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| Un libro más, nunca es suficiente. Foto: BAER |
No importa si son de pasta dura o pasta blanda, las carátulas son el primer contacto con las historias que contienen, son una invitación a abrirlos y sumergirse en sus páginas; las texturas de mezclan para dar la mejor experiencia al tacto que es el sentido primordial, más que la vista, para darles nuestra aceptación. Sí, de la vista nace el amor, pero el tacto hace que perdure; hay que sentir el peso de un volumen para intuir su importancia previa, leerlo hará el resto. La tipografía pareciera sacar pequeños bracitos que nos rodean y dirigen nuestra vista por cada rincón creado, por cada pensamiento emitido y por cada relación que se establezca entre personajes a los que juzgaremos desde el exterior. Pasar una a una las hojas, a pesar de ser una acción mecánica, representa una experiencia única en cada libro.
Es factible desear un libro por cómo se ve o se palpa, de cualquier forma son objetos para ser manipulados a un ritmo que nos permita apreciar la historia, la forma de sus letras, los bloques que forman sus párrafos y las texturas de sus hojas; ¿mencioné el aroma? Seguro que sí, posiblemente en otro espacio, pero siempre lo haré a la más mínima provocación porque leerlos es una experiencia total. Su compre requiere de cierto refinamiento que nada tiene que ver con el lujo, sino con una estética muy personal que podría ir desde el conservadurismo más radical, hasta el eclecticismo más puro; y sí, si captaron la contradicción, sabrán que pocas veces encontraremos un solo estilo de encuadernación en una biblioteca, a menos que tengamos a un encuadernador a nuestro servicio o a un impresor que los haga del mismo tamaño.
Es posible que el tener muchos libros sea una de las pocas pulsiones que difícilmente se critiquen de mala manera, al menos una biblioteca surtida, un librero lleno o un estante ocupado infunden más respeto que un último modelo en la cochera; es posible, para los coleccionistas retro, que lo que más se le acerque a tener una biblioteca importante sean una discoteca o una videoteca, por así decirlo las aristas del arte se buscan y se tocan. Hay otra coincidencia en esas tres compilaciones: visualmente suelen ser muy atractivas pues ya sea por formas, tamaños o colores, se prestan para acomodarlas en distintas categorías; podemos pensar en autorías, interpretaciones, géneros, direcciones artísticas, edición, etc., lo que nos permite pensar en todas ellas, como fondos para una muy atractiva escenografía. Salud.
Beto

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