hacer una crítica sobre la mercadotecnia del día ni me proclamaré opositor a regalar cosas. Todos estamos en nuestro derecho de festejar como y cuando se nos dé nuestra real gana; sólo trataré de ajustar mi pensamiento para no tener que dormir con la consciencia intranquila.
Las pocas (o muchas) veces que me meto en lo que no me importa hago la anterior aclaración para no herir en demasía, las susceptibilidades de mis coterráneos, espero lograrlo en esta ocasión. Me refiero a no herir. Por supuesto que mi inquietud es sólo de forma puesto que mi público no se extiende más allá de unas cuantas calles a la redonda.
Así entonces, creo que la universalización de este festejo tiene un pequeño hueco en el cual no nos hemos detenido a pensar y, si lo hemos hecho, es sólo para criticar su ya mencionada comercialización; sin embargo, creo que deberíamos observar que su aprovechamiento monetario obedece más a una inexactitud religiosa que a un plan maquiavélico de intercambio monetario.
¿A qué me refiero? A precisamente tener a un santo como referente del amor carnal o platónico, cuando no se tiene registro de que él mismo fuera casado o haya amado a mujer alguna. Por otro lado, se le dio el título de "patrón de los enamorados" cuando él lo único que defendió, fue el matrimonio por vía de la religión cristiana, es decir, fue más un acto político-religioso que una oposición sentimental.
En este punto, puedo aceptar toda crítica, pero también deben aceptar que en sus biografías, no existen datos sobre que hubiera en todo el imperio romano la prohibición de casarse, se podía hacer, sólo que no por medio del cristianismo. Así pues, con todo y que estoy de acuerdo en los "arrejuntamientos", sí debemos considerar cierta no universalidad en lo que creemos. Salud.
Beto

martes, 7 de febrero de 2017

Otros mundos

Escena de El viaje superficial de Jorge Ibargüengoitia
Foto: José Cruz Barroso
¿Qué hubiera hecho yo en otra época? Sencillo, ser un rebelde indómito con ansias de igualdad que recorriera la zona de la sierra sembrando el terror en las hordas opresoras; quizá un trovador que cantara las hazañas de héroes a los que hubiera acompañado en sus correrías; posiblemente un maestro rural de principos del siglo XX, que diera fe de las carencias del país.
¡Un periodista de ésos que perseguían la noticia por todo el mundo! Que supiera de los riesgos naturales de su profesión. Pero no, me toco un tiempo en el que se habla de todo, pero que se dice muy poco. Aunque mi muy efímera participación dentro del mundo de la actuación me haya brindado la oportunidad de ponerme en zapatos ajenos.
La misma emoción, pero sin los peligros inherentes que deben enfrentar los revolucionarios, los aventureros o los servidores públicos. Una descarga de adrenalina causada por la cercanía y el conocimiento de un público ávido de diversión que, sin embargo, no perdona un esfuerzo a medias o el menosprecio de su inteligencia.
Probé las mieles del espectáculo semana a semana durante un -repito- breve periodo, lo cual me dejó muchas enseñanzas. Lo recuerdo con todo el agrado que me brindó la casualidad y el apoyo de Edmundo Torres junto con toda su compañía. No sé si mi memoria me diera para repetir la experiencia, pero la voy a atesorar por mucho más tiempo. Salud.
Beto

martes, 31 de enero de 2017

Aún así, ando a las carreras

Una gran ayuda... para estar encadenado a la
realidad. Foto: Baer
Las agendas pueden ser mortales, representan un contrato hecho con nosotros mismos en donde no hay cabida al arrepentimiento; lo estipulado en ella es casi inamovible, posiblemente un poco postergable, pero nunca olvidable. Es una tirana que, gustosamente o no, debemos obedecer con todo nuestro esfuerzo y generalmente, poniendo nuestra mejor cara.
Contiene en sus entrañas la palabra maldita con la que a la mayor parte de los hombres se nos acusa cual sentencia bíblica: compromiso, pero que también responde a los niveles de poder como cualquier comerciante subordinado a sus bajos instintos, es decir, sólo quien goza de un nivel alto, ve perdonados sus deslices como si fueran travesuras de infantes.
El manejo de una agenda crea un universo paralelo a nuestras realidades, la frustración está implícita lo mismo que las satisfacciones; cumplir con sus cometidos semeja el llenado de álbumes de estampitas, de ésos que nos vendían de niños en la primaria. En sus hojas quedan plasmados nuestros más recónditos deseos o nuestros más maravillosos planes.
Por todo eso, creo que es un acto de total irresponsabilidad que uno regale una agenda a otro sin entender que en ello, está fincando la posibilidad de ser atrapado entre sus horarios, ser citado y obligado a asistir a donde se le convoque y ¡ay nanita! condenado a repetir dicho citatorio pero sécula seculorum, amén. Y eso que no trataré de puntualidad. Échense ese trompo a la uña. Salud.
Beto.

martes, 24 de enero de 2017

El final es lo mejor

Doña Anita y Doña Rogelia; mejores ejemplos
no pude tener. Foto: Baer
Sigo y seguiré afirmándolo, nada mejor puede pasarnos como seres vivos, que envejecer; cierto es que en nuestro desarrollo, hay cosas que parecen contradictorias y lo expresamos con frases como "si esto que sé ahora, lo hubiera sabido cuando tenía veinte años..." suponiendo que, con la energía y las facultades de entonces, hubiéramos hecho y deshecho sin desperdicio en los resultados.
Pero, ¿de dónde sacaríamos los conocimientos, sino de la experiencia y ésta requiere de tiempo y de adaptación de nuestro cuerpo al entorno y de crearnos esquemas de aprendizaje y de entender con quienes estamos y de saber compartir lo que averiguamos... con el envejecimiento nos mantenemos curiosos, con capacidad de asombro y aprovechando mejor las facultades físicas que desarrollamos con los años.
Puesto que un viejo ya no requiere, si hizo bien su trabajo, recorrer todos los procesos de cada empresa que emprendió, la experiencia le sirve para crear sus atajos, pues el camino ya lo tiene recorrido. Además, la satisfacción de ello la obtiene en la medida en que realizar su creación, lo hace feliz. Ser viejo, de verdad, requiere de imaginación, de seguir trabajando en sí mismo y sentirse productivo.
En conclusión, la vejez no es una enfermedad por la que hay que sentir lástima, es la etapa en la que cada uno de nosotros resume lo que fue su vida, donde ya no requerimos echar machincuepas para lograr lo que nos proponemos o agradar a los demás, donde nos damos cuenta que, mantenernos lúcidos es más una responsabilidad personal que un derecho otorgado por alguna divinidad. Lo terrorífico no es envejecer, sino no saber hacerlo. Salud.
Beto

martes, 17 de enero de 2017

Los mártires del Tío Lolo

A gobiernos ajenos a los problemas,
ciudadanos indolentes. Foto: Baer
¿Es en serio? ¿En verdad están pensando en nosotros, los de a pie? Cierto es que impresiona oír que un servidor público declare sobre medidas de austeridad autoinfringidas, mucho más que toda una cámara indique que será la práctica para los siguientes meses de este gobierno; pareciera que, por fin, se han dado cuenta de que son mortales y que están para servir a quienes votaron por ellos.
Pero algo no cuadra en mis cuentas; las medidas a tomar inciden en formas de consumo de medios, supuestos para realizar su trabajo, imagino porque abusaban de ellos, lo cual significaría la aceptación abierta de que han robado constantemente del erario. Es decir, le bajaron al uso de telefonía móvil, a los viajes, a los gastos de alimentos "innecesarios"... ¿los había? Entre otros.
¿No son todas ésas herramientas de trabajo? ¿No se supone que les son útiles para estar enterados de lo que sucede en las poblaciones que representan? ¿Cuál es la lógica, al suponer que se les bajará el monto para su uso, porque con ello se disminuirá el dispendio? Mi abuela decía que la poca cantidad de dinero en manos inútiles, no evitaba gastarlo en tonterías. En realidad usaba otra palabra, pero aún tengo pudores.
Realmente creo que nos están llevando al baile; ya los oigo poniendo como pretexto esta medida para no cumplir con los planes sociales, porque no les alcanzan los recursos y, entonces, deberán manosear... perdón, ajustar el presupuesto. No entiendo cómo es que, en lugar de hacerse tarugos con medidas que parecen empáticas, no dejan de otorgarse bonos estúpidos como premio a su improductividad. Ingenuo de mí. Salud.
Beto

martes, 10 de enero de 2017

Mensaje a la nación

La telenovela de la carestía, ya la he visto por
mucho tiempo. Foto: Baer
Tuvimos ya la explicación directa desde presidencia de la República del porqué el aumento a los energéticos obtenidos del subsuelo y más que haber sido lo amplia que prometió al inicio, se dedicó a dar vueltas sobre las posibles consecuencias de no haber tomado tal decisión. Fue sólo una única razón, lo demás, un intento rastrero de responsabilizar a todos de lo que llamó "retos".
Según esta versión, la gasolina se regaló durante los sexenios anteriores -imagino que todos, incluidos desde 1938- por la práctica de subsidio que quién sabe quién inventó, lo cual frenó irremediablemente el avance del país en educación (siempre es en ella) y en todo lo demás. Saldo que, si mal no recuerdo, todos los presidentes han mencionado.
Y la solución que encontraron los genios de este sexenio fue "liberar" los precios de gas y gasolinas, por lo que el "ajuste" se dio con respecto de los precios del crudo a nivel mundial ¿? En este momento no puedo más que poner cara de idiota y maquinar unas de esas preguntas babas que, nadie en su sano juicio, se atrevería a contestar sin ciertas reservas.
¿Por qué adaptamos el precio del petróleo a los estándares mundiales, si se supone que somos un país productor inmerso en una economía de libre mercado? ¿Por qué liberamos precios dentro del territorio, pero fuera de él, no gozamos de esa libertad? Y peor ¿si somos productores, por qué importamos más de la mitad de la gasolina necesaria para nuestro consumo? Vivimos en una economía dirigida por la estupidez. Salud.
Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...