martes, 29 de julio de 2025

Los referentes

Falta algo de justicia para este
prócer de las letras. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Héroes de acción. En broma o en serio, muchos han afirmado que los judíos fueron los primeros en sentar las bases para la creación de súper héroes, aunque ya desde Babilonia o Sumeria se habían establecido varias características que copiaron después Grecia y Roma; el camino para su creación parece lógico, si hay cosas en el mundo que se salen del control humano, entonces debe haber alguien que lo haga, principalmente cuando esas cosas se presentan en grandes cantidades. El esquema mental basado en el control trajo como consecuencia la comparación entre lo que el hombre podía manejar y lo que la naturaleza hacía en estado «salvaje», pero como era imposible un descontrol absoluto ya que nosotros, simples mortales dominábamos ciertas cantidades, a las grandes debían gobernarlas dioses.

2. Inteligencias superiores.

Ser sabio también es motivo de admiración, las armas no serán súper poderes (a menos que seas X-Avier) pero con respuestas rápidas y certeras se pueden derrotar a imperios igual que a un oponente en ajedrez, aquellos considerados inteligentes no se distinguen por la cantidad de información sino por el uso puntual que hacen de ella. Los personajes que suelen tener sus planes en el misterio, manejan acertijos o se dedican a resolverlos, tienen un atractivo especial porque se prestan para estar en los polos opuestos de las historias presentando batallas épicas donde, a pesar de la tradición, flota en el ambiente la posibilidad de que los «malos» ganen. Tan buenos son unos como los otros en lo que hacen y la idea de estar en uno u otro bando seduce.

3. La gracia ante todo. Ser un agraciado en las historias transmitidas en los medios electrónicos o impresos, es un requisito para los personajes que requieren trascender; es una gran excepción tener a Pito Pérez como el principal pareciendo un individuo sin oficio ni beneficio y aun su imagen, también tiene algo que ofrecer, por lo que es preferible pensar en personajes con brillo particular como Robert de Locksley, Ivanhoe, Judá Ben-Hur, don Alonso Quijano y muchos otros que mantendrán casi intacta e impoluta su imagen; incluso los antihéroes manejan una escala de valores y creen en la lealtad aunque en su muy retorcida forma, como Arsene Lupin del escritor Maurice Leblane, quien siendo ladrón, resuelve casos criminales ayudando a la policía.

4. Los literatos. Mi primer contacto con Juan José Arreola se dio en el exilio, así es como llamo a un breve distanciamiento de mi terruño adoptivo para llegar a Ciudad Juárez; allá, mientras encontraba empleo, tuve la oportunidad de leer un compendio de cuentos del autor al que sólo había visto en un programa televisivo conducido por Jorge Saldaña y mi impresión sobre él no podía ser exacta, pues mi ignorancia adolescente no me permitía ni un ápice de paciencia. En un segundo momento frente a la pantalla, por desgracia lo colocaron a un lado de Thalía, varios años después; no pude más que concordar con un cronista de La Jornada de que eso fue un total desacierto, el permitirme entonces leer ese libro y ahora el «Confabulario», lo puso en la dimensión que merece en mi mente. Salud, maestro.

Beto

martes, 22 de julio de 2025

Las dinastías

Las dinastías están ligadas a un
legado específico. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Desde la lejanía. Pensar en un grupo familiar capaz de eternizarse en una práctica o un puesto, es algo difícil porque aunque lleven la misma sangre, no hay garantía de que les guste lo mismo, pero también hay coincidencias felices fuera de ámbitos forzosos como la política o la economía en los que la línea va alargándose en el tiempo hasta cubrir un lapso importante; por lo general, cada miembro suele mantener la fama de su dinastía por motivos diversos, buenos o malos, lo importante es que sus acciones afectarán a un buen número de personas (contadas por miles, por supuesto) y hablamos de afectación porque los resultados no suelen ser los mismos siempre puesto que los intereses, las actitudes y las aceptaciones grupales cambian conforme van sustituyéndose las generaciones.

2. Asunto familiar. Cuando oímos hablar de dinastías, inmediatamente nos remitimos a los grandes imperios de la antigüedad principalmente el egipcio, pero es una costumbre (la de heredar los tronos) que se repite en Babilonia, China y Sumeria; por supuesto que en las monarquías posteriores hasta llegar al punto de afirmar que la reina Victoria era la abuela de Europa, lo cual es cierto. Los tronos estaban (y creo que aún lo están) ocupados por una lista interminable de sucesiones de padres, hijos, tíos, primos y demás combinaciones con las cuales se intentaba mantener «pura» la línea de sangre, con las consabidas consecuencias.

3. Por coincidencias internas. El conocimiento o la afición por alguna ciencia o práctica, ha hecho que personas que nada tienen que ver entre sí, de pronto finquen verdaderas dinastías que se vuelven desde hegemonías deportivas hasta sellos comerciales; a quienes les gusta el deporte, pueden ubicar a los Raiders de Oakland en el fútbol americano, a los equipos cuatro por cien femeniles de los Estados Unidos y Jamaica en el atletismo, a los Bulls de Chicago en el básquetbol y varios otros en épocas distintas que establecieron condiciones en sus respectivas disciplinas; y qué decir del Bolshói ruso, que ha dado al mundo varias generaciones de buenos bailarines. Hacia el interior de muchas corporaciones de libreros, también podemos afirmar algo semejante, por ejemplo, Porrúa.

4. Los Díaz Pavia. Quizás esos apellidos juntos no les suenen conocidos ya que Andrés, Domingo, Mercedes, Julián y Fernando no los usaron, ya que en su época era usual que los actores y actrices se cambiaran el nombre, seguramente con esa pista habrán dado con quienes se trata, por supuesto de los Soler. Se habla de que formaron una dinastía porque además de ellos, sus hijos y algunos de sus nietos optaron por seguir la carrera de la actuación, pero suman más sus alumnos; tradicionalmente hemos visto a la cabeza a don Fernando seguido por don Andrés del cual una academia lleva (o llevó) su nombre, además de que han servido como referentes sobre cómo hay que plantarse en un escenario, lo que podríamos llamar, junto con sus películas, su legado para las siguientes generaciones. Salud.

Beto

martes, 15 de julio de 2025

Viajes astrales

Los símbolos nacionales
se sustentan solos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La forma en que hablas. «... no ha mucho tiempo vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.» (Don Quijote de la Mancha); si los acentos identifican regiones, también lo hacen con los tiempos, como podemos darnos cuenta con el fragmento de inicio de este párrafo tanto con las palabras (¿qué diablos es una adarga?) como con las construcciones gramaticales. Hablar nos remite inmediatamente a la atención auditiva, escuchamos lo que decimos y lo que dicen los demás; al leer hacemos lo mismo, pero con una voz interna, como desdoblándonos para no vernos a nosotros mismos en una situación ridícula, como si estuviéramos inmiscuyéndonos en un monólogo ajeno, pero ya «desdoblados», accedemos a un diálogo, aunque sea en solitario.

2. El cómo vives. La normalidad viaja en una carretera muy ancha en donde muchas formas de expresión caben sin ningún problema o porque ha aumentado el desinterés en el otro; no es aceptación, ni siquiera tolerancia, la verdad es que venimos dejando pasar algunas situaciones más por ignorarlas que por no entenderlas. Es a veces una lucha de razones entre sordos, pues los argumentos de las partes involucradas son válidos, tanto como la creencias de que todas tienen la verdad, unos porque valoran el vivir al límite y otros porque piensan que lo mejor es tener un tiempo para todo; la indicación aquí es observar la tendencia hacia un conflicto generacional que, curiosamente, se repite conforme una generación va dejando su lugar a otra en ciclos interminables.

3. Qué costumbres tienes. Habituarse a cualquier cosa es un asunto personal, hay a quienes les cuesta mucho trabajo lograrlo y hay otros que les basta un guiño; deshabituarse es otro cantar, aunque la fórmula más utilizada para dejar una costumbre atrás es encontrar otra que la sustituya dado que nuestro cerebro no es un recipiente al que podamos vaciar y volver a llenar a placer. Las rutinas se adoptan y se abandonan de la misma manera, paulatinamente, lo que es lógico porque funcionamos bajo un esquema que prioriza la estabilidad, incluso cuando nuestros ritmos se rigen por el caos; al trasladarnos de un lado a otro, lo que deseamos es que transcurra el tiempo lo más apaciblemente posible para que podamos apreciar cada paisaje que el trayecto ofrece a los ojos curiosos.

4. Adónde los llevas. No podría ser de otra manera, cada uno de nosotros es un embajador en potencia pues reunimos todo lo que cada región tiene y si se trata del país entero, los mexicanos nos pintamos solos para presumir lo que poseemos en nuestras arcas culturales; si se oye un mariachi, zapateamos, si hay pozole, dobleteamos, si hay pirámides, presumimos. Si lo mexicano es un constructo social (como todos los nacionalismos), podemos integrar los elementos que creamos pertinentes porque, afortunadamente, nuestros regionalismos en el extranjero desaparecen con un par de tequilas. Dependiendo de donde estemos, seremos más o menos efusivos para gritar con la garganta bien abierta y a todo pulmón «viva México, cabritos» o decir la misma oración a manera de susurro amigable. Salud.

Beto

martes, 8 de julio de 2025

Érase que se era

No sólo se escribe, se crean
nuevos universos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Los primeros cuentos. Acostados en la cama, a punto de quedarnos dormidos, cada palabra era bebida por esos oídos ávidos de ser entretenidos como preámbulo del próximo viaje onírico; las preguntas no tardaban en aparecer, siempre las mismas aunque la historia también lo fuera. Lo importante no era lo sucedido sino el refuerzo del vínculo que se estaba formando al margen de la lectura; la costumbre ancestral de contarnos historias nos anima a poner atención en lo que sucede en torno a nuestra condición social, para cuando sea nuestro turno, tengamos algo dignos que contar, por supuesto está también la parte en que sabemos escuchar y distinguir qué tipo de relatos nos gustan o apreciamos mejor, ya sea por su estructura, ya por las cualidades de sus personajes o por lo inesperado de sus giros, el caso es que nos sorprendan.

2. La violencia de los Grimm. Los siglos XVIII y XIX produjeron cambios violentos en el ritmo de vida de los habitantes de muchas zonas del planeta, pero quizá no tanto como los que se plasmaron en las letras europeas de los siglos anteriores, principalmente en los cuentos para niños; lo convulso de los siglos posteriores a la Edad Media se mantuvo y se concentró en lecturas que aún en el siglo XX, servían para hacer dormir a los infantes, ¿nos hemos preguntado qué sentido tenía que esos cuentos fueran tan violentos? Recordemos que todo responde a su tiempo y escuchar la Cenicienta hace doscientos años tenía por cometido prepararnos para estar alerta a los peligros que aún prevalecían, lo mismo con Caperucita Roja y otros, sin embargo, no habría razón actual de ser, por ello las adaptaciones.

3. Personajes memorables. Es una clasificación que responde a cada lector por cada género al que se haya aficionado, arbitraria sí, pero con un sentido particularmente coherente; el que un personaje sea memorable no significa que lo tengamos siempre presente, sino que haya situaciones en la que lo tomemos como referencia para explicarlas. En este momento yo mismo recordaría a la agente de policía Carrie Wells interpretada para la serie de televisión Unforgetable (Inolvidable) por la actriz Poppy Montgomery, un personaje que por una condición cerebral, recuerda todo lo que le suceda con lujo de detalles; para la capacidad de observación existen Holmes, Dupin y Poirot, los tres detectives con sus particulares características y así podríamos encontrar personajes para cada punto de interés.

4. Un nicho de creatividad. Me atreveré a afirmar que el máximo origen de las historias escritas hasta la actualidad es la propia experiencia del escritor, haya vivido el hecho o no; parece contradictorio, pero trataré de ser claro, en cuanto a lo vivido en directo no creo que haya duda, ahora bien, cabe la posibilidad de que haya leído o escuchado en una reunión otras historias, eso que otros vivieron y que son factibles de hacerlas propias no porque las haya memorizado y transcrito, sino porque pasará esas palabras por el tamiz de sus propias referencias para crear algo suyo, con lo cual creará la complicidad más duradera de todos los tiempos en la escritura mundial, en otras palabras, la historia personal es la historia del mundo. Salud.

Beto

martes, 1 de julio de 2025

Interés legendario

En el fondo, todos los escritores
tienen algo de magos Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Justo por lo irreal. Posiblemente sea porque, gracias a que nada en la ficción puede afectarnos (a menos que así lo queramos), es que las lecturas sobre las leyendas nos son tan atractivas, sin importar que se trate de un pueblo entero, una calle, un barrio o una casa, tampoco si se trata de todos los pobladores o una sola persona, a todos los cubriría un halo de misterio, lo cual nos incita a tratar de develarlo o a sumergirnos en la trama para convertirnos en una parte de ellos. Algo similar pasa con los dibujos animados, las fábulas, los cuentos de terror y las novelas románticas en los cuales sabemos que lo narrado sólo cuenta con cierta verosimilitud y nuestra complicidad para dejarnos engañar, pues con esa relación tenemos permitido probar qué tan volátil es nuestra imaginación y cuánto nos animamos a volver a ser niños.

2. ¿Complicidad de ser engañados? En cualquiera de los medios que tengamos a la mano para escuchar historias, el gozo se encuentra en nuestra disposición a ser engañados, pues desde el principio se nos advirtió que lo contado es ficción, que si acaso tenemos algo que aprender, será la utilidad sin embargo, habría que tener cuidado a la hora de querer aplicarlo en la realidad. Lo mejor de esa relación es que no importa la edad que tengamos, hay historias adecuadas para cada etapa, hay caricaturas y series infantiles y juveniles, de aventuras y ciencia ficción, telenovelas y ¡hasta noticieros! Perdón, me ofusqué, pero también hay películas con las mismas denominaciones y cada una responde a las necesidades de todos con los lenguajes adecuados o eso es en lo que confiamos.

3. De regreso al realismo. Sufridores, lo que se dice sufridores no somos, pero fiesteros... tampoco; es mentira, nos encanta el drama para después tener el pretexto y festejar tres días por lo menos, pero como nada es para siempre, en cada pachanga tenemos implícita la idea de regresar a nuestra realidad, por muy cruda que ésta sea, en la literatura hispana, después del revuelo por el realismo mágico, viene la vuelta a un realismo más parco y en momentos, más crudo quizá motivado por un periodismo que lleva al menos tres décadas de haberse vuelto una nota roja global, tan áspera como comer un nopal sin limpiar, mucha fibra, pero nada benéfica para nuestros intestinos por su casi nula digestión. Escribir de manera realista tampoco implica que esté exenta de ficción, hay siempre un grado de mentira.

4. ¿Y la magia? Se cuela por la pluma o el teclado hasta el papel pasando por una punta de metal, tipos retráctiles o circuitos electrónicos, mueve la mano, mueve los dedos realizando una serie de malabares con los que fabricará cada tanto, un lazo a la medida de cada par de ojos que se animen a ver los resultados y es entonces y sólo entonces, cuando al magia hará acto de presencia; el talento del escritor hará su parte, pero es en la lectura cuando la sierra del cerebro hará los cortes necesarios en el texto para recrear los espacios, los perfiles y las situaciones con los que se cerrará el círculo de la creación. No son necesarias pócimas, hechizos ni varitas mágicas, los verdaderos conjuros se harán cuando las palabras se repitan en un dueto partícipe de un coro virtual a distancia. Salud.

Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...