martes, 8 de julio de 2025

Érase que se era

No sólo se escribe, se crean
nuevos universos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Los primeros cuentos. Acostados en la cama, a punto de quedarnos dormidos, cada palabra era bebida por esos oídos ávidos de ser entretenidos como preámbulo del próximo viaje onírico; las preguntas no tardaban en aparecer, siempre las mismas aunque la historia también lo fuera. Lo importante no era lo sucedido sino el refuerzo del vínculo que se estaba formando al margen de la lectura; la costumbre ancestral de contarnos historias nos anima a poner atención en lo que sucede en torno a nuestra condición social, para cuando sea nuestro turno, tengamos algo dignos que contar, por supuesto está también la parte en que sabemos escuchar y distinguir qué tipo de relatos nos gustan o apreciamos mejor, ya sea por su estructura, ya por las cualidades de sus personajes o por lo inesperado de sus giros, el caso es que nos sorprendan.

2. La violencia de los Grimm. Los siglos XVIII y XIX produjeron cambios violentos en el ritmo de vida de los habitantes de muchas zonas del planeta, pero quizá no tanto como los que se plasmaron en las letras europeas de los siglos anteriores, principalmente en los cuentos para niños; lo convulso de los siglos posteriores a la Edad Media se mantuvo y se concentró en lecturas que aún en el siglo XX, servían para hacer dormir a los infantes, ¿nos hemos preguntado qué sentido tenía que esos cuentos fueran tan violentos? Recordemos que todo responde a su tiempo y escuchar la Cenicienta hace doscientos años tenía por cometido prepararnos para estar alerta a los peligros que aún prevalecían, lo mismo con Caperucita Roja y otros, sin embargo, no habría razón actual de ser, por ello las adaptaciones.

3. Personajes memorables. Es una clasificación que responde a cada lector por cada género al que se haya aficionado, arbitraria sí, pero con un sentido particularmente coherente; el que un personaje sea memorable no significa que lo tengamos siempre presente, sino que haya situaciones en la que lo tomemos como referencia para explicarlas. En este momento yo mismo recordaría a la agente de policía Carrie Wells interpretada para la serie de televisión Unforgetable (Inolvidable) por la actriz Poppy Montgomery, un personaje que por una condición cerebral, recuerda todo lo que le suceda con lujo de detalles; para la capacidad de observación existen Holmes, Dupin y Poirot, los tres detectives con sus particulares características y así podríamos encontrar personajes para cada punto de interés.

4. Un nicho de creatividad. Me atreveré a afirmar que el máximo origen de las historias escritas hasta la actualidad es la propia experiencia del escritor, haya vivido el hecho o no; parece contradictorio, pero trataré de ser claro, en cuanto a lo vivido en directo no creo que haya duda, ahora bien, cabe la posibilidad de que haya leído o escuchado en una reunión otras historias, eso que otros vivieron y que son factibles de hacerlas propias no porque las haya memorizado y transcrito, sino porque pasará esas palabras por el tamiz de sus propias referencias para crear algo suyo, con lo cual creará la complicidad más duradera de todos los tiempos en la escritura mundial, en otras palabras, la historia personal es la historia del mundo. Salud.

Beto

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