martes, 26 de diciembre de 2023

Un plan de difusión

Como con los zapatos, lo más difícil de los libros
es venderlos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Las ventajas que ofrece la especialización abarca temas que tienen que ver con la difusión de las ideas desde darlas a conocer hasta su venta, esto no necesariamente hablando en dinero; cuando escribimos para un público, por supuesto que pensamos en una remuneración, sin embargo, la venta para el convencimiento presenta dos vías: la de que lo escrito va a dejar una enseñanza y la de que quien lo escribió es bueno. Ver un libro en un aparador significa un trabajo donde intervinieron varias personas conscientes de que lo publicado es la representación de sí mismos. Desde el impresor, el encuadernador, el grabador hasta el editor, pondrán todo su esfuerzo en hacer que un escrito se vea atractivo a la vista, por así decirlo, son la primera invitación a leer.

Para los escritores principiantes, lo mejor es empezar con eventos íntimos en donde sus conocidos más allegados le brinden el cobijo necesario para que vaya tomando confianza, pueden ser varios si es que la logística así lo requiere, por ejemplo, que se trate de un gran número de personas en un lugar pequeño, así que se dividirán (por invitación) en diferentes fechas. Para completar el primer plan, no estaría de más contactar a una librería local que viviera de sus propios recursos, para que los detalles fiscales sean menos densos y no se conviertan en un pretexto para interrumpir la producción literaria; es importante que la experiencia sea lo más placentera posible para beneplácito de todos los involucrados, pues un equipo motivado obtiene mejores resultados y lo más importante, es apoyar el surgimiento de nuevos escritores.

Los medios actuales al alcance, principalmente en la red, han abierto un abanico de posibilidades tan amplio como el número de humanos con un canal de audio o video, sin mencionar a los que hacen uso de la letra escrita para plasmar sus pensamientos, los libros también viajan por esas súper carreteras con un éxito moderado, nada distinto a la distribución en papel ya que los formatos podrán haber cambiado, pero los hábitos de lectura no. Lo anterior puede ser tanto un rasgo positivo como negativo; por un lado, es triste pensar que todos estos años los aficionados a la lectura seguimos siendo casi los mismos (atendiendo entradas y salidas por generación y decesos), por el otro, podría ser esperanzador que los libros electrónicos tengan una oportunidad simplificando las plataformas.

Los espacios para ofertar libros han aumentado un poco considerando las ferias y los espacios que permiten, además de las librerías, la firma de los autores como cafeterías o bares; tanto autores como editores deben considerar la convivencia de ,los espacios para presentar o distribuir las obras a tratar, las negociaciones para cada evento corre a cargo del editor sin dejar de lado la opinión del autor, sin embargo, debemos considerar la experiencia de la casa editora. Por otro lado, hay que observar qué tipo de negociación debe llevarse a cabo con una librería de cadena (como el Fondo de Cultura Económica, por ejemplo) o una independiente para que queden claros los requisitos de cada una para ofertar los libros; una vez acordado todo, ¡a imprimir! Salud.

Beto

martes, 19 de diciembre de 2023

Tengo el escrito, ¿ahora qué?

La lectura inicial al publico es mágica. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Hemos pasado la aduana del convencimiento de que no seremos pasto de la autocensura, sigue convencernos de que no seremos motivo de la burla de los demás; para lograr lo anterior, habrá que estar conscientes de que lo que hayamos escrito es bueno. El significado inmediato es que alguien más debe leerlo puesto que hemos sido capaces de ver algo que la mayoría no y que es digno de que los demás estén enterados de ello, puesto que podría ser la clave para que mejoraran nuestras relaciones sociales, aprovecháramos algún recurso de la mejor manera, tuviéramos alternativas de producción o simplemente entretenernos, que ya es ganancia. La búsqueda de un profesional de la edición de textos es indispensable para asegurarnos de que nuestros escritos cumplen con la intención con la que fueron creados.

No es que el texto deba ceñirse a las reglas gramaticales porque así debe ser, sino que éstas se presenten como las herramientas para sacar todo el potencial del texto, nada más porque es importante que estemos seguros que lo que escribimos es exactamente lo que queremos decir; pero estamos ya frente a un texto terminado, nos ha costado bastante esfuerzo, quizá desvelos o el privarnos de alguna diversión, lo cual sería suficiente motivo para querer compartirlo con todo el mundo, ¿es lo que buscamos? Insisto en la pregunta porque los altibajos entre querer ser leídos y lo contrario suele dejar varias obras en los cajones, pero si llegamos al punto de suponer que es buena idea publicarlo, lo que corresponde es averiguar sobre alternativas de edición, formato y publicación.

Claro está, la primera impresión la tenemos con la forma del libro, no será determinante para comprarlo pero sí tendrá una fuerte influencia para que se dé la adquisición, así que, aunque no sea el primer paso en la producción literaria, es bueno ir visualizando cómo se vería nuestra obra terminada, los libros a los que tengamos acceso pueden servirnos de ejemplo, al menos para saber qué pedir; los interiores son lo más importante, claro está y hay formatos establecidos que deben tomarse en cuenta aunque sea como sugerencia, la razón de hacerlo es para facilitar el disfrute del lector, para ello debemos optar por una tipografía clara y fácil de leer. En caso de optar por grabados, si no son para un libro infantil, éstos no deben robar la atención al texto.

Es posible que ya estén imaginándose tomando entre sus manos un ejemplar de su obra, la cubierta parece sonreírles, sus parientes, amigos y conocidos ya se enteraron de su próxima presentación y están ansiosos a la par de ti pues desean honestamente que te vaya muy bien; los preparativos inician con la preocupación de cómo se la pasarán tus invitados pues tu escrito está más que visto por tus ojos, sin embargo, lo que no es seguro es si provocarás el efecto que esperas, imaginas las miradas que te indican que cada par de orejas está al pendiente de cada palabra que pronuncias, pondrás tu mejor empeño en hacer que la experiencia sea inolvidable, puede ser que haya algo de tensión pero el alivio vendrá de inmediato con ese aplauso que los demás estaban esperando brindarte como agradecimiento. Así la lectura. Salud.

Beto

martes, 12 de diciembre de 2023

Aterrizar la fantasía

Ser creíble es imprescindible para crear
una obra literaria. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La coherencia es imprescindible en todo lo que hacemos, tanto en los trabajos manuales como en los intelectuales y es, principalmente en estos últimos, donde la vigilancia es más férrea; la sabiduría popular establece que las escaleras se barren de arriba hacia abajo; la imaginación, como elemento administrador del conocimiento (que es un componente testatario) debe ceñirse a las veredas de la lógica, las visualizo así ya que no se puede ser lógico trepado en un auto fórmula uno; el ser coherente, a su vez, toma tiempo de observación y de ordenamiento de las imágenes que se van a utilizar para expresar una idea que sea entendible para la mayoría o al menos, que puedan replicarla. Los personajes o situaciones en el teatro del absurdo, también responden de alguna manera, a la lógica.

Cada pensamiento que tenemos responde a un segmento de la experiencia que hayamos acumulado y del para qué la vamos a usar; contar cuentos ha sido una habilidad que apareció casi al mismo tiempo que nuestra capacidad de articular palabras, lo que significa que jugar con nuestra imaginación antecede al interés de averiguar cosas como una disciplina científica, la mezcla de ambas ha dado productos de una factura extraordinaria aunque el juego con los sentimientos es de lo más lucrativo que hay en la literatura universal, así encontramos títulos como María, Romeo y Julieta o Lo que el viento se llevó; el medio termina por ser secundario cuando el texto logra tocar lo más íntimo de las relaciones humanas y obliga a la imaginación a tomar un rol en la obra.

La pregunta simple para que una idea se escriba es ¿será lo suficientemente clara y lógica para ser leída? Con ella nos referimos más a las construcciones gramaticales o al significado de las palabras pues la humanización de animales y cosas la venimos aceptando sin problemas desde las fábulas de Esopo. También habría que tener cuidado con los tecnicismos o palabras específicas de alguna ciencia ya sea explicándola o traduciéndola a términos más llanos, pues aunque todos pasamos por la secundaria o la prepa, nadie tiene la obligación explícita de recordar todo lo relativo a la física o la química tratando de disfrutar una lectura de ciencia ficción; tampoco se trata de redactar en todo momento manuales sobre astronomía o espeleología (término que saqué de las películas de batman), sino de ser amenos.

Es cierto que dependiendo de la historia, el texto funcionará con uno u otro argumento; una novela de alienígenas del espacio tendrá ya una tendencia marcada, sin embargo esa tendencia supone que sólo los gringos podrían hacerles frente en caso de que llegaran con malas intenciones; si fuera lo contrario, también sólo ellos tendrían la capacidad intelectual para interactuar pero, ¿qué pasaría si esos alienígenas terminaran cayendo en Uriangato? ¿Acaso no encontrarían un par de estudiosos cuya curiosidad los llevara a entablar una especie de conversación? ¿Qué condiciones pondríamos en nuestra historia confrontando a una potencia galáctica con una ciudad pequeña como la guanajuatense? Y debe ser por fuerza de intercambio porque en caso de guerra, no necesitaríamos más que una página. Salud.

Beto

martes, 5 de diciembre de 2023

El diálogo interno

A veces no nos reconocemos de tan brillantes
respuestas que nos damos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La imaginaba como en un parlamento para la televisión o el cine, pero nada, se pasaba (cada vez que me pasaba) tan rápido que no me daba cuenta de dónde salía el sentimiento residual porque ¡ay, caramba!, de repente era tan fuerte y tan profundo que, la verdad, no parecía estar acorde con tan poco contenido; los pensamientos se pasan tan rápido porque no pensamos en palabras (salvo cuando debemos teorizar) sino en imágenes, puesto que es de esa manera en la que percibimos al mundo, incluso cuando charlamos con alguien, transformamos las palabras que escuchamos en fotogramas que pasan por nuestra cabeza vertiginosamente. Si han probado alguna vez el contar una historia por escrito, tal vez recuerden si fue su escritura más fluida cuando pensaron en oraciones o cuando describieron las imágenes en su pensamiento.

Pensar entonces, requiere de imágenes a las que describimos posteriormente de forma oral, lo que para el escritor significa un diálogo con el espejo, casi como en un acto de constricción en el que tratará de sacar el mayor provecho al cuestionamiento que tenga para sí mismo; podrá parecer raro que algunos lo realicen en voz alta, pero el oficio de la pluma duele sacar algunas cualidades que se suponen independientes, como la del histrión que todos solemos tener, no nos hagamos. Hablar hacia nuestro interior puede hacer que nos imaginemos más vívidamente una escena, un pasaje o una explicación según sea la naturaleza del escrito que vayamos a redactar y para ello, no hay nada como la vida cotidiana, pues la observación de sus devenires otorgan un magnífico material para el chisme, que es de lo que se trata.

Solemos tener todos algunos momentos de locura, pero hay que procurar que éstos sean productivos, por ejemplo, que las ideas que surjan de un diálogo con nosotros mismos pueda llevarse a la realidad. Hablar con uno mismo es una escena casi metafórica, puesto que no nos desdoblamos para hacerlo, puede ser que nos planteemos preguntas de las que seguramente ya tengamos las respuestas porque lo que no sabemos se lo preguntamos a los demás. Lo hacemos para reiterar lo que conocemos para, quizá, cambiar lo que sabemos, diferencia conceptual que ya tratamos en otro momento. Una parte bastante explorada en el camino del conocimiento y la medición de nuestros alcances en cuanto a lo que deseamos ser y queremos hacer que resulte adecuado a nuestro rol social.

Antes de que nos tachen de esquizofrénicos, aclaremos que un diálogo interno es un acto íntimo de autoregulación en el que vamos a buscar un mejor entendimiento de nuestros procesos mentales y la revisión de la coherencia en lo que pensamos y sabemos de nuestro entorno; así pues, es una especie de calentamiento o entrenamiento para poder enfrentar lo mejor posible, los cuestionamientos que nos lleguen del exterior, refutar eso en lo que no estamos de acuerdo y convencer de que lo que nos proponemos realizar en este día, es lo que más conviene a todos. Darnos unos minutos para hablar con nosotros mismos, nos permite observarnos desde una perspectiva diferente, evaluar nuestras actitudes frente a lo que proponemos o nos proponen y enfocar nuestro sentido de complementariedad. Salud.

Beto

El que no sabe

La sospecha no siempre está bien documentada. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. S ospecha. Varios son los personajes que en una novela cuestiona...