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| Ser creíble es imprescindible para crear una obra literaria. Foto: BAER |
Cada pensamiento que tenemos responde a un segmento de la experiencia que hayamos acumulado y del para qué la vamos a usar; contar cuentos ha sido una habilidad que apareció casi al mismo tiempo que nuestra capacidad de articular palabras, lo que significa que jugar con nuestra imaginación antecede al interés de averiguar cosas como una disciplina científica, la mezcla de ambas ha dado productos de una factura extraordinaria aunque el juego con los sentimientos es de lo más lucrativo que hay en la literatura universal, así encontramos títulos como María, Romeo y Julieta o Lo que el viento se llevó; el medio termina por ser secundario cuando el texto logra tocar lo más íntimo de las relaciones humanas y obliga a la imaginación a tomar un rol en la obra.
La pregunta simple para que una idea se escriba es ¿será lo suficientemente clara y lógica para ser leída? Con ella nos referimos más a las construcciones gramaticales o al significado de las palabras pues la humanización de animales y cosas la venimos aceptando sin problemas desde las fábulas de Esopo. También habría que tener cuidado con los tecnicismos o palabras específicas de alguna ciencia ya sea explicándola o traduciéndola a términos más llanos, pues aunque todos pasamos por la secundaria o la prepa, nadie tiene la obligación explícita de recordar todo lo relativo a la física o la química tratando de disfrutar una lectura de ciencia ficción; tampoco se trata de redactar en todo momento manuales sobre astronomía o espeleología (término que saqué de las películas de batman), sino de ser amenos.
Es cierto que dependiendo de la historia, el texto funcionará con uno u otro argumento; una novela de alienígenas del espacio tendrá ya una tendencia marcada, sin embargo esa tendencia supone que sólo los gringos podrían hacerles frente en caso de que llegaran con malas intenciones; si fuera lo contrario, también sólo ellos tendrían la capacidad intelectual para interactuar pero, ¿qué pasaría si esos alienígenas terminaran cayendo en Uriangato? ¿Acaso no encontrarían un par de estudiosos cuya curiosidad los llevara a entablar una especie de conversación? ¿Qué condiciones pondríamos en nuestra historia confrontando a una potencia galáctica con una ciudad pequeña como la guanajuatense? Y debe ser por fuerza de intercambio porque en caso de guerra, no necesitaríamos más que una página. Salud.
Beto

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