martes, 11 de julio de 2023

Mirar el entorno

Cada espacio es un laboratorio para experimentar
la visión. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Es el segundo escalón en la función que tienen nuestros ojos para desenvolvernos en este mundo; poner atención en lo que se ve sin analizarlo, sólo por el hecho de disfrutar sus colores, dimensiones o formas apunta hacia el disfrute de lo mirado. Pareciera una etapa del enamoramiento y es quizá por ello, que decidimos escribir, dibujar, pintar o fotografiar lo que miramos. Porque ya pusimos atención y comenzamos a valorar los detalles que vamos descubriendo, aquello que es útil, lo que embellece o lo que se dispone a señalar algo de interés; lo capturamos por distintas razones y el medio para hacerlo, dictará las maneras y proporcionará los formatos para que queden a nuestro gusto y puedan agradarles a los demás.

lo que nos rodea, si no ha pasado al baúl de lo poco interesante, con sus cambios puede invadirnos con sus historias llenas de costumbre que tienen la magia de funcionar como los espejos distorsionados de las ferias de los pueblos; los colores pueden ser los de siempre, pero con cada cambio de iluminación, toman diferentes brillos y texturas; si hay letreros temporales, pasarán por momentos a ser parte del paisaje pero el viento los moverá de maneras diversas cada día; lo cotidiano se transforma en novedoso una vez que cambiamos las gafas con las cuales verlo, para después absorberlo en la costumbre nuevamente, dando como resultado un juego mediante el cual mantenemos en forma nuestra capacidad de asombro, el único rasgo infantil que vale la pena seguir conservando.

Las sorpresas pueden aparecer donde menos imaginemos, dicen los entusiastas que han encontrado un nuevo sentido a su vida o aquellos que reciben un sueldo por fingir que son felices vendiendo ollas y sartenes por televisión, pero la esencia de la frase recupera su vigencia cuando la aplicamos a nuestro diario acontecer, sin permitir influencias comercializadoras ni querer influir en los demás cual predicador-cambaceador; si soportamos un momento la tentación de presumir que somos capaces de ver lo que los demás no perciben, nuestras acciones se encargarán de hacerlo por nosotros y habrá mas de uno que nos pregunte al respecto, con lo que aseguraremos que nuestras palabras sean tomadas en cuenta y valoradas en su justa dimensión.

Incluso, los propios cuestionamientos cambiarán del “¿por qué todo está mal?” al “¿qué puedo hacer para mejorar?”

Incluso, los propios cuestionamientos cambiarán del “¿por qué todo está mal?” al “¿qué puedo hacer para mejorar?” Obviamente, habrá que medir nuestras fuerzas porque no todas las batallas están a nuestro alcance ni son factibles de ser ganadas; el conocimiento juega un papel importante para adaptar la visión a lo acontecido diariamente, el saber implica la detección del más mínimo cambio y su valoración sobre la pertinencia de abordarlos. Ser conocedor del entorno nos hace voceros de lo nuevo, conservadores de lo viejo y quienes mejor disfrutan del presente; no nos proveerá de una plataforma que nos haga parecer superiores, pero sí nos mantendrá alertas, a la disposición de quienes quieran sumarse a la contemplación de lo que nos rodea, enriqueciendo así a la colectividad. Salud.

Beto

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