martes, 19 de diciembre de 2023

Tengo el escrito, ¿ahora qué?

La lectura inicial al publico es mágica. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Hemos pasado la aduana del convencimiento de que no seremos pasto de la autocensura, sigue convencernos de que no seremos motivo de la burla de los demás; para lograr lo anterior, habrá que estar conscientes de que lo que hayamos escrito es bueno. El significado inmediato es que alguien más debe leerlo puesto que hemos sido capaces de ver algo que la mayoría no y que es digno de que los demás estén enterados de ello, puesto que podría ser la clave para que mejoraran nuestras relaciones sociales, aprovecháramos algún recurso de la mejor manera, tuviéramos alternativas de producción o simplemente entretenernos, que ya es ganancia. La búsqueda de un profesional de la edición de textos es indispensable para asegurarnos de que nuestros escritos cumplen con la intención con la que fueron creados.

No es que el texto deba ceñirse a las reglas gramaticales porque así debe ser, sino que éstas se presenten como las herramientas para sacar todo el potencial del texto, nada más porque es importante que estemos seguros que lo que escribimos es exactamente lo que queremos decir; pero estamos ya frente a un texto terminado, nos ha costado bastante esfuerzo, quizá desvelos o el privarnos de alguna diversión, lo cual sería suficiente motivo para querer compartirlo con todo el mundo, ¿es lo que buscamos? Insisto en la pregunta porque los altibajos entre querer ser leídos y lo contrario suele dejar varias obras en los cajones, pero si llegamos al punto de suponer que es buena idea publicarlo, lo que corresponde es averiguar sobre alternativas de edición, formato y publicación.

Claro está, la primera impresión la tenemos con la forma del libro, no será determinante para comprarlo pero sí tendrá una fuerte influencia para que se dé la adquisición, así que, aunque no sea el primer paso en la producción literaria, es bueno ir visualizando cómo se vería nuestra obra terminada, los libros a los que tengamos acceso pueden servirnos de ejemplo, al menos para saber qué pedir; los interiores son lo más importante, claro está y hay formatos establecidos que deben tomarse en cuenta aunque sea como sugerencia, la razón de hacerlo es para facilitar el disfrute del lector, para ello debemos optar por una tipografía clara y fácil de leer. En caso de optar por grabados, si no son para un libro infantil, éstos no deben robar la atención al texto.

Es posible que ya estén imaginándose tomando entre sus manos un ejemplar de su obra, la cubierta parece sonreírles, sus parientes, amigos y conocidos ya se enteraron de su próxima presentación y están ansiosos a la par de ti pues desean honestamente que te vaya muy bien; los preparativos inician con la preocupación de cómo se la pasarán tus invitados pues tu escrito está más que visto por tus ojos, sin embargo, lo que no es seguro es si provocarás el efecto que esperas, imaginas las miradas que te indican que cada par de orejas está al pendiente de cada palabra que pronuncias, pondrás tu mejor empeño en hacer que la experiencia sea inolvidable, puede ser que haya algo de tensión pero el alivio vendrá de inmediato con ese aplauso que los demás estaban esperando brindarte como agradecimiento. Así la lectura. Salud.

Beto

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