martes, 30 de mayo de 2023

Herramientas de escritura

Escribir rápido no es sinónimo
de escribir bien. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Aunque un hombre muy religioso haya dicho que el título de creador es sólo aplicable a Dios, me tomaré la libertad de contradecirlo con argumentos emanados de la biblia, pues se supone que el hombre está hecho a imagen y semejanza y podríamos decir que varios escalones abajo, pero el ser humano también es creador, no desde la nada, pero sí de objetos nuevos. Supongo que lo único que quedaría, sería recomendarle la consulta de un diccionario para que complete su definición del verbo crear. Dejando atrás esta breve cápsula informativa, pero siguiendo con el concepto de creación, el fabricarnos herramientas adecuadas de escritura es importante puesto que, desde ellas, comienza el proceso creativo de imágenes que se convertirán posteriormente en palabras y oraciones.

La primera de ellas se alimenta de todas las imágenes que hemos acumulado en nuestro años de vida, algunas se mantendrán nítidas y otras requerirán una “manita de gato” que vuelva a hacerlas presentes, algo así como una “edición”, que sería la segunda herramienta, una muy práctica ya que con ella ejercitamos nuestra habilidad para acomodar los datos como complemento o sustitución. La tercera sería la clasificación de los mismos quizá por fechas, por lugares, por aficiones o los tópicos que a cada uno nos acomode, con lo que casi se completa la parte creativa; para la parte técnica, debemos partir desde las bases que son la gramática y la lingüística, no para volvernos especialistas necesariamente, sino para tener las nociones suficientes con las cuales estar seguros de hacerlo bien.

En las tres, la memoria juega un papel preponderante sin importar que ésta sea la propia capacidad de retener información o el uso de ortopedias electrónicas, ambas requieren de un manejo lógico sistemático que las haga funcionales en cualquier momento; y hablando de sistematización, el ejercicio memorístico que requerimos en estos días, es el de la manipulación de botones tanto en sus usos, como en sus ordenamientos; los teclados han pasado a formar parte de nuestras vidas, fundamentalmente por las ventajas que ofrecen en la redacción, el diseño y el envío de información. Los escritorios han cambiado sus formas para priorizar el uso de las máquinas por encima de las hojas de papel, siendo las causas desde la perspectiva ecológica hasta la comodidad ergonómica.

A partir de las máquinas de escritorio Olivetti, pasando por las Chandler o las del sistema Off Set hasta las grandes rotativas, la nostalgia va capturando cada tecnología insertándola, salvo por algunos usuarios empecinados, en la obsolescencia o en alguna sala de museo para que su utilidad mute pero no se pierda del todo; la ley a la que sometemos a los aparatos, los pone en un periodo de transición donde todos los que fueron bien cuidados funcionan, pero ya no sirven. Esta era de cibertextos ha aumentado la eficacia del envío, pero no de la redacción como tal, puesto que la llenamos de distractores o de fórmulas de todo uso, evitando con ello el encontrar nuestros propios formatos y modos de expresión olvidando de a poco que se debe dar mantenimiento a la herramienta principal que es el cerebro. Salud

Beto

martes, 23 de mayo de 2023

La generalidad

Los fenómenos suelen repetirse en
diferentes épocas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Una golondrina no hace primavera, versa el dicho popular, lo que en buen romance significa que lo que le pase a un individuo en particular, no necesariamente le sucederá a todo el mundo; ni siquiera las tendencias afectan a todos. Una visión general de las cosas debe estar compuesta de coincidencias expuestas por un lapso prolongado, repeticiones en un mismo sentido y que den casi los mismos resultados; hay con ello, verdades que no dejan lugar a dudas como el afirmar que a un importante porcentaje de los mexicanos le gusta comer tacos. Pero esa afirmación sería menos general si decimos que hay mexicanos que comen tacos en el desayuno y es posible que se particularice si la afirmación es que a los mexicanos les gustan los tacos de suadero.

Los panoramas generales, así como los paisajes, nos ubican en un lugar o situación donde podemos observar los componentes de un solo golpe de vista; el punto de observación es importante porque nos ofrece una perspectiva especial que favorece la descripción de la estructura y las relaciones que pudieran darse en un problema detectado. Si se trata de una ciudad, una colonia, una empresa o la historia de cada una de ellas, la generalidad nos ayudará a decidir desde dónde lo queremos abordar, por lo cual, esa misma generalidad sin modificarse o modificada, será el punto de partida para sintetizar lo obtenido al final del escrito, una vuelta completa que otorgará la oportunidad de realizar un cambio.

Aunque esto último no es obligatorio porque podríamos encontrar que las cosas, así como están, funcionan y no requieren ajuste alguno; pero normalmente sí debe hacerlos. Los términos generales no sólo determinan la dinámica de lo que evidentemente abarcan, sino que afectan a otros universos del conocimiento ya que es muy factible encontrar semejanzas, incluso entre las disciplinas de apoyo, por ejemplo, en los objetos de investigación entre la arqueología y la arqueología que hasta resultan complementarios o, en la descripción de situaciones, así la geografía en la que ubicamos personajes -un desierto o en medio del mar- produciría sentimientos semejantes, pues la desesperación reflejada entre un náufrago y un perdido en las dunas, es precisamente la misma.

Una a una podríamos recorrer las manifestaciones sentimentales de los seres humanos en diferentes circunstancias y veríamos coincidencias en los que las provocaron, quién lo hizo o cuántas veces han aparecido, lo que nos permitiría, de alguna manera, establecer patrones que nos lleven a clasificaciones de gran escala, lo mismo los pensamientos o los sentimientos. El hecho de que no existan los derechos de autor para los chistes, es una muestra clara de que hay cosas y casos donde la generalidad se impone, ya que un chiste surge de una circunstancia que atañe a todos y, por lo tanto, todos entendemos, eso hace que pueda surgir simultáneamente en diferentes puntos de una región, un país o el mundo, Registrarlos como propiedad sería imposible. Salud

Beto

martes, 16 de mayo de 2023

El detalle

Lo escrito representa algo más propio
por salir a buscarlo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Seguramente en alguna ocasión nos hemos detenida a observar una puesta de sol, una flor en un cacto, el correr de un caballo o el vuelo de una lechuza lamentando no tener una cámara a la mano, pero lo más lamentable (si lo pensamos) es no tener las palabras para describirlo, carecer del vocabulario o las oraciones pertinentes para atrapar en la memoria esas imágenes, ya ni hablar de papel y pluma. Fijamos la mirada y nos resignamos al placer efímero que logramos con ello. Si tuviéramos a alguien que le gustara escuchar lo que vivimos en el día, ¿con qué deleitaríamos sus oídos? ¿Habremos tenido el tiempo suficiente para ubicar los detalles? Posiblemente tendríamos que desmenuzar nuestro recuerdo y escoger de ello, lo que creyéramos interesante.

Hay fragmentos de la naturaleza o de lo fabricado por el hombre que valen por sí solos; cuando descubrimos uno, “editamos” el panorama para descubrir las maravillas que se presentan en un nivel en el que lo cotidiano, con sus prisas, deja pasar porque sucede todos los días. Lo cotidiano apacigua así, nuestras ansias por saber, ya que a éste le urge el compromiso que toma las formas más variadas en las edades en que podemos soportarlas, la belleza se toma entonces un descanso aunque reaparece algo somnolienta de vez en cuando en las figuras a las que nos damos permiso de admirar. Es en algunas coincidencias como ésas, en las que nos da por querer atraparlas para que formen parte de nuestra memoria fotográfica, audiovisual o escrita.

En el detalle se gesta el análisis de lo que se observa, con cada punto de interés se va formando un criterio que puede variar según su avance, por ejemplo, cuando se describe un automóvil, de inmediato saltan a la vista las formas, los colores, la potencia del motor encendido, la anchura de las llantas, la textura de los asientos o el tamaño del volante; cada uno de esos elementos fincará la unidad y el carácter de un objeto que, de esa manera, adquirirá una valoración propia pues, aunque tuviéramos dos carros prácticamente iguales, el detalle que los diferenciara nos haría valorarlos distinto, según las circunstancias; pensemos en un rayón en la portezuela izquierda, en una compra-venta, su valor monetario disminuiría drásticamente, pero ¿qué pasaría en una exhibición de cine?

Dicen los que saben que las partes del automóvil en el que se mató James Dean, fueron subastadas pagándose sumas considerables por ellas, lo que nos indica que el valor de algo es subjetivo. En palabras llanas diríamos que, lo que para unos es basura, para otros es un tesoro; cada valoración responderá a diferentes necesidades y los detalles reflejarán los intereses que nos movieron a su apreciación, las relaciones que vayan inundando nuestra imaginación y la transformación a la que sometamos a cada objeto. Pues nada será igual una vez que desmenucemos lo que percibimos en nuestro entorno ni para nosotros, ni para aquellos que lean nuestros relatos; por así decirlo, recrearemos a la naturaleza desde las entrañas de las cosas. Salud

Beto

martes, 9 de mayo de 2023

Bolitas y palitos

Al igual que todos los demás, escribir
es un oficio. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La línea del tiempo en el aprendizaje de la escritura va desde el cómo se toma el lápiz, hasta el saber cómo plasmar las ideas como un texto, independientemente de si hay un gusto por las letras o no; saber escribir requiere de un tiempo no excesivo, sólo el necesario par estas consciente de lo que gramaticalmente se puede hacer y saber cómo usar las reglas para estar seguro de que lo escrito es justo lo que quiere decirse sin malos entendidos. Sobre esa base, la teoría dicta que, desde la preparatoria, todos deberíamos ser aptos para escribir, iniciando con el escalafón que impusieron de alguna manera las escuelas secretariales, es decir, tendríamos que saber cómo redactar cartas de todo tipo, entendiendo tanto su importancia como su extensión.

Pero la actividad epistolar ha tenido que formarse al final de la fila de la redacción, pues los mensajes escritos tienen origen y destino en la brevedad de una pantalla de teléfono, pero esa brevedad también se da en el lenguaje perdiendo vigencia un montón de palabras que están siendo sustituidas por terminajos multipropósito emanados principalmente del inglés, otra parte por dibujos evitando con ellos, la explicación de intereses, aficiones, sentimientos y sensaciones; quien se niega a usar las palabras, apela al fastidio para ocultar su ineficiencia en su uso. Las excepciones van dándose con la edad cuando se descubre que se puede crear belleza o ciencia usando la pluma y, con ello, despertar interés.

Y he aquí algo curioso, quien logra hilvanar varias oraciones en una hoja de papel, se evita la pena de no ser escuchado por “viejo”, porque a decir de las nuevas generaciones, lo que ya pasó no tiene vigencia ya que lo prevaleciente es lo post moderno, tecnologizado y ergono-orgánico. No es cierto, los jóvenes no dirían eso, no usan tanto vocabulario y si acaso leyeran esto (o simplemente leyeran) me acusarían de acoso literario o un equivalente bautizado por la cuatro te. En esta plataforma, al igual que en el periodismo, tendríamos que pensar que habría que esperar a que todos cumplieran con cierta edad para que aparecieran nuevos escritores, lo cual para nuestra fortuna, tampoco es cierto, otras excepciones surgen cuando más se les necesita.

En términos marxistas significaría que dentro de este ambiente caótico, aparecerán jóvenes contrarios a la moda y leerán y escribirán sin importar que su generación los arrastre hacia la burbuja tecnológica que forman con los aparatos de información donde la hiperconexión crea relaciones falaces, dicotómicas, en las que es más factible de enternecerse o indignarse por eventos a más de ocho mil kilómetros de distancia, que lo que pasa dentro de los muros del propio hogar. Hay que volver a tomar la pluma, es este tiempo una buena oportunidad de retomar lo que nos hace humanos responsables de lo que pensamos, decimos y hacemos para que sean nuestras manos las que hablen y no le echemos la culpa a un teclado. Salud

Beto

martes, 2 de mayo de 2023

Cobranza virginal

Pluma contra teclado, el resultado
es casi semejante. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- El poeta hablaría de ella como la mácula superpuesta en la blanca inocencia de la hoja cuya superficie, lejos de sentirse mancillada, por fin cumple con el destino al que fue impulsada. No soy poeta, así que me limitaré a expresar mi admiración (por identificación) para aquellos que aún atesoran la costumbre de escribir con pluma, bolígrafo, lápiz o cualquier otro medio que requiera la acción manual. En ella está involucrada la caligrafía, puesto que empiezo a pensar que el casi culto que hacen varios pueblos orientales del dibujar textos, tiene mucho de razón. Dibujar palabras requiere de una concentración especial que muchos habrán logrado con base en una disciplina de repetición, a otros, les bastó el gusto por hacerlo.

Resulta extrañamente satisfactorio el lograr tener una letra legible puesto que eso garantiza la lectura de otros hacia el texto manuscrito (y no, lo anterior no es una redundancia); si los hubiera, un concurso de caligrafía debería tener la misma importancia que uno de ortografía, aunque esta última se ha visto muy manoseada incluso por la RAE. La estética en un escrito, me refiero a que sea agradable a la vista, también habla del cuidado que una persona tiene con sus cosas, sus relaciones y sus conceptos; fuera de falsas modestias, quien dice aceptar que tiene fea letra, sólo afirma  cierto conformismo pues no da visos de querer revertir esa situación y eso que sólo se trata de poner en acción la mano con ejercicios simples.

Pero la hoja puede ser una tirana aunque ofrezca una cara linda con líneas guía y hasta parece subir la mirada con desesperación cuando no se les respeta, llevando su queja a los cánones que se supone debieran acompañarnos desde edad temprana y la muy canija lo hará patente cada vez que tenga oportunidad ya que el honor es un privilegio sólo para ella; la pluma se encargará de los surcos, pero la hoja los portará como un tatuaje ceremonial evidenciando la maestría o la poca aptitud de quien la portó; hoy en día, hasta la impresión por máquinas ha cedido terreno al universo digital, provocando con ello un cese en la conexión cerebro-mano que si bien, no puede decirse que entorpece el razonamiento, sí que requiere una nueva perspectiva.

El medio, en el primer caso (mano-pluma-hoja), es directo para obtener un resultado, mientras que el segundo (mano-teclado-pantalla-impresora-hoja) es indirecto, el contacto con el producto es tardío comparado con la inmediatez de la tinta depositada por la punta manipulada. La intimidad lograda se debe a que todo el tiempo la hoja es tocada por ambas manos, casi a modo de caricia, que se vuelca en una relación interdependiente sin más celo que el salvaguardar el pensamiento, aunque el autor al colmar su superficie, busque otra para iniciar un nuevo proceso; a la hoja no le importará puesto que la inoculación de la que fue objeto, la volvió única, distinta e irrepetible aunque la copiaran. Salud

Beto

Escritor, ¿luchador social?

¡En guardia! No podrán contra el filo de mi pluma. Foto: BAER Irapuato, Gto.- 1. O bligaciones intrínsecas. Las trincheras que nos buscamos ...