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| No vale decir «no me enteré». Foto: BAER |
1. Despertar a los creativos. En las semanas anteriores me encontré con la novedad de que los creativos ya están despiertos, que su producción es copiosa y que han logrado colocar sus textos en editoriales importantes tanto en el estado como en el país; la ciudad es un campo de cultivo para la creación literaria, pero adolece de un buen sistema de difusión, lo cual se nota por las apariciones esporádicas en eventos especiales de aquellos, nuevos o viejos, dedicados a la pluma. Las ferias de libros no bastan (aquí han mejorado), es necesario que esos escritores de mantengan presentes todos los días, que todos sepamos que existen y que están produciendo; la librería Emma Godoy hace buena parte de esa difusión que, insisto, aún no alcanza para tener presentes a los creadores locales y sentir en consecuencia, que hay aquí un movimiento cultural.
2. Convencernos de participar. Una cosa es que haya oferta de cultura y otra, que los de a pie vayamos a consumirla; podemos pretextar costos, falta de información, grandes ocupaciones o, incluso, la clase de los eventos ofertados, ninguno estará a la altura de ellos por una sencilla razón, todavía quedan restos de ignorancia clasista que se conforma con explicaciones vanas como «es que aquí nadie lee» o «este pueblo es de apáticos», sin pensar que cuando decimos oraciones así, sólo estamos reflejando lo que somos a nivel individual. Nuestra adolescencia social nos impone criticar y quejarnos sin saber, pero está en nosotros el cambiar la dinámica y hacernos responsables de nuestra información, la cual no debería tener complicaciones, sólo hay que regular nuestro consumo en redes.
3. ¿Qué más hay? Una pregunta semejante a «aquí nunca hay qué hacer» que escuché cotidianamente de mis alumnos de Silao, Irapuato, León y ¡Guanajuato!, allá entre los años ochenta y el inicio del nuevo milenio; ¿por qué el desdén manifiesto? Podría argumentar ignorancia, pero ¿¡en la capital!? Donde casi todo el estado sabe lo que se puede hacer, parece inconcebible que no tuvieran idea; ellos decían estar hartos de lo que tenían que pasar en los festivales, sin embargo, si dependían de ello para vivir todo el año, lo mínimo que podían hacer era, al menos, disfrutarlo. En las otras ciudades, si de verdad prevalece la ignorancia, entonces, lo mínimo que deberían hacer, sería averiguar sobre sus atractivos y en una de ésas, hasta descubren nuevas tradiciones.
4. Lo que debería ser. En un sistema de información guanajuatense ideal, tanto en los periódicos (los que queden), la radio y canal cuatro, deberían tener un espacio para dar a conocer las carteleras culturales de los municipios, con la anticipación necesaria para que los usuarios tuviéramos la oportunidad de calcular las posibilidades de asistir a los de nuestra localidad o a los de otros municipios, tomando en cuenta los tiempos de traslado para cada ubicación, es decir, si radicamos en Uriangato, a lo mejor podría sernos útil un día antes, que habrá una muestra gastronómica, pero para los habitantes de Ocampo les sería totalmente inútil si no se les avisara al menos con una semana de anticipación. Mantener una economía activa no sólo se trata de producir carros o zapatos, la cultura también vende. Salud.
Beto

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